Capítulo 10

Dos meses después

Las vacaciones de verano pasaron como un suspiro para Regina, aún recuerda claramente la conversación que había mantenido con la madre después de toda la situación con Emma, le había dejado claro a Cora que no podía controlar su vida y que no la iba a manipular nunca más.

«¿Profesora Mills?» Ruby apareció en su puerta al final del primer día de clase

«Puede entrar, señorita Lucas»

La muchacha entró y puso un papel sobre la mesa

«Seré su asistente durante esta semana»

Regina frunció el ceño, no estaba ansiosa por ver a Emma, pero no pensó que la muchacha no fuera a aparecer aquel día. Cogió el papel y leyó rápidamente.

«Me preguntó cómo la señorita Swan ha conseguido una semana más de vacaciones»

«Hum…bueno…está en Europa» dijo Ruby nerviosamente, no tenía muchas ganas de tener que dar esa explicación «Alice la invitó a pasar las vacaciones con ella y su familia, así que Emma fue»

«Claro» dijo Regina seca. Alice era una de las alumnas con los padres más influyentes del campus, ya sabía quién le había conseguido una semana más para las dos muchachas «Está bien, Ruby» intentó sonar animada «ya que vamos a trabajar juntas, tiene que saber que soy una viciosa del café y que va a tener que ser mi proveedora»

Ruby sonrió

«Solo dígame dónde y cómo quiere su café»

Veinte minutos después la muchacha de mechas rojas regresó con dos cafés. Las dos se quedaron conversando sobre el caso que estaban estudiando en clase.

«No debería decirle esto, pero mañana vamos a tener un juicio simulado» confesó Regina a la muchacha

«¿De verdad?»

«Sí, y creo que la voy a colocar como mi fiscal»

Los ojos de Ruby brillaron. Regina podía ver la pasión de la muchacha por la profesión.

«¿Qué caso vamos a simular?»

«Ah, está queriendo saber demasiado»

«No costaba nada preguntar»

Las dos trabajaron exactamente el tiempo marcado, pero cuando salieron del despacho, el edificio estaba casi desierto.

«Bueno, ha sido genial trabajar con usted» dijo Ruby formalmente extendiendo la mano

«El placer fue mío, Ruby»

La muchacha sonrió al ser llamada por su nombre.

«Prometo que mañana vengo con mucha cafeína»

«Me parece bien» Regina sonrió y se despidieron.


Una semana después

Regina y Ruby conversaban animadamente cuando entraron en la cafetería que quedaba cerca de la facultad.

«Solo estoy diciendo que no tienes que matarme con tanto trabajo como el semestre pasado» la muchacha sonrió

«Prometo que voy a pensar en tu caso. Pero no esperes demasiado»

«Sé buena»

«¿Cuándo fue que me viste ser buena?»

Ruby puso cara de que estaba esforzándose en recordar.

«Déjame ver…nunca»

Las dos se echaron a reír.

«Eres brillante, no tienes que preocuparse por esas cosas, te saldrá todo muy bien»

«Eso espero» las dos se sentaron en una mesa al fondo de la cafetería. Aquello ya se había convertido en un ritual durante la semana que habían pasado trabajando juntas, siempre comenzaban el día en aquella cafetería.

«Te voy a echar de menos como mi asistente» dijo Regina sinceramente

«La semana pasó muy rápido»

«Sí, lo sé»

«Nosotras…hum ¿seguiremos tomando el café de la mañana juntas?»

«Claro, no soltaría a mi compañera de vicio tan fácilmente»


Emma entró en el aula y se dirigió directamente a la última fila. Alice se sentó a su lado sin darse cuenta de que la otra estaba visiblemente incómoda

«Voy a echar de menos compartir el cuarto contigo» los ojos azules encontraron los verdes. La enorme sonrisa en el rostro de la muchacha indicó a Emma que había pasado los límites.

«Alice, ya te dije que no estamos saliendo juntas, ¿verdad?»

«Lo sé, solo estoy diciendo que te voy a echar de menos. ¿Tú no?»

Antes de que Emma pudiera responder, Regina entró en el aula. Si eso era posible, la mujer estaba más hermosa de lo que la muchacha recordaba. Su corazón se encogió de aflicción, todos los recuerdos de la discusión que tuvieron vinieron a su mente. La alumna se movió, incómoda, en la silla.

«Solo dos horas» murmuró para sí misma, pues si sobrevivía a aquellas dos horas cerca de Regina, quizás tal vez sobreviviera el resto del semestre.

Regina empezó la clase sin darse cuenta de la presencia de Emma, pero cuando lo hizo, intentó, lo máximo posible, mantenerse firme. Dos horas después su tormento ya estaba acabando, terminó la clase, se dirigió a su mesa a recoger sus cosas, y esto también dio oportunidad a Emma para salir del aula sin tener que cruzarse.

