Capítulo 16
«¡Vaya!» Emma tenía una mirada deslumbrada. Caminó por el enorme cuarto del ático del hotel «¿Este lugar es de verdad?»
Regina sonrió. La muchacha fue hasta el balcón, con la abogada siguiéndola. El aire de la noche las envolvió, hacía frío, pero nada que un abrazo no pudiera calentar.
Emma miró hacia abajo, el mundo parecía tan distante de ellas en ese momento, como si estuviera por encima de todo.
«¿Debo presumir que te gusta?» dijo Regina abrazando a la rubia por detrás y apoyando su mentón en el hombro de ella.
«Este lugar es increíble»
«Espera a ver la bañera y lo que quiero hacer dentro de ella»
La rubia sonrió.
«Nada sutil, ¿eh?» Emma la provocó «Después soy yo la que no tiene vergüenza»
Regina comenzó a dejar pequeños besos en el hombro de Emma, que fueron bajando por su cuello.
«Entonces, novia, creo que no quieres probar la cama ahora, ¿no?»
«¿Por qué las prisas? Tenemos toda la noche» dijo Emma girando para mirar a Regina cara a cara «Quiero estar un rato tonteando contigo, primero»
La rubia vio la sonrisa de la morena crecer.
«Vamos a hacerlo de la manera que tú quieras» Regina aún se sorprendía de su capacidad de entrega cuando estaba con Emma, siempre se preguntaba si la muchacha era consciente de todo el control que tenía sobre ella.
Emma unió sus manos a las de Regina
«Sabes que eres mi vida, ¿verdad?»
«Y tú la mía» dijo Regina inclinándose, sus labios tocando brevemente los de la muchacha «Nunca creí que pudiera ser tan feliz. Tengo tanta suerte de haberte encontrado, mi niña»
«Creo que la que tiene suerte soy yo. ¿Cómo alguien como tú, tan especial, acababa enamorándose de alguien tan común como yo?»
«No eres nada común, Emma. Alguien común no habría podido poner mi vida patas arriba como lo has hecho tú, alguien común no habría conseguido despertar en mí sentimientos que creí que nunca más iba a sentir. Tú, nunca lograrás ser común, porque tú eres extraordinaria. Me haces sentir como si todo fuera posible»
«Solo tú consigues ver esas cosas en mí»
«Porque te veo como realmente eres. Porque no solo te veo, te siento por entera. Sé que tu vida no ha sido fácil, Em. Sé que tuviste miedo en creer que yo te amaba de verdad. Pero ahora estoy aquí y no me voy a ningún sitio, no importa qué plan loco tiene mi madre planeado para mi vida o cualquier otra cosa. Nada importa, porque vamos a pasar por cualquier cosa juntas» Regina llevó las manos de Emma a sus labios y las besó.
«Te amo tanto. Ni sé cómo poner esto en palabras, un sencillo te amo no parece suficiente. Porque no solo te amo, te vivo…¿me entiendes? Como si dependiese de ti para el sencillo acto de respirar, como si todos mis pensamientos siempre volvieran a ti, como si tú rigieras mis elecciones, porque todas ellas se encaminan a ti. Nunca pensé que sería tan dependiente de alguien de esta manera, pero lo soy. Nada, nada más me importa, si no eres tú. Todo lo que quiero es construir una vida a tu lado»
«Y lo vamos a conseguir, amor. Comenzando ahora. Ahora que soy tu novia»
«Hay alguien que está adorando usas la palabra que comienza por n» bromeó Emma
«Es música para mis oídos» Regina apartó el cabello de la rubia y acercó sus labios al oído «Novia»
Emma sonrió y la agarró por la cintura
«Quiero hacer todas las cosas tontas que los novios hacen, porque sé que cuando volvamos a la facultad, no vamos a poder hacerlo»
«¿Por dónde quieres comenzar?»
«¿Qué tal ver una película, agarraditas, donde pueda llenarte de besos?»
«Muy buena idea»
Se echaron juntas en el sofá y escogieron una película, daba igual cuál, cuando acabó ninguna de las dos podría resumir de qué iba la historia aunque quisieran.
«¿Qué hacemos ahora? Ya se está haciendo tarde» dijo Regina hundiéndose en los brazos de la rubia
«Hum…ya hemos cenado, ya hemos visto una película…¿qué tal si ahora me muestras esa bañera?»
«Claro» Regina se levantó deprisa
«Tonta, solo estabas esperando a que yo hablara de la bañera, ¿eh?»
La morena sonrió
«Como si tú no te estuvieras muriendo de ganas también.
Emma se mordió el labio
«¿Vamos?»
Las dos entraron en el baño besándose, Regina se apartó solo el tiempo necesario para abrir el grifo y dejar caer el agua. Luego, Emma la atrajo de nuevo a sus brazos.
