Capítulo 24
Ruby sonrió
«¿Esto es serio?»
«Muy en serio» confirmó Belle y agarró la mano de la muchacha guiándola hacia dentro del yate. No era gigante, pero tampoco era pequeño, Ruby tenía la certeza de que costaba una pequeña fortuna.
«¿De quién es este barco?»
«De mi hermano. Fue su regalo de graduación»
«Me preguntó que recibiste tú»
«Ah, el mío fue más sencillo, solo un Porsche»
«Ahhh, muyyy sencillo» Ruby rio
«Ven conmigo» Belle la llevó al timón
«Espera…¿vas a guiar esto?»
«Claro, si quieres, te enseño, no es tan difícil como parece»
«No, voy bien como pasajera» Ruby miró a Belle como si esperase que fuese una broma, pero después la vio arrancar y poco tiempo después ya estaban en alta mar. La brisa en su rostro era revitalizante, Belle pasó su brazo alrededor de su cintura y la atrajo más cerca.
Cuando finalmente echaron el ancla, podían ver la costa a lo lejos. El sol ya comenzaba a ponerse, las dos se dirigieron a la borda del barco, se sentaron la una al lado de la otra, quedando en silencio, apreciando el bello paisaje.
«Es hermoso» Ruby no pudo evitar decir
«Estoy viendo algo mucho más hermoso ahora» Belle miraba a la muchacha. Entonces Ruby se cruzó con su mirada «Algo que quiero para mí…pero tengo tanto miedo de no conseguirlo. Tengo miedo de que en cualquier momento te des cuenta de que todo esto no pasa de…mera curiosidad y me dejes»
Ruby agarró el rostro de Belle entre sus manos.
«Claro que es curiosidad» dijo en tono calmo «Pero esta curiosa de aquí se ha dado cuenta de una única cosa»
«¿De qué?» la abogada dijo en un susurro
«De que está completamente enamorada de ti»
La aflicción en el rostro de Belle se transformó rápidamente en una sonrisa
«¿Estás enamorada de mí?» dijo incrédula
«Más de lo que creí que era posible enamorarse de alguien. Lo que siento por ti es diferente a todo que ya viví. Creí que era porque eres una chica, pero es más que eso, creo que es porque eres…» Ruby desvió nerviosa la mirada
«¿Qué? ¿Qué soy?» preguntó Belle ansiosa
«Es pronto…»
«No, no lo es. Di lo que tu corazón quiere decir»
Ruby se calló por un momento y volvió a mirar a Belle
«Creo que eres el amor de mi vida»
Belle tomó a la muchacha entre sus brazos y la besó, finalmente sin miedo alguno a perderla. Ruby la amaba, así como ella la amaba a su vez.
«¿Quieres ser mi novia?» dijo Ruby cuando se separaron
«Eso no es justo, debía ser yo la que preguntara» Belle sonrió «Pero sí, quiero muuucho ser tu novia»
«¿Ahora qué tal si me enseñas el camarote de esta barco, novia?» dijo Ruby mordiéndose el labio
«Tú…hum…ah…» Belle estaba totalmente sorprendida «Será un placer»
Seis meses después
«Eh, extraña» dijo Mary sentándose al lado de Emma
«Eh, novia» Emma se inclinó para abrazarla «entonces, ¿cómo va eso de estar casado?» sonrió, pero su mirada vagaba por el jardín lleno de gente
«Dame algunos meses y te respondo a eso» la novia era pura felicidad, la sonrisa no desaparecía de su cara por un segundo «Gracias por volver para nuestra boda»
«¿Crees que me perdería la boda de mi hermano y de mi mejor amiga?»
«¡Eh, ella ya tiene el puesto de cuñada, el de mejor amiga es mío!» dijo Ruby sonriendo y acercándose a la mesa donde estaban las dos.
«Al menos conseguisteis llegar a tiempo a la fiesta» dijo Mary poniéndose de pie para abrazar a Ruby y a Belle que venía a su lado.
«Perdona por eso, nuestro vuelo fue cancelado»
«Está bien, lo importante es que estáis aquí, que todas lo estamos» Mary alcanzó la mano de Emma y la de Ruby «Sabéis que sois las mejores amigas que podía tener, ¿verdad?» casi estaba llorando «Os quiero»
Las tres se abrazaron incluso con Emma rezongando que estaba todo poniéndose demasiado meloso, cosa que las hizo reír aún más.
«Eh, ven aquí» dijo Emma atrayendo a Belle al abrazo en grupo «Eres una de nosotras ahora, tienes que pasar un mal rato con nosotras»
«¿No estáis olvidándoos de alguien?» la voz de Regina fue como una navaja en el corazón de Emma «También quiero abrazar a la novia»
Mary caminó hacia ella y le dio un fuerte abrazo.
