Réquiem de un Amor Perdido.
Por Marce-chan
Legato
Había pasado poco más de un mes desde el incidente en la arboleda fuera de los muros, tanto Levi como Petra se hallaban completamente recuperados de sus heridas, desde aquella noche entre tinieblas Levi cambió, pero nadie más que Petra lo notó, pues sólo con ella había cambiado, desde su modo de tratarla e incluso de mirarla. Aunque ella ignoraba a que se debía el cambio no podía negar que se sentía muy a gusto con eso.
-Capitán.
Levi, que estaba recostado en su cama leyendo un libro bastante grueso, levantó la mirada al escuchar esa voz al otro lado de la puerta.
-Pase.
Petra entró, llevaba una pila muy alta de ropa recién planchada.
-Le traigo sus uniformes recién lavados y planchados-sonrió ella colocándolos en el escritorio y comenzando a clasificarlos con cuidado.
Levi la observó sin responder.
-He desmanchado todas sus camisas y sus pañuelos-continuó Petra alegremente-Puede revisarlos.
-No es necesario-replicó Levi-Sé que todo está en orden.
Petra no pudo evitar girarse para mirarlo, no era propio de él dejar de revisar el aseo de las cosas, más aún de su ropa, dada su obsesión con la limpieza.
-¿Ah sí?-susurró ella.
-Confío en ti, Petra-respondió Levi desviando la mirada.
Ella no pudo evitar sonrojarse, se dio vuelta de inmediato para disimular y siguió acomodando la ropa, pero sentía la mirada de Levi sobre ella.
-¿Sucede algo?
Él se limitó a resoplar, pero Petra lo conocía muy bien, se giró y lo miró cruzándose de brazos.
-¿Qué es lo que lo inquieta, Capitán?
Levi frunció el entrecejo, si algo no le gustaba era ser predecible.
-Esa vez… En la expedición… Dijiste que sabes quién soy yo realmente…
-Así es-respondió Petra.
-¿Cómo puedes asegurar eso así sin más? ¿Por qué crees conocerme?
-Es la verdad-respondió ella encogiéndose de hombros.
-No-replicó Levi-Es la percepción que tienes de mí, más no la realidad.
-¿Qué es la realidad en primer lugar?-preguntó Petra.
Levi la miró desconcertado.
-Para mí-siguió ella sin inmutarse-La realidad es lo que veo y lo que siento.
-¿Y qué ves en mí?
-Un hombre frío, calculador, muy inteligente, un poco huraño-respondió Petra sinceramente-Solitario, de pocas palabras, que evita relacionarse con la gente.
Levi no pudo evitar resoplar con irritación, sabía que todo lo que acababa de decir era cierto, pero por alguna extraña razón le molestaba oírlo de su boca.
-Pero no es lo que usted es realmente-se apresuró a decir Petra ante su molestia.
-¿Eh?
-Esa es su máscara, su apariencia-dijo Petra.
-¿De qué estás hablando?-preguntó Levi sin comprender.
-En el fondo, usted es un hombre considerado, noble, con un sentido de la justicia y la responsabilidad muy alto-dijo Petra con rapidez y sin poder evitar sonrojarse ante cada palabra que decía-Un ser sensible, que disfruta de los pequeños detalles, que se preocupa por los demás.
Levi la miró extrañado.
-¿Sabes quién era yo antes de entrar al ejército? ¿Sabes las cosas que he hecho a lo largo de mi vida?
-Su pasado no me importa-replicó Petra con seguridad-Esa persona ya no existe, yo valoro a la persona que está frente a mí ahora.
Esta vez fue Levi quien no pudo evitar sonrojarse.
-No deberías decir cosas como esas-murmuró bajando la mirada-No deberías pensar eso de mí…
-¿Por qué no?
-En primer lugar no lo merezco, soy sólo un hombre y en segundo lugar, somos soldados.
Petra negó con la cabeza, sonriendo.
-¿Y acaso por ser soldados dejamos de ser humanos, Capitán?
-De alguna manera si-replicó él.
-Si dejáramos de ser humanos esta lucha no tendría ningún sentido-respondió Petra.
-Los sentimientos innecesarios nos debilitan, nos vuelven vulnerables-respondió Levi.
-Todo lo contrario-replicó Petra con decisión-Son esos sentimientos los que nos fortalecen.
Levi la miró fijamente, cada vez que hablaba con ella descubría un nuevo enigma a su alrededor e inevitablemente eso lo fascinaba, era una mujer tan indescifrable que no podía evitar sentirse interesado en lo que tenía para decir.
-Tu modo de pensar-murmuró-De cierta forma, me abruma.
-¿Le molesto?-preguntó Petra asustada.
-No-respondió Levi-Es sólo que… Tu mente es un acertijo para mí.
-Podría decir lo mismo-sonrió ella-Descifrarlo a usted fue todo un reto.
-¿Eh?
-Me ha llevado años acercarme a usted, Capitán.
