Sí lo se, primero este capítulo es realmente corto, segundo, llevo un mes sin actualizar, tercero, el capítulo, miren que lo digo yo, esta echo m*erda, si lo sé, y sí lo siento, se que no es lo que algunos esperaban, pero enserio, me quede fascinada, con sus Reviews, wao, a las dos horas de subirlo tuve el primero, y si me emocioné, y no se para que me molesto con esto si seguro nadie lo lee, pero igual, oigan enserio, sorry¡, prometo que el proximoo cap si sera, lo que esperan vale... y oigan ya vieron es Winter Finale, me quede asi como que WTF¡ osea yo se que es un deseo y todo, pero hubo tantas incoherencias, que mejor, aqui lo dejo, dejen en los reviews, si quieren su opinión vale... y otra cosa si esta vez tratare de actualizar mas seguido... no me maten please,...
Verán les voy a contar algo, es que desde el ooooootro día tengo una idea para un nuevo fanfic y esta buena enserio... y me ha bloqueado las de este, ademas que tambien tengo otro escrito en papel, que no creo que lo publique nunca xD, pero enserio tengo una idea como quien diría para chuparse los dedos... así que no me maten y prometo que en el proximo capi de este empiezo a subir el otro si, y obvio es Swanqueen, ya saben #SwanQueenamorir
CAPITULO II - ¿CITAS?
-Así que su final feliz, ¿eh?, y dime Cupido ¿Cómo piensas hacerlo, eh?- decía Ruby mientras acompañaba a Emma tomándose unos tragos.
-Eso es lo peor, aún no se qué mierda voy a hacer, ni siquiera sé porqué prometí, eso, la vi ahí, tan vulnerable, tan desprotegida, y todo por mi culpa, es que….¡mierda¡ debí haber hecho caso a Rumplestilskin, o a Killian, pero ¡no¡, soy una Charming y mi espíritu de salvar a todos tenía que aparecer, destruí su final, feliz, Ruby, se lo quité de las manos, ella me odiará seguro, por eso, t..tengo que cumplir esa promesa, así sea lo último que haga- dijo Emma con lágrimas en los ojos, cada palabra era cierto, le había arrebatado la felicidad a su amiga.
-Suenas igual que ella- dijo Ruby mientas tomaba un trago, confundiendo a la rubia, quien la miro como animándola a seguir y decirle a que se refería. -"juro que destruiré su felicidad, así sea lo último que haga"- dijo la loba, tratando de imitar seguramente la voz de Regina- fue lo que Regina dijo, antes de lanzar la maldición oscura, y míranos, aquí, ella cumplió.- dijo Ruby, como queriendo dar a notar que Emma podía cumplir con esa promesa.
-Pero, esto es diferente, no voy a lanzar una maldición, ni siquiera puedo lanzar una maldición, con las justas y puedo deletrear "Maldición", mira, M-a-l-d-c-n, Oh¡ mierda¡ ni siquiera eso puedo hacer- se dijo mientras tomaba otro trago, a lo que Ruby reía; ya estaban algo mareadas la verdad -Mierda, Ruby, esto no se trata de una maldición, se trata de la felicidad de Regina, una felicidad que tengo que recompensar.-dijo la rubia, mientras se levantaba dejando dinero para pagar los tragos, y se encaminaba con dirección a la puerta.
-¡Eh¡, y que tal si le haces que tenga citas, con la gente de Storybrooke- dijo la loba mientras se levantaba y recogía todo lo que quedaba en la mesa.
-No lo creo- dijo Emma sonriendo –Regina primero me incineraría antes de tener una cita con alguien- dijo razonando –aunque no es tan mala la idea, gracias Ruby- dijo Emma mientras salía del establecimiento dejando a Ruby para que atendiera a Leroy que acababa de entrar.
Emma estaba llegando a casa de Snow, se le había hecho tarde, ya eran por lo menos las, 00:30 y tenía que llegar sin hacer ruido, o acabaría despertando al pequeño Neal, y por ende también a sus padres. Se dispuso a abrir la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, pero maldita sea¡ la casa era "un poco vieja, no¡ qué va, esta era la casa más vieja de todas" pensó mientras trataba de aligerar el crujido proveniente de la puerta abriéndose para dar paso al interior del living. Emma paso a la pequeña sala de casa de su madre, para luego cerrar la puerta detrás de ella, muy, muy, despacio, y dirigirse de puntillas, hacia su habitación, y lo habría logrado de no ser, porque sus llaves se le cayeron de las manos, provocando un estruendoso ruido, que despertó al pequeño Neal, y por supuesto, a sus padres.
-¿Quién está ahí?- ordenó saber David, apuntando hacia las oscuras escaleras, inútilmente con su arma.
-Culpable- dijo Emma alzando los brazos en señal de rendimiento, aunque nadie la pudiera ver en la oscuridad.
-¡Emma, pudiste habernos matado del susto¡, o peor aún ¡tu padre pudo hacerte daño con el arma¡, ¿qué pasa?, ¡¿qué haces abajo a estas horas?¡- dijo Snow tan rápido que Emma con sus tragos de mas, solo alcanzó escuchar, "Emma, Matado, Tu padre, Arma, Pasa, Abajo y Horas" dejándola atónita.
-¿¡Quién le hizo daño a David¡?, ¡¿Por qué nadie me avisado antes?¡- exigió ahora saber la Princesa de Chaqueta Roja, mientras subía eufóricamente, las escaleras, aunque un tanto patosa, por lo mareada que estaba, o sea que en vez de subir, como toda una heroína, lo hizo resbalándose, por cada escalón que pisaba, por lo que al final quedó, besando el último escalón de las escaleras de la casa de su madre.
-¡Emma¡- dijo Snow antes de ahogar un sollozo, preocupada por su hija -¿Te has hecho daño?- preguntó ahora temerosa.
-Au, au, au, au- se quejó Emma - De hecho, ¡no¡ ¡porque no me dices que pasó con David¡- gruñe Emma enojada, y tambaleándose por los tragos de más.
-Ay, Emma, nada, nada, vete a dormir- dice Snow mientras bosteza y se resigna a que Emma se explique porque la hora de su llegada.
-Mamá¡- espeta la recién llegada, pero su madre ya está acurrucada entre sábanas, mientras David, que acababa de hacer dormir al pequeño Neal, se acuesta junto a ella y la abraza –Ah¡- gruñe Emma.
Resignada, nuestra salvadora, se mete a su cama, y se deja llevar por los brazos de Morfeo, hacia un mundo donde quizá ella no haya sido la causante de la infelicidad, de Regina, sino mas bien, la causante de sus risas, de sus miradas de cariño, de sus muestras de ternura, en fin, un mundo donde ella sería la única causante de su felicidad…
Al otro lado de la ciudad, la puerta de una mansión solitaria se abría, y daba paso, al sonar de unos tacones cansados, unos pasos, que se arrastraban por la alfombra que detallaba "Welcome", y al mismo, tiempo, con la misma desgana, se oía el rechinar de las bisagras de la gran puerta blanca, con un 108 en el frente, cerrándose.
