Capítulo 20
«Ok, ya podéis dejar de ser tan empalagosas» dijo Ruby sentándose en el sofá, después de que Regina y Emma le enseñaran el nuevo apartamento «Sois tan…parejita feliz que hasta parecéis un anuncio del día de los enamorados»
Emma, que estaba sentada en el otro sofá, pasó el brazo alrededor de Regina
«Pues sí, estamos muy felices. Nunca pensé que lo podría ser tanto»
«Lo vas a ser más, mi amor» Regina sonrió a la novia
«Ok, creo que será mejor que Mary y David lleguen pronto porque no quiero quedarme para sujetar vela. Aunque…probablemente también me quedé sujetando velas con ellos. Aquellos dos están tan empalagosos»
«Bueno, hemos invitado a otros dos amigos»
«¡Ay, gracias a Dios!»
Emma y Regina sonrieron.
«Entonces, ¿sabes que estoy trabajando en un gran despacho de abogacía, verdad?»
«Sí» Ruby asintió
«Pues he invitado a dos abogados de allá. Belle y Graham»
«Ah no, ¿también son pareja?»
«No» fue Emma quien respondió «Belle juega en mi equipo»
«Hum…»
«Quiero dejar claro que ha sido idea de Emma» Regina se defendió
«¿El qué? ¿Qué fue idea de Emma?»
«Bueno, les hemos hablado a los dos de ti. Y los dos parecen interesados»
«Hum…» Ruby se quedó sin reacción «Emma…¿una chica?»
«Lo sé, lo sé…pero Ruby, es guapa, inteligente, estoy segura de que te va a gustar»
«Ok, ya puedes dejar de elogiar a Belle» dijo Regina muy seria y Emma esbozó una sonrisita triunfadora
«¿Estás celosa?» dijo picando a la novia
«No» respondió Regina enfurruñada
«Sí, estás celosa» dijo Emma abrazando a la morena que intentaba soltarse «Eres la cosa más linda cuando estás celosa, ¿lo sabías?» empezó a plantarle pequeños besos por todo el rostro.
«Os recuerdo que sigo aquí» Ruby sonrió
La campanilla sonó y la muchacha de mechas rojas le dio gracias al cielo por ya no estar sola con la pareja de enamoradas. Pero la celebración no duró mucho, pues David y Mary también estaban con clima de romance.
«Ruby, ¿le has contado a Emma que ahora somos compañeras de habitación?» dijo Mary en cuanto entraron
«¿Ya me cambiaste tan rápido?» Emma puso un falso tono de ofensa
«Ah, tú estás aquí viviendo tu cuento de hadas, no tienes derecho a reclamar nada, Swan» replicó Ruby
«Tienes razón» Emma tenía una sonrisa bobalicona en el rostro, cosa que se había hecho usual en los últimos días. Intercambió una mirada con Regina «Nunca más me voy a poder quejar de nada, porque nunca he estado tan feliz»
«Awn, sois tan lindas» suspiró Mary
«También lo pensé yo, casi empiezan a enrollarse delante de mí» dijo Ruby haciendo sonreír a todo el mundo.
Cuando Graham llegó, Ruby enseguida pensó que ninguna muchacha podía tener una posibilidad frente a él, pero le bastó ver a Belle entrar en la sala para que sus estructuras quedaran tocadas. Además de guapa como Emma había dicho, la mujer era graciosa, tenía el acento más adorable que Ruby había escuchado y era extremadamente culta, con pocos minutos de conversación, Ruby supo que podría sacar con ella cualquier tema del mundo y seguro que tendría formada una opinión.
«¿Y entonces?» Emma le preguntó cuando ella y Ruby se quedaron a solas en la cocina
«Los dos son geniales…»
«¿Pero?»
