LO SIENTO! lo siento mucho por el retraso! pero es que pasaron un monton de cosas y mas el bloqueo mental me inpidio escribir como Dross mandaT.T (? ojala esten ahi y no los haya defraudado D: una vez mas disculpenme y aqui esta su capi :,D
Adevertencia: lime o soft-lemon en disculpa :)
Sin mas que decir
A LEER
Un par de ojos rosas miraron desde la puerta al que ahí estaba sentado, perdido en su mundo de mundanas fantasías al mirar un objeto en su mano que no distinguía.
—Rin chan.—Llamo lento, no parecía querer hacer caso y seguir mirando el objeto en mano. Respiro.—¿Vas ha hacerlo?—Por fin logro una reacción.
—¿De que hablas?—Cuestiono aun sin quitar la vista de la gema en su mano.
—¿Vas a …?— Dijo a medias para enfrentar lo que fuese al lanzar tremenda bomba.
El pelirrojo solo lo volteo a ver por unos segundos, sin decir o contestar nada. Solo suspirar al cerrar sus ojos y apretar la gema en su mano. Sonrío.
—Creo que ya lo sabes…—Se levanto con un porte y aura que atemorizo al chico de melena dorada. —Cuando decido algo es imposible hacerme cambiar de opinión…—A paso lento camino hacia su gran ventanal.
El corazón del danzante latió en miedo y ansiedad, de lo que fuera a pasar, temía por el amigo que había hecho, verlo destrozado. Recordó en la noche de fiesta cuando ese soldado no le reconoció, su cara se ensombreció y parecía apunto de romperse, no se hacia a la idea de verlo en verdad …con el corazón roto.
—Rei…—La voz del sultán le hizo volver la cabeza, su mirada clavada en algún punto del cielo. Se retiro dejándolo nuevamente solo.
MIENTRAS TANTO
Parpadeo perplejo, lleno su pecho con aire para luego soltarlo en un suspirar pesado y sorprendido.
—Eso…—Volvió a paladear, ¿por que sentía que le picaban los ojos?—Eso es maravilloso! Son grandes noticias.—No sentía felicidad en lo absoluto, mas se estaba forzando.
—Lo se.—El mas lato hizo una mueca que trato de hacerla una sonrisa, esto preocupo a Rei.
—¿Que sucede?—Pregunto con inocencia -y dolor-.—No suenas muy emocionado al respecto…—"Como si estuvieras triste" Pensó para el mismo.
—No sucede nada, es que…—Se froto la nuca en incomodada y al verse acorralado.—Me tomo de sorpresa.—"Igual que a ti" pensó también.—Es la hija uno de los generales, dijo que si me casaba con ella podría subir a mayor rango.—Explico en un intento de salvarse ante los ojos violáceos.
—¿No…la amas?—
—Me agrada.—Confeso.—La conocí en seguida y creo que también le agrado.—Arrastro cada palabra en una entonación tan macabramente tranquila. Reflexiono.—Y quisiera saber si…—Se mordico la lengua.—¿Te gustaría ser nuestro testigo?—
Rei, trago grueso en un intento de deshacer el nudo en su garganta, abrió los ojos y asintió levemente.
—Seria un gran honor.—Sonrío lo mas sincero que pudo. Lo que lo tomo de sorpresa fue que el mayor se encontraba ahora rodeándolo con sus brazos, en un cálido abrazo. Sus mejillas comenzaron a teñirse.—¿Sera?—Lo llamo, no hubo respuesta, a como pudo correspondió poco a poco su abrazo. Entonces su mente brillo ante una idea que le hizo volver a sonrojarse.—Tanadori…—Cerro los ojos fuertemente, en espera de la reacción del soldado -futuro comandante-.
Este ahogo un sollozo, su nombre se escuchaba sublime en los labios de su amor prohibido y platónico, mas que comprobado al cien por ciento. Hubiera sido mejor no decirle nada desde un principio, tomarlo en el momento y fugarze y desposarse en secreto. Pero el destino es cruel y caprichoso, tiene la oportunidad de ser alguien que siempre quiso desde que se enlisto y ahora sufría, ademas la mirada que el menor de los hermanos Ryugazaki le dio a entender una cosa: llego tarde… ya había sido robado.
—Rei…—El también -con sonrojo- se atrevió a decir su nombre. Para ambos era algo tan tabú el decirse en su nombre de pila. Cosa de niños. Con claro dolor se separo del menor quien lo miraba con asombro y ¿orgullo?.—Aunque tomamos camino totalmente separados quiero que sepas…—Tomo aire.—…que siempre seras parte de mi…—Sus cejas se curvearon en una expresión de melancolía. Rei ladeo la cabeza en comprensión.
—Tanadori yo…—Apreto los labios.—Sin importar cual sea tu decisión yo te apoyare.—Sonrío con sinceridad, por primera vez en toda la noche.
Ambos no tuvieron mas que decir, ni la despedida era necesaria, con una sonrisa les bastaba pues habían dicho suficiente.
