Hola mis musas otro viernes de nuestro rinrei ewe esta vez es un poco mas largo y espero lo disfruten ^^

para: Katherine McBride, no te preocupes puedes dejar un review cuando quieras :), es mas me alegre cuando lo comentaste y me dijiste que te parecio ^^, asi que espero te guste y sigas conmigo en esta travesia romantica~ ok ya .-.

en fin no les digo mas y

A LEER


Durante ese rato, el sultán lo maravillaba con historias de las tierras lejana que ha visitado. Relatando cada detalle, cada cultura y cada palabra no se perdió de nada, hasta le había contado un poco de los idiomas que aprendió. Eso le daba a su imaginación mas facilidad de visualisarlo bien. Era en extremo, una persona muy interesante e inteligente.

Ha escuchado los rumores que solían decir del sultán Matsuoka, lo que generó que le tuviera miedo y respeto, hasta algo de recelo.

Pero ahora lo veía de otra forma que todos ignoran (o quieren ignorar).

Desconocía del tiempo que paso o de lo que pasara a su alrededor, o lo que pasara en el mundo en ese preciso instante paso a segundo plano. Solo estaban ellos dos, en esa torre, algo tétrica-por las escaleras oscuras-pero segura. Sentado en una espacio donde había cojines bordados para la comodidad de ambos, siendo iluminados por el fuego de las antorchas colgantes.

—¿Rei, te ocurre algo?— Pregunto el mayor preocupado, sacándolo de sus pensamiento.

—Disculpeme, estaba pensando…—Contesto apenado, dejando las ultimas palabras en tono algo bajo y suave. El pelirrojo le miro con una ceja alzada, quería saber lo que estaba pensando mas no quería que su ambiente se arruinara o se sintiera incomodo. Decidió que era mejor callar y seguir.

Pero Rei creyó que su actitud le hizo sentir incomodo al contrario, una disculpa no serviría.

—Pero siga contando.—Se apresuro en detener el silencio turbio.—Todo lo que dice suena maravilloso—El brillo especial en sus ojos color violeta le hizo bombear su corazón, nunca imagino ver una expresión así que estuviese dirigida a su persona.— Los lugares, la cultura, la gente y …—

—¿Y?—

—El mundo.—Rin lo miro escéptico y algo asombrado, asombrado de este lado tan aventurero y curioso que le mostraba, sonrío.

—Pero ya te redicho todo lo que he podido ver.—Era cruel pero era verdad, no es que haya conocido y recorrido TODO el mundo. El cuerpo del chico de cabellos azules se movió, haciendo de su cercanía mas corta corta, Rei estaba en esperara de que siguiera hablando.

—Quiero saber…—El también sentía su corazón golpear su pecho al haberse acercado y ver mas de cerca los ojos escarlatas.

¿Que quieres saber?—La pregunta sonó simple para Rei, pero para Rin significaba otra cosa.

—Que me dice de su vida.—Esa pregunta no se la espero, que hacer, que decir.

—Mi vida es algo aburrida ¿no te parece?—Bromeo al voltear la cabeza.

—Por supuesto que no.—Replico el ojivioleta.—Me parece en lo mas interesante, todo lo que me ha dicho y…—No supo que mas agregar, dejando el "y" al aire.

—Sabes preferiría que me contaras también tus aventuras…—Le miro de reojo al beber de la copa, viendo atentamente sus reacciones.

—Lamento decirle, que comparación de la suya la mía no es nada…—Admitió solemne. Pronto su expresión se torno seca.

—¿Como fue tu vida?.—La misma pregunta en otro modo. Poso su mejilla derecha encima de su puño, en espera.

—Mi corta vida, apenas tengo dieciséis…—Aclaro su garganta.—Bueno se lo diré…—Dijo decidido, pues no veía duda o algo burlesco en los ojos de su alteza, quizás y hasta pueda en él confiar.—Solo espero no se aburra.—Se alzo un poco de hombros. Rin se acomodo en el mullido cojín mirándolo atento.

—Soy todo oídos.—Hizo una expresión tan curiosa -aproposito-, cual niño queriendo que le cuenten una historia. Rei contuvo una risita, fue una risa sincera y breve. "Por los dioses su sonrisa era hermosa", pensó Rin.

EN LA ALCOBA.

