Capítulo 14

«Hola» dijo Emma con una sonrisa boba en el rostro «Estás muy guapa hoy, ¿sabías?» rodeó la mesa de Regina y se sentó en el regazo de la morena, rodeando su cuello con sus brazos.

«Hola, amor» contestó Regina plantando un ligero beso en el rostro de la muchacha.

Ruby entró en ese ese momento en la sala

«¡No me lo puedo creer! ¿Estáis locas? ¿Y si hubiera entrado otra persona?»

«Amor, ¿puedes despedir a Ruby para que se calle y se marche?» Emma sonrió

«¡Emma!» Regina la reprendió «Tiene razón, no deberíamos estar haciendo esto»

«¡Gracias a Dios alguien tiene juicio!» rezongó Ruby

«Por lo menos no sin trancar la puerta» completó Regina

Emma soltó una carcajada y Ruby reviró los ojos.

«¡Ay, Dios mío! Parecéis dos adolescentes. Y yo no voy a ser vuestra niñera. ¿Puedo marcharme, Regina? ¿O tengo que quedarme y aguantar la sesión de arrumacos?»

«Bueno, en realidad, se pueden ir las dos»

«¿Qué? ¿Por qué?» dijo Emma frustrada

«Tengo una cena hoy con mi madre»

Emma puso una mala cara

«No hace una semana que hemos vuelto a estar juntas y ya aparece tu madre de nuevo»

«Es mi madre, Emma»

«Lo sé, pero me odia»

«Sí, no puedo contestarte a eso»

Ruby sonrió

«¿Quieres decir que tenemos el resto de la noche libre?»

«Sí»

«Ahora ella tendrá su sesión de arrumacos y yo me quedaré sola en el cuarto chupándome el dedo»

Regina pasó los brazos alrededor de la cintura de Emma

«Amor, discúlpame, pero tengo que ir»

Emma puso morritos

«Solo te perdono si me das un beso»

«Esta es la mía para marcharme» bromeó Ruby «Os veo mañana, locas»


Regina estaba contando los segundos para que acabara la clase y poder conversar con Emma sobre la noche anterior. Cuando finalmente acabó, las dos se encaminaron hacia la cafetería que quedaba cerca de la facultad.

«Ok, antes de que comience, me tienes que prometer que te quedarás tranquila»

«Estoy tranquila. ¿Qué es lo que tu madre ha tramado esta vez?»

«Bueno, ayer cuando llegue a la cena, no estaba sola. Estaba con un antiguo amigo de la familia y el hijo de este»

«No me está gustando el ritmo que está cogiendo esta conversación»

«Bien, el caso es que nuestra empresa no está yendo tan bien como yo creía. Y…mi madre y George, que es el dueño de una empresa rival a la nuestra, quieren hacer una fusión»

«¿Y qué tienes que ver tú en eso?»

«Tienen la loca idea de que una fusión familiar sería lo mejor para la imagen de las dos empresas y así nadie sabría que la fusión es porque las dos empresas están casi arruinadas»

«Fusión familiar» dijo Emma intentando procesar lo que significaba aquello «¿Tu madre quiere que te cases con un tipo cualquiera solo para mantener las apariencias y que nadie se entere de la bancarrota?»

Regina frunció el labio.

«Básicamente»

«¿Y tú estás de acuerdo con eso?»

«¡Claro que no!»

«Menos mal, has hablado con tanta calma que he llegado a pensar que lo considerabas plausible»

«Bueno, la idea es plausible, Emma. Por lo menos la parte de mantener la imagen de las dos empresas»

«¿No me vas a decir que aceptaste?»

Regina iba a abrir la boca para contestar cuando un hombre alto, rubio y de ojos azules entró en la cafetería y le lanzó una deslumbrante sonrisa.

«¡Regina!» dijo animado y caminó hasta la mesa donde la abogada estaba, sentándose a su lado sin ceremonia alguna.

«¿Quién es este tipo?» dijo Emma impaciente

«David Nolan» el hombre sonrió y tomó la mano de la rubia en la suya plantándole un beso.

