Capítulo 23

Dos meses después

«Podrías…quedarte» dijo Ruby tímidamente «Mary está con David y creo que ya no va a volver, ya que la graduación está muy próxima»

Belle sonrió

«¿Sabes cuántas veces he esperado a que me pidieras que me quedara?» enlazó su mano a la de Ruby

«No estoy diciendo que vaya a pasar nada…yo…»

«Sé que no, ya te he dicho que voy a esperar el tiempo que sea necesario» dijo Belle jugueteando con un mechón del cabello de la muchacha.

Las dos entraron en la habitación.

«Supongo que esta es la cama de Mary» sonrió señalando la cama toda arreglada.

«Supones bien. Y por descarte, esa es la mía» dijo Ruby sentándose en su propia cama.

Belle vaciló, pero acabó sentándose a su lado.

«Entonces, ¿he sido invitada a dormir en tu cama o en la de Mary?»

«Hm…bueno…tú sabrás…»

«Creo entonces que es una elección bien fácil» dijo alzando la ceja

Ruby se levantó de la cama apresada.

«Entonces voy a cambiarme» fue hasta el armario, cogió su pijama y se dirigió al baño «Puedes coger lo que quieras ponerte»

Belle sonrió y también se dirigió al armario, miró el enorme suéter con el logo de la facultad, y rápidamente se quitó la ropa y se lo puso.

Ruby salió del baño con un pijama que la cubría completamente. Miró a Belle, la mujer solo llevaba el suéter y tenía su cabello suelto, diferente a lo acostumbrado. La muchacha se quedó en silencio durante un largo instante observando a Belle que tenía una sonrisita triunfadora en su rostro, había conseguido causar el efecto que quería.

«No me digas que estás arrepentida de haberme pedido que me quedara»

«No…ni un poco» Ruby se aturullaba con las palabras.

«Entonces, ven aquí» Belle agarró la mano de muchacha y la llevó hasta la cama, acostándose a su lado y pasando su brazo por su cintura.

Ruby respiró profundamente, nunca había sentido el cuerpo de Belle tan cerca como en aquel momento, podía sentir claramente la respiración de ella en su nuca.

«¡Qué bueno…!» murmuró

«No, es maravilloso» Belle no pudo evitar darle unos besos por el cuello.

«Quiero…» Ruby susurró y Belle casi no se pudo creer lo que había escuchado. La muchacha se giró hacia la mujer, y la miró, aunque tímidamente «Eres tan hermosa…apuesto a que nadie te ha dicho que no, ¿eh?»

«La única que quiero que me diga que sí eres tú» ella dibujó el contorno de los labios de Ruby con la punta de sus dedos «tan perfecta…» y sin una palabra más llevó sus labios al encuentro de los suyos, en un beso intenso, pero aun así sereno, quería que todo fuese perfecto para su chica. Sus manos atrajeron su cuerpo para pegarlo al suyo. Belle pudo tener la deliciosa satisfacción de escuchar cómo Ruby soltaba un pequeño gemido en mitad del beso.

Los labios se separaron e inmediatamente se abrieron en una sonrisa.

«Vaya…» dijo Ruby sin aire.

«Lo sé»


«Solo puedes estar de broma» dijo David con rabia «Esta es la tercera chica solo en esta semana, Emma. ¿A dónde crees que va a parar todo esto?»

«Probablemente en mi cama» dijo encogiéndose de hombros

«¿Estás borracha? ¡Son las once de la mañana! ¡Joder!»

«¡Qué le den! El semestre acabó, estoy soltera, de vacaciones y con una tarjeta de crédito ilimitado, cortesía de nuestro querido papá»

«¿Entonces es eso? ¿Te has vuelto una rica idiota?»

«Pues será. Y tú creyendo que no iba a encajar en tu mundillo»

«Pensé que no querías»

«No quería porque tenía algo mejor en que ocupar mi vida, pero ahora…¡ahora no tengo nada!»

«¿Vas a desistir de ella así de fácil?»

«¿Desistir de ella?» Emma sonrió con desdén «¡Ella fue quien desistió! ¡Ella la que pidió un tiempo!»

«¿Y aprovechas este tiempo para tirarte a todas las chicas de la ciudad, no? ¿Crees que eso te va a ayudar a tenerla de vuelta?»

«Esa es la cuestión. ¡No la tendré de vuelta!» Emma estaba gritando «Está saliendo con aquella juez, tú mismo me lo contaste»

«¿Y la culpas por eso? Te tiraste a una chica sin ni siquiera esperar a que la emoción de vuestra pelea se enfriase. Han pasado dos meses y es solo ahora que ella ha decidido aceptar salir con Jessica. ¿Y quieres saber una cosa? ¡Fui yo quien le dijo que siguiera adelante!»