—Esto es…—Dijo Nagisa, aun sin poder creérselo.

—Ya lo se…—Bufo cansada la princesa. Pero coqueta a la vez—Mi hermano otra vez con su—

—¡GENIAL!—Acallo a Gou, quien miro al danzante celebrar alzando los brazos, gritando de alegría y diciendo cosas incoherentes. Lo interpreto como algo bueno—…espera también es malo—Ó no.

—Bien, pero Nagisa esta vez es diferente…—Mordio su labio en emoción.—Puede ser que Rin haya encontrado al indicado.—También celebro como su amigo rubio, pero este solo la miro, inmóvil y con una mirada perdida.—¿Que ocurre?—

—¡Eso es aun peor!.—Contesto alterado.

—¿Que quieres decir?—Estaba intrigada por tal respuesta.—y baja un poco la voz.—

—Rin chan no puede "robárselo"—Soltó por fin, sorprendiendo aun mas a Gou.

—¿Por que no? Se ven también juntos y Rei kun es simplemente perfecto para mi hermano.—Contraataco cruzando de brazos, pues desde el momento en que conoció a Rei y su hermano se lo llevo supo que algo se tramaba el sultán pero era algo inusual, casi nuevo de lo que hacia originalmente cuando quería alguien para "pasar la noche".

—Pero…—Pensó un poco al respecto, antes de decirlo.

—"¿Pero?"—

—Pero Rei chan me dijo que aun siente algo por él…—Medito, siendo escuchado por la pelirroja. Eso era nuevo.

—¿Por quien?—Indago, pues esto se tornaba interesante.

—De Tanadori Sera.—Contesto sin pensar, luego se arrepintió al escuchar la exclamación de sorpresa de Gou.

—¡¿Del soldado?! ¡¿Como?! ¿quien te lo dijo?—Le lleno de preguntas que hasta el mismo Hazuki el verdadero entrometido, se asusto.

—Rei chan me lo dijo, bueno, mas bien…sus acciones demuestran que aun siente algo por Tori Chan.—Armo mentalmente su notaciones, ignorando olímpicamente la cara de desconcierto de la chica.—O puede que Rin chan salga victorioso en esto.—

—¡Por supuesto que si! mi hermano se quedara con él y me asegurare de que lo trate bien.—Mostró una cara y pose de determinación, necia y sin querer escuchar objeciones.

El rubio de ojos rosa torció la boca en incomodidad. Conoce a Rin, y siempre hacia eso: al cualquiera que consideraba atractivo, mujer u hombre, lo tendría solo por un rato y luego lo olvidaría. Era una especie de encanto o hechizo que el sultán tenia -ademas de placer-, de atraer a los ingenuos a sus garra para luego destrozarlos y tomar todo lo que puede. Este problema -si así se le puede llamar- es por un trauma hace algún tiempo, que se sabría.

Por otro lado, si es verdad lo que decía Gou chan, esperaba que fuera así y Rin chan no fuera tan malo con Rei chan.

Es mejor esperar y ver.

Sin que ambos lo supieran, una persona escuchó casi todo de su conversación desde las sombras de pasillo. Decidió seguir su caminata en paso sigiloso pensado en esa charla, casi todo de lo que hablaron no era nuevo, todo menos una cosa.

"Ryugazaki siente algo por mi" esas palabras resonaron en su cabeza. Se sentía feliz, muy feliz de ser correspondido. Pero también había dolor y frustración en su corazón por dos razones: no puede corresponderle y la otra… es que lo estén robando.

No cualquier persona, si no el mismísimo sultán, el que roba y ofusca a la personas para obtener lo que quiere. Ese sentimiento tan amargo que tenia la palabra en es momento …celos. No podía hacerse a la imagen de alguien así que abusara del desamparado hermano menor. ¿Pero que podía hacer…?

EN LA TORRE.

—Entonces mi hermano y yo vinimos a estas tierras en busca de una mejor vida…—Relataba lo mas breve posible -incluyendo la muerte de Yuuto-, pues la conversación llego al punto en el que esta.—El hizo dos trabajos, uno en el campo y otro fue…servicio militar.—Le costo un poco en decirlo, alcaro su garganta. Pues en el servicio militar, les dan una pequeña cantidad a las familias por el servicio y devoción de sus soldados.—Al crecer yo desarrolle habilidad para la costura y sastrería.—

—Se nota.—Mostro su prenda al interrumpirlo.