Por el lado de Sera, el corazón se le oprimía, pues su osada memoria le volvía a recordar cada momento de esa conversación, trataba de hallar algo que pudiera reconfortarlo, sin éxito. El amor entre ambos, empezó cual semilla, que comenzó a crecer conviertiendose en una planta con un capullo a punto de florecer, esta se detuvo por un tiempo, esperando a mostrar la belleza que guardaba. Mas las cosas tomaron un giro y ese capullo se vio opacado con un nuevo brote, uno que creció en seguida con soberanía y fervor. Pero era mejor dejar a la planta vieja morir, pues ya no había nada que hacer, ademas si quería que ambos no sufrieran tendrían que soltar ese amor, antes que ambos salieran lastimados. Era lo mejor.
"Yo también te apoyo en tus decisiones Rei…"Medito" Pero si él se atreve a lastimarte, sin importar cuan poderoso sea, no se lo perdonare…" Se prometio a si mismo al voltear la vista ver el espacio vacío…tan desolado.
Con Rei.
Era un sentimiento algo extraño, no sentía ni dolor, rencor, ira o celos. Tampoco era depresión, era como indiferencia, por un breve momento sintió algo que lo partio espiritualmente, pero luego pareció recuperarse. ¿Por que?
—Joven.—Una voz algo gruesa sono asus espaldas.—No debería de estar aquí tan noche.—Explico el guardia con seriedad.
—Lo siento yo..—
—¿El hermano Ryugazaki?—Ambos voltearon las vistas a un costado, el guardia reconoció al su capitán y se puso en firme.—Oye, deja al chico el tiene derecho a estar aquí.—Mikoshiba se cruzo de brazos mirando con severidad. Para Rei esto le supo mal, ser reconocido por el triunfo de su hermano.
—Disculpe, vine a ver a un amigo. Pero ya me retiro.—Agacho levemente la cabeza y antes que ambos dijeran algo una tercera voz los interrumpió.
—¿Y adonde crees que vas?—Dijo con tono demandante y socarrón. Pego un respingo pues ya sabia quien era.
—Matsouka sama.—Ambos militares saludaron con respeto.
—¿Que haces por aquí a estas horas?— Ignoro al saludo y fijo su atención en la espalda del chico de lentes, ¿por que esquivaba?
En ese momento Rei por fin volteo a punto de contestar entonces vio a un chico de cabellos oscuros que venia hacia esta dirección pero se detuvo escondiéndose detrás del poste de las caballerizas. Al ver la ventaja de que sus superiores y sultán estaban de espaldas le indico al chico de cabello azul con una seña con su dedo indice que guardara silencio -él tampoco debería de estar por ahí a esas horas.-
—Vine por unos asuntos, pero no se preocupe ya me estoy retirando— Miro por encima disimuladamente a donde Sera se movía para no ser pillado, era algo cómico y trataba de contener la risilla.
—Tu no iras a ningún lado.—Esta no era una sugerencia, era una orden. Todos -incluyendo al que se escabullia- se quedaron de piedra.—Vamos.—
—Emm…— Intento replicar pero al ver esos ojos que ardían haciendo resaltar el rojo escarlata se guardo sus palabras y avanzo detrás del pelirrojo con cabeza gacha y el corazón bombeante.
Los tres espectadores se retiraron. Uno se escabullía por las sombras preguntándose por el destino del menor.
El silencio reinaba entre ellos durante el trayecto, hasta se podía escuchar claramente como el peliazul paso saliva. Uno estaba ansioso y molesto, el contrario estaba algo aturdido y nervioso, pues el sultán era al ultima al que quería ver.
—Pasa—De un momento a toro llegaron a la puerta de la habitación y estaba abierta para dejarlo entrar.
Con titubeos entro pasando al lado de su soberano, podía sentir un aura extraña rodearlo. Se pregunto por que estaba tan molesto. Cuando escucho el cerrar de la puerta volteo para lanzar la incógnita.
—Majestad, Pasa ¡alg-mm!—No termino su oración pues los labios eran callados por unos demandantes y ¿desesperados?, los brazos le regodearon la cintura acercándolos mas. Con poco de conciencia ante las sensaciones logro parar el beso.—¡Majestad!…¿Que le sucede?—
—No volviste…—Solto jadeante.
—¿Eh?—
—Prometiste que volverías, te espere toda la tarde y resulta…—Se miraron directo a los ojos.—Que estuviste aquí todo el tiempo..—El cuerpo bajo el suyo trato de alejarse, esto lo hizo enfadar mas.
—Sultan yo…dejeme explicarle.—Pidió entre su forcejeo, era en vano no le iba a soltar. El silencio le dio la afirmativa.—Tenia trabajo y entonces fui citado aquí por un amigo que tenia algo para mi…—Su mirada de miedo se ensombreció al recordar.
—Sera…—Chasqueo su lengua.
—¿Como lo…?—Desistió al ver esos ojos arder en furia al mirarlo.—El me dijo algo y solo eso, mas nos quedamos charlando un rato. Es todo.—No se percato de que el agarre se había aflojado y la tensión había disminuido entre ambos.
