Capítulo 8
Emma se despertó con el olor dulce de Regina envolviéndola, una sonrisa se formó rápidamente en sus labios, pero solo hasta darse cuenta de que la morena no estaba allí.
«Joder…» murmuró hundiendo la cara en la almohada. Aquella situación la iba a volver loca.
«¿Ya te despiertas rezongando, Swan?»
«¡Ruby!» Emma alzó la cabeza, animada «¡Has vuelto!»
«Eres tú la que has vuelto, loca, yo solo no dormí aquí ayer»
«Ya» dijo Emma sentándose en la cama con las piernas cruzadas
«Entonces, ¿cómo fue el viaje? Quiero saberlo todo»
«¡Fue maravilloso!» dijo Emma entusiasmada
«¡Vaya!» sonrió Ruby «¿Qué sucedió para que fuera tan maravilloso?»
La rubia se mordió el labio reprendiéndose mentalmente.
«Bueno, nada, fue normal, un montón de conferencias. Pero el sitio es hermoso»
«Ya, y todo ese entusiasmo no tiene nada que ver con el hecho de haber pasado el fin de semana entero con la tremenda profesora Mills»
La mandíbula de Emma casi cayó al suelo
«No pensaba que la encontraras tremenda» intentó bromear
«Bueno, sabes que no es mi tipo. Pero los chicos de nuestra clase se volvieron locos cuando se enteraron del viaje. Apuesto a que todos querían ser sus asistentes en aquel momento»
«Idiotas, como si tuvieran alguna posibilidad»
Ruby alzó la ceja
«¿Por qué piensas que no?»
«Porque…bueno, ya está comprometida con alguien»
«¿En serio? ¿Con quién?»
«No lo conozco»
«Hum…¿y eso te impidió intentar algo? Porque la Emma que conozco no se intimida por un novio»
«Yo no…hum…no la veo de esa manera»
«Claro que no» Ruby dijo con tono sarcástico «¿Crees que no te veo babeando por ella?»
«Yo no hago eso»
«Ah, por favor, Emma, solo te falta comértela con los ojos»
«Joder…» Emma rezongó de nuevo «¿Alguien más lo ha notado?»
«Creo que no»
«No se lo comentes a nadie, ¿ok?»
«¿Cuál es el problema de que te guste la tremenda profesora? ¿Crees que la mitad de la clase no está loca por ella?»
«¿Ah sí?»
«Claro que lo está» Ruby sonrió «Pero no es que alguno de ustedes tenga posibilidad, claro»
«Claro» Emma se echó de nuevo en la cama sonriendo
«Ya es tarde Emma, si quiere, puedes irte» dijo Regina mientras revisaba sus emails.
«Sabes que no quiero irme, por mí me quedaría toda la noche aquí contigo»
«Lo sé, amor, pero no puedes. Ve a tu cuarto»
«¿Sabías que mitad de la clase está enamorada de ti?» Emma sacó el asunto, cualquier cosa para quedarse más tiempo al lado de Regina.
«¿Ah sí? Interesante»
«¿Interesante por qué?» Emma frunció el ceño
Regina sonrió
«¿Tienes celos?»
«Un poco, no me gusta que te estén deseando»
«Ellos nos tienen ninguna oportunidad»
«Lo sé»
«¡Miren lo segura que está ella de sí misma!»
«Eres mía y ningún idiota va a robarte de mí. Por más que te parezca interesante que lo intenten»
Regina se levantó y caminó hacia Emma
«¿Sabías que estás irresistible siendo tan posesiva?»
«Solo que no me gusta compartirte con nadie, de ninguna manera»
«No tienes por qué, soy tuya»
«¿Eso quiere decir que voy a ganar un beso de buenas noches?»
«Se está acostumbrando muy mal, señorita Swan»
«Puedes estar segura que así es» Emma sonrió y se acercó a Regina, sus labios tan próximos que conseguía sentir la respiración de la morena «Y quiero mucho besarte ahora»
«Nadie te lo está impidiendo» Regina sabía que era un imprudencia besar a Emma allí, en su despacho, pero aun así la idea de no besar a la muchacha, por lo menos una vez en aquel día, parecía que era más aterradora.
Emma alcanzó el labio inferior de la morena, mordiéndolo levemente, su mirada estaba fija en la de Regina. El deseo era casi palpable.