«Pero no sé, Emma»
«Regina está segura de que estás interesada en Graham. Pero a mí no me cae muy bien. Por favor, di que has encontrado a Belle por lo menos interesante»
«¿Interesante? Es mucho más que interesante, Emma. Nunca he conocido a alguien como ella»
«¿Entonces tenemos vencedora?»
«No…no sé…no es tan fácil para mí. ¿Por qué no te gusta Graham?»
«Porque Regina lo conoció en la facultad, y estuvieron tonteando. Solo imaginar eso, y me dan ganas de darle un puñetazo en la cara»
Ruby sonrió
«Em, si escojo a Belle…»
«¿Qué?»
«Ella…no va a querer que yo…»
«¡Ay, Dios mío, Ruby! Va a ser igual que si escogieras a un tío. No va a querer que te vayas a la cama con ella en la primera noche. Bueno, quizás quiera, pero no te va a forzar, no es de ese tipo de chica. Creo que ya te has dado cuenta de eso»
«Sí, me he dado cuenta. Pero aun así da miedo»
«Ven al lado oscuro de la fuerza, amiga, no te arrepentirás. Le puedes preguntar a Regina»
«Emma, en serio, ¿tienes que tomarte todo a broma?»
«Está bien, ok. Solo dime una cosa, ¿quieres?»
«Yo…sí, quiero. Lo quiero mucho»
«Genial. Voy a arreglármelas para sacarnos de encima a Graham y hacer que Belle te lleve de vuelta a la facultad»
«¿Pero no encontrará extraño que no me vaya con David y Mary, ya que ellos van para allá también?»
«No, no lo hará, porque acabo de tener la brillante idea de pedirles a ellos que se queden a dormir esta noche aquí. Así matamos dos pájaros de un solo tiro»
«¿Cómo es eso?»
«David está loco por dormir con Mary, pero sabes cómo es ella»
«Emma, eres de lo que no hay, ¿sabes?»
«Sí» Emma sonrió y se encogió de hombros
Después de cenar, el plan de Emma salió exactamente como estaba previsto. Todo el mundo quedó feliz, solo Mary parecía afligida.
«¿Por qué esa brillante idea de que durmamos aquí hoy?» Mary preguntó a Regina. Las dos estaban en el cuarto de la morena cogiendo la ropa de cama.
«Porque, según Emma, era la mejor disculpa para que Belle tuviera que llevar a Ruby a casa»
«Hum…»
«¿Por qué esa cara?»
«Porque voy a tener que dormir aquí con David y algo me dice que solo tienes un cuarto de huéspedes»
«Sí, solo tengo uno»
«¡Ay, Dios mío!»
«Hey, cálmate, David no hará nada que tú no quieras»
«Ese no es el problema»
«¿Cuál es entonces?»
«Que yo quiero….»
«¿Pero?»
«Pero…yo, bueno…nunca he hecho esto»
La mandíbula de Regina no podría haber caído más.
«¿Eres virgen?» dijo incrédula
«Ves, mira tu reacción. Imagina cómo será la de David cuando lo descubra»
«Mary, cariño…» dijo Regina recobrándose y agarrando las manos de la amiga «Eso no tiene importancia, David no va a salir despavorido, claro que se va a sorprender, pero…te ama, ¿eso lo sabes, no?»
«Sí»
«Y tú también lo amas, ¿verdad? En caso contrario ni estaríamos teniendo esta conversación»
«Sí»
«Vais a compartir un momento especial para ti. Y él se va a sentir el tipo con más suerte del mundo cuando se lo digas»
«¿No me va a ver como una idiota?»
«Claro que no. Solo imagina cómo va a ser para él. Vas a ser de él, solo de él»
Mary sonrió.
«Hum…gracias por aconsejarme»
«Siempre que lo necesites. Sabes que tú y Ruby sois como mis hermanitas pequeñas, ¿verdad?»
Mary abrazó a Regina
«¿Me tengo que poner celosa?» Emma entró en el cuarto en ese momento e hizo que las dos rieran. Mary cogió la ropa de cama y salió del cuarto despidiéndose de las dos.
