Hola mi hermosa gente! espero que bunas las tengan (? ok ya. No tengo mucho que decir mas que las vacaciones terminaron y he vuelto a sufrir asi que actualizare los fines de semana. En fin, nos vemos abajo ^^
Sin mas que añadir.
A LEER
El joven soldado traba de seguirle la pista al rubio por todos lados, daba vueltas de esquina por los pasillo gritando el nombre "Rei chan", era muy distraído que no se daba cuenta de quien le llamaba a sus espaldas era Sera.
—¡Oye!.—Le grito esperanzado, suspiró cuando su objetivo se cumplid y el chico de ojos rosas se detuvo por fin.
—¿Que es lo que…?—Al ver esa figura jadeante y medio cansada pudo reconocerlo mejor.—Eres…—Puede que se tratase de una confusión tal vez.
—Sera…Tanadori Sera…—Inhalaba y exhalaba controlando su agitada respiración.
El rubio contuvo un ahogado grito de emoción y exaltación, ¿y como no? daba gracias a los dioses que se detuvo a tiempo para descubrirlo, ahora solo faltaba alguien mas…
—Perdón por interrumpirte pero, ¿buscabas a un "Reichan"?—Oh no puede ser, esto era lo que estaba esperando, ¿¡donde estaba Rei!?
—Si, es Rei ryugazaki.—Contesto firme, sguro y animado.
—¿Lo conoces?—Al parecer no era el único emocionado.
—¿Conocerlo? ¡claro es mi amigo!.—Bueno, casi. Pero eso no venia al caso.
—Entonces do—Fue interrumpido por los gritos de mujeres excitadas y otras emocionadas.
—¡SU MAJESTAD: RIN MATSUOKA!—Anuncio el vocero, y en el momento apareció con su porte fino y lleno de grandeza.
Las doncellas se peleaban -por no decir asesinaban- entre si para recibir a su alteza. Gracias que ahí estaban los guardias para evitar cualquier problema.
—Invitados…—Interrumpió el pelirrojo, llenado el salón con silencio.—Cuerpo militar…—Dirigió su mano hacia sus subordinados.—Gracias por acompañarme esta noche…—Se acerco a una bandeja que estaba siendo tendida para él.—Esta reunión es en honor a nuestros compañeros caídos en combate y también un descanso para nuestros soldados. —Aplaudieron hacia quienes menciono, que se encontraba por aquí y al. Alzo su copa al publico.—Por favor sigan disfrutando de la velada.—
Con unos últimos aplauso y llamados a su nombre por voces femeninas avanzo por entre las mujeres quienes le preguntaba como estaba o lo adulaban. No prestaba la mayor atención en su caminata.
—¡Rin chan!.—Lo saludo el rubio, por quien se detuvo.
—Hola Nagisa.—Correspondió en el saludo.— ¿Como estuvo el espectáculo?—Bebió del vino en su mano.
—¡Maravilloso, a todos les fascino! debiste verlo…—De pronto se apago su brillo singular al recordar. Esto extrañó a Rin, peor ya se hacia un idea.—Rei chan debió de haberlo visto…—Miro hacia un lado.
El silencio reino entre los dos, uno por la indiferencia y otro en la desilusión.
—¡Oye!.—Alguien rompió ese silencian aproximandose a Nagisa.—No me dijiste tu- Oh… Majestad—Dio una reverencia al notar a su eminencia.
—Descanse soldado…—
—Tanadori Sera, a su servicio Alteza.—A pesar el total respeto que le mostraba y le dirigida, tenia su semblante con total indiferencia ante el tal Sera.
—Es un placer.—Suprimió la mueca de incomodidad.
El jovencito de ojos rosados miraba la escena indeciso y emocionado de interrumpir y decir algo como: "Él es el amor platónico de Reichan, a que es un bombón''
—Si me disculpan debo de ir con mi capitán de nuevo, permiso.—No quería seguir en ese ambiente que por cortesía decidió retirarse despidiéndose de ambos hasta llegar a su escuadrón.
—Huh…—Chisto en bajo.—Yo también me voy Nagisa, disfruta la noche.—
Antes que el rubio protestara o dijera algo el pelirrojo ya se había marchado dejándolo solo. Se preguntaba si Rei tambien se fue, tal vez debía ser. Mañana temprano iría a su tienda a indagar un poco mas, por ahora va a disfrutar de los manjares.
