Buenos, chicas, llegamos al último de este fic. Espero que os haya gustado, y nos vemos en el próximo, que aún no tengo claro cuál escoger. Lo consultaré con la almohada esta noche.
Capítulo 27
«Se va a poner bien…» dijo Ruby abrazando a Regina. No estaba segura, pues los médicos aún no habían dado noticias, lo único que sabían era que Emma había perdido mucha sangre.
Zelena llegó apresurada a la sala de espera y se dirigió hacia la hermana.
«¿Alguna noticia?»
«Todavía no» fue Belle la que respondió, Regina aún no había pronunciado una palabra desde que Emma había entrado en quirófano.
George se acercó a Zelena y se la llevó a un lado.
«¿Qué hizo con ella?» Preguntó Zelena bajando el tono de voz para que Regina no escuchase.
«La hemos internado en un hospital psiquiátrico. Era eso o la cárcel. El médico diagnosticó que sufrió una crisis psicótica…Cora siempre fue tan controlada…»
«Nunca fue controlada, nunca viviste con nosotros, George, mi madre siempre ha tenido problemas…siempre lo he sabido, solo que nunca imaginé que llegaríamos a este punto. Esa obsesión que tiene con Regina ha hecho que pierda completamente la cabeza»
El médico entró en la sala e inmediatamente todos avanzaron hacia él.
«Emma está bien, hemos conseguido reparar los daños causados por la herida, ahora solo necesita mucho reposo y el propio cuerpo se encargará del resto»
El alivio se reflejó en el rostro de todos.
«¿Podemos entrar a verla?» preguntó George.
«Solo la familia y no más de dos personas a la vez»
«Yo voy, soy su padre»
«Y yo soy su prometida» dijo Regina para sorpresa de todos, menos de Zelena, a quien Regina le había mandado un mensaje en cuanto había salido del cuarto de Emma.
Los dos entraron en la habitación llevando máscaras, pero ni estas podían ocultar la felicidad estampada en sus rostros cuando vieron a Emma mirándolos con media sonrisa. Aún estaba medio atontada, pero estaba consciente.
«Creo que di la campanada de la fiesta con gran estilo, ¿no?» bromeo Emma, pero su voz era débil.
Regina sonrió y una lágrima de gratitud por estar Emma bien se deslizó por su rostro. Caminó hasta la muchacha y puso su mano sobre la de ella.
«Mi pequeña…no me puedo creer que casi te perdiera…» la voz estaba temblorosa
«No te vas a librar de mí tan fácil»
«Estoy segura de que no» Regina se inclinó y le plantó un beso en la cabeza «Tu padre también está aquí»
George se acercó al escuchar eso.
«Hola…» dijo Emma esforzándose por sonreír «Dime que no llamaste a David y le estropeaste su luna de miel»
«No, no llamé a David, prefería esperar a que tú misma lo llamases y le contaras lo sucedido. Solo así no se volvería loco y regresaría corriendo»
«Hiciste bien»
«George salvó tu vida, ¿sabías?» interrumpió Regina
«¿De verdad?»
«Sí, el médico dijo que si él no te hubiera encontrado rápido, quizás no hubiéramos podido salvarte»
«¿Por qué estabas dentro de la casa y no en la fiesta?» dijo Emma mirando a su padre
«Vi a Regina discutiendo con su novia, entonces llegué a la conclusión de lo que había pasado, Cora también debió llegar a la misma conclusión porque enseguida entró en la casa, entonces la seguí»
«¿Escuchaste nuestra conversación?»
«Sí, pensé en interrumpir, pero parecías saber defenderte muy bien sola, pero nunca pensé que Cora llegaría a ese punto. Siento mucho no haberlo previsto…»
«Está bien…papá» la misma Emma se sorprendió al decirlo «Lo importante es que estabas ahí para mí»
George no pudo contenerse más, las lágrimas corrieron por su rostro libremente. Había sentido una unión especial con Emma desde el primer minuto, nunca dudó que realmente era su hija.