Regina lo fusiló con la mirada.

«Ya puedes quitar las zarpas de mi chica»

David soltó la mano de Emma y miró a Regina con una mezcla de sorpresa y diversión.

«¿Tú y ella?» puso una cara de asombrado y entonces rio «¿Quién diría que tienes buen gusto para las chicas, eh, Mills»

Emma siguió mirando a Regina sin entender nada.

«Emma, este es David, el tipo con quien mi querida madre quiere que me case, también conocido como mi mejor amigo de la infancia. David, esta es Emma, mi…»

«Novia» la interrumpió David «ya lo entendí. Entonces, ¿cómo vamos a resolver este jaleo con nuestros padres?»

«No tengo la más mínima idea, solo sé que no me voy a casar contigo»

«No tendrías tanta suerte, Mills»

Emma no pudo evitar sonreír cuando Regina le sacó la lengua a David, los dos parecían hermanos peleando.

«Ok» intervino Emma «Entiendo por qué Regina no quiere casarse contigo. Pero, ¿por qué no quieres casarte tú con ella?»

Regina y David se echaron a reír.

«Explícalo tú» sugirió David

«Emma, cariño, mira la cara de esta criatura. No es de los que se casan. Básicamente, eso no es lo suyo»

«Ay, eso dolió» David replicó a su lado «Pero tengo que admitir que no tengo vocación ninguna para el matrimonio» iba a seguir hablando, pero su concentración se vio desviada hacia dos muchachas que entraban en la cafetería «¿Quiénes son aquellas?»

Regina siguió su mirada y se encontró con Ruby y Mary.

«Ni pensarlo, ya puedes quitar los ojos de mis alumnas»

«¿Tus alumnas? Espera…¿Emma también es tu alumna?» concluyó con asombro

«Sí»

«Vaya, ya sabía yo que esto de ser profesora tenía alguna ventaja. ¿Ligando con todas las chicas, eh?»

Regina le dio un golpe en la cabeza y él protestó

«¿Crees que soy como tú? Claro que no voy por ahí ligando con mis alumnas. De Emma me he enamorado»

«¡Ay qué lindo!» David se burló y sonrió «Ok, entonces déjame que aproveche a tus otras alumnas, ya que no haces uso de ellas»

«¡David, compórtate!» le peleó Regina

«Las voy a llamar» dijo Emma sonriendo y antes de que Regina pudiera impedírselo, llamó a las dos muchachas para que se juntaran con ellos en la mesa. Después de que David supiera que las dos ya conocían la historia de Regina y Emma, él les informó de la situación en la que estaban, hecho que extendió la conversación por algunas horas.

Regina miró impaciente el reloj, tenía otra clase que dar en menos de 40 minutos.

«Gente, lo siento mucho, pero voy a tener que irme, tengo una clase dentro de poco»

«Voy contigo» dijo Emma apresada

Las dos se despidieron de los otros tres y antes de salir, Regina le lanzó una mirada de advertencia al amigo.


Emma y Regina entraron besándome en el dormitorio de Emma. La rubia empujó a la morena contra la pared, alzando su cuerpo, haciendo que Regina envolviese su cintura con las piernas.

«Emma…» dijo jadeante Regina «tengo clase en veinte minutos»

«Es más que suficiente» Emma tenía los labios en el cuello de la morena. La rubia miró a Regina y le mordió el labio, entonces colocó a la morena en el suelo, y le deslizó hacia abajo la falda.

Regina conocía bien esa hambrienta mirada con la que Emma la detallaba. La muchacha besó a la abogada una vez más mientras su mano estaba entre las piernas de la morena, acariciándola deliciosamente.

La morena gimió y forzó su pelvis hacia delante, sus braguitas estaban completamente mojadas solo con aquellos pocos toques. Emma se arrodilló delante de Regina y sus manos subieron hasta los laterales de la prenda y la deslizó hasta el suelo.

El toque suave y cálido de los labios de la rubia en la parte interior de sus muslos dejaba a Regina más excitada.

«Emma, por favor…» jadeó impulsando su sexo hacia los labios de la muchacha.

