Réquiem de un Amor Perdido.
Por Marce-chan
Appasionato
Petra ahogó un grito y se cubrió la boca con las manos, Levi acababa de sacar del bolsillo superior de su chaqueta un pequeño y delicado anillo de plata decorado con tres diminutas esmeraldas.
-Lo vi y pensé en ti…- susurró él muy sonrojado-Yo… Nunca antes había pensado en el futuro, pero ahora no puedo dejar de imaginarlo contigo.
-¿De verdad me estás eligiendo para que sea tu esposa?-preguntó Petra llorando abiertamente.
-No-respondió Levi-Quiero que tú me elijas a mí para ser tu esposo.
Petra se lanzó sobre él con tal ímpetu que lo hizo caer de espaldas al suelo.
-¡Claro que sí! ¡Una y mil veces SI! ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo, Levi!
Levi la estrechó sonriendo.
-No llores, se supone que deberías estar feliz.
-¡Lo estoy!-sonrió Petra intentando contener las lágrimas-Me desborda la felicidad… ¡Es el día más feliz de mi vida!
-Te quiero mía para siempre-susurró Levi.
Se besaron apasionadamente.
-Quiero que seas mi esposa antes de la próxima expedición-dijo Levi al separarse y le colocó con cuidado el anillo en el dedo.
-Será un honor compartir el resto de mi vida contigo-sonrió Petra-No necesitamos ningún rito, podemos casarnos cuando queramos, donde queramos…
Levi asintió sonriendo y la estrechó entre sus brazos, Petra soltó una risita.
-¿Qué es tan gracioso?-preguntó Levi mirándola desconcertado.
-Ya pasa de medianoche ¿Sabes qué día es hoy?-preguntó ella sonriendo abiertamente.
Levi se encogió de hombros.
-Hoy cumplimos dos años de estar juntos-sonrió ella.
• • •
Desde hace algunos años se había vuelto habitual para la Brigada de Operaciones Especiales una semana de receso un par de veces al año, esta vez les fue concedida antes de salir a la 57va expedición.
-¿Está seguro, Capitán?-preguntó Erd cuando Levi les informó-¿No le parece arriesgado dada la situación con Eren?
-Precisamente por eso-respondió Levi-La próxima expedición será más arriesgada que cualquier otra, mayor razón para pasar tiempo de calidad con sus familias.
-Es un buen punto-admitió Auruo.
-¿Y qué pasará con Eren?-preguntó Günther.
-Su tutor legal soy yo-respondió Levi-Yo me haré cargo de eso.
-¿Se quedará solo otra vez?-preguntó Petra preocupada.
Levi no respondió. Todos prepararon sus caballos y sus pertenencias para marcharse, Petra se tardó más de la cuenta adrede para quedarse a solas con Levi.
-¿En serio esperas que me vaya así como así?-preguntó cuando él se le acercó.
-La verdad-respondió él con toda sinceridad-Sabía que no lo harías.
Ella lo miró.
-He dejado a Hanji a cargo de Eren por unos días-dijo Levi-Hay un lugar al que quiero llevarte.
-¿A dónde?-preguntó Petra con curiosidad.
Levi negó misteriosamente con la cabeza.
-Espérame en la zona norte de Trost, en el límite del casco urbano, llegaré al atardecer.
-Está bien-respondió Petra subiendo a su caballo y emprendiendo la marcha.
• • •
-¡Llegas tarde!-se quejó Petra cuando vio a un caballo acercándose en medio de la noche.
-Tuve cosas que hacer-respondió Levi quitándose la capucha.
Petra llevaba más de una hora esperando, ya había caído la noche y estaba muy oscuro.
-¿Dónde está tu caballo?-preguntó Levi mirando alrededor.
-En un establo cercano-respondió Petra-Iré por él.
-Déjalo ahí-respondió Levi-Y ven conmigo.
Le estiró la mano y la ayudó a subir a su caballo, ella se aferró a su cintura sonriendo radiante, partieron, internándose en lo más profundo del bosque y llegando a unas oscuras y deshabitadas montañas.
-Todo está bien-murmuró él al sentir las temblorosas manos de Petra aferradas a su cintura con fuerza.
-No tengo miedo-replicó ella ofendida.
Levi contuvo una risa. Siguieron un camino de piedra que llevaba al corazón de la montaña y finalmente llegaron a su destino, una pequeña cabaña en medio de la nada, Levi bajó del caballo y ayudó a Petra a bajar también.