«Hija…prometo que voy a ser un buen padre, para ti y para tu hermano…prometo…»
«Sé que lo serás…todo el mundo merece una segunda oportunidad»
«Gracias por darme una»
«Ok, mi hermano es oficialmente un idiota» sonrió Emma
«¿Por qué?» preguntó Ruby. Era el primer día en que Emma podía recibir visitas que no fueran de la familia.
«Dice que todo el mundo es odiado por la suegra, pero que solo yo he conseguido la hazaña de hacerme intentar matar»
Ruby también sonrió
«No dejes que Regina lo oiga decir eso»
«Ni pensarlo. Bueno…realmente no hablamos mucho de eso»
«¿Cómo?»
«Sé que Cora intentó matarme y todo, pero es su madre. No quiero que Regina la odie»
«Creo que el sentimiento de ahora es pena» dijo Zelena entrando en la habitación «Hola, cuñadita»
«¡Hola Zel! Vaya milagro que sigas en la ciudad tanto tiempo»
«Bueno, ahora ya no tengo de qué huir, ¿verdad?»
Emma asintió, sabía que Zelena y Cora nunca se habían llevado bien y que quizás tener a la madre fuera del camino podría acercar a las dos hermanas.
«Entonces, ¿dónde está tu hermana?»
«Hum…me crucé con ella viniendo para acá. Aunque creo que no me vio. Estaba que se le caía la baba con los bebecitos de la maternidad. Pero debe estar llegando» apenas había acabado de hablar cuando Regina entró en el cuarto.
«Hola mi amor» fue derecha a Emma, se sentó en la cama, a su lado y le dio un leve beso en sus labios «¿Cómo te sientes hoy?»
«Bien, mejor ahora que todo el mundo puede venir a verme. Eso quiere decir que pronto podré ir a casa»
«Sí, pero también en casa tendrás que guardar reposo, lo sabes» alertó Zelena
«Zel tiene razón, Em. Pero yo voy a cuidarte. Vas a tener que portarte muy bien»
«Hum…vas a ser mi enfermera particular, ¿eh?» dijo Emma en tono malicioso. Ruby y Zelena soltaron una carcajada, mientras Regina deseaba que un agujero negro se la tragase.
«¡Emma!» dijo la morena poniéndose roja
«¿Qué? Solo he dicho que me vas a cuidar como una enfermera»
«Apuesto a que no le va a importar que te pongas el uniforme, Regina» provocó Ruby
Regina se llevó la mano a la cara y sacudió la cabeza de un lado al otro.
«Sois de lo que no hay, ¿lo sabíais?»
Tres semanas después
«Nunca había tenido a tanta gente en mi habitación» bromeó Emma
«He llamado a todo el mundo» explicó David «Ya que aún no puedes salir de casa, y os quería reunidos a todos para la noticia, entonces la reunión será aquí»
«¿Qué noticia?» dijo Regina curiosa
David y Mary intercambiaron una mirada y miraron a sus amigas más cercanos que estaban en aquel cuarto: Ruby, Emma, Regina, Belle y Zelena
«¡Estoy embarazada!» anunció Mary con una enorme sonrisa
«¡Ay Dios mío, voy a ser tía!» exclamó Emma
«¡Todas los seremos!» completó Ruby
«¡Enhorabuena!» Regina atrajo a la pareja de amigos para un abrazo. Después, todos estaban felicitándose, y todo parecían un gran final feliz, un gran tópico, pero algo agradable de vivir.
«Buenos días…» dijo Ruby en tono remolón
«Buenos días» Belle se giró para mirarla «Es genial despertar a tu lado»
«Me encanta estar aquí»
«Entonces, ¿por qué no te quedas para siempre?»
La sonrisa de Ruby se abrió aún más
«¿Me estás invitando a vivir contigo?»
«Más que eso, te estoy invitando a quedarte conmigo para siempre»
Ruby enlazó su mano a la de Belle
«Quiero quedarme contigo para siempre» sonrió
«Entonces, quédate»
«¿Así de fácil?»
