Réquiem de un Amor Perdido.
Por Marce-chan
Scherzo
Levi había pasado la mañana del quinto día de receso entrenando en el área de adiestramiento que quedaba atrás del cuartel, un bosque de vastas proporciones donde los equipos de élite de la Legión de Reconocimiento realizaban sus entrenamientos diarios, él disfrutaba entrenar solo, así no tenía que reducir su velocidad para que los demás llevaran su ritmo.
-¡Levi!-se escuchó a lo lejos la voz de Petra llamándolo.
Levi dio la vuelta y regresó en dirección al cuartel, encontró a Petra a la entrada del bosque, descendió justo frente a ella.
-Te traje limonada, hace calor-sonrió ella.
-Gracias-respondió él tomando un vaso y bebiendo un largo trago.
Se sentó bajo la sombra de un árbol, Petra se sentó a su lado y comenzó a secarle el sudor de la cara con un pañuelo.
-¿Hay algo que te preocupe?-preguntó ella al verlo distraído.
-Me inquieta pensar en cómo esto cambia las cosas-respondió Levi.
-¿Esto?
-Tú y yo-explicó Levi.
-¿Cómo cambia las cosas?-preguntó Petra sin entender.
-Ya no será lo mismo-respondió Levi sin mirarla-Ya no tengo que velar sólo por mí…
-¿Y quién te ha dicho que debes velar por mí?-replicó Petra.
-Nadie-respondió Levi-Pero de todas maneras lo haré.
-De una u otra forma siempre velas por todos nosotros-respondió ella.
-Supongo, pero ahora será diferente contigo-respondió Levi.
Petra lo miró, entre desconcertada y ofendida.
-Puedo cuidarme sola, muchas gracias.
Levi la miró, evidentemente estaba molesta.
-¿Por qué te molestas?-replicó-Estoy siendo honesto.
-Sé honesto, pero no insensible-respondió ella-¿Cómo crees que me siento con esto que me estás diciendo?
Levi no supo que responder.
-Si tanto te molesta-dijo ella-Pediré mi traslado inmediatamente.
-¡No seas tonta!-replicó Levi irritado-En ningún momento dije que quería que te fueras.
-Entonces no subestime mis habilidades, Capitán-respondió ella-Soy un soldado de la Brigada de Operaciones Especiales, he ganado mi puesto con esfuerzo y si tengo que morir será allá afuera, luchando.
-¡No digas cosas como esas!-replicó Levi más molesto-Sólo me estoy preocupando por ti.
-No lo haga-respondió Petra-Seamos profesionales, en la Brigada todo seguirá igual que siempre. Usted es mi Capitán y yo su subordinada.
-No pensaba que fuera de otra manera-murmuró Levi enfurruñado.
-Valoro su preocupación por mí, Capitán-dijo Petra al verlo así-Pero hay que darle a cada cosa su lugar.
Levi resopló.
-Ya te dije, no me gusta que me llames Capitán cuando estamos solos.
-Lo sé-respondió ella-Sólo quería aclarar las cosas.
Levi suspiró y se puso de pie.
-Que complicado…
Petra lo observó en silencio.
-Perdóname, no era mi intención subestimar tus habilidades, sólo pensé en voz alta-dijo Levi sin mirarla.
-Está bien-sonrió ella-Me alegra que lo aclaráramos.
Levi asintió y estiró su mano hacia ella, que la tomó y se puso de pie con su ayuda.
-Ya he preparado su baño-le dijo.
Levi la miró ceñudo por la formalidad como lo trataba.
-Perdón, es la costumbre-se disculpó ella.
Él negó con la cabeza restándole importancia al asunto y le extendió la mano, Petra la tomó y Levi entrelazó sus dedos con los de ella, emprendiendo el camino de vuelta al cuartel.
-Nuestra primera pelea-comentó ella con sorna.
-¿Hay que llevar la cuenta?-preguntó Levi.
-No, pero me hace gracia-respondió Petra-No llevamos juntos ni un día y ya estamos peleando.
-Al menos no somos un par de aburridos-comentó Levi.
Petra se rió con el comentario y entraron al cuartel.
• • •
El agua de la tina se había enfriado, las puntas de sus dedos estaban arrugadas y había pasado la hora del almuerzo, pero Levi estaba tan relajado que nada de eso le preocupaba, rodeaba los hombros de Petra firmemente con sus brazos y aunque llevaban horas en la misma posición y en silencio, no les importaba, habían momentos que el silencio era suficiente para ambos, simplemente el estar juntos les bastaba.
-¿Tienes hambre?-preguntó Petra alzando la mirada hacia él.
-Un poco…-murmuró Levi sin abrir los ojos-Pero si no te molesta, me gustaría quedarme así un rato más…
-Está bien-sonrió ella tomando una de sus manos y jugueteando con sus dedos.
-¿Tienes frío?-preguntó Levi al notar el ligero temblor de sus manos.
-No…-mintió ella.
-Mentirosa-sonrió Levi.
Reposaron otro largo rato, pero el estremecimiento de Petra comenzó a hacerse más evidente, Levi suspiró.
-Vamos a almorzar.