Levi desvió la mirada, incómodo.
-Supongo que nos parecemos…
-Prefiero pensar que somos completamente opuestos-respondió Petra.
-¿Por qué?-exclamó Levi de inmediato.
-Porque los opuestos se atraen-respondió Petra.
Levi la miró, sorprendido. Ella se apresuró a darse la vuelta y a seguir arreglando la ropa, había hablado de más.
-Supongo que tiene sentido…-murmuró Levi después de un rato de incómodo silencio.
-¿Capitán?
-Es la única explicación de porque me siento tan ligado…
-¿Ligado? ¿A qué?
-A ti.
Los afilados ojos azules y los redondos ojos miel se encontraron. No tenía ningún sentido intentar disimular el sonrojo, ambos estaban ruborizados y avergonzados pero no podían dejar de mirarse, sin embargo la mirada de Levi era tan intensa que Petra no pudo sostenerla mucho tiempo.
-Debo… Volver al trabajo…-titubeó ella buscando con torpeza la puerta.
Levi suavizó el gesto al verla tan nerviosa.
-Petra.
Ella se detuvo respirando entrecortadamente.
-¿Si, Capitán?
-Desde que regresamos de la última expedición no hemos tomado el té de medianoche-dijo Levi-¿Te importa si lo retomamos?
Petra lo miró, con los ojos brillantes de la emoción.
-Me encantaría, Capitán.
-Bien-respondió Levi desviando la mirada.
-Capitán…-murmuró Petra justo antes de salir.
Levi levantó la mirada hacia ella.
-Yo también me siento ligada a usted.
No esperó su respuesta y salió a toda prisa. Levi se quedó mirando hacia la puerta un momento y se dejó caer en la cama cubriéndose la cara con el libro que estaba leyendo.
• • •
Levi decidió subir a la torre del cuartel más temprano que de costumbre esa noche, pero para su sorpresa Petra ya estaba ahí.
-Llegaste temprano…
-Bienvenido Capitán-sonrió ella evitando mirarlo, aún se sentía nerviosa por la charla vespertina.
Hacía mucho frío esa noche, estaba nublado y lloviznaba.
-No hay estrellas que ver esta noche-comentó Petra distraídamente.
-No importa-respondió Levi.
Petra se apresuró a servir el té y le estiró una taza, cuando Levi se la recibió sus manos se tocaron y pudo sentir la baja temperatura a la que se hallaba, aunque ella disimulaba muy bien el frío que sentía.
-¿Tienes frío?
-Estoy bien-respondió ella sin mirarlo.
Levi resopló con impaciencia, se quitó la capa y se la puso sobre los hombros.
-Capitán-replicó ella de inmediato-Se va a resfriar.
Él negó con la cabeza sin darle importancia.
-Fui yo quien te pidió que vinieras.
-Yo quería venir-respondió Petra.
-Da igual-respondió Levi.
Se sentó junto a ella, más cerca que nunca antes, Petra no pudo evitar estremecerse al sentir el roce de su hombro con el suyo, era raro que él se acercara así.
-¿Se encuentra bien, Capitán?-preguntó ella.
-Si…
Se quedaron en silencio un largo rato, Petra no podía evitar preguntarse qué le pasaba a Levi, estaba distraído incluso parecía algo triste y eso era inusual en él.
-Erwin ha enviado la estrategia de batalla y la fecha de la próxima expedición-murmuró Levi al rato.
-¿Cuándo será?-preguntó Petra.
-Dentro de diez días a partir de mañana-respondió Levi.
-Tenemos que prepararnos entonces-sonrió Petra.
Levi negó con la cabeza.
-Estamos listos, por eso estaba pensando…
-¿Qué cosa, Capitán?
-En darles una semana de receso.
-¿Receso?-repitió Petra.
-Para que pasen un tiempo con sus seres queridos-respondió Levi sin mirarla-Sabes bien que cuando salimos de los muros corremos un riesgo muy alto.
-Lo sé…-suspiró Petra con tristeza.
-Así que podrán marcharse mañana y volverán en una semana-dijo Levi.
-Es la primera vez que nos da un receso, Capitán-comentó ella.
-Supongo que el hecho de no tener familia no me derecho a alejarlos a ustedes de la suya-respondió Levi.
Petra lo miró preocupada, se veía nostálgico.
-¿Qué hará usted, Capitán?-le preguntó.
- Debo estudiar la estrategia-respondió él.
-¿Irá a alguna parte?
-Me quedaré aquí.
Petra volvió a mirarlo, era como si la pared que siempre la había separado de Levi se hubiera derrumbado, él estaba triste y no lo ocultaba, lo mostraba sin reservas, eso le generaba una ternura casi inconcebible, respiró profundo y se inclinó sobre su hombro dulcemente.
-Lo voy a extrañar mucho, Capitán.
Levi no respondió ni hizo nada, pero esperó hasta que Petra se quedó dormida para susurrar en voz casi inaudible.
-También yo…