«Tú…» Emma dio unos enfurecidos pasos hacia David «¡No tenías ese derecho!» dijo golpeándolo en el pecho. Las lágrimas de rabia y angustia quemaban su rostro.

David la agarró y la miró.

«Pero lo hice por ti. ¿Quién sabe? A lo mejor de esa manera, despiertas y te das cuenta que hacerte la rebelde no te va a llevar a nada, acabarás perdiendo a la persona que más amas. Tienes que crecer, Emma, y enfrentarte a las consecuencias de tus actos como una mujer. Porque solo una mujer será capaz de conquistar el corazón de Regina otra vez»


«¿Cómo consigues eso, eh?» Regina sonrió. Jessica y ella salían de un restaurante donde acababan de almorzar con Cora.

«¿El qué? ¿Conquistar tan rápido a mi suegra?» bromeó Jessica «¿Aún no te has dado cuenta de que por ti hago cualquier cosa?»

«¿Y eso incluye pasar las fiestas de final de año conmigo?»

«Incluye lo que tú quieras, querida. Y espero que incluya algunas cosas que también quiero yo» la pelirroja agarró a la morena por la cintura.

«Dijiste que ibas a tener paciencia. Sabes…nunca he estado con otra mujer que no fuera Emma»

«Entonces no has estado con mujer alguna, porque ella era solo una muchacha. Conmigo será diferente. Pero…voy a esperar a que estés lista. Solo que tengo el leve presentimiento de que cuando acontezca te arrepentirás de haber esperado tanto»

«Creída» Regina sonrió

Jessica también sonrió y sorprendió a la morena con un beso. Regina tenía que admitir que los besos de la pelirroja eran diferentes, ni mejor ni peor, solo muy diferentes, quizás era porque ella estaba tan acostumbrada a Emma.


«Por mí podemos viajar después de fin de año, aunque no creo que sea buena idea dejar a Emma sola» dijo Mary preocupada

«Quiero a Emma, eso lo sabes, pero me está sacando de quicio. Hace una burrada tras otra»

«Ya, lo sé, está en todas las revistas de cotilleos, todas las semanas. ¿Crees que Regina ve esas cosas?»

«No sé, quizás. El hecho es que empiezo a creer que Emma esta vez sí está perdiendo a Regina»

«¿De verdad está con Jessica?»

«Sí. Y están bien. Y Emma está cada vez peor. Hoy peleamos…nunca peleamos, pero ya no aguantaba más»

«David, has hecho todo lo podías por tu hermana. Ahora solo ella puede ayudarse. Tiene que querer cambiar»

Algunas semanas después

«Si es lo que quieres, Emma» dijo George frunciendo el ceño

«Es lo que quiero»

«Espera por lo menos a que tu hermano regrese de viaje»

«Cuando él regrese a clase en Cambridge, yo ya habré empezado. Además, ya está todo arreglado, viajo a finales de semana»

«Apenas acabas de mudarte para acá, y ahora te quieres mudar al otro lado del océano»

«George, lo siento mucho, pero no puedo estar más aquí. Ya no pertenezco a este lugar»

«¿Y perteneces a un país desconocido, donde nadie que quieres estará allí?»

«Quizás, solo lo descubriré cuando esté allí, ¿no?»

«Realmente me recuerdas mucho a mí, Emma. Quizás no lo creas, pero somos parecidos»

«Lo dudo mucho. Pero, has sido bueno mientras he estado aquí. Solo tienes que aprender a relajarte y no estar tan encima de mi hermano»

«Lo llamas tan fácilmente hermano, ¿y nunca se te ha pasado por la cabeza llamarte padre, eh?»

«Bueno, David no me abandonó»

«Me arrepentiré de eso el resto de mis días. Eres la hija que siempre quise tener»

«David también es un gran hijo, ¿quién sabe? Quizás el día que veas eso, y te conviertas en un buen padre para él, yo reconsideré llamarte como tal»


«¿Regresarás para la boda de Mary y David en junio, verdad?» dijo Ruby abrazando a Emma, mientras se despedían en el aeropuerto.

«Claro que sí, no me lo perdería por nada» dijo Emma devolviéndole el abrazo, pero más fuerte.

«No me creo que me vayas a dejar, aquella facultad no tendrá la menor gracia sin ninguna de mis chicas por allí»

«Apuesto a que la señorita acento fascinante te va a mantener ocupada» sonrió Emma, y entonces se separó de Ruby, girándose para Belle «Cuídala bien. Es la mejor muchacha que he conocido»

«Lo haré, no te preocupes» dijo Belle, enlazando su mano con la de Ruby

«Pues eso. Londres, allá voy» dijo Emma y se encaminó a la puerta de embarque.

«Bueno, ¿qué hacemos ahora?» preguntó Ruby a Belle al salir del aeropuerto

«Quiero llevarte a un sitio»

«¿Qué sitio?»

«Vas a tener que esperar para descubrirlo»