Lo que es mejor

—Tienes que estar bromeando —gritó Kyoko enfurecida.

—El director cree que sería una excelente oportunidad para generar expectación alrededor de la producción, una forma de garantizar el éxito en las taquillas —dijo molesto, pero tratando de mantenerse profesional.

—Y tú, ¿estás de acuerdo con esto?

—No soy yo quién debe estar de acuerdo, eso solo te concierne a ti y a Kein-san, quien ya ha accedido a hacer parte de esto si tú lo haces, pero entiendo las motivaciones del director, los rumores ya se han extendido, es una forma de sacarles provecho.

—Por Dios, ¿te estás escuchando, Yukihito? ¿Entiendes siquiera lo que me estás pidiendo?

Claro que lo entendía, él de todos era el menos feliz con la situación, dejar que los rumores de su novia saliendo con su co-protagonista circularan, era un golpe bajo, cuando todo lo que él quería era gritarle al mundo que ella era de él. Pero había estado lo suficiente en la industria, para conocer la influencia de los trucos publicitarios y la atención mediática.

—Kyoko…

—No quiero escucharte, Yashiro, vete.

Deja escapar un suspiro frustrado.

—Piénsalo, ¿quieres?

—No soy una mentirosa, Yukihito.

Ha pasado una semana y Kyoko sigue sin dirigirle la palabra más allá de lo estrictamente necesario. La ve sonreír y saludar al público del talk show del que es invitada. Hoy sabrá junto con el resto de Japón la decisión que ha tomado Kyoko. La entrevista trascurre sin mayores contratiempos hasta la pregunta:

—Entonces, ¿es cierto, Kyoko-san?, los rumores de que Kein-san y tú están saliendo juntos.

Kyoko sonríe.

—Ah, esos rumores. Kein es una persona fantástica, un excelente compañero de reparto, un buen amigo, desafortunadamente no somos más que eso.

Yashiro dejó escapar una respiración que no sabía estaba conteniendo.

—¿Y las fotos?

—Esas fotos son parte de la nueva producción donde trabajamos juntos, Libélula, a la que todos están invitadísimos.

—Entonces, está confirmado, ese corazón sigue sin tener dueño.

Yashiro vio con asombro cómo la pregunta pareció coger con la guardia baja a Kyoko, que no respondió de inmediato y la entrevistadora notó la apertura.

—Ohhh, lo hay, lo hay, Kyoko-san, siempre lo has negado vehementemente, pero no esta vez, así que tengo que preguntar, ¿hay alguien en tu vida?

Kyoko sonrió una de esas preciosas sonrisas que él tanto amaba y el corazón de Yukihito se brincó un latido.

—Sí… Es Yashiro Yukihito, mi mánager.

Su trabajo como mánager se fuera al demonio, nunca había sido más feliz en su vida.