«Eso fue fácil…» murmuró la rubia con sus labios desplazándose sobre los de Regina
«Tengo que admitir…» Regina la agarró por la cintura, pegando sus cuerpos «…que he pasado el día entero esperando quedarnos a solas. Cada vez se me hace más difícil resistirme a ti»
«Entonces, no te resistas» Emma la atrajo hacia sí y la besó. Las dos dieron varios pasos hacia el sofá, sin separar en ningún momento los labios.
Un segundo después, el cuerpo de Regina estaba sobre el de Emma. El beso era interminable. La morena sintió, inmediatamente, la pierna de la rubia contra su centro, pidiendo paso. Ella gimió en mitad del beso, su pelvis haciendo presión contra el muslo de la rubia. Las manos de Emma la atraían cada vez hacia su cuerpo.
«¿Regina? ¿Estás ahí?» la voz desconocida para Emma y tan conocida para Regina resonó al otro lado de la puerta. Las dos se quedaron congeladas donde estaban.
Regina tardó solo un segundo en levantarse y arreglarse. Emma hizo lo mismo.
«Vuelve a tu mesa» le susurro a la rubia «Sí, mamá, estoy aquí»
Emma casi se tropieza antes de sentarse. ¿Mamá? ¿La madre de Regina estaba ahí?
La mujer con aires de sofisticación entró en el despacho. Regina caminó hacia ella y se saludaron formalmente. Emma encontró aquello extraño ya que se trataba de madre e hija.
«¿Qué haces aquí, mamá?» preguntó Regina con verdadera curiosidad
«He venido a tratar unos negocios con el Rector. Ya sabes que somos viejos amigos»
«Claro, nunca me ha dejado olvidar eso. "Mills, la tengo vigilada por su madre"» Regina imitó al Rector, lo que hizo sonreír a Cora. Quizás no era tan mala como parece, pensó Emma.
«Hace un buen trabajo, te mantiene en la línea»
Regina frunció el ceño
«Entonces, ¿por cuánto tiempo te vas a quedar?»
«Quizás una semana. Me he pasado porque pensé en quedarme contigo»
«Hum…»
«¿Qué? Si no quieres, no pasa nada, me voy a un hotel»
«No es eso. Es que…ya no estoy viviendo en mi apartamento. Me estoy quedando aquí»
«¿Y eso? ¿Por qué? ¿Tienes problemas financieros? Deberías haberme avisado»
«No es eso» la manía de Cora de pensar que todo siempre era cuestión de dinero irritó a Regina «Vivo aquí porque es más cómodo y también porque me gusta»
«Hum…siempre has tenido gustos extraños. Pero supongo que tendrás un lugar para mí, ¿no?»
«Claro»
«Entonces me quedaré» Cora se calló y desvió su mirada hacia el fondo del despacho «¿Y quién es esa?»
«Hum…Es Emma, mi asistente»
Emma se levantó, nerviosa.
«Un placer en conocerla, señora Mills»
Cora la observó de arriba abajo, Emma deseó inmediatamente estar bien vestida. Finalmente la mujer extendió la mano y saludó a la muchacha.
«El placer es mío»
«Entonces…» la mujer se giró de nuevo hacia Regina «¿Aún tenéis mucho que hacer por aquí?»
«No, ya estábamos terminando» dijo Regina nerviosa, la imagen de lo que estaba haciendo segundo antes de su madre llegar no salía de su cabeza.
«Entonces vamos, deja que la muchacha cierre el despacho por ti»
Regina intercambió una mirada de "hablamos después" con Emma y siguió a la madre.
«La vieja es super extraña, Ruby, no tienes idea. Por un momento, creí que Regina le tenía miedo»
Ruby no consiguió evitar sonreír.
«Hey, espera, ¿desde cuándo llamas a la profesora Mills Regina?»
«Hum…no la llamo. Solo ha sido ahora»
La muchacha de mechas rojas se encogió de hombros
«Entonces, ¿qué crees que ha venido a hacer aquí su madre?»
«No sé, dijo que había venido por negocios»
«Bueno, tiene sentido. Creo que la familia Mills es dueña de casi la mitad de esta universidad»
«¿Qué?»
«¿No lo sabías? ¡Por Dios, Emma, eres su asistente! ¿Nunca te lo ha contado?»