Emma se echó en la cama y Regina lo hizo a su lado.
«Nuestros hijos crecen tan rápido» bromeó la rubia «Una salió con la nueva novia y los otros dos están en el cuarto haciendo algo nada apropiado»
Regina soltó una carcajada
«Deja de ser tonta, amor»
«No, no lo dejo, sé que adoras a la Emma tonta. Pero no más que a la Emma desvergonzada» la rubia se giró, y se colocó encima de la morena, mirando desde arriba
«Ah, tienes razón. Me gusta mucho esta Emma. Tiene ideas bien interesantes»
«¿Quieres saber lo que ella tiene en mente ahora?»
«Con toda seguridad»
Emma se inclinó para susurrarle al oído
«Creo que ella quiere hacerte gozar de placer»
«¿Lo quiere, eh?» Regina alzó la ceja desafiando a la rubia
«Espera, ¿no es ahora cuando te pones roja y dices "amor, deja de ser tan desvergonzada?»
«Creo que ya hemos pasado esa fase, querida»
«¿Sí? Entonces, dime lo que quieres. Con todas las letras»
Regina miró a la rubia.
«Fóllame, amor»
Emma se inclinó, dejando que sus labios se arrastrasen por los de la morena.
«Creo que no tienes idea de lo sexy que estás ahora»
Regina sonrió y alcanzó los labios de Emma con los suyos, tomándolos con ímpetu envidiable. Las dos se separaron, jadeantes, y se miraron sonriendo, nada estaba prohibido, nada más se interponía entre ellas. Todo lo que más deseaban estaba allí, y finalmente las dos se pertenecían totalmente.
Pronto las ropas ya no estaban por el camino y los cuerpos se encontraron con un deseo desenfrenado y por más que se entregaban a ese deseo, estaba lejos de ser saciado.
El sexo de Regina latía de excitación, la rubia estaba entre sus piernas, sus labios se arrastraban por el vientre de la morena, deleitándose con ella. Emma no tenía prisa, y eso daba a la situación un tono de deliciosa tortura.
La rubia deslizó la mano por la vulva de la abogada, masajeándola lentamente. Regina se retorcía y jadeaba, luchando para mantenerse inmóvil. Emma observaba cada expresión de placer de la morena, dar placer a Regina era lo que más la excitaba. La novia podría llamarla mi niña, pero en la cama ella era una mujer, una que conseguía domar totalmente a la morena, una que sabía exactamente cómo volverla loca.
Emma arrastró su lengua de abajo arriba, por toda la extensión de la vagina de Regina y pudo deleitarse con los gemidos que arrancó
«Em…ma…» la morena arqueó la espalda, forzando la pelvis en dirección a la muchacha.
«¿Te gusta esto?» provocó
«Sí…» la voz de Regina era un susurro
«Entonces ponte a cuatro patas» dijo Emma en tono autoritario y Regina no lo cuestionó, obedeciendo rápidamente
La rubia se colocó detrás de la morena, apretando sus piernas y llevando su boca a la intimidad de Regina. Al succionar con fuerza, Emma sintió cómo el cuerpo de la morena vibraba en respuesta, sintió cómo luchaba por mantenerse en esa posición, pero pronto tuvo que apoyarse en sus codos, pues estaba segura que en cualquier segundo se iba a correr.
«Ahhh…amor…» jadeó, sintiendo la lengua de Emma entrar en su cavidad.
La muchacha no tenía intención de parar, nunca se cansaba de saborear a su novia. E incluso cuando el cuerpo de Regina se estremeció y el orgasmo al alcanzó, Emma continuó ahí, succionando cada gota.
«Vas a acabar matándome, ¿sabías?» dijo Regina cuando Emma se recostó a su lado
Emma sonrió, y se pasó la lengua por los labios aún mojados.
«Aún no has visto nada, amor»
