Hola mis bellas y encantadoras musas, gracias por sus review en el anterior cap aqui esta el siguiente, espero le sguste y me deigan que les parece.

ACLARACIONES: Free! y sus personajes no me pertenecen.

Pareja: Rinrei

A LEER!


El día ha comenzado y todo estaba listo. Las horas avanzaban lentas para una persona y para otra …no quería que el tiempo siguiera el curso.

Por alguna razón desde su despertar se sentía nervioso y asustado. Analizando un poco, si hay mucha razón para espantarse, estar en un lugar en donde habrá extraños de alta clase, personas engreídas y superficiales como el mismo sultán. No se sentiría cómodo en ese ambiente y por algo se lo advertía la vocecita de la sabiduria en su cabeza.

—¿Rei, me estas escuchando?—La voz femenina lo saco de su trance.

—¿Eh?—Y así se delato. La mujer, al ver sus expresiones sabia en que pensaba.

—Deja de darle tantas vueltas al asunto. Mira, aquí esta la pieza que faltaba, ira perfecto con tu traje.—Desenvolvió el trapo que en su interior deslumbro un hermoso broche con una gema preciosa color magenta incrustada en base de metal asemejando alas, era hermosa.

—Muchas gracias pero no puedo aceptarla…—Respondió modestamente ante el regalo.

—No digas tonterías, se vera muy bien en ti, ademas combina. Anda tomalo.—

A pesar de muchas negaciones sabia que no llegaría a nada así que termino aceptándola con la condición de que tendría que lucirlo en la noche.

Era un truco muy sucio, ahora estaba mas que obligado a ir. Miro con una mueca el conjunto bien estructurado sobre su cama y al lado el regalo antes mencionado, y vuelve a pensar…

¡Ya basta! era hora de salir y enfrentar el mundo. Ademas ¿como podría odiar una fiesta si nunca ha estado en una? palabras sabias de su hermano. Irónico, era como si él estuviese adentro de su cabeza sermoneando con las misma palabras que usaba cuando no quería probar algo nuevo.

"¿Como sabes que no te gusta si ni siquiera lo has probado?"

Bueno, que mas daba, solo iría unos minutos y ya, si nada interesante pasaba era definitivo que no se quedaría hasta medianoche.

EN LOS PREPARATIVOS.

—La, lala la…—Cantaba alegre el bailarín de cabellos dorado al acomodarse sus velos, comenzó a danzar alzandolos en el aire divirtiendose al ver como flotaban.—Chama chama~…—

—Te ves bien Nagisa Kun—Lo sorprendió cierta chica de cabellos borgoña.

—Gracias, Gou chan.—Añadió un coqueto guiño de ojo, el cual no fue bien recibido.

—¡Que es Kou! Agh.—Refunfuñando se retiro recapitulando cada paso y cada detalle. Nagisa se alzo de hombros al volver a estar solo.

Mientras en la habitación mas grande, de porte imponente y elegante. Sus ojos admiraban el vestuario usaría en la gala… ropa que nadie vería. Anteriormente vino su hermana a curiosear que se pondría y le mostró lo que tenia puesta siendo aprobado al instante, y de paso unas adulaciones fraternales. Al ver la puesta de sol le daba a entender que ya faltaba poco la hora, casi nada.

Todo lucia perfecto, cada cosa en su lugar. Arreglo y decoración bien puesta-ademas de una limpieza necesaria y bien dada- comida de la mas alta calidad de los mejores cocineros, el mejor vino del gabinete y los mejores entretenimientos. Fiesta catalogada como digna de los mejores sultanes.

—Oh, los invitados se ven desde aquí…—Dijo con desinterés al ver una fila de gente que comenzaba a formarse en su entrada.

Abriendo las puertas, dejando entrar a los individuos que en grupos entraban y así seguirían entrando y saliendo hasta acabar la fiesta.

UNA HORA DESPUES.

Se mordio su labio inferior en intento de parar el sudor que resbalaba por su frente. Y como no estar así, si se encontraba en medio del camino de los invitados, los cuales le pasaban un lado como si no existiera. No estaba a mas de cinco pasos de la entrada y sentía como el piso se movía, ahí estaba la puerta siendo resguardada por dos guardias de porte serio, dejando pasar a los invitados con las ropas mas extravagantes.

Bueno, nadie le dirá que al menos no lo intento. Se giro en sus talones y avanzo lentamente, al fin y al cabo nadie se daría cuenta de su presencia.

—¡Rei chan ahi estas!.—

Demasiado pronto.

—Ah, hola….—Peor aun, no se acordaba del nombre de quien lo invito. Mas humillación.

—Nagisa.—Le recordó divertido. Parece que se dio cuenta.

—Nagisa.—Repitió automáticamente el peliazul y esta por de mas decir que avergonzado. Para el bailarín eso era de poca importancia ahora, se entretenía viéndole de pies a cabeza.