«No» Emma se sentó en su cama «¿Por qué nunca me lo ha dicho?» dijo más para ella misma que para Ruby.
Regina le había dado la semana libre a Emma, lo que quería decir que solo la veía en las horas de clase.
«¿Puedo hablar contigo?» Emma se detuvo frente a la mesa de Regina al acabar una de las clases.
«¿Qué quieres Emma?»
«¿Tu madre aún está aquí? Casi no te he visto en toda la semana»
«Aún está aquí y creo que se quedará más de lo previsto»
«¿Es por eso que no me has hablado durante toda la semana?»
«Estaba ocupada, Emma»
«Tan ocupada que ni tan siquiera tenías dos minutos para contestar un mensaje»
«Perdóname…solo es que mi cabeza está demasiado llena»
«¿Qué está pasando?»
«Nada que necesites saber»
«Si lo que está pasando te está dejando así, entonces sí, definitivamente tengo que saberlo»
«Es complicado»
«Estoy segura que puedo entenderlo»
Regina estaba afligida, era evidente.
«Está bien, te lo voy a contar, pero no aquí» abrió el bolso que tenía en la mesa, sacó una llave y se la dio a Emma «Vete a mi cuarto y espérame allí. Creo que conseguirás entrar sin ser vista»
Si fuera en otra situación, Emma estaría feliz por ir al cuarto de Regina, pero en aquel momento, estaba tan nerviosa como ella.
«¿Por qué tienes que ser tú?» dijo Emma, no muy conforme
«Mi madre nunca aceptó que fuera una simple profesora, por más que sea un cargo muy respetado, siempre me quiso al frente de la empresa familiar»
«No puede obligarte a hacer eso. Si no quieres estar al frente de la empresa…»
«Se trata de eso. Si yo no lo asumo, mi madre le pasará todo el mando a mi hermana»
«¿Y eso está mal?»
«Mi hermana es una buena para nada, que lo único que hace en la vida es ir de compras, Emma. Va a acabar vendiéndolo todo y…una empresa como la nuestra es demasiado cara, terminará por venderla por partes. Hay personas que perderán sus puestos de trabajo. Muchas personas perderán sus empleos»
«¿Y por qué no sigue al frente tu madre? Ella puede, ¿o no?»
«Claro que podría, ¿pero no lo ves? Toda esa idea de pasar el mando a la próxima generación solo es para sacarme de aquí. Para que yo haga solo lo que ella quiere»
«¿Arriesgaría el dinero de la familia solo para que tu satisfagas sus deseos?»
«No conoces a mi madre. Y bueno, aunque mi madre arruine la empresa, seguiremos siendo ricos, pero las personas que trabajan para nosotros, bueno, lo perderán todo»
«¿Qué hace exactamente esa empresa?»
«Trabajamos con tecnología. Por eso tenemos varios centros de estudio. Y creamos varias becas para la facultad. Como la tuya. Si la empresa cierra, todo eso acaba»
Emma se dejó caer en el sofá
«¿No podrías conciliar empresa y facultad?»
«La sede de la empresa está al otro lado del país, Emma»
«Joder»
«Sí, joder» dijo Regina sentándose al lado de la rubia que la envolvió en sus brazos, atrayéndola hacia ella.
«Vamos a encontrar una manera de convencer a tu madre de que es una locura»
«Buena suerte con eso, lo llevo intentando toda la semana. Yo…estoy tan cansada de esta locura»
Las dos se quedaron abrazadas durante un rato, en silencio.
«Nunca me dijiste que tu familia era dueña de la mitad de la universidad y que pagaba mi bolsa de estudios»
«No necesitabas saber eso»
«¿Tenías miedo de que me asustara al enterarme de que eras increíblemente rica?»
«Un poco. No eres de las que gustan de la gente rica»
«Sí, tienes razón. La gente rica es una lata. Si fueras pobre como yo no estaríamos en este jaleo»
Regina sonrió
«Bueno, por lo menos, si nada sale bien, ya no seré tu profesora. Podría ser tu novia a distancia»
«Nunca te pediría que dejaras la facultad, lo que te gusta hacer, por mí»
«Sé que no» Regina se acurrucó más en los brazos de Emma. Se sentía segura allí, y eso a veces parecía una bobería, porque Emma solo era una muchacha, no podía hacer nada para ayudarla, por más que quisiera.
