Capítulo 18
«No sé por qué he aceptado esto» dijo Emma mirando al hermano. Los dos estaban en una elegante tienda en la que Emma nunca había entrado antes.
«Porque va a estar genial y es la mejor manera en que todo el mundo se entere de que en nuestra familia hay un nuevo miembro»
«No me gustan estas cosas, David. No pertenezco a este mundo de glamurosas fiestas»
«Te vas a acostumbrar. Imagina solo la cara de Regina cuando te vea llevando esto» dijo señalando el despampanante vestido rojo
«No voy a ponerme esto. Debe costar más que todo lo que tengo en la vida»
«Sí, sí te lo vas a poner, porque es un regalo de tu hermano y porque vas a ser la más bella de la fiesta»
«Sabes que no tienes que ser mi hada madrina, ¿verdad?»
«Solo estoy siendo un buen hermano, Emma. Hablé en serio cuando dije que siempre quise tener una hermana, Regina ha sido lo más cerca a eso que he tenido. Y cuando me dijiste que eras mi hermana…joder, me puse tan feliz, porque me gustaste desde el primer segundo. No entendía qué conexión tan fuerte era esta que nos unía, pero ahora lo sé»
Emma tenía en su rostro una media sonrisa, no esperaba escuchar aquello. Nunca había imaginado en su vida que tendría una familia de verdad.
«David…» dijo sin poder evitar abrazar al hermano.
«No llores, hermanita. Ahora cuidaré de ti»
«¡Qué locura esa historia de Emma como hermana de David!» dijo Ruby a Regina, las dos estaban tomando un café en la cafetería de la facultad.
«Pues sí. Más locura será cuando mi madre lo descubra»
«Más locura será cuando vuestros padres descubran que estáis mintiendo»
«Ni me hables, casi no duermo anoche pensando en eso»
«Bueno, ahora que Emma, técnicamente es rica, tal vez tu madre no la odie»
«¡Ojalá fuera así de sencillo!»
«¿Qué crees que va a hacer ella?»
«No tengo la más mínima idea, pero a estas alturas George ya debe habérselo contado»
La mansión de los Nichols estaba llena de gente, todos querían conocer a la hija perdida de George. Así fue como los periódicos llamaron a Emma. Como si ella hubiese estado realmente perdida durante todos esos años y no como si el empresario la hubiese abandonado. Era una hipocresía social.
Emma observó la escalera que tenía delante, sus manos temblaban y sudaban. Querría que David estuviera ahí, a su lado, pero quien estaba era su padre.
«Estás linda. Eres hermosa como tu madre»
Emma consiguió formar una sonrisa
«Gracias»
Los dos descendieron lentamente hasta mitad de la escalera, desde donde podían ver a todos los invitados bajo ellos. Los flashes de las cámaras venían desde varias direcciones y Emma ya estaba incómoda con aquello.
«No todos los días tenemos la sorpresa de descubrir que tenemos un hijo. Aún más una hija como esta» George comenzó y Emma se dio cuenta rápidamente de que hablaba como si nunca hubiese sabido de su existencia hasta el día en que llamó a su puerta, cosa que era mentira «Emma fue la mejor sorpresa que ha sucedido en mi vida. Imaginen, descubrir que tengo una muchacha. Y no solo una muchacha, sino una muchacha que está siguiendo los pasos del padre, que ha entrado como becaria en la mejor facultad del país. Eso me enorgullece mucho. Y es por eso que estoy muy feliz por celebrar esta noche con ustedes» el camarero se acercó a los dos con dos copas de champán. George cogió una y Emma lo imitó, alzando la taza en el aire «¡Por Emma!» dijo y todos los invitados lo acompañaron.
Los dos bajaron el resto de las escaleras y Emma se vio saludando a tantas personas que su mente no conseguía quedarse con los nombres. La música sonaba al fondo a un volumen agradable, que permitía la conversación. La muchacha no pudo evitar analizar a todas aquellas figuras en sus ropas y cabellos perfectos, todo era muy diferente a lo que ella estaba acostumbrada.
«Emma, quiero presentarte al hijo de un gran amigo mío. Estoy seguro de que lo vas a adorar»
«George, antes de que pienses nada, es mejor que sepas. No me gustan los hombres»
«Hum…» el empresario escondió su expresión de asombro, pero Emma sabía que el padre no se esperaba eso «Está bien…no me importa»
«Aunque te importase, no habría diferencia»
«Claro»
El silencio caló entre ellos, hasta que David llegó hasta ellos.
«Bello discurso, papá. No pierdes una oportunidad de pincharme porque no seguí tus pasos, ¿eh?»
«No estaba hablando de ti, estaba hablando de Emma, David»
«Claro. Entonces, ¿ya has acabado con esta pesadez de presentar a Emma a todo el mundo? Porque quiero llevarla afuera, donde acontece las fiesta»
El jardín de la mansión era enorme y en medio de este había una carpa montada, en la que un DJ estaba pinchando ritmos muy diferentes a las que sonaba dentro de la casa.
«Vaya, esto sí es una fiesta» Emma sonrió
«¡Qué bien que te gusta! Esta es la fiesta que yo he preparado para ti»
«¿Es pronto para decir que eres el mejor hermano del mundo?»