«Tu marido manda recado» susurró Regina al oído de Mary «Tras el baile, os fugareis»
Mary sonrió
«Ok»
Regina se separó de Mary, y saludó a Belle y a Ruby, cuando sus ojos cayeron en Emma, la indecisión tomó cuenta de ella, no sabía cómo actuar, solo la había visto a distancia cuando ella estaba en el altar como dama de honor. La rubia, a su vez, no vaciló, extendió la mano hacia Regina en un saludo formal, que la morena aceptó. Podía ser una locura de la cabeza de Regina, pero aquel sencillo toque la hizo sudar frío y su corazón se aceleró, no sabía cómo Emma se sentía, pues su rostro era una máscara de pasividad.
Después, Regina se separó del grupo y volvió a la mesa donde Jessica y Cora la esperaban. El primer baile del matrimonio Nolan fue romántico y delicado, los dos parecían un príncipe y una princesa en mitad de la pista, ejerciendo elegantes y elaborados movimientos, por eso cuando la música cambió hacia una melodía electrónica, agitada, todos empezaron a sonreír, y ya la pareja no era la única en la pista.
«¿Por cuánto tiempo te quedarás?» preguntó Ruby a Emma, curiosa. Los novios ya se habían marchado y la fiesta continuaba.
«Hasta mañana. Mi vuelo sale a las 10»
«¿Por qué no te quedas más tiempo? El semestre solo comienza en algunas semanas»
«No hay nada aquí para mí, Ruby»
«¿Tienes a alguien allá? Porque aquí tienes a tu familia y a tus amigos»
«Cuando estoy aquí solo hago tonterías y allá, por lo menos, no tengo que soportar ver cosas como aquellas» señaló con la cabeza la mesa donde estaban Regina y Jessica.
«Si aún la amabas, ¿por qué te marchaste?»
«Porque ella no quería que yo me quedara»
«¿Cómo sabes eso? Nunca le diste una oportunidad para que te dijera que te quedaras. Ni siquiera sabía que te habías ido hasta que yo se lo dije»
«Aunque me hubiese quedado, las cosas entre nosotras no iban a salir bien…ella necesitaba que yo creciera y tuve que marcharme para eso, solo que ahora es demasiado tarde, es feliz con otra persona»
«¿Entonces es eso? ¿Te estás rindiendo? ¿Definitivamente?»
«Creo que sí» Emma se permitió mirar una última vez hacia la mesa donde Regina estaba, pero la morena ya no estaba ahí, solo la pelirroja al lado de Cora «Ruby…respóndeme a una cosa»
«Dime»
«¿Qué te dijo cuando le contaste que me había ido?»
«Hum…no vas a querer saber lo que dijo»
Emma sonrió
«Se enfadó, ¿verdad? Se quedó con mucha rabia»
«Sí»
«¿Sabes lo que eso significa, Ruby?» dijo poniéndose en pie
«¿Qué, loca?»
«Que ella estaba enfadada porque no me quedé, porque no luché por nosotras, porque ella quería que yo me quedara y luchase» Emma salió corriendo a través del jardín lleno de mesas y personas de aquí para allá, de alguna manera sabía exactamente dónde estaba Regina. Su corazón latía acelerado y respiraba con dificultad. Se detuvo delante de la entrada del laberinto, recordó cuando estuvo allí por primera vez, parecía ahora otra vida, había sido tanto tiempo atrás, ni siquiera estaba segura de poder encontrar el camino hacia el centro, pero de algún modo sabía que Regina estaría allí esperándola y eso fue suficiente para arriesgarse a entrar.
Cuando Emma vio el reflejo de la luminosa fuente contra las plantas, sabía que había encontrado el camino cierto, caminó despacio hasta la entada que daba acceso al centro de aquel jardín secreto. Y Regina realmente estaba ahí, la morena estaba sentada en el borde de la fuente, la punta de sus dedos jugueteaban con la superficie del agua.
Emma dio unos pasos en dirección a la mujer, pero esta se giró antes de que Emma la alcanzara. La mirada de las dos se encontraron y entonces, todos los sentimientos que venía luchando por enterrar durante todo ese tiempo salieron a la superficie. Sin una palabra, Regina caminó hacia la rubia y agarró su rostro entre sus manos.
«Estás diferente» su voz tenía el temblor del que luchaba por no llorar
«Parte de mí lo está»
«¿Cómo me has encontrado aquí?»
«Cuando no te vi en tu mesa, supe inmediatamente que estarías aquí»
«Recordaste el camino»
«Deje que mi corazón me guiara»
«Emma…»
«Te he echado de menos» la muchacha la interrumpió
«¿Por qué te marchaste?»
