Holaaaaaaaaaaaaa
Espero que les guste este nuevo cap, si es así por favor me ayudarían mucho con un fav y si comentan me alegraría más pues me gusta saber si mi trabajo les gusta
-han entendido cuál es su misión- nos dijo Pain, ambos asentimos y recibimos el pergamino con los datos de la misión.
-tengan cuidado- dijo Pain mientras Caminábamos a la salida.
- como ordene líder-sama- serranos la puerta y caminamos fuera de la guarida.
-aaaaa pero que molesto- dijo Deidara una vez fuera de casa.
- no te quejes y camina, entre más rápido terminemos mejor- me encontraba leyendo algunos datos sobre el enemigo, según Pain eran de cuidado y no debíamos confiar nos.
- debemos ser cuidadosos con lo que hacemos, nuestros enemigos tienen habilidades muy buenas- le dije a Deidara pero el solo me arrebato el documento y lo hizo explotar.
- ¡heyyyy¡-
- estas son puras estupideces, no hay quien me gane- sin duda era un maldito prepotente.
- deberías dejar de ser tan engreído y ponerte más serio con esta misión-
- are are, no te preocupes esta misión es sencilla solo tenemos que robar un documento y listo misión cumplida-
- sí, pero los que cuidan ese pergamino no son simples ninjas- cuando Deidara quiere no entiende razones.
-ja, eso no me importa-
-no tienes remedio, algún día te van a matar- dije mientras miraba para otro lado.
- ¿te preocupas por mí?- escuche la voz de Deidara en en mi oído, me di vuelta y él estaba muy cerca de mí.
-haaa pero que haces- sentí la madera fría de un árbol a mis espaldas, él me tenía atrapada.
- ¿te preocupas por mí?- volvió a repetir.
-pu..pues claro que me preocupo por ti, te amo- le dije mientras me temblaban las piernas.
- ja, que ridículo, preocuparte por mí, entiende que NADA me va a pasar- cundo dijo esto se apartó y siguió caminando.
Deidara era mi novio desde hace poco, la verdad es que nos queríamos muchos pero su personalidad tan... prepotente, orgullosa y pesada era insoportable.
Seguimos caminando durante un largo rato más, todavía faltaba mucho para llegar a nuestro destino.
Mire en dirección a Deidara y este tenía las dos manos metidas en sus bolsillos, era seguro que estaba preparando su arcilla.
- no crees que es un desperdicio usar la arcilla de esa manera- dije mirando para otro lado.
-¿eee, a que te refieres?- voltio a mirarme.
-es un desperdicio hacer explotar la arcilla, siendo que podrías hacer esculturas muy bellas y... Eternas- cuando dije esa palabra Deidara paro de caminar y se giró por completo.
No debí decir eso. Yo compartía la idea de Sasori sobre que el arte debía ser eterno y eso había sido un gran problema entre Deidara y yo.
- ¿pero qué demonios estas diciendo?, el arte es un explosión, es momentáneo y nunca debería ser eterno, nada que sea eterno es bueno- podía ver la ira en sus ojos y debía admitir que daba miedo.
- esa es tu opinión pero la mía es diferente, yo digo que las cosas eternas son más bellas- yo no iba a ceder.
- pues si tanto estás de acuerdo con Sasori deberías irte con él y si quieres puedes ser su novia... a y si tantas ganas tienes puedes acostarte con el- ¿¡queeee¡? antes de que pudiera contestarle se dio la vuelta, dio un salto a los árboles y comenzó a correr muy rápido, la ira se reflejaba en sus ojos, Deidara en ese estado era capaz de muchas estupideces.
Intente seguirle el paso por entre los arboles pero por la desesperación de intentar alcanzarlo no me fijaba muy bien en donde pisaba, de un momento a otro no pude pisar en el tronco y caí fuertemente, afortunadamente logre amortiguar algo mi caída pero eso no evito que me lastimara el tobillo.