Lo que todos ignoraban es que el chico de cabellos azules estaba dormido -inconsciente- en una de las camaras no muy lejos de la fiesta, con un semblante tan relajado. Descansando como nunca lo había hecho, pues desde hace algún tiempo había tenido insuficiencia de sueño por estres y esto le cayo de maravilla.
A LA MAÑANA SIGUIENTE
Había residuos de la noche anterior, líquidos de bebidas regados y sobras alimentos, al menos en el salón gracias a los Dioses. Había mucho que limpiar, al menos no a los invitados los cuales fueron desalojados casi al alba, borrachos y con fuerte dolor de cabeza, no hubo muchos problemas.
Con pesadez abrió lentamente los ojos, el sol no le fue una molestia gracias a las cortinas traslúcidas de la cómoda cama improvisada de cojines. ¿Hacia cuanto que no dormía asi? tan glorio- ¡Un momento!.
No era su cama, no era su cuarto, y no era su casa. ¿Donde estaba?, todo lo que sus ojos veían -intentaba- era lujos que le tomaría toda su vida tener tales comodidades y bellezas. Los recuerdos comenzaron venir, tales como una reminiscencia:
La fiesta
El baile
La voz
Esos ojos…
El sultan…
—¿¡El sultán!?—Se asusto de si mismo, ¿que iba a pensar de él ahora?. Tal vez ni se acuerde, era su único consuelo al cual aferrarse.—Mis lentes…—Se alivio cuando los encontró enseguida, poniendoselos al instante y ver con mayor detalle la habitación.
Se levanto en dirección a la puerta tallada, la abrió con cuidado de cualquier rechinido de bisagras, el espacio de madera le permitía ver el pasillo: despejado. Rápidamente salió sin pensarlo, camino con cuidado de no tocar cualquier mueblería que se topara. Pensando en algún plan para salir sin ser visto.
Las ventanas: no, arriesgarse a los guardias no era lo mejor. La puerta principal: lo mismo, los guardias. Entonces considero, debe de haber una gran entrada trasera en donde llega el cargamento de alimentos y mas exportaciones de gran tamaño como para pasen por una puerta regular. Bingo! ahora el problema era ¿donde?
—¡Deprisa!.—La resonante voz de un hombre le alerto a esconderse detrás del pasillo. El hombre cargaba con unos platos metálicos.—Directo a la cocina, y con cuidado con los de palta o les cortan la cabeza.—Parecía tan en serio, pero el hombre lo decía en broma, eso no le quito el miedo a los sirvientes quienes le seguían cual sargento directo a una puerta desapercibida ante cualquier ojo curioso.
No le costo nada de trabajo encontrar la susodicha puerta, ahora solo era cuestión de escabullirse sin hacer ruido o llamar la atención y…
—¡Oye tu!.—El corazón se le detuvo.
Tan cerca.
—¿Quien eres?—Al juzgar por el modo y tono era una mujer, una jovencita. Volteo lentamente quedando mudo, pues era una chica pelirroja que le miraba con desconfianza y curiosidad.
—Y-Yo…—Se quedo mudo, ¿que decir? ¿la verdad o una mentira? ¿le matarían?—Soy…em…—No sabia que hacer.
Para la muchacha era otro chico perdido, tal vez algún ebrio que se quedo después de la fiesta en algún lugar escondido. Pero su aparecía era impecable -bueno casi-. De cabello azul, ojos violetas, alto, con algo de músculo. Era apuesto y ese sonrojo le daba un toque lindo. Entonces…
—Oh ya veo…—El joven le miro con temor, quizás ya se dio cuenta.—Eres un cortesano.—Soltó sin mas, con una sonrisa picara y un leve sonrojo. Rei tardo en procesarlo…
—¿Un que…?—Tenia un vago presentimiento del significado.
—Pues claro, tu aparecía lo dice todo.—Se río.
—¿Mi apariencia?—Miro su cuerpo y todo lo que su cabeza le permitiera. Como si tuviese algún bicho.
—Eres guapo y…—Fue interrumpida.
—Señorita, temo decirle que no soy eso…—Con un poco mas de calma le explico de manera educada, pues presentía que las ropas de la pelirroja significaban algo importante.—Soy…—
—¡REI CHAN!.—Ambos jóvenes voltearon ante esa estruendosa y alegre voz.
—Nagisa kun.—Dijo al chica sorprendida.
—¿Por que Rei chan?—Se pregunto exasperado.