-¿Dónde estamos?-preguntó ella mirando alrededor.
-En mi casa-respondió Levi mientras encendía una a una las antorchas que rodeaban la cabaña.
-¿Tu casa?-repitió Petra sorprendida.
Levi asintió.
-Eres la primera persona que traigo aquí.
-Honor que me hace, Capitán-sonrió Petra.
Levi abrió la puerta y encendió las velas del interior de la cabaña, Petra entró detrás de él con la curiosidad a flor de piel; La casa era muy bonita y obviamente impecablemente limpia y pulcra.
-Ponte cómoda-dijo Levi mientras iba de un lado a otro por la casa, encendiendo la chimenea y acomodando en la cocina los alimentos que acababa de desempacar.
-¿Puedo ayudarte en algo?-preguntó ella.
-Descuida-respondió Levi sin ponerle mucha atención-Soy el anfitrión.
Petra se sonrió, se sentó en un sillón cercano y miró por la ventana, a pesar de que llevaba dos años con Levi sentía que lo conocía muy poco, ni se había imaginado que él pudiera tener una casa como esa, eso la hizo sentir un poco melancólica, apoyó la cabeza en el respaldo del sillón y sin pensarlo, se quedó dormida. Despertó de un salto poco tiempo después, todo alrededor estaba en completo silencio, a excepción del crepitar del fuego de la chimenea, se incorporó para ver a Levi sentado en la alfombra, observando el fuego.
-¡Lo siento!-se disculpó de inmediato-¡Me quedé dormida…!
-Es normal-respondió Levi sin retirar la vista del fuego-Fue un largo viaje.
Petra lo miró en silencio, él no le devolvió la mirada, parecía molesto.
-Levi…
Él se giró y la miró, Petra quedó pasmada, su mirada era intensa y profunda, era difícil sostener una mirada así, pero antes de que pudiera decir algo más, él le extendió la mano, Petra la tomó y se arrodilló junto a él.
-Quiero casarme contigo aquí, Petra.
Petra se sobresaltó, fue entonces cuando se percató que Levi vestía de etiqueta, todo alrededor estaba cubierto con pétalos de rosas y velas blancas, dos copas de champaña reposaban junto al fuego y junto a ellas, un par de sortijas, Levi lo había planeado todo cuidadosamente.
-Levi…-murmuró Petra con la voz quebrada.
-Por favor no llores-rogó Levi.
Pero antes de que pudiera hacer o decir algo más, ella se incorporó y salió corriendo de la habitación, Levi se quedó estupefacto, se esperaba cualquier reacción menos ésa.
Mientras pensaba en que hacer, Petra regresó, iba con un hermoso vestido blanco, un delicado velo y guantes, el corazón de Levi se contrajo por la sorpresa, era increíble pero cada vez la veía más hermosa, aunque pareciera imposible con cada mirada se enamoraba de ella aún más.
-No me esperaba esto-sonrió ella avergonzada-Hubiera querido arreglarme un poco más…
-Estás perfecta-respondió Levi.
Ella volvió a arrodillarse a su lado y se pusieron frente a frente. Petra fue la primera en hablar:
-Yo, Petra Ral, me entrego a ti esta noche Levi, para compartir mi vida contigo. Puedes confiar ciegamente en mi amor, porque es real. Prometo serte una esposa fiel, compartir y apoyarte en tus sueños y metas. Mi voto estará contigo para siempre. Cuando caigas te levantaré, cuando llores te confortaré, cuando rías reiré contigo. Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo desde este momento hasta la eternidad. En la vida y en la muerte.
Tomó una de las sortijas y se la puso en el dedo a Levi que sonrió conmovido y sin soltar su mano retomó:
-Yo, Levi Rivaille, prometo amarte Petra, y compartir contigo desde mis pensamientos más íntimos. Prometo sostenerte, apreciarte y valorarte. Quiero vivir cada día a tu lado como si fuera el último y si el dolor entra en nuestras vidas lo afrontaremos juntos. Quiero envejecer contigo, tener hijos contigo, con cada aliento que exhalemos crecerá nuestro amor. Te amo y te necesito conmigo, siempre. En la vida y en la muerte.
-También te amo-sonrió Petra mientras Levi le ponía la sortija en el dedo.
Y con un sublime y ferviente beso sellaron su eterna unión.
