Capítulo 17
Algunas semanas después
«¿No tienes un cuarto, Regina?» dijo Ruby sonriendo y tirándose en su propia cama, mientras Emma y Regina estaban abrazadas en la otra.
«Tengo, pero Emma no está allá, así que…»
«Claro» Ruby se sentó en la cama, revirando la mochila «Emma, encontré lo que me pediste» dijo entregándole una carpeta a la amiga.
Emma se levantó y cogió los documentos, guardándolos rápidamente en un cajón.
«¿Qué papeles son esos, amor?» preguntó Regina, curiosa
«Nada, unos historiales que necesito para un trabajo de otra asignatura»
Ruby frunció el ceño, no era exactamente eso, pero no iría a contradecir a la amiga.
«Bueno, estoy muerta, este nuevo empleo en la fiscalía va a acabar conmigo»
«Apuesto a que echas de menos ser mi asistente, eh» provocó Regina
«Puedes apostarlo, me están arrancando la piel»
«Lo sé, también fui becaria allí»
«Ya podrías haberme avisado de que no iba a tener vida propia»
«Es bueno para tu currículo»
«Claro, claro…» Ruby bostezó y se encogió más en la cama «Comportaos, porque voy a dormir» Y se durmió así mismo con la ropa y todo, definitivamente la muchacha estaba cansada.
Emma regresó a la cama junto con Regina.
«Entonces, ¿mañana vais a comer con vuestros padres?»
«Sí. Será extraño fingir que he aceptado casarme con David»
«Ya, pero solo será por dos meses, solo para que tu madre nos deje en paz. Después, el semestre acaba y ya no seré más tu alumna, ni tu asistente»
«Entonces seremos libres»
«¿Lo puedes imaginar?»
«Es todo lo que vengo imaginando desde hace bastante tiempo, mi niña. Pero tienes que saber que no será fácil, aun así las personas no dejarán de comentar»
«Qué les den a las personas, solo quiero poder coger de la mano a mi mujer cuando quiera. No quiero tener que esconder lo enamorada que estoy. Si las personas van a hablar es porque no tienen nada bueno en sus vidas, como sí lo tenemos nosotras»
Regina descansó la cabeza en el pecho de Emma, podía oír claramente su corazón latiendo.
«Va a salir todo bien» dijo más para sí misma que para la muchacha.
«Claro que sí, mi amor»
La cena estaba yendo bien hasta que el asistente del padre de David dijo que este tenía que resolver un asunto importante. Y este hecho hizo que Regina se quedara a solas con Cora y el amigo, para el caso su prometido.
«Parecéis felices» comentó Cora casualmente, pero Regina sabía que la madre la estaba examinando en cada mínimo aspecto.
«Lo estamos» fue David quien habló y cogió la mano de Regina.
«Estaba preocupada» continuó Cora «No he podido hablar contigo como Dios manda hasta hoy, Regina»
Regina había evitado llamar o ver a la madre hasta aquella noche, sabía que no era una buena mentirosa, no quería que un descuido suyo pudiera echarlo todo a perder. Estaba segura de que Cora estaba loca por preguntar sobre Emma, pero no lo haría delante de David.
Regina miró a David, no podía estar más feliz de tener a su mejor amigo allí, a su lado en aquel momento, si fuera cualquier otro hombre, las cosas se hubieran complicado.
«Es que ando muy ocupada, mamá. La facultad me quita todo el tiempo, ya lo sabes»
«Bueno, eso no será un problema cuando os caséis, David podrá ponerse al frente de las empresas y tú puedes asesorarlo»
«¿Por asesorar te refieres a quedarme en casa siendo la esposa perfecta y acompañarlo a las fiestas cuando fuera necesario? ¿Como hacías antes con papá?» la abogada no pudo evitar pinchar a la madre.
«Claro que no, amor» David interrumpió antes de que aquello se convirtiera en pelea «Vamos a encargarnos de la empresa juntos»
Regina tuvo que controlarse para no sonreír, no existía en el mundo nadie que odiase aquel mundo empresarial más que ellos dos.
«Sí, lo haremos» la morena se encogió de hombros
«Estoy muy feliz de que hayas asentado la cabeza, hija. A veces, las elecciones parecen difíciles, pero hacer lo correcto siempre es lo mejor» Cora habló y la hija estaba segura de que se refería a Emma «Sabía que vosotros dos os llevaríais bien, siempre lo hicisteis. Era casi una obviedad que nuestras familias se unirían un día. Os recuerdo siempre juntos desde que erais pequeños»
David sintió cómo Regina apretaba su mano, sabía que ella estaba con rabia, sabía que se estaba acordando de Daniel. De cómo su madre había hecho de todo para apartar al muchacho de ella, de cómo ellos habían intentado huir, de cómo Cora había despedido a los padres del chico que trabajaban para ella, arruinando a la familia. De cómo el muchacho no había aguantado ver a su familia sufrir por su culpa. De lo triste que había sido el fin que le dio a su vida.
«Siempre fuimos los mejores amigos» dijo David mirando a la morena «Y siempre cuidaré de Regina, Cora. Voy a asegurarme que esta vez ella sea feliz» se inclinó para dejar un beso en el rostro de Regina.
Regina lo abrazó
«Te quiero» le dijo en un susurro.
Cora frunció el ceño, nunca hubiera pensado que acertaría de pleno. Estaba feliz de que Regina finalmente siguiera el camino que le había escogido.