—Rei chan te ves muy bien.—Elogio entusiasmado el atuendo de su amigo.

—Graci-¿Rei chan?…—Cuestiono por lo bajo eludiendo la mirada color rosa, siendo tomado del brazo por este.

—Ven ya va a comenzar mi acto…—Se dejo arrastrar hacia donde los guardias.—El viene conmigo.—Le dejaron pasar como si del mismísimo príncipe se tratara.

"Una camisa blanca de seda con corte ancho en las manga hasta el codo, encima un chaleco de color azul oscuro con detalles y bordes dorados, y un pantalón negro con corte Arabe. Un lindo broche en su lado izquierdo del pecho era lo que mas destacaba. Simple y no tan elegante, pero quien lo iba a notar, era acorde a su forma de ser", pensó Nagisa.

Al iniciar su mini-recorrido mirada por todas partes maravillado con cada detalle de infraestructura que se cruzaba delante suyo, todo el pasillo pero nada como el salón al que llego. Espacioso, muy bien decorado con ambiente tan extraño e indescifrable, otro mundo por así decirlo.

Al menso ahí esta una cara-tan-no-conocida para sentirse protegido. Una sensación algo estremecedora de estar bajo una mirada era lo que le preocupaba.

—Goza de lo quieras ¡mira!.—Apunto a una mesa en donde ambos fueron enseguida.—Hay fruta recién preparada.—

A pesar de que en verdad la comida lucia estupenda, se le revolvió el estomago.

—Luce bien pero por ahora no tengo hambre.—Agradeció como su cortesía le mandaba.

—Bueno de igual forma, tengo que estar fresco. Por que dentro de poco haré mi acto, estoy seguro que te gustara…—Trataba de seguirle el hilo de la conversación pero era demasiado rápido como para captar una cosa y otra, en tandeo mover su cabeza escuchando pacientemente, miro a su alrededor con un poco mas de detenimiento.—Ademas quiero presentarte a…—De pronto se vio interrumpido por unos chillido de mujeres cercanos que intentaron ser discretos.

El alboroto se debía a los reconocidos soldados elite que atravesaban el portal de entrada, suspiros y cuchicheos no se hicieron esperar, entre tantos que comenzaban a aparecer, lo vio…

—Ese chico de ahí.—Dijo una

—¿El de gafas?—Le pregunto otra

—¡Si, se ve que esta bueno!.—Se mordio el labio inferior con descaro.

—Ya lo creo.—

—¿Quien es?-

—¿Tendrá novia?—

—¿Estará comprometido?—

—Moo~.—Era turno del rubio en comentar.—Me pregunto quie—

—Sera.—Abrió los ojos impresionados a su "callado" acompañante de ojos lilas.

—¿Quien?—Volvió a preguntar

—Es Sera…—Pudo apreciar un cierto brillo en los ojos violetas cuando empezó a decirle en susurro.—Cuando mi hermano y yo llegamos a vivir aquí su familia y él nos acogieron en su hogar. Recuerdo que solía jugar con nosotros, pero mas conmigo que con mi hermano mayor…—Sonrío de lado enternecido ante el recuerdo y sin apartar la vista del soldado.—…se podría decir que nos queríamos mucho cuando éramos niños…—Entonces lo resolvió.

—¿Él te gustaba?—Guiado por su curiosidad y picardía le planteo esa pregunta sobresaltando a Rei.

—No-no yo solo lo…lo… admiraba…—Se tardo mucho en encartar palabras correctas, ademas de que delante del oji-rosa mostró sentimientos por el muchacho soldado que a nadie le diría, sonrío ante tan encantador sonrojo.

—No tiene por que negarlo Rei-chan, es mas…—Ambos voltearon hacia el punto en donde cierto chico de mismas gafa estaba.—…como no gustarte si él es guapísimo…—Ahora él era el sonrojado.—¡Oh, aquí viene!.—Advirtió, para que ambos se despabilaran y actuasen naturalmente.

El corazón le latía rápido, ahí estaba su amigo e ídolo de la infancia, cuanto ha pasado el tiempo. ¿Se acordara de él? ¿le reconocerá?, maldecía su sonrojo inoportuno.

—¡Sera san! ¿como se encuentra hoy?—

—¿Podría acompañarme esta noche?—

—¿Le gustaría una copa de vino?—Esas palabras tan indecorosas llenas de "esas" intenciones se podían escuchar en todo el salón, dejándole una sensación desagradable en el estomago.

—Disculpen señorita…—Y por fin escucho su voz, tanto ha cambiado.—Tengo que atender algunos asuntos con mi capitán, pero les prometo que las acompañare mas tarde. Permiso.—

—¡Si, lo esperamos!.—Dijeron todas al unísono.