La rubia arrancó meticulosamente cada prenda de ropa de la morena.
«¡Dios mío! Eres perfecta» dijo mirando a su novia, su mirada recorriendo cada curva.
Regina se acercó a la muchacha, sus manos se fueron directas a los vaqueros, los desabotonó y los deslizó hasta el suelo. Emma podía jurar que nunca había visto antes a la abogada con tanto deseo. La morena la giró de espaldas y le quitó la camiseta.
Emma sintió los pechos de Regina pegándose a su espalda, sus labios en su cuello, sus manos encajándose perfectamente en sus pechos, masajeándolos.
«Mi niña, me vuelves locas, ¿lo sabes?»
«¿Ah sí?» provocó Emma
«Sí» Regina volvió a girar a Emma y se abalanzó hacia ella en un beso, su creciente deseo gritaba por la muchacha. Su mano recorrió el abdomen de la rubia, y fue descendiendo hasta encajarse en su sexo «Eres mía» dijo en un tono totalmente posesivo mientras acariciaba a la muchacha.
Emma gimió y arqueó la pelvis. Regina la masajeaba lentamente sobre las braguitas.
«Esto es tortura…» jadeó «te necesito dentro de mí»
«Ah, me tendrás» la morena sonrió maliciosamente y comenzó a agacharse frente a la muchacha.
La rubia jadeó de anticipación al sentir el calor del aliento de la abogada contra su vientre. Regina deslizó lentamente hasta el suelo la última prenda que cubría a Emma.
Emma vio que la morena pasaba ligeramente la lengua sobre sus labios en mitad de una perversa sonrisita, antes de que sintiese sus manos apartando sus piernas. Regina llevó su mano hasta el sexo de la muchacha y la provocó con el pulgar, haciendo movimientos circulares que hicieron que Emma tuviera que apoyarse en la pared.
«Estás tan mojada, amor. Tan deliciosa» dijo Regina con la voz ronca
«Regina…» contestó Emma en tono de súplica
«¿Me quiere tener, señorita Swan?»
«Quiero…por favor…» dijo con el habla entrecortada
Regina llevó sus labios hacia la intimidad de la rubia, presionándolos fuerte y duramente.
«Ahhhh….» Emma soltó un gemido que resonó por todo el cuarto de baño. Regina empujaba su lengua dentro de la muchacha y después la sacaba, y volvía a comenzar de nuevo, ininterrumpidamente. La pelvis de Emma se bamboleaba acompañando el ritmo, sus manos se dirigieron a la cabeza de la morena para mantenerla ahí. Regina la lamió aún con más deseo, la rubia gemía, casi gritaba, su cuerpo se estremeció y fue arrebatado por los espasmos del orgasmo. Ya no podía mantenerse en pie, su cuerpo se fue deslizando por la pared hasta quedar sentada en el suelo. Regina se quedó a cuatro patas delante de ella, la morena la observaba apreciándola, Emma alzó la mirada para encontrarse con la de ella. «Así acabas conmigo»
«Esto solo ha sido el primer round, querida»
Emma estaba sentada en la bañera, Regina tras ella, sus cuerpos pegados. Las piernas de la morena rodeaban a la muchacha, la mano de ella provocando su sexo.
«Hum…amor, es una delicia…» dijo Emma en un ronroneo
«¿Te gusta, amor?»
«Sí»
«¿Quieres más?»
«Sí…» dijo Emma ya jadeando ante lo que vendría.
Regina hundió sus dedos en el sexo de la rubia, penetrándola a un ritmo suficiente para dejarla aún más excitada.
«Regina…» gimió Emma, sentía a la morena invadiéndola, el cuerpo de ella restregándose contra el suyo, estaba segura de que no conseguiría resistirse por mucho tiempo «Más fuerte…más fuerte…» repitió
«Córrete para mí, mi niña» Regina aumentó la velocidad de sus movimientos. Su cuerpo acompañaba el ritmo al que Emma se retorcía, tomada por el placer. Oyó a su niña soltar un último gemido ahogado antes de correrse en su mano. El cuerpo de la rubia se ablandó y reposó sobre el suyo, Regina la envolvió en sus brazos mientras la muchacha respiraba sofocada «Hoy quiero todo de ti» susurró la morena a su oído.
Emma sonrió
«Soy tuya»
Las dos cayeron en la cama, aún medio mojadas, el cuerpo de Regina sobre el de Emma. La morena miró por la ventana.
«Ya casi está amaneciendo»
«Da igual, no hemos venido para dormir» dijo Emma tomando el labio inferior de Regina entre los suyos, mordiéndolo levemente, solo para provocarla.
«Me gusta cómo piensas, Swan»
Emma rodó por la cama, invirtiendo las posiciones, quedando sobre Regina.