«¿Te encuentras bien?» Ruby estaba detrás de la profesora

«Sí. Bueno, en verdad no. No esperaba que su presencia me afectara tanto» En la última semana las dos habían creado una amistad, pero nunca hablaban sobre Emma, para Regina era un asunto peligroso y para Ruby indeseado, ya que era amiga de las dos, y no quería quedar atrapada en medio.

«Tienes que recomponerte, porque estará en tu despacho en treinta minutos»

«Me gustaría que continuaras siendo mi asistente»

«Yo también, he aprendido mucho en esta última semana. Espero haber sido una buena asistente»

«Has sido más que una asistente, Ruby, fuiste la amiga que necesité para mantenerme firme»

«¡Qué bien que pude ayudar!» Ruby se colocó delante de Regina, indecisa, y finalmente decidió darle un abrazo

«Gracias» dijo Regina devolviéndole el abrazo.


Emma no apareció en el despacho de Regina aquella tarde, ni a la siguiente, ni la otra, y así durante toda la semana. No conseguía mirar a la cara a Regina después de todo lo que había hecho. La profesora tampoco la cuestionó, cuando se encontraban en las clases era como si se levantara una barrera para defenderse la una de la otra.

«Emma, no puedes estar haciendo esto para siempre, si ella se queja con el coordinador de curso, tendrás problemas» argumentó Ruby cuando las dos estaban entrando en el dormitorio.

«Es que no lo consigo» dijo Emma frustrada, echándose en la cama «Lo intenté. Me quedé parada delante de aquella puerta unos buenos minutos, pero no tuve el valor de entrar. Me quedé pensando en cómo me iba a mirar, en qué me iba a decir»

«No va a comenzar a gritar si es lo que piensas, no es de esas»

«Pero tengo miedo»

«Sé que lo tienes, pero no puedes retrasar esto para siempre»

«Lo sé» Emma se puso la almohada sobre la cara. Si pudiera, se escondía allí, del mundo, para siempre.

«Emma, deja que te pregunte una cosa»

«¿El qué?» dijo Emma sacándose la almohada de la cara

«Tú y Alice. ¿Qué está pasando?»

«Joder» la rubia murmuró y se cubrió de nuevo la cara

Ruby caminó hacia la cama y le quitó la almohada

«Dime que no te acostaste con ella»

«Te lo diría, pero sería mentira»

«¡Joder, Emma!»

«Lo sé»

«¿Por qué hiciste eso?»

«¿Estaba falta de cariño y ella está muy buena?» intentó

«Pensé que amabas a Regina»

«La amo, pero escuchaste lo que me dijo, no tengo ninguna oportunidad»

«No sé si tienes alguna oportunidad, pero estar con Alice no ayuda»

«No estamos saliendo, solo me acosté con ella»

«Eres una idiota»

«Bienvenida al club de los que piensan eso. Y por cierto, yo soy la presidenta»


Emma respiró hondo, de pie delante de la puerta del despacho de Regina, se había pasado todo el fin de semana pensando en ella.

«Vamos, Emma, valor» se dijo a sí misma y entonces entró

Regina estaba ahí, sentada a su mesa. La mirada de las dos se encontraron y por un segundo, Emma juró que había visto el dolor que aquello causaba en la profesora.

«Hola»

«Hola, señorita Swan. ¿Ha decidido finalmente regresar al trabajo?»

«Discúlpeme, he tenido una semana complicada»

«Puedo imaginarlo. Ya estaba pensando que había desistido»

«No, no lo dejaría, este trabajo es muy importante para mí»

«Al menos algo lo es» la amargura en el tono de Regina dejaba claro que no se refería al trabajo.

«Regina, yo…» Emma empezó, pero alguien tocó a la puerta.

«¿Profesora Mills?» dijo Ruby entrando en el aula «Me han dicho que venga»

«Lo pedí yo. Siéntate Ruby» la muchacha entró y se sentó frente a la profesora «Emma…» se giró hacia la rubia «hay una caja con expedientes de un caso que quiero que digitalice y lo ordene cronológicamente»

Emma, que estaba mirando con curiosidad a Ruby, se dirigió inmediatamente a su mesa.

«Entonces, Ruby» Regina empezó «Has hecho un gran trabajo esta última semana»

«Gracias»

«Así que pensé que a lo mejor te gustaría ser mi asistente permanentemente»

«¿Qué?» dijeron a la vez Emma y Ruby

Regina ignoró a la rubia

«¿Quieres el cargo?»

«Regina…Emma ya está aquí, no quiero ocupar el lugar de nadie»

«Emma seguirá aquí, Ruby. Ella es mi asistente adjudicada por la facultad. Quiero que tú seas mi asistente personal. Me acompañaras en mis casos y en mis investigaciones para trabajos fuera de la universidad»

«Bien, siendo así, me encantaría» la sonrisa de Ruby se iluminó. Trabajar con Regina era como un sueño, todo lo que ella deseaba era ser algún día como la mujer que tenía delante.

