Réquiem de un Amor Perdido.

Por Marce-chan

Omaggio

La Legión de Reconocimiento acababa de hacer su entrada al casco urbano de la ciudad, Levi caminaba como un autómata, completamente ajeno al ambiente que lo rodeaba, la gente gritaba a su alrededor, pero para él sólo eran ecos lejanos, ya nada importaba, acababa de perderlo todo; Había decidido atravesar la ciudad por su propio pie, apoyando el pie fracturado con toda su fuerza, quería sentir el mayor dolor físico posible, pero era inútil, nada podía apaciguar su descomunal dolor emocional, sentía que lo carcomía por dentro. Alguien comenzó a caminar a su lado, no fue hasta que escuchó mencionar su nombre que reconoció la voz del hombre que lo abordaba.

-Capitán Levi, gracias por cuidar de mi hija, soy el padre de Petra. Me gustaría hablar con usted antes de que ella me vea. Ella me envió una carta, decía que estaba dispuesta a darlo todo por usted. Mi niña escribe esas cosas sin pensar en la preocupación de su padre…

Se rió nerviosamente y continuó:

-Y sobre eso… Como su padre, pienso que es demasiado pronto para casarse, aún es muy joven y tiene muchas cosas por vivir

Levi no respondió ni se detuvo, con cada palabra que oía sentía que se le estrujaba el corazón.

-¿Capitán?-murmuró el padre de Petra al no recibir respuesta ni reacción de su parte.

Se percató de su torpe andar y su demacrada expresión.

-¿Se encuentra bien, Capitán? Se ve herido… ¿Qué sucedió…? ¿Dónde está su equipo…?

Se quedó a media frase, sopesando la situación.

-¿Petra? ¿Dónde está Petra?

Regresó sobre sus pasos buscando a su hija entre la multitud de soldados recién llegados. Levi no se detuvo hasta entrar al Cuartel General, fue obligado por Erwin a ir al hospital para que trataran la lesión de su pie, una vez fue tratado e inmovilizado su pie Levi se retiró de vuelta al Cuartel de la Brigada de Operaciones Especiales, cuyos miembros ya no existían. El castillo estaba desolado y eso no hacía más que empeorar el estado de ánimo de Levi. Se preparó precariamente un té y se sentó en el salón comedor, a la deprimente luz de una vela.

-Levi…

Levi alzó la mirada, Hanji estaba en la puerta.

-¿Qué haces aquí, cuatro ojos?-preguntó Levi desviando la vista.

-Quería ver como estabas-titubeó Hanji.

-Estoy bien-respondió Levi.

-¿Y tu pie…?

-Está bien-respondió Levi-Ya puedes irte.

Hanji se quedó callada un rato ante esa cortante respuesta.

-Levi…-murmuró un rato después.

-¿Qué pasa?-replicó Levi impaciente.

-El padre de Petra te estuvo buscando…

Levi desvió la mirada inmediatamente sin responder.

-Me pidió que te entregara esto.

Levi se sobresaltó, Hanji le estiraba un sobre, era la carta que el padre de Petra le había mostrado al saludarlo, la que ella le había escrito antes de salir en la expedición en la que falleció, pero al fijarse bien se percató que en el sobre había más de una carta..

-¿Por qué…?-murmuró Levi al recibir el sobre.

-Dijo que quería una respuesta tuya-respondió Hanji-Que te estaría esperando.

-¿Esperando? ¿Dónde?-exclamó.

-Eso fue todo lo que dijo-respondió Hanji negando con la cabeza.

Levi soltó un grito de frustración y pateó el suelo con su pie fracturado.

-¿Qué haces?-gritó Hanji alarmada-¡Te lastimarás!

-Da igual-replicó Levi molesto-No siento nada…

Hanji lo miró con tristeza, Levi le devolvió la mirada, ella comprendió el significado de su cortante mirada y salió del salón cerrando la puerta tras de sí. Una vez estuvo solo, Levi abrió el sobre y sacó las cartas, en un vistazo se percató que estaban organizadas por fechas y que todas estaban escritas por Petra, reconoció su hermosa caligrafía de inmediato, desplegó la primera carta, la fecha era de varios años atrás:

- Querido Padre:

¡Finalmente lo he conseguido! ¡He logrado entrar a la Legión de Exploración! Todos estos años de arduo entrenamiento dieron resultado, espero poder visitarlos pronto para mostrarles mi nuevo uniforme.

He conocido a los dos famosos soldados de los que siempre oíamos hablar: El Comandante Erwin, que fue quien me aceptó en la Legión, es muy alto y mucho más imponente de lo que parece, es un hombre muy inteligente, he de admitir que me siento tranquila de que sea él quien dirige la Legión, definitivamente sabe lo que hace.