—Y me dedique a eso durante cuatro años.—Tomo sus gafas para limpiarlas y volverselas a colocar.

—¿Por que no entraste a la milicia?—"Creo que así te hubiese conocido un poco antes" dialogo mentalmente. Su idea se desvaneció al ver una mirada nostálgica.

—Por que…mi hermano dijo que seria mejor que él lo hiciera, dijo que primero muerto antes que verme en un uniforme.—Recordó a aquellas palabras a las que admiro. De pronto—Sin ofender.—

—No, esta bien…—Pareció restarle importancia. Pero no es así, todavía podía ver la cara de sufrimiento del menor aquel día, y luego cuando se levanto y enfrento la situación. Decidió tomar un riesgo y acercar su mano hasta el rostro del peliazul.

—¿Que…?—Se alarmo un poco al sentir esa tibieza en su mejilla, y mas viniendo de su majestad. No se negó al contando en lo absoluto, de hecho se sentía bien.—Lo siento.—Dijo.

—No tienes por que.—Se acerco un poco mas al cuerpo del contrario. Rei no lo miraba, su vista estaba clavaba en el suelo. Tan cerca que sentía las hebras de su cabello azul hacerle cosquillas en su nariz.

—Majestad.—Tenerlo tan cerca le daba escalofríos, escucho un gruñido del pelirrojo.

—Rin.—Antes de responder, su mentón fue tomado y guío su cabeza hacia arriba.—Nada de formalidades, solo Rin.—Dijo serio mirandolo a los ojos

—Y-yo no…—No podía, le era difícil dirgirse sin los honoríficos. Pero la mano en su mandíbula se movió forzando a verlo a la cara.

—Dilo.—Demando al quitarle sus gafas importándole poco donde caerían.—Di mi nombre.—Volvió a ordenar posando ambas manos en los costados la cabellera azul, dando un vistazo a cada facción de su rostro desde ese tierno sonrojo hasta sus labios . Quien sabe cuanto aguantaría…

—Rin…—Ambas miradas se encontraron, los corazón al mismo palpitar de tan feliz y dichoso por escuchar su nombre en los labios sastre.

Mando su autocontrol al infierno, apostándolo todo.

Rin juntos sus labios con los del chico apresado en sus manos, en un impulso de controlarse, ya no podía mas y quería saber de una vez que sabor tendría esa boca. Rei estaba en shock, no podía procesar siquiera lo que estaba ocurriendo, al ver que su vista daba vueltas, cerro los ojos y se aferro a las ropas de su majestad. Tania miedo de que si interrumpía ese ósculo enfadaría al sultán. Ya tenia suficientes problemas ahora como para lidiar otros.

Pego un respingo al sentir un intruso en su boca, que tanteaba terreno y dominaba en su interior. Pudo sentir también el filo de aquellos peculiares dientes y sabor a vino. Un beso tan asfixiante, adictivo, demandante y tan.. excitante, pero sabían que tenia que terminar pues necesitan aire. El pelirrojo fue quien los separo, al tomar el suficiente oxigeno y ver un sofocado Rei paso su lengua por el labio superior para saborear, tan único y delicioso.

El peliazul hacia lo que podía para tomar aire, sentía su cara arder y su corazón bombeaba como loco, ¿que había sido eso? eso era mas radical que los besos comunes que ha visto. Trataba de procesarlo -ahora si- , mas no quería toparse con esa mirada tan inquisitiva y penetrante menos con su penoso sonrojo.

Le han dado su primer beso

—Rei…—Volvió a ser tomado por su nuca, volvió a entrar en pánico.

—Espere…—Reacciono a tiempo y lo detuvo al poner sus manos en el pecho del mayor.—Esto…—trataba de formular una oración coherente, seguía sin aire.—Esto no es correcto…—

Rin se quedo pasmado por un microsegundo, prosiguió sin importarle lo que fuera a decir se volvió a acercar lentamente en busca de otro beso.

—Majestad yo…—Se estremeció al sentir el roce de sus labios, pero no hizo movimiento, no hubo beso. Los cuerpos se unieron en un abrazo que no dudo en responder -por inercia- Esa capa negra los envolvío a la perfeccion.

