Capítulo 4
Emma entró con Ruby en el aula, las dos estaban sonriendo, pero pronto sus sonrisas se deshicieron, pues Regina las observó con mirada reprobatoria.
«Aún no hace un mes que empezamos y ya llegan atrasadas. Muy bien, señoritas Swan y Lucas»
«Disculpe profesora…perdimos la noción del tiempo» dijo Ruby nerviosa
«Ya veo» dijo Regina, seriamente
«Entonces, ¿ya no podemos entrar al aula?» intervino Emma, atrevida como siempre «porque seguramente podría aprovechar este tiempo libre» lanzó una mirada maliciosa a Ruby, evidentemente eran amigas y no había nada entre ellas, pero Regina no necesitaba saber eso.
Regina frunció el ceño, sin poder esconder la irritación.
«Vayan a sus asientos» dijo dándoles la espalda y volviendo a la pizarra.
Cuando finalmente la clase terminó, todos los alumnos fueron saliendo del aula, excepto Emma. Esperó a que todos hubiesen salido y se dirigió a la mesa de Regina
«¿Qué quiere señorita Swan?» dijo la profesora sin apartar los ojos de los papeles que leía
«Bueno, quería saber si podía salir más temprano hoy, sé que mi horario como su asistente es hasta las 10, pero…»
«¿Por qué quiere salir temprano?»
«Hay una fiesta, el cumpleaños de mi compañera de cuarto»
«Llega tarde a clase y quiere salir antes del trabajo. ¿Es eso?»
«Básicamente» sonrió Emma
«¿Cree que esta facultad es un juego, señorita Swan?»
«No, yo solo…bueno, su anterior asistente dijo que usted siempre la dejaba salir antes si lo necesitaba»
«Sí, pero ella no se iba a ninguna fiestita de su compañera de cuarto»
Emma alzó la ceja
«Si no la conociera, podría pensar que está celosa»
Regina se levantó y empezó a guardar sus cosas en su maletín
«Está libre por hoy, señorita Swan»
«No pedí estar libre, solo salir antes»
«Hoy no la voy a necesitar, va a estar distraída pensando en la fiesta, no necesito a nadie así haciendo tonterías en mi despacho»
Emma abrió la boca para decir algo, pero se contuvo, le dio la espalda a su profesora y se marchó.
Ya era de madrugada, pero Regina continuaba en su despacho, no tenía sueño, así que creyó mejor adelantar trabajo.
«¿Alguien te ha dicho que trabajas demasiado?» Emma estaba apoyada en el marco de la puerta, mirando a la profesora
«Nunca se trabaja demasiado, señorita Swan» Regina no logró impedir alegrarse al ver a Emma ahí.
«No estoy de acuerdo» dijo la rubia entrando en la estancia. Los pasos, algo tambaleantes que dio, señalaban que no estaba completamente sobria «Creo que deberías estar en la cama»
«Puedo decir lo mismo de usted, considerando que tiene clase con una profesora muy rígida a primera hora de la mañana»
Emma sonrió
«Ah, no se preocupe, soy la favorita de la profesora, no voy a tener problemas»
«Imagino lo que le ha llevado a creer eso» la morena se mordió el labio para impedir sonreír también
«Es la manera en la que ella me mira, ¿sabe?» Emma rodeó la mesa de Regina, que giró la silla para quedarse frente a ella
«¿Y cómo la mira?» Regina sabía que estaba jugando con fuego, pero no conseguía evitar entrar en ese juego de Emma
«Como si me devorase con la mirada. A veces, esconde ese deseo tras la rabia, pero logro ver a través de eso»
«¿Lo logra, eh?»
«Sí. Y hay veces, como ahora, que ella no consigue esconder de ninguna manera cuánto me desea»
«¿No cree que es muy presuntuoso de su parte pensar que la mirada que ella le da es de deseo?»
«No, no lo creo» Emma alcanzó las manos de Regina y las colocó en su cintura «Si no fuera deseo, ya me habría expulsado de su despacho» la rubia se sentó en el regazo de Regina, frente a ella, una pierna a cada lado del cuerpo de la morena.
«Emma…no hagas eso»
«No estoy haciendo nada, solo estoy conversando con mi profesora»
«En la posición más inapropiada posible»
«Me gustan las cosas inapropiadas. Son mucho más divertidas y excitantes» dijo pasando los brazos alrededor del cuello de la morena, dejando su rostro muy cerca del de ella.
«Sabes que no podemos hacer esto…» dijo Regina con dificultad «Soy tu profesora…»
«Eso te vuelve más sexy para mí. ¿Qué yo sea tu alumna no te excita?»
«Joder, Emma…¡para con esto! No deberías estar aquí, no deberías estar preguntando esas cosas. ¿Por qué no estás en la fiesta con sus amigos?»
«Porque tú lo estropeaste. Porque yo estaba allí, pero mi mente estaba en ti. Solo pensaba en ti aquí sola y lo que podríamos hacer en este despacho si no me tuvieras miedo»
«No tengo miedo»
«Entonces demuéstralo, bésame, sé que quieres»
«No tengo miedo, pero tengo juicio, esta historia no va a acabar bien si hacemos lo que quieres» dijo Regina apartando a Emma y levantándose «Váyase su cuarto, señorita Swan»
Emma dejó caer los hombros, derrotada
«¿Me acompañas hasta allá?» dijo como última esperanza
«No, es muy capaz de escapar de los monitores sola»
Emma caminó hacia la puerta y cuando estaba saliendo, se detuvo
«¿Me odias, verdad?»