Y el Capitán Levi, un hombre muy recio y estricto, no lo aparenta a primera vista, pero es impresionante en todo el sentido de la palabra, creo que no estaré satisfecha hasta ser parte de su equipo.

Por favor no te asustes, te prometo que me cuidaré y estaré bien, sabes que lo hago por ti y por la familia, siempre estaré para protegerlos. Dale mis saludos a todos en casa.

Tu hija que te ama: Petra

Levi suspiró, dejando la carta sobre la mesa, nunca se había preguntado cómo había sido la vida de Petra antes de entrar a la Legión de Reconocimiento o a la Brigada de Operaciones Especiales, él había notado su existencia aquella noche en la torre del Cuartel, cuando ella amablemente le había llevado una taza de té caliente, nunca se había imaginado que ella había estado observándolo desde antes, que ella lo había admirado desde antes, quizás, si lo hubiera notado antes, habría podido pasar más tiempo precioso a su lado. Sacudió la cabeza intentando alejar esos pensamientos desalentadores de su mente y tomó la siguiente carta:

-Querido Padre:

¡Lo he logrado! He sido seleccionada para hacer parte de la Brigada de Operaciones Especiales, aparte de mi sólo tres soldados más fueron elegidos y soy la única mujer, mejor aún ¡Somos el equipo del Capitán Levi y nos eligió él mismo en persona!

No podría estar más feliz y satisfecha, el Capitán Levi me eligió, de entre cientos de soldados, me eligió a mí. Prometo que me esforzaré para mantener mi puesto y le demostraré al Capitán lo que valgo, estoy dispuesta a darlo todo por él, ahora que he podido luchar a su lado he comprendido porque es el soldado más poderoso de la humanidad, es un hombre asombroso, estoy dispuesta a seguirlo hasta el final.

No quiero que te preocupes por mi bienestar, te aseguro que no hay lugar más seguro que estar junto al Capitán, espero que te alegres por mí, por favor saluda a toda la familia de mi parte, espero poder visitarlos pronto.

Con amor: Petra

Levi puso la carta encima de la anterior y golpeó la mesa con el puño, pensar que Petra se sentía tan absolutamente segura a su lado había sido su mayor aliento cuando ella vivía, pero ahora que la había perdido, ahora que sabía que de haberse quedado a su lado ella seguiría con vida, le rompía el corazón leer sus palabras plasmadas en el papel, sentía que le había fallado, como esposo y como capitán. Suspiró profundamente y tomó la siguiente carta:

Querido Padre:

Recuerdo que una vez me dijiste que tengo un corazón muy grande e inocente, admito que nunca le presté atención a eso, pero ahora que lo pienso creo que tenías razón, entre toda la guerra, la devastación y la muerte he encontrado un rayo de luz, una razón más para levantarme cada mañana y seguir luchando. Me he enamorado. Si, así como lo lees, estoy enamorada. No puedo decirte quien es, comprometería su posición como soldado y la mía también. Sólo te diré que es un hombre ejemplar, como soldado y como persona. A decir verdad no sé que sienta él por mí, no sé si él siquiera sabe que existo o soy sólo un recluta más, pero no me importa, porque nunca había sentido algo como lo que siento por él y me siento realizada al estar a su lado, no me importa si me corresponde o no.

Parece que nos van a conceder unos cuantos días de receso, así que los visitaré pronto o al menos eso espero. Los quiero y extraño mucho.

Tu hija: Petra

Levi no pudo evitar sonreír, Petra de verdad había sido ingenua, como no se iba a dar cuenta su padre que era él al que mencionaba en la carta, era más que obvio, comprendió entonces el porqué de las miradas elocuentes del hombre cuando visitó a su hija en el Cuartel. Sacudió la cabeza, entre triste y divertido, le sorprendía que el padre de Petra hubiera disimulado tan bien cuando en realidad lo sabía todo. Volvió a invadirlo la pena y tomó la última carta, había un amplio rango de diferencia en la fecha, eso indicaba que el padre de Petra había seleccionado únicamente las cartas en las que Levi tenía relevancia:

-Querido Padre:

Te tengo excelentes noticias, aunque seguramente para ti no lo serán tanto. Sabes que llevo años de felicidad absoluta y conoces la razón, acabo de cumplir dos años en una relación estable con el hombre que amo y con el que quiero compartir el resto de mi vida, creo que a estas alturas ya debes saber quién es, acababa de proponerme matrimonio y he aceptado sin dudarlo, pues sólo con él me siento plena y no necesito nada más que a él para ser feliz. Sé que te molestarás y dirás que soy muy joven, pero créeme, jamás había estado tan segura de algo en mi vida. No sé cuando nos casaremos ni cómo lo haremos, pero sé que lo haré, no habrá nada ni nadie que lo impida. La próxima vez que nos veamos seré una mujer felizmente casada, pero si por alguna razón no podemos volver a vernos, siéntete tranquilo y ten la certeza que he alcanzado la verdadera felicidad. Te amo papá y espero que puedas ser feliz por mí.