«Ni pensarlo» susurró Regina volviendo a ponerse encima de Emma.
La muchacha frunció el ceño, Regina era quien se entregaba a ella, esa nueva faceta de dominadora de su novia la estaba divirtiendo. Regina prendió las manos de la rubia a la cama con las suyas, su rostro estaba sobre el de ella y tenía una sonrisa y una mirada que desafiaban a Emma a cuestionarla.
«Sabes que soy completamente tuya, ¿verdad?»
«Eso espero» Regina selló sus labios con los de Emma en un beso que terminó de dominarla por completo. La morena se apartó jadeante, su cuerpo ardía con una pasión que nunca antes había sentido, levantó las dos piernas de la muchacha hasta los hombros, dejándola en una posición de completa exposición.
La mirada depredadora que Regina dirigía a su sexo hizo que Emma jadeara, vio a la morena inclinarse hacia ella, haciendo que su sexo encajara con el suyo. La muchacha gimió al primer contacto, su sexo estaba sensible a causa de los orgasmos anteriores, pero aun así quería más, sus manos se clavaron en la espalda de la morena, que movía la pelvis frenéticamente, restregando su sexo con el de la rubia.
Las dos gemían en una sincronizada armonía. Los cuerpos parecían querer ser uno solo, la creciente humedad de las dos se mezclaba, podían sentir cada centímetro de sus sexos pegados, consumiéndose, por no decir devorándose.
«Em…ma…»
«Regi…na…»
La cama temblaba debido a los movimientos, el ruido de los cuerpos chocando y de los gemidos sofocados dominaban el lugar. Emma fue la primera en entregarse a su éxtasis, seguida inmediatamente por Regina, el cuerpo de la abogada se derrumbó sobre el de la muchacha, que la envolvió en sus brazos, deseando no necesitar salir nunca de ahí.
«Te amo…» consiguió susurrar Regina.
«Creo que ya me he dado cuenta» bromeó Emma y las dos sonrieron y se dieron un beso más, solo que ahora era un beso calmo y lleno de cariño.
Cuando se despertaron, ya pasaba de mediodía. Regina sabía que había perdido la mañana entera, pero ella nunca faltaba, sabía que no tendría problemas. En cuanto a Emma, ni se le pasó por la cabeza pensar algo de la facultad, se había despertado envuelta en los brazos de la mujer que amaba y eso borraba cualquier otro pensamiento de su mente.
«Buen día…» la voz de la abogada estaba ronca y somnolienta
«Buen día…» dijo la muchacha estirándose y girándose después para acurrucarse en los brazos de su novia «¡Ay, Dios mío, qué bueno es esto!»
Regina no pudo evitar sonreír.
«¿El qué?» preguntó aun ya sabiendo la respuesta
«Despertar así, agarradita a ti»
«Definitivamente es mi cosa preferida»
«Cuando me viste en el aula, después de nuestra primera noche, ¿imaginaste que un día estaríamos así?» preguntó Emma sorprendiendo a Regina
«¡Qué va! En aquella época te quería matar» Regina sonrió «Me volvías loca, de todas las maneras, de rabia, de frustración, pero por encima de todo, de deseo»
«Entonces, ¿me deseabas todo el rato?»
«Claro. ¿Cómo no iba a desearte? No conseguía apartar mis ojos de ti. Y tú parecías vivir solo para provocarme, usando aquella camiseta blanca que dejaba tus brazos al aire»
Fue el turno de Emma de sonreír.
«¿Mis brazos? ¿De verdad te fijabas en eso?»
«No tienes idea del poder que ejercían en mí. Solo podía pensar en la manera en que me poseíste aquella noche»
«Ok, ya que estamos confesando nuestros fetiches, también voy a confesar el mío»
«¿De verdad, Emma? ¿Crees que no sé que tienes fijación con mi trasero?»
Emma se echó a reír
«¿Es tan evidente?»
«Parece que nunca quieres apartar las manos de él»
«Sí, es un hecho» dijo Emma encajando su rostro en la curva del cuello de Regina «¿Puedo quedarme aquí para siempre?»
«Lo que más querría es poder decirte que sí»
«¿Cuánto tiempo tenemos?»
«Unos 30 minutos»
«Entonces, shhhh, vamos a fingir que podemos quedarnos para siempre»
«Está bien, mi niña»
«¿Ya te he dicho que me encanta ser tu niña?»
«¿Ye te he dicho que me encanta que seas mía?»
Emma se apartó para mirar a Regina a la cara.
«Te amo, te amo, te amo…» repitió varias veces mientras le daba pequeños besos en sus labios «Te amo para siempre» dijo dándole un último beso, ahora más profundo.
«¿Eso es una promesa?»
«No, es una certeza.