«¿Tu madre va a venir para acá hoy?»
«No, se fue a un hotel. Aparentemente mi sencillo cuarto no es suficiente para Cora Mills»
«Genial. Entonces, ya que estoy aquí, ¿puedo quedarme?»
«Estoy demasiado cansada para mandarte marchar»
Emma sonrió, atrajo a Regina hacia su regazo, de modo que la morena se sentó de cara hacia ella, sus barrigas pegadas.
«Querría poder huir de todo esto contigo. Olvidar todos estos problemas» la morena susurró cansada.
«Puedes olvidarlos por ahora. Estoy aquí»
Regina pegó su cabeza a la de Emma, mirándola de arriba abajo
«Te necesito tanto»
«Nadie te impide tenerme»
Regina sintió los labios de la rubia en su cuello, podría habérselo impedido, pero estaba cansada de eso también. Por lo menos, en aquel momento, no quería ser nada más, solo la mujer de Emma.
La morena se apartó un poco, mirando de frente a Emma. Intercambiaron una mirada de entendimiento, ninguna de las dos quería aguantarse más. Emma no tardó un segundo en librar a Regina de su blusa. Su mirada corrió por las curvas delicadas del cuerpo de la mujer que tanto amaba.
«Eres perfecta» jadeó. Sus labios se dirigieron a los pechos de la morena, a medida que sus manos arrancaban de camino el sujetador rojo.
«Em…ma» gimió Regina al sentir la lengua de la rubia posarse en sus pechos. Inclinó el cuerpo hacia atrás, cuando sintió cómo Emma la chupaba cada vez con más deseo. Las manos posesivas de la rubia estaban en sus caderas, y se fueron deslizando por sus piernas. La falda que Regina usaba ya se le había subido hasta la cintura. Emma atraía el cuerpo de la morena hacia sí, nunca tenía suficiente, quería tocar todo al mismo tiempo, quería todo de su mujer.
Regina se apartó. Emma frunció el ceño, el miedo a que Regina la hiciera marcharse fue lo primero que le vino a la mente. Pero la morena estaba sonriendo. Se quedó de pie delante de la rubia, su mirada cargada de deseo, lentamente se deshizo de su falda. Comenzó a quitarse también las braguitas, pero Emma la detuvo, no quería desperdiciar ese placer.
La rubia alcanzó los bordes de la prenda y la fue deslizado hacia abajo, pasando por todo aquel cuerpo moreno.
«Estás muy buena, ¿lo sabías?»
«¡Qué romántico, señorita Swan!» Regina sonrió
Emma abrió la boca para decir algo, pero Regina se lo impidió empujándola contra el sofá. La morena se arrodilló frente a la muchacha, sus manos desabotonaron los vaqueros de la rubia y se los quitó.
«Yo te tendré primero» dijo sin dejar margen a cuestionamientos.
Emma gimió al sentir las uñas de Regina clavadas en su muslo. La mujer la arrastró más hacia delante, de modo que ahora estaba arrodillada entre sus piernas, el rostro solo un poco más bajo que el de la rubia.
«Eres quien manda» susurró Emma. Estaba completamente entregada. Las manos de la morena comenzaron a deslizarse por su abdomen, levantando su camiseta. No tardó mucho y la rubia ya estaba completamente desnuda, así como su compañera.
Regina agarró a Emma por la nuca y la atrajo para un tórrido beso. Sus labios consumían a los de la muchacha como si fuese lo único que pudiera saciar su sed. Emma gimió en medio del beso al sentir la mano de la morena masajeando su sexo.
Se separaron jadeantes, Regina se puso en pie, tomó a Emma de la mano y la guio hasta la cama. Los ojos castaños devoraban el cuerpo de la muchacha. La mujer mayor recostó su cuerpo sobre el de la rubia, sus piernas encajándose, sus cuerpos haciendo presión, el uno contra el otro.
Más besos. Las dos recorrían el cuerpo de la otra con las manos, sin ningún límite.
«Eres mía…» dijo Regina sofocada, sus labios estaban en el cuello de Emma, aquello con seguridad dejaría marcas.
El calor de los cuerpos aumentaba, la morena sentía claramente el sexo de la rubia pegado al suyo, y movía su pelvis, aumentando la presión entre ellas.
