Tu hogar, es donde está tu corazón

—Yashiro-san, deberías tratar de calmarte —comentó María mientras veía jugar Masaru y Arata, con la Okami—, cualquiera pensaría que es tu primera vez.

—María-chan tiene razón, Yuki —intervino su hermana—, necesitas tranquilizarte.

Yukihito iba a responder cuando la voz infantil voz de Arata de cuatro años le llamó.

—Papi, ¿cuándo vamos a conocer a Aiko-chan?, ya quiero darle su regalo —dijo mostrándole el oso de peluche.

Yukihito tomó a su hijo menor en brazos.

—Pronto, campeón… Eso espero; pero recuerda que Aiko-chan va a ser muy pequeña y Masaru y tú tendrán que cuidar mucho de ella, porque ustedes son sus hermanos mayores.

—Nosotros la vamos a cuidar —exclamó emocionado y luego volteó a ver a su hermano mayor—, ¿cierto, Masaru?

Yashiro sonríe al ver a sus dos hijos, incluso con personalidades y temperamentos tan diferentes eran como uña y mugre, inseparables. Donde Masaru era más tranquilo, centrado y reflexivo, Arata era una bola de energía, en constante movimiento, excitable y metiéndose en todo tipo de situaciones inverosímiles.

Cuando la enfermera finalmente salió a informarles, sus dos hijos estaban dormidos en el regazo de María y Shiba.

Entró en la habitación y su corazón se hinchó al ver a Kyoko con su pequeña princesa castaña en sus brazos.

—Es hermosa —dice acercándose.

—Sí, lo es —responde ella cansada, pero con una preciosa sonrisa—, ten, cárgala.

La toma en brazos y le roba el aliento cuando abre los dorados ojitos soñolientos y su pequeña manita se aferra a su dedo y deja escapar un suave gorgoteo.

—Es perfecta… Gracias… —le dice con la voz llena de emoción y luego la besa.

Un suave golpe en la puerta los interrumpe.

—Adelante.

—Lo siento —llama María desde la puerta—, el par de diablillos mueren por conocer a su hermana.

Yashiro sonríe al ver cómo sus otros dos hijos se asoman tímidos detrás de María, eso hasta que ven a su madre.

—Mamá —llaman al unísono.

—Recuerden lo que les dije, chicos —recalca María.

—Lo sentimos, tía María.

—Está bien, solo recuerden ser cuidadosos —dijo ayudándolos a trepar en la cama junto a Kyoko, quien apenas los tuvo a su alcance los envolvió en un abrazo, mientras María conocía a Aiko.

—Los extrañé, chicos, ¿fueron buenos con papá?

—Sí, mamá.

Yashiro se siente el hombre más feliz del mundo sosteniendo a su princesa y ver al trío en la cama, camina hacia ellos.

—Masaru, Arata, conozcan a su hermana, Aiko-chan —dice pasándole la preciosa carga a Kyoko.

—Ella es muy pequeña —dice Arata con sorpresa; y de repente le da un beso en la frente, a lo que Aiko menea las manitas poniéndolas en su rostro.

—Le gusto —dice extasiado—. Aiko-chan es mi hermana favorita.

—Es la única que tienes… —replica su hermano.

Los tres adultos en la habitación ríen.

Yukihito se sienta en la cama y acomoda a Masaru entre sus piernas, quien solo juguetea con una de las manitos de su hermana.

—Es linda —dice finalmente—, ¿podemos cargarla?

—Claro que sí —dice y María los ayuda, tomando a Aiko de los brazos de Kyoko y la pone cuidadosamente sobre Masaru y Arata, los tres niños siendo sostenidos por su padre con Kyoko sonriendo a su lado, ninguno se percata de la fotografía que es tomada.


NA. Edades:

Masaru Yashiro 5

Arata Yashiro 4