Tu hija: Petra

Levi leyó y releyó la carta, era casi como una despedida, era casi como si Petra hubiera sabido que no regresaría de esa expedición, quería tranquilizar a su padre, darle consuelo, asegurarle que había sido feliz y que, tal como había dicho desde su primera carta, lo había dado todo por Levi, lo había seguido hasta el final. Las lágrimas empaparon sus ojos y sus energías lo abandonaron, se quedó dormido con la cabeza encima de las cartas que acababa de leer.

• • •

No había pasado mucho desde el amanecer, un hombre solitario visitaba el monumento que había sido alzado en honor a los caídos en la más reciente expedición al exterior. Otro hombre se acercó al lugar, su andar era lento y algo torpe.

-Buenos días Capitán-saludó el hombre al recién llegado.

Levi se limitó a inclinar la cabeza y tomó aire:

-Señor-dijo con rapidez-Sé que no sirve de nada, pero le ofrezco mis más humildes disculpas…

-¿Disculpas?-repitió el hombre-¿Porqué?

-Le fallé a mi equipo, pude protegerlos y no lo hice-respondió Levi-Le fallé a ella.

-La Teniente Hanji me lo ha contado todo-respondió el hombre-Sé que Petra luchó hasta el final… Y sé que usted intentó protegerla…

Levi negó con la cabeza.

-Si la hubiera protegido, ella seguiría aquí.

-Ella sabía los riesgos-respondió el padre de Petra-Y los asumió.

Levi sacó de su chaqueta la insignia que había pertenecido a Petra y se la entregó, el hombre la recibió con el rostro bañado en lágrimas, tras un sustancioso momento de triste silencio preguntó:

-¿Usted amaba a mi hija, Capitán?

-Como nunca había amado ni amaré a nadie, señor-respondió Levi.

-¿En verdad usted la eligió para ser su esposa?

-No señor-respondió Levi-Ella me eligió a mí.

-¿Fueron felices?

-Yo fui inmensamente feliz e intenté con todo mi corazón que ella se sintiera igual.

-¿Se casaron?

-Si señor-respondió Levi mostrándole la argolla en su dedo.

-¿Ella… Estuvo sola… Al final…?

Levi desvió la mirada, le dolía recordar.

-No señor, estuve con ella hasta el último momento. En la vida y en la muerte.

-¿Qué va a hacer a partir de ahora?

-No tengo idea-respondió Levi desalentado.

-Viva, Capitán-respondió el padre de Petra-Tiene que vivir, por su equipo, por su esposa, por mi hija.

Levi lo miró en silencio. El hombre se dio vuelta, pero antes de marcharse se giró.

-Gracias por hacer feliz a mi hija, Capitán. Gracias por amarla tanto. Puedo irme tranquilo sabiendo que ella fue feliz hasta el final.

Se marchó. Levi lo observó hasta que se perdió en la distancia y alzó la vista hacia el cielo nublado.

-¿Vivir…?

¿Tenía sentido seguir viviendo en un mundo donde no estaba ella? ¿Tenía sentido seguir luchando?

El viento le azotó la cara y sacudió su cabello, obligándolo a cerrar los ojos y todo lo que aparecía en su mente era ella, sonriendo, llorando, luchando, riendo, besándolo, amándolo.

Y toda duda desapareció, todo fue absurdamente claro, tenía que vivir, tenía que seguir luchando, porque el abandonar era como aceptar que ella no había sido real, que todo lo que habían vivido no era real, que su amor no había valido la pena y la única certeza que tenía era que lo más real que había en su vida era ella y que el único que podía mantenerla viva era él y la única forma de hacerlo era viviendo, viviendo su vida en nombre de ella.

"Vivir en el corazón de los que dejamos atrás no es morir" T. Campbell.

FIN.

Este fue un Réquiem compuesto de 14 movimientos, dedicados a un amor trágico pero ante todo real.

Un agradecimiento especial a todas las personas que leyeron este fic, les agradezco cada uno de sus comentarios, leí cada uno de ellos y eso me motivó a seguir escribiendo. Espero que les haya gustado esta historia, a pesar de no tener un final feliz, no sé siquiera si a eso se le puede llamar final xD

Nuevamente GRACIAS y hasta otra oportunidad.

Marce-chan•