«Porque tenías razón, tenía que crecer»
«Ni siquiera me avisaste de que te ibas»
«Habías seguido tu vida…creí que tenía que hacer lo mismo. Pensé que no querías verme más»
«Y no quería, pero solo porque estaba enfadada. Pero la rabia pasó, Emma, pero tú ya no estabas aquí…»
«Si me querías de vuelta, ¿por qué no me llamaste?»
«Porque tú desististe de nosotras…»
«Nunca desistí de nosotras. Solo que en aquel momento no estábamos funcionando y apartarme pareció lo mejor…creí que tú me echarías de menos y yo te echaría de menos y entonces cuando regresase, todo estaría bien porque nos íbamos a dar cuenta de cuánto nos necesitábamos la una a la otra. ¡Qué tontería por mi parte pensar eso!, ¿no? Porque tú realmente seguiste hacia delante» las últimas palabras salieron amargas.
«Tuve que hacerlo, te habías ido. No esperarías que tirase otra vez todo y fuera tras de ti, ¿no?»
«Claro que no, sabía que no lo harías. Pero todos los días en que he estado fuera, he esperado que me llamases pidiéndome que regresara»
«No sabía que querías volver»
«Y yo no sabía que tú no querías que me marchase»
«En ese momento estábamos en un callejón sin salida»
«Aún lo estamos. Pero por lo menos ahora sabes que aún te quiero, solo queda saber si tú aún me quieres»
«Tengo una novia»
«No he preguntado eso»
«Emma, no hagas las cosas más difíciles de lo que ya son»
«Esto no es difícil, si no me quieres, sencillamente dime que estás feliz con ella y me marcho, seguiré con mi vida» Emma se acercó más a Regina, tomando las manos entre las suyas «Pero si me quieres…tienes que hacérmelo saber. Porque yo te quiero mucho…»
«Emma…» dijo Regina pegando su frente a la de la muchacha. Cada fibra de su cuerpo suplicaba por tener a Emma de vuelta y ella no iba ni quería luchar contra eso «Creo que sencillamente es imposible que yo deje de quererte un día» dijo cada palabra con cautela
Emma sonrió y la agarró por la cintura. La rubia miro a la morena y entonces desvió su mirada hacia el cielo estrellado sobre sus cabezas.
«¿Qué estás haciendo?»
«Agradecerle al universo por esto» Emma selló sus labios con los de Regina. Y era exactamente cómo recordaba, el encaje era perfecto, el sabor delicioso, la rubia incluso se escuchó gemir en mitad de aquel beso lleno de nostalgia y deseo.
Emma levantó a Regina, para que esta enlazara su cintura con sus piernas. Caminó hasta uno de los bancos que rodeaban la fuente y se sentó en él, con Regina en su regazo, de frente a ella, todo eso sin cesar nunca el beso.
«No sabes lo que he echado de menos esto» la rubia arrastraba sus labios por los de la morena «Nadie me hace sentir lo que tú…» los labios de Emma siguieron por la mandíbula, después por el cuello de la morena.
«Emma…» dijo Regina, jadeante, mientras inclinaba la cabeza hacia atrás. Los labios de la rubia descendieron por su cuello hacia su escote. Regina no pudo contener el gemido cuando sintió el toque de la lengua de Emma entre sus pechos. Pero tampoco pudo contener la risa «Puedes haber cambiado en muchas cosas, pero sigues con tanta prisa como siempre, ¿eh?»
Emma también sonrió y entonces la miró.
«Ok, voy con calma» dijo apartando las manos que tenía en las nalgas de Regina, y de las que esta no se había dado cuenta, y las levantó al aire.
«¿Cómo puedes desaparecer por seis meses y al volver no puedo resistirme a ti ni seis minutos?»
«Sabes por qué»
«Tienes razón, lo sé» Regina salió de encima de Emma, y se sentó a su lado, entonces la rubia pasó su brazo alrededor de ella y Regina descansó su cabeza en su hombro.
«¿Qué vamos a hacer ahora?»
«No lo sé»
«Mi viaje de vuelta está marcado para mañana»
«¿Qué? ¿Te marchas?»
«No, si quieres que me quede»
«Quiero que te quedes» la voz de Regina fue apenas un susurro, como si aquello fuese un secreto solo de ellas «No quiero que te vayas a ningún sitio nunca más, a no ser que me lleves contigo»
«Prometo que no me iré» Emma plantó un beso en la cabeza de la morena «Te amo»
«Yo también te amo, mi niña»
Emma cerró los ojos al escuchar aquellas palabras, había imaginado tantas veces esa escena que tenía que convencerse de que era real.
«¡Dios, cómo eché de menos escuchar eso!»