—Rei…—Su tibio aliento choco con su piel.—Benimle kal*…—Unió su frente al decir esto. Rei le miro analítico a esa frase en el idioma vagamente familiar, pero no lo estudio muy afondo. Rin se dio cuenta de su confusión.—Te diré luego que significa…—Le sonrío para luego deshacer su reconfortare abrazo.

No dijo nada, estaba en blanco, no sabia que decir y no creyó que fuera el momento oportuno. Volteo la cabeza en busca de sus lentes los cuales recogió.

—Supongo que querrás irte a tu casa…—Ni una palabra solo asintió, esto le daba un mal presentimiento.—Te puedes ir pero…—Hizo una pausa con una esperanza en lo que iba a proponer.—Vuelve pronto.— Su esperanza se desvanecía al ver como el sastre se levantaba para ir a la puerta en silencio total, mas su cuerpo se detuvo en el frente de la puerta. Sus hombros se alzaron en un movimiento de tomar oxigeno.

Dönecektir*.—Siguió dandole la espalda para luego salir de la puerta. Dejando al sultán pelirrojo solo, con sus pensamientos. Dejo sus músculos de su espalda descansar, dejando también a su cabeza caer hacia atrás mirando al techo. Sonrío mostrando la hilera de dientes filosos.

Ahora él era quien estaba en shock por las palabras anteriormente dichas, no fue rechazado…por primera vez en su vida poda sentir esa dicha en su pecho que comenzó a florecer. El beso fue un impulso que al principio se sintió dolido de haberlo hecho a la fuerza mas no fue en vano, así que no se arrepiente.

Ese beso fue el mas gratificante y extasiaste de su vida, paso su lengua por sus labios, aun con el recuerdo del sabor ajeno. Quiere mas, mucho mas…

—He hablando tus defensas…—Eso prometía y mucho, ese rezo tenia sus ventajas, solo tenia que seguir.—Vuelve a mi…—Recito al ver la puerta por donde su invitado se había ido, su Rei.

Entrégate a mi…

EN TANTO.

Su caminata no fue supervisada, su mente estaban en otro lado, escucho lejanamente unas voces un tanto familiares, no les presto atención o al camino de vuelta, solo sabia que tenia que llegar a su casa. Sin pedirlo o pensarlo llego y estaba adentro, cuando su cerebro volvió a su cuerpo la sangre llego hasta su cabeza, su rostro se calentó hasta enrojecer, fue directo a su cama en donde se tumbo en una postura ladeada, dando la vista a la pared. Al recordar esas historias y esas palabras y ese beso, su corazón volvió a latir -no tan intenso como en el momento- no entendía por que se sentía tan feliz, suspiro. Nunca le paso por su cabeza terminar así, llevar una compostura de tela, luego ser invitado -otra vez- y luego…ser besado.

Le ha robado su primer beso

—¿Es real?…—Pregunto a la nada, tocando con sus dedos sus labios pensando que talvez era un sueño, una fantasía frustrada tal vez. Pero esas palabras dichas en el idioma que llego a aprender en los libros le revolvía el estomago…como mariposas.

Al conocerlo sintió algo extraño en su interior, algo muy agradable. Hasta el grado de darle vueltas al asunto, y en el momento en que sus ojos se encontraron no pudo apartar su vista de esos rubíes, cuando su corazón golpeo frenético al ver el brillo que lo cegó y por ese… beso, lo supo.

"Todo brillara y será hermoso cuando tu corazón lo encuentre" Recito mentalmente las palabras de su hermano, tenia razón.

Después de revivir una y otra vez esa sensación se quedo dormido. En sueños aparejo él, quien le beso, le abrazo y le dijo cosas hermosas que quizás no recordaría en la mañana.

AL DIA SIGUIENTE.

Al despertar se preparo para ir al trabajo, salió por la puerta mas que dispuesto, fresco y de buen humor. Algo capto su atención.

—¿Que es esto?—Miro debajo de su puerta un papel entre los huecos de la madera vieja. Lo tomo para analizarlo miro palabras: era una carta. Carta que se dispuso a leer.

"Ryugazaki quisiera hablar contigo, ven al parte trasera de las caballerizas, cerca del palacio. Te esperare al anochecer."