«Regina…» Emma gemía descontrolada.
Regina se apartó un poco y levantó la pierna de la rubia hasta la altura de su hombro y entonces se sentó sobre ella, encajando perfectamente sus sexos. La morena se balanceaba, consumida por la deliciosa sensación de sus intimidades tocándose, restregándose una contra otra.
La morena forzaba más y más su pelvis, y aun así Emma pedía más. La cama ya se movía acompañando los movimientos, las dos gemían y llamaban el nombre de la otra. Todo era deseo. Emma notó su cuerpo entero vibrar, Regina gimió su nombre una vez más y entonces las dos fueron arrebatadas por el orgasmo.
El cuerpo de la morena cayó sobre el de la rubia, pero continuó moviendo ligeramente su pelvis, prolongando aquella magnifica sensación. Las dos respiraban sofocadas, Regina se hizo a un lado y se echó boca arriba en la cama.
«¿Por qué hemos tardado tanto para hacer esto de nuevo?» consiguió bromear Emma en medio de su agitada respiración.
Regina giró su rostro hacia ella y también sonrió
«Quiero más de ti…»
«Soy toda tuya» no vaciló en decir.
Enseguida, el rostro de Regina estaba entre las piernas de la rubia, su lengua presionando su sexo completamente mojado. Emma, aunque intentó aguantar más tiempo, gozó rápidamente en los labios de la morena, que succionó hasta la última gota.
Las dos se echaron abrazadas. Emma tenía los pechos pegados a la espalda de Regina y sus labios en su nuca.
«No quiero perderte…no puedo perderte»
«No lo vas a hacer»
«Eres todo lo que tengo»
«Y yo dejaría todo lo que tengo por ti»
«No te he pedido eso, ya te lo he dicho»
«Pero ya no sé qué más hacer. Tengo miedo, Emma» una lágrima silenciosa se deslizó por el rostro de Regina. Sabía que aquel momento no duraría para siempre y allí estaba la realidad para confirmarlo. Su miedo estaba de vuelta.
«No hoy. Hoy no tienes miedo. Hoy has sido mía. Hoy es nuestro día, mañana nos preocupamos con lo que vamos a afrontar. Pero en esta noche solo existimos tú y yo, mi amor»
«¿Y si fuera la última?»
Emma cerró los ojos, y soltó la respiración que ni sabía que tenía mantenida.
«¿Por eso has hecho el amor conmigo? ¿Por qué crees que es nuestra última oportunidad?»
«No quiero que lo sea»
«No lo va a ser. Pero si lo fuera…no quiero desperdiciar ni un segundo»
Emma colocó su cuerpo sobre el de Regina, sus labios estaban en la nuca de la morena, su pierna se deslizó entre las de ella, separándolas. Su mano se escabulló por debajo del cuerpo de Regina y alcanzó su sexo, sus dedos la invadieron sin reservas. La morena gimió y arqueó el cuerpo contra el de la rubia, que, a su vez, forzó su pelvis contra el trasero de la morena.
«Em…» Regina gemía de modo susurrante, Emma la estocaba con más intensidad, su pelvis seguía el ritmo de las embestidas presionando el cuerpo de la morena «Más fuerte…» pidió Regina y Emma obedeció.
El cuerpo de Emma chocaba con el de Regina, sus dedos entraban y salían fácilmente de la vagina de la morena. Regina se agarraba al cabecero de la cama para mantenerse firme. El ruido de los cuerpos y los gemidos invadía el cuarto.
Regina no contuvo su grito, su cuerpo entero se retorció de placer, el mundo a su alrededor le pareció no existir. No quería que nada más existiera, solo ella y su Emma. Su orgasmo fue más intenso que el primero, su cuerpo cayó sobre la cama y se dejó invadir por el placer. Emma la abrazó por detrás.
«Te amo…» su voz era ahogada. Regina sabía que ella estaba llorando.
«Yo también te amo, mi niña»
Cora, como siempre, llegando para malmeter y desestructurar a Regina. Está mujer sabe cómo manejar la psique de su hija, es una embaucadora nata. ¿Lo conseguirá? ¿Cómo reaccionará al enterarse de la aventura de Regina? Ya dije que no todo iba a ser miel sobre hojuela, y unicornios de colores. 😆