«Así de fácil. No entiendo la manía de las personas de complicar el amor. Yo te quiero, tú me quieres, ¡qué le den al resto! Estando juntas podemos lidiar con todo»
«Te enfrentas a las cosas de una manera tan diferente al resto de las personas»
«¿Y eso es bueno o malo?»
«Fue por eso por lo que me enamoré de ti»
«Entonces es bueno»
«Papá, de verdad, tengo que ir al trabajo, tengo una reunión importante» protestó David
«Apuesto a que a tu jefe no le va a importar que te atrases un poco» bromeó George. Él era el jefe, ya que era el dueño de la empresa.
«Ok, ¿qué sorpresa es esa?»
George caminó y se detuvo delante de uno de los muchos cuartos de la mansión.
«Entra» dijo y David obedeció «Sé que tú y Mary queréis una casa solo para vosotros, pero ahora con el bebé pensé que podríais quedaros…Emma iba a amar teneros aquí…y yo también»
David entró en el cuarto meticulosamente decorado para dar comodidad a una pareja, entonces se detuvo cuando vio la cuna colocada cerca de la cama, fue hasta ella y no contuvo la reacción de sorpresa al ver cierto conejito blanco en mitad de los otros peluches.
«¿Cómo…?»
«Lo guardé. ¿Te acuerdas que no te separabas de él?»
«Lo recuerdo…pero nunca pensé que aún existiera»
«Bueno, creciste y lo abandonaste, entonces yo me lo quedé. Siempre me recordaba al muchachito que corría hacia mí siempre que tenía un problema» George agarró el rostro de su hijo entre sus manos «Siento mucho haber dejado de ser tu puerto seguro, hijo…»
«Papá, no tienes que…»
«Sí, sí tengo. No he sido un buen padre para ti, no desde que perdí a tu madre. Fue necesario que Emma apareciera en nuestras vidas para que me diera cuenta de lo equivocada que había estado. Y ahora solo puedo pediros a los dos una oportunidad. Así que, ¿te quedarás?»
David miró al padre y lo abrazó
«Me quedaré…vamos a ser una gran familia feliz»
«Zel, ella no se arrepiente de nada» dijo Regina con lágrimas en los ojos. Ella y la hermana habían acabado de salir del sitio donde estaba internada Cora.
«Está enferma, Regina. Y ya sabes…nunca fue una buena persona»
«Pero las personas cambian, ¿no? George ha cambiado por sus hijos»
«Algunas personas cambian, otras no, tenemos que aprender a aceptar que no todo puede ser perfecto. Tienes que aprender a ser feliz con lo que tienes. Y tienes mucho, Regina, tienes amigos maravillosos, tienes una hermana loca, pero que te quiere por encima de todo» las dos sonrieron «y lo más importante, tienes a Emma, el amor de tu vida. ¿Sabes cuántas personas matarían por tener lo que las dos tenéis? No todo el mundo es agraciado con la suerte de amar y ser amado en la misma medida, hermana. Así que…tienes que seguir adelante. No vamos a abandonar a nuestra madre, claro, pero tenemos que aprender a vivir nuestra vida siendo conscientes de quién es ella y quién será siempre, no podemos dejar que eso nos impida ser felices»
«¿De verdad tienes que marcharte?» dijo Regina abrazando a la hermana
«Alguien tiene que cuidar de los negocios de la familia. Y tampoco es que me vaya para otro país, voy a estar cerquita. Siempre que me necesites, solo tienes que llamarme y estaré aquí para cuidar de mi hermanita»
«Cuando tú me necesites, también yo estaré ahí» Regina la abrazó más fuerte…«Te quiero, Zel»
«Yo también te quiero»
«¿Qué haces fuera de la cama? Ya deberías estar durmiendo» dijo Regina en tono de reprimenda
«Amor, el médico dijo que ya estoy bien»
«Sí, pero no es bueno abusar»
«No lo haré, te lo prometo. Es solo que…me he despertado y no estabas a mi lado»
«¿Cómo supiste que estaría aquí?»