No sabia que le podía doler mas, el hecho de que se llevara tan ameno con esas mujeres o que haya pasado justamente a su lado y ni siquiera le volteo a mirar.

—No me ha volteado a ver…—Dijo en voz baja, decepcionado. Repetidamente intervino el rubio para consolarle.

—Es por que paso rápido…descuida, cuando regrese podr—Se detuvo en medio del plan cuando escucho un tintineo de una campana, era hora de su debut.—Ya me voy, es mi entrada~…—Canto feliz, no se nota nervioso en lo absoluto, que hasta se fue directo al centro.

Entre la multitud estaba Rei, mirado el inicio del baile, todos vitoreaban a Nagisa quien iniciaba la rutina con actitud y música alegre, desbordando brillo y entusiasmo en cada paso. Reflexionando un poco, ahora lo admiraba por ser tan seguro y tener actitud en lo que hacia y en su manera de ejecutarlo. Deseaba ser así.

El publico se hizo mas estrecho para ver al danzante mas de cerca, apretando su cuerpo contra otros, por mas que dijese o gritara nadie le hizo caso llendose así con el mar de gente. Miraba a su alrededor buscando una salida, tanto espacio cerrado le mareaba…

…Fue una mala idea venir…

No debí de haber venido…

…No me reconoció…

…Viene conmigo…

No volteo a verme…

…es por que no te vio…

Risas, gritos y aplausos.

Tenia que salir de ahí ya, todo le daba vueltas, el olor a alcohol, la música, la gente… todo. ¿Por que sentía como si algo le faltara?

…Nagisa me dejo solo…

¿Por sentía como si todo ya acabara?

…Sera-san me olvido…

¿Por que sentia…

…Mi hermano me abandono…

…Como si quisiera llorar?

¿Estoy solo?

—No—

Inhalo asustado, creyó haber escuchado una voz, no se dio cuenta de que la multitud se había movido y ahora el grupo de admiradores estaban a solo unos centímetros de él. Había salido de aquel poso asfixiante de desesperación.

—Rei.—

—¿Que?—Ahí estaba otra vez. Esa voz, ¿pero donde?—¿Donde?—Dijo en voz casi imperceptible.

—Por aqui.—

Abrió los ojos sorprendido cuando juro haberlo escuchado venir de un pasillo a su derecha, ¿ese pasillo solía estar ahí? Se debatía entre si avanzar o no, el miedo y confusión no lo dejaban tranquilo.

—Ven.—

Su pecho baja rítmicamente con su sangre al bombear. Respiro profundo para calmar sus nervios.

—No temas, ven.—

Un escalofrío le recorrió la espina, era como si escuchara lo que pensaba. Con un poco de inseguridad avanzo a pasos cortos adentrandose en ese pasillo, en busca de esa voz que le llamaba, su curiosidad era mas grande que cualquier temor. Era cuando todo, las personas, la fiesta, la música y el ruido desaparecieron para Rei. Por que ahora lo que le importaba era seguir a donde fuera guiado.

—Eso es. Ven a mi—

Hasta podía decir que estaba sonriendo.

—Te falta poco.—

Por raro que parezca, ese tono tan suave le hacia sentir seguro, confortable y tranquilo. Que decidió buscar de donde provenía y sentía que se estaba acercando.

—Ven Rei.—

Era tras esa puerta, alzo su mano para pasar sus dedos encima de la madera, comprobando que fuera real.

—Entra.—

No sabia como interpretar, si una orden o un permiso, tal cual obedeció empujando aquella puerta con todo sentimiento y cuestión con respecto a que se resguardaba detrás de esta. Al hacerlo se encontró con una de las tantas habitaciones, lo que tenia esta en particular es que era mas bien otro salón con muchas almohadas en una esquina, encima unas cortinas de terciopelo y un diván con una mesa a su lado. Iluminando todo lo que podía ver por la luz de la luna: Deshabitada.

—Buenas noches.—

Pego una brinco junto volteando rápidamente a todos lados por fin encortinados con una figura sentada en ese diván. Por algo se escuchaba tan cerca.

—Perdona, no quise asustarte.—El hombre tras las sombras se disculpo en seguida al ver como su "invitado" se agarraba de la pared para mantener el equilibrio y calmar su respiración agitada.—Acércate.—Una mano salió de la penumbra en su dirección, esta volvió a su lugar aun lado del colchon en donde palmeo un par de veces en señal de que sentara.

Así se acerco sentándose en el lugar indicado, vaya que necesitaba sentarse. Necesitaba con urgencia volver los pies sobre la tierra después de tan ensordecedora experiencia. Esa mirada tan familiar volvió a estar encima.

—¿Agua?—Ofreció mostrando la jarra y una copa.

—Por favor.—Se sorprendo un poco de su tono de voz, pues su garganta decia no, gritaba por algo liquido.