T. Sera.

Concluyo la carta y abrió levemente los ojos al leer el remitente. Trago grueso al ver las seriedad y brevedad de la carta, la doblo y guardo en unos de sus cajones de la casa saliendo directo a su trabajo en donde fue bien recibido.

—¿Rei estas bien?—Pregunto su jefe, la capataz.

—Estoy muy bien ¿por que?—Al decir, ya tenia a la jefa cerca, muy cerca de su cara y poso una mano en su frente.

—No tienes fiebre…—La quito dejando aun mas confundido al peliazul.—Estas rojo…—Se alarmo tocando sus mejillas y sentirlas un poco calientes. El sonrojo se agrando mas.

—No-no se que es lo que.—Trato de explicar pero solo tartamudeo.

—¿No será que esta enamorado?—Pregunto sugerente una de las chicas de las ruecas quienes se unieron en el cuchicheo y bromas hacia el pobre chico.

Rápidamente la capataz intervino ordenándoles que volvieran a trabajar y le sugirió al de lente que si se sentía mal podía irse temprano. Él se negó y siguió con su trabajo pues tenia que ganarse el pan y ademas así se distraía de lo que fuera a pasar esa tarde.

EN LA TARDE.

Caminaba en un lado a otro frente a las caballerizas -que no estaban tan lejos del palacio, estaba nervioso y ansioso, ansioso por verlo pues temía que sea demasiado tarde. Quería creer que estaba equivocado en lo que sospechaba. El sol se estaba poniendo y debía de ser hora que llegase.

—Sera san.—Y hablando del Rey de Roma, ahí estaba quien le llamo suave al verlo tan pensativo.

—Ryugazaki.—La formalidad antes que nada, se enderezo aproximandose al chico de lentes -iguales a los suyos-

—Recibí su carta.—Soltó algo trivial y ameno, para mostrar el mínimo de preocupacion.—¿Querías hablar conmigo?—Era evidente, no lo culpen, no tenia que mas decir.

—Si em…—El pelinegro tampoco sabia por donde comenzar. —Con respecto a tu hermano…—Toco el tema con la mayor delicadeza posible.—Lo siento mucho, él fue un gran compañero de campo y un excelente soldado, mucho mejor que yo incluso.—Recordó sus virtudes esperando algo de reproche de parte de Rei.

—Gracias, Sera san.—Pero no lo hubo, solo recibió una tierna sonrisa en agradecimiento por los comentarios tan amables de su figura de admiración ha madurado tanto. Sera sintió un dolor en su pecho, de lo que se perdía, por ser un idiota.

—También…—aclaro su garganta y busco otros sobre el cual entrego.—Él me dijo que te lo diera cuando fuera el momento.—Las manos contrarias, analizo y agradeció…con un abrazo sorpresivo.

—Graicas Sera…gracias por todo.—Dijo en tono quedo esto ultimo. El mas alto no dudo en responderle el abrazo, se sentía tan mal al recordar por que no puede corresponderle en lo que siente y no poder abrazarle así y estar con él durando el resto de sus vidas.

—También tengo otra noticia que quería compartir contigo…—Lo separo por los hombros delicadamente para verlo. Quien asintió para escucharlo.—He sido ascendido a comandante.—Expreso solemne, la reacción que obtuvo del menor fue de genuina admiración y emoción. Si que era un total imbécil, se maldijo el mas alto.

—Esas son fantásticas noticias, felicidades.—Esa sonrisa, no pida cautivarlo mas.—Parece que no es todo, ¿hay algo mas?—También tenia un sentido para analizarlo todo. No podía mentirle.

—También que gracias eso yo…—Respiro profundo, tratando de sonar normal para lo que iba a decir.— Me casare…—

Si, en efecto era un completo estúpido.


Palabras en turco

Benimle kal* : quedate conmigo

Dönecektir*: volvere

aaww par de melosos *w* bueno ya XD preparense pues pienso seguir usando algunas palabras mas en turco, cosas romanticas ewe. Saben, al pirncipio pense en el arabe (yasabeneporlending) pero fue dificil de buscar . asi que mejor trate con el turco, que fue mas legible y es casi lo mismo "se alza de hombros"

Vez sera? por imbecil! . anque me gusta la pareja SeraRei :) amorparaellostambien!(?

Bueno espero le haya gustado y voten si quieren un salseo intenso el proximo cap ewe

en fin, nos vemos el proximo fin :)

See you next time!