«Siempre vienes acá. ¿Ya olvidaste que fue aquí donde te encontré cuando volví de Londres? ¿Qué fue aquí donde hicimos las paces?»
«Nunca olvidaré esa noche…» Regina avanzó hacia Emma y puso su mano donde la muchacha había sido herida, donde ahora había una cicatriz «casi te pierdo…»
«Casi, pero no lo hiciste» Emma miró a la morena, podía ver la aflicción patente en su rostro «¿Qué te está incomodando? Sé que estás diferente desde que esto pasó…pensé en esperar a que te decidieras a contármelo, pero…no puedo verte tan afligida»
«Emma…mi madre casi te mata…» dijo Regina sin contener más las lágrimas «Nunca me voy a perdonar por eso…»
«¿Perdonarte? Tú no hiciste nada, mi amor»
«Pero esto sucedió por mi culpa…¿no lo entiendes? Si no hubiese vuelto contigo, esto nunca habría pasado»
«Si no hubieses vuelto conmigo, el dolor sería más profundo que este» dijo Emma señalando la herida «Regina, no me arrepiento de nada de lo que he hecho para estar contigo, pasaría por todo de nuevo si fuera necesario. Estar contigo fue una elección mía, y solo yo puedo acarrear con las consecuencias. Lo que pasó con tu madre no fue tu culpa, mi amor, ella no estaba bien…y tú no podrías haber hecho nada para impedirlo»
«Aun así lo siento mucho…»
«Sé que lo sientes, yo también lo siento…no quería que las cosas fueran así, pero lo son. Y…perdono a Cora, porque a pesar de todo, ella es la madre de la mujer que amo…y mi amor por ti es mayor que todo, mayor que cualquier resentimiento que pueda tener»
«Em…» Regina la abrazó con cuidado para no hacerle daño
Emma tomó el rostro de la morena y la besó delicadamente.
«Ahora que hemos dejado todo esto atrás, ¿qué tal si me dejas hacerte feliz como dije que haría?»
«Ya me haces feliz, mi amor»
«Pero quiero hacer más todavía. ¿Sabes?...He estado pensando, David y Mary van a tener un bebé…»
«¿Y?»
«Y…también quiero un bebé, contigo. ¿Imaginas a nuestra hija creciendo junto al de mi hermano? Sería…»
«Perfecto» completó Regina.
Emma sonrió
«¿Eso quiere decir…?»
«Que yo también quiero un hijo contigo, que lo quiero todo contigo. ¿Recuerdas que te dije que lo tendríamos todo?»
«Parece que fue una eternidad»
«Pero aún es verdad, quiero cuidarte y darte una familia. O en tu caso, aumentar tu familia»
«¿De verdad vamos a hacerlo?»
«Claro que sí, pero primero…» Regina metió la mano en el bolsillo y sacó dos anillos «Los llevo guardando un tiempo, esperando el momento perfecto, pero ahora me doy cuenta de que podría haber sido en cualquier momento, siempre que estuvieras tú…yo no quiero esperar, no quiero arriesgarme a perderte, quiero que seas mía para la eternidad…»
«¿Durante cuánto tiempo los llevas guardando?» los ojos de Emma brillaban entre lágrimas
«Desde que te mudaste a mi apartamento»
«¿Todo este tiempo?»
«Todo este tiempo…siempre supe que eras tú, Emma. Que era contigo con quien quería construir una vida. Que encontraríamos una manera para estar juntas al final…Sé que fuiste tú quien lo pediste primero, pero dame la satisfacción de pedirte que seas mi mujer» Regina miró a Emma expectante
«Todo lo que más quiero en esta vida es ser tu mujer» respondió Emma y las dos se pusieron las alianzas, una a la otra.
Regina agarró a la rubia por la cintura y la besó, besar a Emma era un camino tan conocido y aun así, siempre la dejaba en el mismo estado de nerviosismo, como si fuera la primera vez.
«Por fin…» la morena dijo en un susurro
«¿Por fin?»
«Por fin nuestro amor venció, mi pequeña»
FIN