El extraño no dijo nada, solo reprimió una risa, a pesar de las ligeras pulsaciones en su cabeza pudo apreciarlo un poco mejor, llevaba una gran capa de color negro, y en sus muñecas unos sobresalientes brazaletes anchos.

—¿Disfrutas de la fiesta?—Parpadeo aturdido al escuchar su tono tan casual y…relajado. Exentado la copa hacia su mudo acompañante.

—…mmm…—Estaba pensando demasiado, tomo el agua mirándose en el reflejo.—Algo así…—Suspiro dando un sorbo. Un mal trago y empezó a toser inclinando hacia abajo.

—Llévalo con calma…—Poso una mano en la espalda encornada en un intento de curarlo. Parece que ya se calmo.—…Eso es…—

Finalmente el peliazul pudo encarar al misterioso chico encontrandose con unos ojos escarlatas, tan intrigantes e interesantes acompañados de una sonrisa algo estremecedora. Para el pelirrojo era casi lo mismo, una emoción tan indescriptible cuando por fin puedo apreciar mas de cerca el bello violeta de sus orbes a través de los cristales de los anteojos.

No sabían cuanto duraron viendose el uno al otro, fue entonces que Rei rompió el contacto volviendo al presente.

—Lo siento…—Se levanto dandole la espalda al confundido chico pelirrojo. No quería que viese en ese estado tan patético.—Me tengo que…—

—No.—Trago saliva al sentir en su antebrazo una presión.—No tienes por que ir ahí si no quieres. Quédate todo lo quieras.—El menor giro su su cabeza sobre su hombro unos cuantos centímetros. Le había dado en el blanco.

—¿Puedo?—Hasta la pregunta le hacia gracia al soberano.

—Desde luego.—Con gentileza lo guío hacia el diván.—Luces muy cansado. Como si no hubieses dormido.—Eso lo pudo deducir al ver como los ojos de su invitado pesaban y su cabeza se ladeaba levemente.

—Yo…—Su bostezo le delato, en sus manos froto su frente para despertarse.

El chico de gafas podía sentir esa mirada rojiza sobre él, analizando de manera tan incomoda. Le daba temor voltear a ver, de alguna forma percibía su aura tan cargada de poder dominante. Como si…

—¿Quien eres?—Pregunto con un hilo de voz, su respuesta fue una sonrisa afilada.

—Rin, Matsuoka Rin—Todo se estaba oscureciendo. Que curioso…

—Eres el su…—Ya no podía mas y se dejo vencer por el sueño profundo.

Atrapo el cuerpo débil e inconsciente sobre su hombro, su mano paseo por la espalda hasta lelgar a los cabellos azulinos en donde lo atrajo aun mas.

—Tan pronto y caes en mis brazos…—Bromeo a un ya dormido Rei. Con poco de estrategia logro llevar su cuerpo -un poco mas ligero comparado al propio- hasta donde los cojines para pasar mejor el sueño.—Esto solo es el comienzo…Rei.—Le quito con cuidado las gafas dejándolas a un lado de su cabeza en donde las podría encontrar, sonrío al sentir lo suave de las hebras de cabello bajo sus dedos.—Mañana te llevare una linda sorpresa, ahora debes descansar.—Planto un casto beso en frente, no hubo reacción solo un exhalación por nariz. Sin hacer el menor ruido se retiro cerrando con cuidado por no perturbar el sueño.

Todo salió de acuerdo al plan, feliz era demasiado corto, extasiado tal vez aplicaría. Y que mejor manera que celebrar en su habitación con un buen vino.

—¡Rei chan!—Una conocida voz le puso alerta, escondiendose rápidamente tras un pilar.—¿Rei-chan donde estas?—Sonrío irónico, el danzante se veía preocupado.

—Reicha- Auch.—Sin querer en su caminata se topo con alguien al cual no le dio importancia de ver a la cara.—Perdón, permiso.—Siguio su camino dejando a esa persona confusa.—¡Rei chan!—

—¿Rei-chan?—Repitió el chico alto desde su lugar, descifrando el nombre que el rubio gritaba.—Rei…puede ser…—Abrió sus ojos asombrado ante el descubrimiento, sin perder tiempo fue detrás del menor.—¡Oye espera!.—Ambos desaparecieron por un pasillo.

—¿Quien es él?—Dicho espectador tras el pilar se refería al chico de cabellos oscuro y con gafas.

"Has venido por mi propia reclamación… el momento en que un día te vi ya te quise conmigo.. a mi lado…mi lado."


Chanchanchaaaaan!

En fin, espero les haya gustas, perodn por cualquier falta de ortografia, me encargare de eso personalmente si tengo tiempo. Dejenme sus lindo review con sus opiniones y amors ^^

Amor para el rinrei! okya .-.

See you next time!