-carajo- intente moverlo pero dolía demasiado.
Intente analizar mi situación y ver cuáles eran mis posibilidades.
- bien veamos, estoy sola, tengo el tobillo posiblemente roto, estoy en...- toque el piso para saber qué tipo de tierra era- bien estoy en territorio enemigo, aproximadamente son las 8 de la noche y los vigías de la zona deben estar haciendo su recorrido en este momento, si a eso le sumo que Deidara debe estar ya a varios kilómetros de distancia, puedo decir que... no puedo estar peor- deje caer mi cabeza en el tronco de el árbol que tenía detrás y como pude me arrastre para acomodarme.
Esto sí que estaba mal y era seguro que Deidara no iba a venir por mí, mi situación no podía ir peor. Pero claro olvide que cuando dices que nada puede salir peor... es seguro que algo saldrá peor.
Empecé a escuchar unos ruidos por entre los árboles y de inmediato tome una shuriken, si eran pocos estaba segura que podría contra ellos.
Pero para mí mala surte de entre las sombras salieron una docena de hombres todos con una sonrisa en sus labios.
-baya baya, una linda chica, sola en este bosque, aparentemente lastimada, no todos los días tenemos tanta surte- dijo uno de ellos acercándose a mí, tenía el cabello castaño obscuro y una cicatriz en su mejilla derecha.
-aléjate de mí si no quieres morir imbécil- debía mostrarme firme y segura.
- ja seguro ¿una insípida niña como tú me va a matar?- de repente dos hombre me tomaron por los brazos y me obligaron a ponerme de pie.
-haaaaaaaaaaaaaaaaaaa- no pude evitar gritar por el fuerte dolor que sentí en mi tobillo al ponerme de pie.
- o pero que sorpresa, miren esto chicos, es un Akatsuki- sentí como de inmediato el ambiente se tensó al escuchar el nombre de la organización.
-tranquilos chicos, ella está herida y no creo que pueda hacer mucho después de inyectarle el suero- ¿suero? de repente sentí como algo se encajaba en mi nuca, el dolor de mi tobillo y ahora este eran muy fuertes, intente moverme pero sentí mi cuerpo en extremo débil, me sentía muy cansada y sin fuerzas.
- lo ven chicos ahora es más inofensiva que un gatito asustado-
-jefe escuche rumores de que en esa organización solo hay dos mujeres- escuche a un hombre decir de repente.
- si eso es cierto se imaginan el respeto y prestigio que tendremos cuando digamos que no solo matamos a una Akatsuki sino que también nos la cogimos hasta mas no poder, siendo ella una de las dos únicas mujeres de esa tan importante organización- cuando el hombre castaño dijo eso sentí un escalofrió recorrer mi espalda, esto no estaba bien, definitivamente no estaba bien.
- no temas pequeña, te puedo asegurar que vas a disfrutar mucho lo que te vamos a hacer-
Los dos hombres que me tenían sujeta por los brazos me estrellaron fuertemente contra el árbol en el que antes estuve recargada, mire al hombre castaño y este se comenzó a acercar a mí, tomo mi rostro entre sus manos y me acaricio la mejilla, sus manos se sentían muy ásperas y su olor era desagradable, se acercó más a mi estando a centímetros de mi cara.
- cuando terminemos con tigo vas a pedir piedad- después de decir eso hizo una señal con la mano y todos los demás hombres se acercaron.
De un momento a otro sentí muchas manos tocar mi cuerpo por encima de mi capa, pero sin previo aviso la rasgaron y pude sentir sus asquerosas manos por mis piernas desnudas, mis brazos y cuello, otras manos tocaban mis pechos que aún eran cubiertos por mi blusa tinta y ajustada. La sensación era repugnante.
-no no no, basta, ¡paren¡- no podía evitar gritar y llorara, no quería que me tocaran pero tampoco era capaz de defenderme, lo que me habían inyectado seguía teniendo efecto en mí.