«Creo que sí, porque aún no has visto lo pesado que puede ser» la voz de Regina se oyó tras ellos.
Emma se giró rápidamente y las dos sonrieron.
«Eres la criatura más hermosa que ha caminado sobre la tierra, ¿lo sabías, pequeña?» dijo Regina encantada de lo perfecta que estaba su novia.
La muchacha caminó hacia ella y la agarró por la cintura, olvidando por un segundo todo a su alrededor.
«Tú sí que estás perfecta»
David carraspeó haciendo que las dos se acordaran de que estaban en un jardín lleno de gente.
«¿Dónde está Mary?» preguntó curioso
«La dejé en tu cuarto»
«¿En mi cuarto? ¿Haces entregas a domicilio ahora, Mills? Eres la mejor novia del mundo, ¿sabías?»
«Sinvergüenza, está en tu cuarto, pero debes comportarte. No la traje para acá, porque, bueno, no ibais a poder estar juntos como querríais»
«Bien pensado. Voy hasta allá» dijo desapareciendo en medio de las personas.
«¿Puedo enseñarte una cosa?» preguntó Regina en cuanto David se hubo marchado.
«Claro»
Las dos caminaron por el jardín alejándose de la multitud. Emma se quedó mirando la pared de plantas que tenía delante.
«¿Es lo que estoy pensando?»
«Sí, es un laberinto»
«¡Dios mío!»
«David y yo solíamos jugar aquí cuando pequeños. Conozco cada curva. Y lo mejor, sé cómo llegar al centro. ¿Me acompañas?» extendió la mano a la muchacha.
«Sí» Emma sonrió y enlazó su mano con la de Regina.
Cuando las dos llegaron al centro, Emma quedó deslumbrada, de una fuente brotaba agua en la que se reflejaba luces de todos los colores, dando al lugar un aspecto mágico.
«Este lugar es hermoso»
«Y reservado» añadió Regina
Emma se giró hacia ella.
«No me lo creo, yo aquí toda ingenua, y me has traído aquí para…»
Regina la interrumpió, agarrándola por la cintura y sellando sus labios con los suyos. Su lengua dominando la de la muchacha con facilidad, sus labios devorando los de ella, con el hambre que siempre sentía cuando estaban juntas.
«No podía perder la oportunidad de besarte cuando estás tan hermosa»
«Ah, ¿quieres decir que cuando estoy con mis ropas normales no me encuentras hermosa?» bromeó Emma
«Claro que sí, tonta, es más, eres aún más hermosa sin ropa alguna. Si tuviera que escoger, esa sería mi elección»
Emma sonrió inclinando la cabeza hacia atrás
«Amor, te estás volviendo muy atrevida, ¿no?»
Regina la atrajo hacia ella, pegando sus cuerpos aún más.
«¿Me vas a decir que no te gusta?»
«Lo estoy adorando. Por mí, hasta podrías empeorar, volverte cada vez más desvergonzada»
«Si así fuera, nunca saldríamos de la cama»
«¿Y ves algún problema en eso? Porque yo no veo ningún problema. Y hablando de cama, creo que aún no has conocido mi habitación. Podrías dormir aquí hoy»
«Emma, querida, no podemos ir dando espectáculo, tu padre puede darse cuenta de algo»
Emma puso morritos
«Pero es mi fiesta y no voy a poder tenerte»
«Estoy aquí ahora» Regina alzó la ceja desafiándola
«¿Lo quieres hacer? ¿Aquí?»
Regina comenzó a acercarse a Emma para besarla, cuando su móvil tocó.
«Joder» murmuró y atendió «Sí, claro. Qué lata, ¿no? Ya vamos»
«¿Qué ocurre?»
«Era David. Nos están buscando para sacar la foto de familia»
«Joder»
Ninguno de los tres esperaba eso, pero George y Cora aprovecharon la ocasión para anunciar el compromiso de Regina y David. Regina no tenía duda de que la idea había partido de su madre. Los cinco sonrieron y posaron para la foto como una gran familia feliz.
«Ahora una foto de los novios» sugirió el fotógrafo.
George y Cora se apartaron llevándose a Emma con ellos.
«Un beso estaría bien para la primera página del periódico, ¿no cree?» sugirió Cora y el fotógrafo estuvo de acuerdo. Y encima comenzó un coro de "que se besen, que se besen"
La sangre de Emma estaba hirviendo, se movió en dirección a los dos, pero sintió una mano en su brazo, impidiéndoselo.
«Quédate en tu sitio» dijo Cora en tono frío «Ya debería estar más que satisfecha por llegar a donde has llegado. ¿Crees de verdad que un día vas a estar en el lugar en que tu hermano está, a su lado? Eso nunca va a suceder, las cosas no funcionan así con nosotros. A Regina puede que le gustes, pero en el fondo, ella aún es una muchacha rica que ha sido criada en un mundo donde las apariencias importan y mucho» Emma la miró con la respuesta lista, pero fue distraída por los aplausos, los novios finalmente habían dado a la muchedumbre lo que quería. La muchacha dio media vuelta y salió de la sala, en dirección a los jardines, sus ojos quemaban con las lágrimas que ya amenazaban con caer. No pertenecía a aquel lugar, nunca lo haría, aquella noche ha sido la prueba de eso. Todas las personas en aquel mundo eran falsas. Y podía incluir a Regina y a David en esa lista. ¿Cómo podían fingir de aquella manera delante de todo el mundo?