Petra se incorporó y salió de la tina rápidamente, estaba muerta de frío, pero siempre anteponía las necesidades de Levi a la suyas, esa era su forma de expresar su amor. Levi la siguió con la mirada, detallando cuidadosamente su cuerpo, quería grabar cada detalle en su memoria, ella era delgada pero atlética, los largos años de carrera militar le habían valido varias cicatrices, unas más profundas y más recientes que otras, pero todo eso la hacía ver aún más hermosa a los ojos de Levi, lo extasiaba verla.
-¿Qué?-preguntó ella nerviosa al notar su mirada.
-Nada…-murmuró él desviando la mirada muy sonrojado.
-Otra vez estas pensando perversiones ¿Verdad?-replicó ella cubriéndose con la toalla.
Levi se aclaró la garganta, incómodo.
-No…
Petra se echó a reír.
-Vamos-sonrió estirándole una toalla.
• • •
Levi dormía plácidamente la última noche de la semana de receso, era curioso, cuando estaba con Petra no sufría de insomnio, dormía más confortablemente que nunca, pero esa noche los continuos movimientos de ella lo despertaron.
-¿Qué pasa?-preguntó medio dormido.
-Perdona ¿Te desperté?-murmuró Petra apenada.
Levi abrió los ojos, la luz de la luna llena entraba por la ventana de la habitación iluminando buena parte de la cama, Petra se incorporó un poco incómoda cuando la intensa mirada de Levi la alcanzó.
-¿Qué tienes?-preguntó Levi.
-Nada-murmuró ella.
Levi estiró su mano hacia su espalda desnuda, que era lo único que tenía a su alcance, y la acarició con dulzura.
-¿Hay algo que te preocupe?
Ella suspiró con nostalgia.
-Estos días han sido maravillosos… Nunca había sido tan feliz… Fue un sueño hecho realidad.
Levi la miró desconcertado.
-Opino igual-respondió-¿Cuál es el problema?
-Que fue demasiado corto-respondió Petra abrazándose las rodillas-Me hubiera gustado que durara más…
-¿De qué estás hablando?-exclamó Levi.
-Mañana volveremos la realidad-murmuró Petra.
-¿Qué estás intentando decir?-replicó Levi incorporándose-¿Qué esto se acaba al terminar el receso?
-¿Acaso no será así?-replicó ella.
Levi la miró sin responder.
-Fue hermoso y realmente perfecto-dijo Petra-Pero no podemos…
-¿Por qué no?-preguntó Levi con dureza.
Petra giró la cabeza para mirarlo, él había apoyado su espalda en la cabecera de la cama, había cruzado los brazos y la miraba con irritación.
-Lo he pensado y pienso que… No es profesional…-murmuró Petra un poco cohibida por lo molesto que él se mostraba.
-Que yo sepa-respondió Levi con el mismo tono duro-No hay ninguna regla al respecto.
-Conflicto de intereses, Capitán-aclaró Petra.
-Nada de eso-atajó Levi molesto-Ya lo aclaramos antes, en lo que a la Brigada y la Legión concierne todo seguirá igual…
-Pero dijiste…
-¡Olvida eso!
-Levi…
-Soy un soldado en mi horario de trabajo, lo que haga o con quien comparta mi tiempo libre no le incumbe a nadie más que a mí-respondió Levi con firmeza.
-Pero si tenemos que aparentar frente a los demás…-titubeó Petra-¿No estaríamos viviendo una farsa?
-Lo que hemos vivido y sentido es más real que cualquier otra cosa-respondió Levi-El hecho de que no podamos hacerlo público no cambia nada, además, yo no lo haría público de cualquier manera, odio que la gente se meta en mi vida.
-Pero ¿Crees que sea lo correcto?
-Si es correcto o no me da completamente igual-respondió Levi cada vez más molesto-Yo quiero estar contigo, esa es mi realidad.
-¿Has pensado que esto puede repercutir en tu carrera?
-¿Es eso lo que te importa?-replicó Levi.
-En parte si-respondió Petra sinceramente-Si esto llega a descubrirse…
-¿Por qué no hablas claro?-replicó Levi perdiendo por completo la paciencia-¡Si no quieres estar conmigo dímelo y acabemos con esta charada!
-¡Levi!-lo regañó Petra ofendida.
-¿Quieres estar conmigo Si o No?-respondió él sin dejarse amedrentar.
-¡Claro que sí!-respondió Ella.
-Entonces no tiene sentido seguir discutiendo.
-Pero Levi… Hay demasiado en riesgo…
-Me importa un bledo, no renunciaré a ti.
-Levi…
Él se incorporó con rapidez y la jaló, acostándola nuevamente en la cama, colocando las manos a lado y lado de su cabeza y enfrentándola.
-¡Ya te dije que no!
Petra lo miró nerviosa y sonrojada.
-No me mires así…
-¿Sigues poniéndote nerviosa?-preguntó Levi sorprendido-¿Aún después de todo lo que hemos pasado?
-Creo que nunca dejaré de ponerme nerviosa…
Levi no la dejó terminar y la besó apasionadamente.
-¿He sido claro?-preguntó al separarse.
-Levi…-suspiró Petra.
-Es una orden-replicó él.
Petra no pudo evitar reírse.
-No es justo…-replicó con un puchero.
-Nunca lo es…-sonrió Levi.