"El te dijo algo para que estés así…lo vi" Pensó, pues si estuvo en un momento en que ellos estaban abrazados, primero los celos le invadieron y entonces volvió a ver esa expresión de dolor en el rostro del sastre, como si fuese una despedida. Y ahora lo confirma al ver nuevamente los ojos amatistas siendo opacados por el brillo de las lagrimas acumuladas.
Él seria incapaz de hacerle daño
—No llores…—
—Yo no…—Nuevamente una mano se poso su mejilla y la primera lagrima cayo. Ya no puede aguantar esto.—Duele…—
—Lo se…—Y vaya que lo sabe. Ambos comparten un mismo dolor, Rin también lo conoció.
—Rin…perdoname…—Sin aviso alguno se lanzo a sus brazos para estrecharse mutuamente. Un apoyo.
—Todo esta bien…—El sultán sentía el picar de sus ojos al sentir ese sollozo en su hombro. Tomo de sus hombro para verlo, esos ojos violetas junto a ese sonrojo.—Rei…—
En la oscuridad y el fulgor del azul y tintes anaranjados del fuego bañandolos a ambos, volvieron a unir sus labios. Y esos besos se volvieron un recorrido por la piel del menor haciendolo suspirar y sentirse…raro.
Trataba de procesar palabra coherente pero solo atinaba a decir el nombre de su sultán, escuharlo decir su nombre así hacia que algo en su interior se encendiese. Siguió con su tarea de explorar los lugares de su cuerpo, tanteando terreno y descubriendo los puntos sensibles, tentado a morder y marca ese terreno. El calor le inundaba y se despojo de sus prendas superiores y estaba apunto de hacer lo mismo con las del peliazul junto con esa gafas.
Pronto ese suspirar se convirtió en jadeo, temblaba ante aquellos toques que pensó jamas tener y la situación en la que se encontraba le causaba temor, temor de no saber mucho al respecto de lo que estaba a punto de ocurrir. Ahora estaban ambos despojados de ropa alguna, su respiración estaba agitada y no quería darse el lujo de admirar el cuerpo del mayor -estas altura ya debía de parecer un tomate-.
—Eres hermoso…—Escucho ese halago que dudo en creer, pero eso no le impidió incrementar el sonrojo -si es que se podía mas-. Era sincero y sin ironía en lo absoluto.
Solo pudo responder con un beso apasionado y húmedo, aferrando al cuello del pelirrojo, completamente apenado. La hora se aproximaba, su unión.
El dolor fue lo primero que experimento al sentirse invadido, dolor que no tardo en convertirse en costumbre y placer. Esto lo que debía de sentirse ser desvirgado de una forma totalmente nueva. Las lagrimas que antes eran de tristeza y dolor se han transformado en placer y gozo.
Nadie podía negarlo del gozo carnal, esto iba mas allá de cualquier deseo morboso y lujurioso, eran tan igual o mejor que el besar a SU Rei. Era suyo, únicamente. La lujuria y deseo fueron sustituidos por el romance y amor
—Ri-Rin…—Gimió desde su poción en el lecho.—Esto- Ah!—
—Tranquilo.—susurro al besarle la frente. Aun era temprano para moverse movía.—Esto muy natural, pronto se sentirá bien.—
¿Cuanto mas hemos de esperar para uno ser?
Ambos dejaron de hablar, el movimiento comenzó y algo en el interior de Rei le hizo gritar y arquease, no de dolor sino en total éxtasis. Se sentía tan bien y con sus gemidos daba a entender que lo disfrutaba. El calor se convirtió en llamas que los envolvió a ambos, consumiendolos en sensaciones nuevas y desconocidas, únicas y hermosas.
"Conozco ese dolor que hay en ti…"
"conozco esa soledad"
Sentía una extraña sensación en su vientre un hormigueo, significa algo…algo se aproxima. Rin quería llevarlo e ese punto sin retorno, ese donde las pasiones se cumplían y culminaban de la forma mas increíble y satisfactoria.
"…permiteme sanarte…"
—Rei…—El también sentía el final, quiera que fuese especial.
"Dejame…"
—¡Rin!—Sus manos se entrelazaron al sentir su climax, y y un escalofrío le recorrió al sentir una calidez extraña en su interior. Perdido en ese mundo desconocido de la lujuria sintió otro calor en su pecho y era un abrazo protector por parte del mayor que no dudo en responder.
"Hacer que olvides"
Con respiraciones irregulares ambos cayeron en el sueño y el sultán aun dormido no lo soltaba, sentía que si lo hacia su Rei se iría al amanecer.
No lo iba a permitir.
Y que les parecio? perdon por no hacerlo mas explicito, yoqueriaqueasifuera pero ya saben el raiting y todo eso. Una vez mas perdonenme por haber tardado les traere el capitulo muy pronto, espero les haya gustado mi intento de lemon esta hecho con cariño para ustedes ;) Dejenme su review para saber que estan conmigo okno .-.
En fin
See you next time!