El tipo castaño volvió su mirada y encontró la mía, con suma fuerza tomo de nuevo mi cara entre su mano.
- me pregunto qué sabor tendrán tus labios- yo no quería que me siguieran tocando y tampoco quería que me besara este tipo.
Mientras él se iba acercado a mis labios yo solo podía pensar en una persona... Deidara, yo quería que el fuera mi primer beso y que también fuera con él mi primera vez, pero ahora estaba en esta situación.
Aquel hombre repugnante estaba por besarme, cuando de pronto escuche una explosión cerca de hay. El hombre castaño se alejó de mí rápidamente, pero no soltó mi cara. Mire en la dirección donde sonó la explosión y de entre el humo pude detectar la voz de Deidara.
- se puede saber ¿qué carajo están asiendo con MI novia?- Deidara se acercó lentamente hacia nosotros.
- ¿tu novia? ja esta chica es una Akatsuki- dijo un hombre que tenía mi pierna entre sus manos.
-lo se imbécil-
- entonces sabes que es imposible que esta perra sea tu novia- dijo otro para después lamer mi mejilla, que asco.
- idiotas- cundo por fin la luz permitió que lo vieran, todos se tensaron de nuevo, una ráfaga de viento cruzo el lugar en ese momento y la capa distintiva de los Akatsuki brillo en todo su esplendor, escuche al Castaño pasar saliva. Muchas de las manos que me tenían sujeta, comenzaron a temblar.
- e..es un Akat...Akatsuki- dijo uno de los hombres.
- no lo voy a repetir suelten a Mi novia ¡en este mismo instante¡- todas las manos que me tenían sujeta me soltaron y todos los hombres se apartaron todos menos uno, el castaño me seguía tomando por la barbilla y en un movimiento brusco me jalo de la cintura y me pego a él.
- ¿no me escuchaste?-
- si..si te me acercas la... la... la MATO- sentí como un kunay se posicionaba en mi garganta.
- ¿matarla?- una sonrisa se dibujó en los labios de Deidara y de repente el tipo me soltó, caí al piso pues no me podía sostener yo sola, mire al tipo y este tenía una serpiente de arcilla presionando su brazo.
- las únicas martes que habrá hoy son las de ustedes-
Mire en dirección a los demás hombres y todos eran sujetados por serpientes, arañas o alguna otra de sus creaciones.
Deidara se acercó a mí, me levanto del piso y me acomodo en su espalda, yo me agarre fuerte de él y vi como hacia su posición de manos.
-KATSU- y al decir esto todos los hombres que estaban atrás de nosotros exploraron, podía oír sus gritos de dolor, junto con los gritos del hombre castaño quien solo había perdido su mano, los gritos de todos inundaban el ambiente y aun sin ver a Deidara a la cara sabía que lo estaba disfrutando, yo por mi parte solo me recosté en su espalda y cerré mis ojos, podía sentir como el suero iba perdiendo efecto.
- piedad- pidió aquel hombre, no sabía lo que pasaba pero no debía ser nada bueno para el.
- creo que mi novia también la pidió pero ni tu ni tus hombres se la dieron, así que ¿por qué habría yo de tenerla con tigo?- la voz de Deidara sonaba fría y en cierto modo hasta a mí me daba miedo.
-KATSU- eche un grito y después la gran explosión. Me aferre más al cuerpo de Deidara.
Caminamos en dirección de vuelta a casa, pero aun no habíamos terminado la misión no podíamos volver.
- Deidara, no podemos volver, la...-
- ¿misión?, toma- dijo dándome el pergamino que habíamos ido a buscar.
- ¿cómo lo obtuviste?-
- ese desagradable tipo lo traía con sigo y una de las serpientes se lo quito, te dije que eran unos inútiles-
- ya veo- fue todo lo que dije y me volví a recostar.