Emma sonrió maliciosamente, su mirada encontrándose con la de Regina

«¿Quieres que te lama, mi amor?»

«Sí…» el tono de la abogada era suplicante

Emma torturó a la morena una poco más y entonces acogió su sexo completamente en sus labios, usando la lengua para hacer presión. Regina arqueó el cuerpo, recostándose por completo en la pared, sus manos se dirigieron a la cabeza de Emma, pues necesitaba más

«Em…ma…eso…más fuerte…no pares…» decía mientras se contorsionaba.

La rubia alzó la pierna de Regina y se la colocó encima de su hombro, de esa forma tenía acceso completo. Ella provocaba el clítoris de la morena con la punta de la lengua.

«Amor…¡qué delicia!» Regina estaba siendo consumida por la corriente de placer que cada caricia de Emma le causaba. Esta hundió su rostro entre las piernas de la morena, aumentando la presión de sus labios, lamiéndola aún con más deseo.

Regina ya no pudo pensar, estaba totalmente entregada al sentimiento instintivo de obtener placer, su pelvis se balanceaba al ritmo de las lamidas que Emma le daba.

«Voy a…» fue lo único que consiguió decir antes de ser arrasada por uno de los mejores orgasmos de su vida.

Emma se alzó y aguantó el peso de la morena, que estaba siendo consumida por la sensación de placer. La rubia apartó algunos mechones de cabello que estaban sobre el rostro de la morena y se inclinó para llevar sus labios a su oído

«Eres deliciosa, ¿lo sabías?» susurró

Regina sonrió y pasó sus brazos alrededor del cuello de Emma. Sus fuerzas ya empezaban a volver.

«Tú eres quien tiene una boca deliciosa» dijo y selló sus labios con los de la muchacha «Ahora sí me tengo que ir» dijo apartándose y recogiendo sus piezas de ropa del suelo.

Regina comenzó a vestirse, y Emma la miraba, sonriendo.

«¿Sabes? Tus alumnos deberían agradecerme de rodillas, porque ahora vas a dar la clase con buen humor»

Regina frunció el ceño hacia la rubia

«Yo siempre estoy de buen humor»

Emma la agarró por la cintura.

«No tanto como después de que yo te folle así»

«¡Emma!» dijo Regina enrojeciéndose

«¿Te estás poniendo roja?» Emma sonrió

«Claro, te pones a decir esas cosas»

«Ah, vale, puedo hacerlo, pero no puedo decirlo»

«Eso» dijo Regina desviando la mirada, estaba desconcertada

«Eres muy adorable, ¿sabías?» Emma plantó un beso en la cabeza de la morena «Lo que no tiene sentido porque eres una bomba sexual»

«Me tengo que ir»

«Ni pensar, no sin decirme qué te pareció»

«¿Qué me pareció?»

«Mi trabajito»

«Para Emma. ¿Qué te ha dado? Estás más desvergonzada que de costumbre»

Emma sonrió

«Tú que me dejas así. Cuando estoy contigo no pienso en nada más que no sea quitarte la ropa y tirarte en la cama»

«Em, me tengo que ir, en serio. Esta conversación tendrá que quedar para después»

«Ok, pero solo dime cuándo vamos a poder salir de aquí y estar juntas de verdad. Te quiero al completo, no solo por 20 minutos, y verte salir corriendo»

«Pronto. Te lo prometo. ¿Ahora me dejas ir?»

«No» dijo Emma como una niña mimada y apretó aún más a Regina en sus brazos

Regina sonrió

«Amor, por favor…»

«Querría poder estar contigo todo el tiempo»

«Yo también querría, pero sabes que no podemos»

«Te amo tanto. Aún no me creo que volvieras a mí»

«Nunca podría estar lejos»

«Voy a soltarte, ¿vale?»

«Ya estaba pensando que tendría que ir a dar la clase contigo colgada al cuello» Regina sonrió

La morena estaba saliendo del cuarto cuando Emma habló

«A propósito, me cayó bien tu amigo»

«Claro que te cayó bien, sois tal para cual»