Lo siento

Salió a correr temprano, cuando los primeros rayos del sol asomaban en el horizonte. Al regresar encontró a Kyoko desayunando con Kuu en la cocina, decidió dejarlos a solas, tendrían mucho de qué hablar y las reuniones no comenzaban sino en las horas de la tarde. Cuando finalmente se decidió a bajar un par de horas después, alcanzó a ver a Kyoko y Kuon paseando por la orilla de la playa, su corazón se le atoró en la garganta. Las sonrisas en sus rostros, la actitud tranquila, la tensión antes palpable parecía haber desaparecido.

Los dos sonríen cuando lo ven y se encaminan hacia él, muchos años atrás no hubiese deseado por más, hoy, solo quería escapar.

—Yukihito —saludó Kuon.

—Kuon, Kyoko-chan —dijo con una sonrisa educada—, veo que las cosas entre ustedes se han arreglado.

—Sí —contestó Kyoko con entusiasmo.

—Me alegra escuchar eso —dijo con un hilo de voz.

—¿Estás bien, Yukihito? —preguntó Kyoko preocupada.

—Oh, sí —desestimó moviendo la mano—, creo que solo no me he terminado de acostumbrar al huso horario… Creo que será mejor que me recueste otro rato antes de la reunión —dijo despidiéndose sin percatarse de la mirada preocupada de los dos que dejaba atrás.

Se deja caer en la cama y cierra los ojos recordando la brillante sonrisa de Kyoko y la mirada iluminada de su viejo amigo.

Si amas algo déjalo ir... Si regresa es tuyo y si no, nunca lo fue —leyó alguna vez.

Respira profundo y deja escapar un suspiro.

—Lo siento —murmuró al vacío—, pero no la voy a dejar ir, no puedo dejar que la tengas.

Cuando amas, luchas.