«Genial. Entonces, creo que deberías comenzar a estudiar el caso en que estoy trabajando ahora» Regina le entregó una carpeta llena de documentos «Pero antes…»

«Un café para animar la noche» completó Ruby y las dos sonrieron.

«Hasta parece que me lees el pensamiento»

Emma frunció el ceño y apretó los puños. ¿Qué carajo estaba haciendo Ruby? ¿Y desde cuándo esas dos eran tan amigas?

El final de la noche pareció arrastrase para la rubia, tener que aguantar la animada conversación entre Ruby y Regina la dejó peor de lo que estaba. Cuando el reloj dio las diez, Emma no esperó ni un minuto más para decir que se iba.

La muchacha ya estaba llegando a su cuarto cuando Ruby la alcanzó

«Hey, ¿por qué no me esperaste?»

«Porque parecías muy ocupada charlando con tu nueva mejor amiga» Emma entró enfurruñada al cuarto y Ruby creyó mejor no replicar, o acabarían peleando.


Emma llegó temprano al despacho, ni la profesora había llegado aún. Estaba ansiosa, esperaba conseguir hablar con la morena antes de que Ruby llegara.

«Señorita Swan, ha llegado pronto» dijo Regina entrando y dirigiéndose a la mesa

«Quería hablar contigo»

«Ya estamos hablando»

«Quería hablar contigo sobre nosotras»

«¿Por qué hablar de algo que no existe?»

«Nunca me vas a perdonar por el error que cometí»

Regina la miró de frente, su expresión era una mezcla de rabia y dolor.

«¿Sabes, Emma? Pensé mucho en lo que ocurrió. Pensé que quizás me había excedido contigo, al final solo eres una muchacha y tenías miedo, pensé que podríamos recomenzar cuando regresaras»

«Y podemos» Emma dijo llena de esperanza

«Pero lo pensé antes de saber que te habías pasado todas las vacaciones con Alice»

«Ella no significó nada»

Regina sonrió, pero no había nada de humor en eso.

«Si me amaras tanto como decías amarme, no te habrías metido en la cama de la primera cualquiera que aparece delante de ti inmediatamente después de nuestra primera pelea»

«Tú fuiste la que terminó todo»

«¿Crees que no tenía razón?»

«No lo sé, fue todo un malentendido»

«Si creías que era un malentendido, ¿por qué no te quedaste aquí e intentaste arreglarlo? Podrías haber hecho eso, pero no, huiste. Has pasado los dos últimos meses en la cama de aquella muchacha y ahora vienes a mí a por una segunda oportunidad»

«¿No ves que Alice no importa?»

«No te importa a ti, porque a mí me importa mucho. Te volviste loca porque pensaste que yo había tenido algo con Katherine, pues entonces permíteme que yo tenga rabia de que hayas pasado todo el verano teniendo sexo con aquella golfa»

«No vamos a llegar a ningún sitio de esta forma. Solo vamos a terminar peleando de nuevo»

«No quiero llegar a ningún lugar, Emma. Solo quiero pelear, gritarte» Regina se acercó a la rubia llena de furia «¿Por qué no te quedaste y luchaste por nosotras? ¿Por qué tuviste que ser tan cobarde?»

«Perdóname…debería haberlo hecho, pero pensé que ya no querías verme nunca más después de aquello, entonces hui, no aguantaba la manera en que me mirabas los últimos días de clase. No aguanto la manera en que me miras ahora»

«¿Sabes lo que significa esta mirada, Emma? Decepción. Pensé que éramos algo verdadero. Confié en nosotras con todo mi corazón, mientras tú solo hacías una mierda tras otra. Empezando por no creer en mí y terminando por eso que tienes con esa chica»

«No tengo nada con ella. Solo fue un error»

«Muy bien. Los errores siempre traen su consecuencia y la tuya es saber que acabaste destruyendo la oportunidad de felicidad que teníamos juntas»

«No digas eso»

«¿Que no diga qué? ¿La verdad?»

«Aún me amas, lo sé»

«Voy a ahogar este amor, no importa cómo. No voy a dejar que me hieras de nuevo»

«Regina, no te voy a herir, nunca quise herirte. Sabes eso»

«Ya no sé nada sobre ti. La Emma que yo conocía me amaba y creía en mí. Y tú solo eres…alguien a quien ahora mismo quiero olvidar»

Emma se acercó a Regina, pero ella se apartó

«Sé que me equivoqué en todo. Sé que probablemente me odias, pero…yo aún te amo, con todo mi corazón. Y no soy tan cobarde como crees que soy, y te lo demostraré. Voy a luchar por nosotras»

«Vas a luchar una guerra perdida»

«Pues que así sea. Es mi lucha y voy hasta el final»