Bienvenida
No es con frecuencia que se separan, como su mánager es su deber estar a su lado la mayoría del tiempo, pero también está la otra parte de su trabajo, la que incluye detalles administrativos, legales y financieros que los mantienen separados por periodos de tiempo cuando tiene grabaciones o sesiones en locaciones fuera de Tokio.
Te extraño, le envía el mensaje, pero no obtiene respuesta, seguramente sigue grabando, entra en el departamento que ahora comparten y Tsuki-chan lo saluda con la misma energía de siempre. Se sienta en el sofá y quitándose el saco y aflojándose la corbata cierra los ojos por un momento, se queda dormido al instante.
Se despierta un par de horas más tarde al sentir un par de manos sobre su rostro. Abre los ojos pesadamente y la ve, a Kyoko justo frente a él.
—Estás en casa.
—Sí, perdona que te despertara.
—Estás en casa —reafirma jalándola hacia su cuerpo.
—Sí, estoy en casa, te extrañaba —dice y lo besa.
Han sido poco más de una semana sin ella y su cuerpo reacciona a su toque y sus besos como la primera vez, la atrae más hacia su cuerpo hasta tenerla sentada a horcajadas sobre él, sus besos son apasionados, sus caricias necesitadas.
Él odia sus distancias, de verdad que sí, pero también es verdad que es un adicto irremediable a sus reencuentros.