—¿Donde estabas anoche? o mejor dicho, ¿por que sigues aquí o es que nunca te fuiste? ¡eso no se vale!—Para el peliazul, con tantas interrogantes y exclamaciones no sabia por donde comenzar.
—¿Lo conoces Nagisa Kun?—Intervino la pelirroja confundida.
—Claro, es el magnifico sastre que me salvo.—Dijo si dudas y sin titubeos. Gou abrió los ojos en sorpresa y luego con vergüenza.
—Perdoname yo no sabia…—Le costaba un poco el disculparse pues la pena no le dejaba. Confundirlo con un cortesano, que mortificante.
—No se preocupe, esta bien.— Él también estaba apenado con la jovencita. El rubio quería enterarse pero no sabia como sin sonar entrometido.
—Entonces ¿que haces aquí Reichan?—Volvió al detonante de tan peculiar discusión, lo que volvió a recapitular a la princesa pelirroja. Pero antes de que cualquiera dijes nada, había un par de ojos observando todo con gracia e interés.
—Yo le llame.—
Todos voltearon ante la persona que se encontraba en el pilar curveado. Rei contuvo la respiración al sentir esa mirada tan penetrante sobre él. ¿Pero, que dijo?
—¿Como que le llamaste, nii chan?—¿Nii chan? su hermano…¡era la princesa!. ¿Esto no podia empeorar?
—Como Nagisa me dijo que era un magnifico sastre, lo mande llamar para que enmendara un desperfecto en una de mis ropas.—A cada palabra que decía se aproximaba hacia ellos o mejor dicho al sastre.
—¡A-Alteza!.—Reacciono por inercia inclino su cabeza ante la presencia que estaba a tan solo unos centímetros. Se estremeció al escuchar una risa, pero se tenso mas al sentir una mano en su hombro. Temía por mirarle a los ojos.
—Te he estado buscando…—Esas palabras calaron muy hondo en su cabeza. Como si significaran algo mas allá de la mentira que él armó.—Gou sigue supervisando yo guiare al sastre Ryugazaki.—Despertó de sus pensamientos mirando al rededor moverse ante el mandato.
Con un movimiento de cabeza le ordeno seguirlo, hasta llegar a la oscura habitación del sultan. Era grande y con todas la comodidades que podía disponer un rey como el pelirrojo.
Todavía estaba procesando muchas cosas, por ejemplo ¿porque seguía ahí? Si se supone que su cabeza ya debía de estar rodando por el suelo.
—Disculpa lo de mi hermana, puede ser un poco…impulsiva.—Se alzo de hombros al decir lo ultimo, se dirigió a unas de sus armarios en busca de algo que al parecer encontró pronto.—Siéntate.—Apunto una silla que estaba al lado de Rei quien no pareció notarla, en silencio se sentó.
Mantenía la mirada baja en el suelo, como si estuviera en trance, hasta que escucho una tela romperse, extrañado alzo la cabeza encontrandose con una escena muy rara y sorprendente.
—¿Que esta haciendo?—Pregunto incrédulo a lo que veía.
—¿Que parece que hago?—Mostró lo que parecía un turbante fino con una rasgadura muy grande en el centro.
—Pero es de buena calidad.—Simplemente no entendía el por que había hecho algo como…un momento.
—Solo tu puedes arreglarlo.—De un momento a otro esa fina tela yacía en sus manos ahora.
El silencio se instalo entre ambos, y el ambiente era tenso. Arruino una prenda que estaba en perfectas condiciones para hacer la mentira una verdad, no sabia si era un loco o un genio. Rei pensaba en muchas cosas que no sabia por donde empezar. Inhalo armandose de valor para hablar.
—Alteza…—Le llamo, no muy seguro de haber sido escuchado, se equivocaba pues nunca le quito el ojo de encima.— Suplico su perdón.—El pelirrojo alzo una ceja.
—¿Perdón? ¿por que?—No estaba siendo ironico, en verdad no sabia. Se sentó a la silla en desocupada que estaba a la izquierda del sastre.
—Por lo de…anoche…—¿Solo era eso? se pregunto al verle así.
—No tienes nada de que disculparte.—Puntualizo para no tocar mas el tema, pues era obvia la incomodidad que sentía su "invitado".
—Aun así…Gracias…—Esta vez ya estaba frente al chico de ojos lilas para verlo mejor. Apresandolo en la silla.
—¿Por que?.—Susurro entre ambos. Buscaba su mirada pero la mantenía fija en el suelo. Se preguntaba si le tendría miedo debido a los rumores u otra cosa.