«¿Emma?» Regina y David alcanzaron a Emma en cuanto pudieron
«¡Dejadme en paz!»
«Emma, sabes que no sentimos nada el uno por el otro, no de esa manera. El beso solo fue apariencia» dijo David en tono alto
«Lo sé, no es por eso que estoy rabiosa»
«¿No?» fue Regina quien habló
«Este mundo vuestro es muy diferente al mío. Lleno de intereses y mentiras. Y vosotros…mentís igual que los demás»
«Estamos mintiendo por una buena causa» aclaró David
«Siempre viví sola y fue así cómo aprendí que todo lo que envuelve la mentira lleva a una camino sin regreso. No pertenezco a vuestro mundo, no quiero pertenecer»
«David, ¿puedes dejarnos solas?» dijo Regina tocando el hombro del amigo, que asintió y las dejó.
Regina caminó hacia Emma y le agarró las manos.
«¿Qué sucedió realmente?»
«Solo que me he dado cuenta de lo diferente que somos»
«Eso antes nunca marcó diferencias»
«Porque no conocía cómo era tu vida de verdad»
«¿Y ahora qué? ¿Me vas a decir que no podemos estar juntas?»
«Eres una mujer rica, Regina»
«Bueno, también tú lo eres»
«No es eso lo que he querido decir. Lo que quiero decir es que…te vi ahí, en medio de todo el mundo, te vi con tus amigos, posando al lado de David para aquel fotógrafo. Estás bien haciendo esas cosas, te gusta. Y yo…no quiero nada de eso para mí, no quiero tener mi vida manipulada de esa manera, todo por dinero, por apariencia»
«¿Crees que me importa alguna de esas cosas? Si tú lo quieres, sencillamente lo dejo todo por ti. Pequeña, ¿aún no comprendes que te amo? Sé que no formas parte de este mundo, aunque hayas descubierto que tu familia sí. ¿Y quieres saber algo? Te amo mucho más, porque no eres como todos los que conozco. La suerte que tengo por haberte encontrado es tan inmensa que no sé ni cómo agradecer al universo por haberte puesto en mi camino. Lo único que puedo hacer para retribuirlo es amarte con todo mi corazón. Y para hacer eso no me importa de dónde vengo yo, ni de dónde vienes tú, lo único que importa es cuánto nos amamos»
«Si todo eso es verdad, entonces, deja de fingir que estás con David»
«Pero tenemos que hacerlo»
«No, no tienes que hacerlo. Estoy segura de que tu madre sabe que estáis fingiendo, si no lo sabía antes, lo ha sabido hoy cuando vio mi reacción al veros besándoos» Regina se quedó pensando un momento «Está bien, a la porra» murmuró, y entonces cogió el móvil y marcó un número. Emma se quedó mirándola sin entender nada. Algunos minutos después el reportero y el fotógrafo aparecieron delante de ellas.
«Hola Pablo» dijo dirigiéndose al reportero del periódico más leído de la ciudad, que estaba cubriendo el evento.
«Hola Regina. ¿En qué puedo ayudarla?»
«¿Quiere una noticia que de verdad vale la portada de su periódico?»
«Vaya pregunta. Claro que quiero»
«Entonces, dígale a su fotógrafo que prepare la cámara» dijo Regina y entonces se giró hacia Emma y la atrajo a sus brazos, besándola sin importarle quien estuviera alrededor. El fotógrafo no perdió tiempo y sacó varias fotos.
Regina se apartó de Emma y se giró hacia Pablo.
«Olvide esa historia del compromiso con David, nunca pasó, ¿ok? Si hace esto, estaré en deuda con usted»
«Como quiera, señorita Mills»
«¿Estás loca?» dijo Emma cuando el reportero se fue
«Loca por ti» Regina sonrió «¿Quieres alguna otra prueba de amor? Porque estoy preparada para salir por ahí diciéndole a todo el mundo que eres mía»
Emma sonrió y balanceó la cabeza
«Solo quiero ir a casa»
«¿Qué casa?»
«Bueno, realmente mi habitación de la facultad»
«Entonces vamos. Después de lo que he hecho, creo que puedo darme el lujo de dormir contigo»
«No me puedo creer que hayas hecho eso, loca, a tu madre le va a dar un ataque, y al Rector también»
«Te he dicho que no me importa nada a excepción de ti. Quería demostrarte que no soy como ellos, que no me importan las apariencias. Solo quiero ser feliz y tú eres mi felicidad»
Emma se inclinó y plantó un beso en los labios de la morena
«Creo que soy una mala influencia, porque te estás volviendo más loca que yo»
Las dos sonrieron y Regina besó a Emma de nuevo
«Si la locura es la prueba del amor, entonces no quiero estar cuerda»