Emma entró en el enorme escritorio nerviosa. No quedaba otra cosa sino esperar.
«El señor Nicholjá va a atenderla, señorita Swan»
Diez minutos después un hombre bien vestido, de cabellos grises, pero aún con el porte de quien había sido un hombre guapo antes, entró en la habitación.
«Señorita Swan» extendió su mano a la muchacha «No suelo recibir visitas de negocio en casa, sin embargo…» miró cómo estaba vestida la chica «estoy seguro de que cualquier negocio que pueda ofrecerme no será…»
«No he venido a tratar de negocios» Emma lo interrumpió «He venido para enseñarle esto» le entregó una carpeta con archivos
Él la cogió y los leyó minuciosamente durante unos minutos. El silencio que se creó solo dejaba a Emma aún más nerviosa de lo que estaba.
«Entonces…» el hombre cerró la carpeta y la dejó sobre la mesa «es usted hija de Kristy»
«Sí, ella me dejó sin identificación, pero…era amiga de una de las hermanas del convento. Y…ella iba a visitarme…» la voz de Emma comenzó a vacilar «y aunque me vio sufrir todos aquellos años…nunca tuvo el valor de decirme que era mi madre»
«No la culpes, Emma» el hombre sonó calmado «Kristy no podía tener una hija, si se lo contaba, tú querría formar parte de su vida. Y yo no podía dejar que eso aconteciera»
«¿Entonces es verdad?»
«Sí, soy tu padre»
Las lágrimas corrían libremente por el rostro de la muchacha.
«¿Por qué?» fue todo lo que pudo decir
«Porque…yo no podía tener un hija. Mi esposa aún estaba viva, ya tenía un hijo a quien cuidar. Y Kristy…»
«Solo fue una aventura»
«No. La amaba, siempre la amé, pero no podía casarme con ella, ella no pertenecía a mi mundo»
«Entonces la puso como empleada de su esposa» Emma dijo con amargura.
«No me enorgullezco de lo que hice, Emma. Pero no podía dejar que tu madre se marcharse. Tampoco ella quería marcharse»
«El accidente…en el que su esposa y ella murieron…»
El padre de Emma movió negativamente la cabeza.
«Su esposa lo descubrió, ¿verdad? Estaban peleando en el coche cuando sucedió»
«Solo puedo suponer que así sería»
Los dos se quedaron por largo momento callados, hasta que Emma se levantó.
«Bueno, ya me ha dicho todo lo que quería saber»
«¿A dónde vas?»
«Me marcho»
«No…no puedes marcharte así. Eres mi hija»
Emma sonrió con desdén.
«Ha dicho que no podía tener una hija»
«Ahora es diferente. A las personas ya no les importan esas cosas»
«¿Qué quiere decir con eso?»
«Que quiero que me des una oportunidad para ser tu padre»
«No he venido buscando eso. Solo quería saber la verdad»
«Emma, por favor…por lo menos piensa en ello»
«Lo haré»
Emma estaba saliendo del despacho acompañada del padre cuando se tropezó de cara con la última persona que esperaba encontrar allí. David.
«¿David?» dijo con sorpresa
«¿Emma?» David estaba evidentemente asustado, desvió la mirada hacia la puerta tras ellos, que daba al comedor, donde Regina y Cora estaban.
«¿Os conocéis?» quiso saber George
«Sí, ella es…alumna de Regina. Pero, ¿cómo os conocéis?»
«David, ¿tu apellido no es Nolan?» dijo Emma intrigada
«Es el apellido de su madre» explicó George «Es un Nichol, a pesar de que no le guste»
«¿Alguien quiere explicarme que está pasando?» David insistió
«David…» Emma dijo mordiéndose nerviosa el labio «Soy tu hermana»
David y George se despidieron de Cora.
«No te importa que mi prometida se quede un poco más, ¿verdad?»
«Claro que no» la mujer sonrió y se despidió de la hija antes de entrar en el coche.
«¿Se lo vas a contar?» preguntó George al hijo
«Claro»
«Ella aún te espera en mi despacho»
«Está bien, papá»
David llevó a Regina al despacho del padre, la abogada no podía haberse sorprendido más al ver a Emma sentada en el sofá.
«Emma, ¿qué estás haciendo aquí, loca?»
Emma y David intercambiaron una mirada y sonrieron. Vieron cómo la expresión de Regina pasaba de sorpresa a completo shock cuando escuchó toda la historia.
«Nunca me dijiste que estabas buscando a tus padres»
«No quería que nadie lo supiera. No sabía si tendría el valor de venir a hablar con él»
«Y nunca esperó que además de un padre iba a encontrarse con un hermano tan maravilloso como yo» David abrazó a la rubia.
«Tengo que admitir que esa es la única parte buena de la historia. Sin ofender, pero no sé si quiero a tu padre en mi vida. Asusta bastante»
David sonrió
«No es tan malo. Bueno, a veces…bien, la mayoría del tiempo. Pero aun así, gracias a él somos hermanos» dijo la última parte animado «No tienes idea de cuánto he querido siempre tener una hermanita» abrazó a Emma y le plantó un beso en su cabeza.
«Miraos» dijo Regina divertida «sois tal para cual. Literalmente»
«¡Hey!» dijo David poniéndose en pie y señalando acusatoriamente a Regina «¡Te estás acostando con mi hermanita, Mills! ¡Qué atrevimiento!»
Los tres se echaron a reír. Aquella noche había acabado de la forma más inesperada posible. A veces, lo inesperado puede ser bueno.
