Caminos cruzados

—Yuki, deberías detenerlos —reprende Kyoko mirando al aterrorizado Daniel Hizuri de 16 años.

—No veo por qué debería hacerlo, Masaru y Arata solo están asegurándose de dejar claro que Aiko tiene quien la defienda.

—Por el amor de Dios, Yuki, después de años de fastidiarla porque le gustaba, Daniel finalmente reúne el valor para conquistarla, y dejas que tus hijos lo acorralen. Además pensé que estarías feliz que de todos, fuera precisamente el hijo de tu mejor amigo.

—Tú no eres quien para hablar, querida, o debo recordarte cómo casi haces huir a la pobre Mai cuando Masaru la trajo por primera vez a casa, nadie jamás pensaría que se trataba de la hija de tu mejor amiga.

—No es eso lo que estamos discutiendo —dijo cambiándole el tema—, además Aiko ya tiene 15 años.

—Aún es muy joven —responde pasándose la mano entre por los cabellos ahora salpicados por el plateado de las canas.

Una tercera voz interrumpió.

—Entonces, ¿estás de acuerdo con que tus hijos le hagan bullying al mío?

Yukihito se ajustó las gafas.

—Primero que nada, ellos no le están haciendo bullying, solo están cuidando de su hermana pequeña como buenos hermanos mayores que son y segundo, hijo de tigre sale pintado.

Kyoko rió al ver a Kuon levantar la ceja.

—Yukihito, primero, tu Aiko-chan, por si no lo has notado ya no es una niña y segundo, esa afirmación me ofende, ¿qué intentas decir?

—Lo que entendiste, tú solías ser un playboy a esa edad.

—Por más que me enorgullecería decir que Daniel se parece a mí en eso, lamento informarte que desde que vio a tu hija por primera vez, no tiene ojos para otra —Yashiro levantó ambas cejas—. Aunque a veces lo demostrara de formas poco ortodoxas.

—¿Ahora las llamas poco ortodoxas? Le regaló una rana de cumpleaños, le pegó goma de mascar en el pelo, secuestró su muñeca favorita.

—En su defensa, Aiko y sus pequeños demonios le hicieron pagar caro sus atenciones.

Kyoko soltó la risa que estaba conteniendo.

—Tío Kuon, papá, mamá —saludó Masaru que se unía al grupo junto con Mai Uesugi, una réplica exacta de su madre, Kanae.

—Masaru —respondió Kuon dándole una palmada en el hombro mientras Mai saludaba a Kyoko—. ¿No sabía que estabas en Japón? Si mal no recuerdos ibas a tomar algunos cursos adicionales este verano.

—Así es, pero ya sabes, Tío Kuon, no me podía perder esta ocasión —y luego mirando a su madre habló—. Mamá, ¿has visto a Arata? Lo perdí de vista un segundo y desapareció, la abuela pregunta que si la chica esquelética de la última vez viene.

Kyoko dejó escapar un suspiro frustrado. Arata era el único de los hijos del matrimonio Yashiro dedicado al mundo de la actuación y el modelaje, uno de los jóvenes más deseados de Japón y un casanova sin remedio.

—Algunos días me pregunto si no nos lo cambiaron en el hospital —murmuró Kyoko y todos rieron.

—Sería fácil de creer excepto por lo mucho que se parece a su padre, sin contar que tiene tus ojos y heredó tu talento, onee-sama —intervino María.

Los presentes volvieron a reír y finalmente fue Yukihito el que respondió.

—Dile a tu abuela que no, tuve una charla con él sobre dejar a sus conquistas pasajeras fuera de las reuniones familiares.

El salón se fue llenando con más y más gente, los Uesugi, los Takarada, entre muchos otros.

Media hora más tarde cuando todos los invitados estaban presentes, las conversaciones fueron interrumpidas por la voz de Aiko anunciando que todos podían pasar al comedor.

Ya sentados, Yukihito tomó la palabra y tomando de la mano a Kyoko habló:

—Quiero darles las gracias a todos por estar aquí hoy con nosotros, ustedes son nuestros más queridos amigos y familia. Nos alegra inmensamente poder compartir con ustedes estos 24 años de matrimonio. No ha sido un camino de rosas, pero no hay otra persona con la que hubiese querido recorrerlo, tú mi esposa, mi compinche, mi confidente, pocos hombres tienen la fortuna de casarse con su mejor amiga. Te amo, Kyoko.

Los ojos de Kyoko brillaron con las lágrimas contenidas.

—También te amo, Yuki.

—Tan lindo —se escuchó el gritito de Aiko y todos rieron porque como bien reza el dicho: lo que se hereda, no se hurta—. Perdón, quise decir, ¡Salud!

—Salud —respondieron todos los presentes levantando sus copas.

Algunas horas más tarde, cuando todos los invitados se habían retirado, sentado en su sillón en el estudio con una copa de vino en la mano mira las fotos sobre la chimenea, la de aquel primer baile en la boda de su hermana, algunas en la playa y en el parque con Tsuki-chan, la de su primera aparición juntos en los Premios de la Academia Japonesa, la de su boda, la de los nacimientos de todos sus hijos, cumpleaños, logros. Una vida en fotografías.

Un par de brazos lo rodean.

—Me preguntaba por qué me habías dejado sola en la cama, pero veo que me has cambiado por una copa de vino —dice con tono lastimero.

—Ya iba —dice dejando la copa en la mesa baja—, solo me distraje un poco.

Kyoko lo suelta y se sienta en sus piernas.

—¿Se puede saber con qué?

—Pensaba en lo afortunado que he sido —dice apartando el cabello de su cuello, dejando besos de mariposa en todo el camino desde el nacimiento del cabello hasta el inicio de la espalda.

—Ambos lo hemos sido —dice con la voz un poco más ronca.

—Sí —le responde sin dejar de besarla—, ahora te voy a llevar a nuestra habitación, para cerrar con broche de oro.

—¿Sabes, Yuki?, no hay nadie en casa, solo somos tú y yo.

—Mmmm, qué interesante.

—¿Interesante? —responde ella desabotonando la camisa.

—Sí, estaba pensando, que algunos lugares de la casa necesitan una reinauguración.

—¿De verdad? —pregunta besando su pecho—, ¿por dónde deberíamos empezar?

Él la toma por la cintura y la pone sobre el escritorio.

—Tengo una muy buena idea…

FIN


NA. Mil y un gracias por embarcarse conmigo en esta aventura, que fue un placer escribir. Una pareja diferente, inesperada, pero espero que esta historia les haya gustado. Creo que pocas veces les agradecí sus reviews, pero sepan que las leía siempre con una sonrisa, algunas incluso me hicieron idiotamente feliz.

Algunos datos adicionales:

Edades

Masaru Yashiro 20

Arata Yashiro 19

Aiko Yashiro 15

Daniel Hizuri 16