—Por salvarme.—Al decir esto se sonrojo. Hasta que…
Finalmente volvió a verse a través de los cristales que protegían a las amatistas. Y peliazul miro a los rubíes. Los ojos son las ventanas al alma, recordó Rei al ver los ojos rojos, intrigantes e hipnotizastes tal y como lo recuerda de anoche. Los corazones aumentaban su ritmo en algo tan mutuo, tanto que para ellos el mundo dejo de existir. Una mirada que solo las deidades sabrán cuanto duro y que se vio, tal vez horas o tal vez solo unos cuantos minutos.
Rei fue quien rompió el contacto visual al carraspear y darse cuenta de la situación. Se levanto inmediatamente de la silla sin voltear la cabeza y mirar la prenda como si fuese lo mas interesante en el mundo.
—Tiene remedio.—Declaro.—No tengo los instrumentos aqui pero estará listo por la tarde, lo enviare con sus—
—Traelo tu.—No le dejo terminar o si quiera dar un paso, pues lo tenia agarrado de la muñeca.—Quiero que vengas personalmente, no te preocupes por los guardias que yo les diré que te dejen entrar.—Sentencio la orden, la orden era ley.
Después de un juramento de venir el mismo le dejo marchar, Durante su trayecto se perdió en sus pensamientos, tantos que le mareaban. Miro por encima de su hombro la gran puerta al fondo del pasillo recordando ese momento que vio a través de sus ojos algo tan fascinante e intrigante. Podría decirse que era el único privilegiado que conoció ese secreto.
"En su mirar … la tristeza da pavor"
Mientras dejo que cuerpo se moviera por si solo con una ruta ya destinada, seguía con su trance. Lo pasaron por alto cuando ingreso por la cocina hasta la puerta trasera. Algunos decían "dejen pasar al sastre" o "ahí va el sastre". Al ya estar en esa zona de cargas choco con algo…
—Perdo—
Mejor dicho alguien.
—Esta bien, yo también venia distraído.—Se excuso el mas alto de cabellos oscuros dandole una sonrisa
—Sera…—
—Cuanto tiempo Ryugazaki.—Saludo cortes dandole un vistazo de arriba a abajo.—¿Como has estado?—Rei agito su cabeza para dejar su estado mudo.
—He estado bien…—Respondió seco, pues no tenia mucho de que hablar.—Lo siento pero debo irme.—Paso por un lado de Tanadori.
—Espera.—No lo detuvo físicamente, las palabras era suficientes, aun cuando le estaba dando la espaldar dio un signo de estar escuchando.—¿Podemos hablar luego? ¿Aun trabajas en donde siempre?—
—En el establecimiento de textiles, si.—Le afirmo dandole una sonrisa al voltear su cabeza para verse.
—Entonces te veré luego, Ryugazaki.—Rei frunció el ceño ante tal reacción tan repentina de su parte, voltearse y seguir su camino. Hizo lo mismo.
Lo que ignoro es el claro sonrojo que Sera estaba ocultando por la deslumbrante sonrisa que le dedico, por mas pequeña que fuese brillaba con la intensidad del sol. Tenia que controlarse, pues él ya…Bueno, eso es para otra ocasion.
Alguien no gustaba de esta escena.
Si tuviese la fuerza suficiente rompería el cemento del marco de la ventana por donde presencio algo ruin -como él lo veia-. Dedicarle una sonrisa a ese tal Sera mientras que con el propio sultán dedicarle una mirada de… Ya ni sabia lo que pensaba. Algo mas afloró en su mente: Trataba de encontrar el seguimiento de los hilos sueltos, tanto que pensar y razonar. Un obstáculo a aparecido en su camino, y eso no auguraba nada bueno.
Se mordio el labio inferior causando al instante un leve sangrado gracias a sus dientes afilados. No debe dejarse llevar por esos sentimientos que -según su hermana- son veneno para su alma. Tenia la oportunidad de esa tarde y la va aprovechar para conquistar al joven sastre. Nada era un obstáculo, ni siquiera el pasado ajeno.
"En su mirar… hay soledad y dolor. En su mirar…hay peligro y hay…amor"
Se viene algo hermoso! se los prometo. a proposito quiero hacer promocion de mi comic Rinre en mi DA art/Angel-s-Lament-Pt-1-556273335
Preparence para diciembre pues vendre con un fic y un comic en honor al cumple de Rei sera un AU ^^
Perdon por cualquier fata de ortografia o redaccion
See you next time! ^^