«¿Qué?»
«Me odias por haber aparecido y haber estropeado tu ordenada vida» dijo Emma sin poder evitar que las lágrimas se formaran en sus ojos, contra las que luchaba con todas sus fuerzas.
Regina se quedó un momento en silencio, sorprendida. Caminó hasta Emma y agarró sus manos entre las suyas
«Mi niña…no te odio. Pero tampoco puedo darte lo que quieres, es demasiado arriesgado»
«¡No me llames niña!» dijo Emma con rabia «¡Soy una mujer!»
«Para mí eres una niña…una de las más hermosas, inteligentes y encantadoras. Y también una de las más locuelas» Regina tenía una sonrisa triste en el rostro.
«Me gustas tanto…» el tono dulce con que Emma dijo aquellas palabras partió el corazón de Regina en varios pedazos. La morena atrajo a la muchacha a sus brazos.
«Emma…querría que las cosas fueran diferentes, pero no lo son»
«Nadie tiene que saberlo» el tono de la rubia era casi desesperado
«Vete al cuarto, Emma» dijo Regina en un tono serio «Nuestra conversación acaba aquí»
Emma la miró fijamente, se estaba odiando por haberse mostrado tan vulnerable delante de la mujer más inquebrantable que conocía.
«Está bien» asintió, pero sabía que aquella historia aún no estaba acabada. Sabía que Regina también la quería y lucharía por ello.
A la noche siguiente, el despacho de Regina estaba tan silenciosos que ella casi había olvidado que Emma estaba allí.
«Hola, ¿puedo entrar?» dijo un hombre rubio con acento británico
«Claro» dijo Regina, animada
Emma, que estaba en su mesa, tras una pila de papeles, alzó la mirada para observarlo.
«Aún me debes aquel café, ¿sabías?» la sonrisa del hombre era encantadora, Emma no lo podía negar, a pesar de no estarle gustando para nada que se la ofreciera tan gratuitamente a Regina.
«Sí, creo que sí. Pero, Robin, sabes lo ocupada que estoy. El único café que me doy el lujo de tomar es el que mi asistente me trae»
Robin miró hacia Emma, dándose cuenta solo entonces de su presencia.
«Esta es nueva, aún no la conozco»
«Emma aún está en el primer año»
«¿Y consiguió pasar las pruebas para ser tu asistente?»
«Estaba motivada» dijo Emma, seriamente
Robin alzó una ceja y se giró hacia Regina.
«Entonces, ya que tienes una asistente tan competente, creo que podrías dedicarme unos minutos»
Regina lo miró, indecisa
«A lo mejor mañana. Hoy tenemos mucho trabajo»
«Está bien, entonces, nos vemos mañana» dijo dándole un beso en el rostro a la morena, sus labios tocando el canto de los labios de Regina, demorándose más de lo necesario.
En cuanto Robin cerró la puerta tras de sí, Emma se levantó de donde estaba y fue hasta Regina
«¿Quién es ese tipo?» exigió
«No es de tu incumbencia» dijo Regina calmadamente mientras volvía su mesa
«¡Te está tiendo los tejos!»
«Creo que me he dado cuenta de eso yo sola»
«¿Te…te gusta?» dijo Emma incrédula
«Guapo, rubio, alto, con un acento divino. Sí, creo que es mi tipo»
«¿Estás haciendo esto por lo de Ruby, no? Porque di a entender que teníamos algo» Emma la acusó
Regina sonrió, era tan fácil saber lo que quisiera de Emma.
«¿Y lo tienen?»
«Claro que no. Ella es la persona más hetero que conozco, créeme. Ya he tenido que dormir fuera de mi cuarto varias veces porque estaba con algún "amigo"»
«Es bueno saberlo» dijo Regina y cogió un papel de la mesa, haciendo amago de volver a ponerse a trabajar.
«¿Ya han salido juntos?»
«Emma, soy tu profesora, mi vida personal no es asunto en que debas entrometerte»
«No estoy hablandote como mi profesora, te estoy hablando como la mujer que quiero para mí»
Aquello cogió a Regina desprevenida
«Emma, ya te lo he dicho, solo eres una niña»
«No soy una niña, Regina. Te probé eso varias veces aquella noche»
«Por favor, vamos a parar con eso. Estamos andando en círculos. Nunca más voy a estar contigo, Emma. Nunca más, ¿entendiste?»
La rabia de Emma estaba al límite. Así que decidió jugar el último as que tenía.
«Entonces, ¿no te importa si salgo con otra persona?»
«Ya me has dicho que no estás con Ruby»
«Pero eso no me impide salir con otra persona»
Regina vaciló, la idea de Emma en los brazos de otro la irritaba mucho.
«Si es lo que quieres»
«No es lo que quiero. Sabes muy bien lo que quiero» Emma dijo eso mirando fijamente a Regina. Todo su deseo era lanzado a través de esa mirada.
Regina se levantó de donde estaba y cogió su chaqueta
«Ya es tarde, es mejor que nos vayamos»
«No vas a huir» dijo Emma poniéndose delante de ella «No, esta vez»
En el juego al gato y al ratón que se traen a veces se tratan de usted y a veces se tutean. Más por parte de Regina que de Emma, ya que Regina quiere mantener más las distancias, pero a partir del próximo capítulo ya veremos que va a dejar poco a poco de tratarla de usted.