Deidara paro de repente, levante la vista y el solo miraba al frente. Me bajo con cuidado y me coloco en un árbol, él se agacho y comenzó a revisar mi tobillo.
- no está roto, pero si está muy lastimado, fuera de eso creo que no tienes ningún golpe más, ¿cómo te sientes?-
- bien- Deidara aún tenía mi tobillo entre sus manos cundo levanto la vista y me miro, su mirada se notaba preocupada pero de repente cambio a una seria y algo molesta.
-¡vez lo que tu estúpido arte eterno te causo¡-
-¿qué?- no podía creer sus cambios de humor y yo que pensé que el bipolar era Zetsu.
- el arte eterno es estúpido y que tú creas en él te convierte en estúpida y por eso te pasan cosas como estas-
-Deidara- le dije ignorando su comentario. El solo me miro.
-¿enserio crees que todo lo eterno es estúpido?- agache mi cabeza pues no quería que me viera.
- sí, es estúpido, inútil y no debería existir- estaba muy seguro de lo que estaba diciendo y eso dolía.
- entonces...¿cuánto durara nuestro amor?- le pregunte sin rodeos.
- ¿eeee?- no se esperaba la pregunta, eso era obvio.
- dime, ¿cuánto durara esto? ¿Por cuánto tiempo me vas a querer? años, meses, días... horas- entre más lo pensaba más me lastimaba.
- ¿por qué me preguntas eso?-
- tú dices que todo lo eterno es estúpido y demás, es por eso que quiero saber por cuanto tiempo me vas a amar, así podre estar preparada para cundo te canses- sentía un nudo en mi garganta y como se me empezaba a ir la voz.
- ...- el no dijo nada.
- ¿Deidara?- lo llame.
-...- pero el siguió sin contestar.
-Deid...- lo iba a llamar de nuevo pero sus labios me interrumpieron.
Deidara me había tomado por sorpresa, me besaba de una manera muy apasionada pero a la vez muy dulce, sentí como pasaba su lengua por mis labios pidiéndome permiso para pasar, yo abrí mi boca dándole permiso y sentí su lengua entrar a mi boca, rápidamente comenzó una especia de danza entre nuestras lenguas, era como si no quisiéramos separarnos nunca, pero la falta de oxígeno se hizo presente y tuvimos que separarnos. Rompimos el beso lentamente, pero nosotros no nos separamos, juntamos nuestras frentes y el tomo una de mis manos con la suya, mientras ponía la otra en mi mejilla.
- te amo, te amo mucho y por ti soy capaz de creer en todo, hasta en lo eterno- sus ojos azules me resultan tan cautivadores en ese momento.
- Akira de todo lo que hay en este mundo puedo decirte que lo único eterno para mi es el amor, ESTE AMOR- levante mi vista sorprendida por las palabras de Deidara.
- De..Deidara-
- Akira, a partir de este momento puedo decirte que el único arte eterno es el arte del amor-
Sonreí y lo abrece fuertemente, el me beso nuevamente pero más lento y tierno, cundo nos separamos el me sonrió y se puso de pie, me tomo entre sus brazos y me acomodo de nuevo en su espalda.
Camino unos minutos hasta que de pronto hablo.
- amm Akira ¿te puedo pedir un favor?- dijo el algo ¿nervioso?.
- dime, ¿qué quieres que haga?-
- ¿podrías no decirle a Sasori-sempai que dije que creía en el arte eterno? no dejara de molestarme si se lo dices-
- jaja, claro Dei, no le diré nada a Sasori, será nuestro secreto- le dije riendo y abrazándolo.
- gracias, te amo-
- y yo a ti- me recosté en su espalda dispuesta a dormir, enserio me sentía cansada.
Seguimos nuestro camino a casa, yo me estaba quedando profundamente dormida.
Ser novia de Deidara quiere decir: enseñarle al más prepotente, arrogante y engreído de todos... que EL ARTE DEL AMOR PUEDE SER ETERNO.
