Disculpen por todo el tiempo que les he hecho esperar para leer la continuación de este fic, muchos proyectos en desarrollo junto con las cosas que pasan en la realidad, pero aquí está el segundo capítulo

Sensación de olvido

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Un paso a la vez

Dos pares de ojos se miraban fijamente en la entrada de aquella casa que parecía haberse congelado en el tiempo. Sakura no se esperaba recibir la visita de Hinata, debía ser un sueño o alguna broma pesada de Ino. Pero ahí estaba, justo enfrente. Hinata la había visitado.

-Hi-Hinata...- no sabía qué más decir, y el que su nueva amiga la viese de esa manera tan tímida y hermosa no la ayudaba en absoluto.

-V-vine para traer tu cuaderno. Como soy la encargada de la clase, tengo el deber de cerciorarme de que no se quede nada olvidado en el salón, y encontré tu cuaderno en tu asiento, por lo que decidí traerlo.

-¿Pero cómo pudiste saber dónde vivía?- Sasori (desde la cocina) miraba a la visitante con tanta atención como Sakura luego de hacer esa pregunta.

-P-pues... le pregunté a Ino por tu dirección- respondió con un hilillo de voz que aún así Sakura y Sasori lograron escuchar con claridad.

Sakura miraba con sorpresa, como si fuese la primera vez que escuchara ese nombre en su vida, pero ello era en realidad porque creía que por primera vez en su vida era oportuno que Ino fuese tan entrometida. Sasori seguía sin hablar, mirando todo desde el seguro anonimato que le brindaba estar en la cocina. El muchacho sonrió con alegría por ver que Sakura se mostraba de esa manera tan enternecedora y (a su parecer) graciosa a la vez, pues hacía mucho tiempo que no había visto sonrisa alguna en su hermana. De hecho, casi no recordaba la última vez que Sakura dejara de poner mala cara ante su presencia, aunque posiblemente esto se daba porque ella no se había dado cuenta de su presencia, cosa que en cierto modo le hacía sentir un poco de amargura y tristeza.

-Disculpa por lo que hice- dijo Hinata de pronto, haciendo que Sakura se sintiera bastante extrañada, pero Hinata vuelve a hablar antes de que la anfitriona tuviese la oportunidad de preguntar-. Leí sin querer tus apuntes, y vi que estás mal con tus calificaciones. Con las justas podrías pasar al próximo año a este paso, y por eso quisiera ayudarte a estudiar. Espero no ser demasiado inoportuna- dice con tanta rapidez que casi convertía toda la frase en una única palabra.

-Etto... S-supongo que está bien, Hinata. Puedes subir si quieres- invita algo vacilante pero a la vez bastante feliz de ver que Hinata quería ayudarla.

Ambas chicas suben a paso lento las escaleras hasta desaparecer de la vista de Sasori, quien aún no se había movido para espiarlas sin que nadie molestara. El teléfono del muchacho empieza a sonar ya después de que todo pasara, responde sin falta y resulta ser su novia.

-Moshi moshi. Oh, así que eras tú, Temari... No, no estaba haciendo nada especial, es sólo que Sakura tiene una nueva amiga... Sí, parece ser muy amable, además se tomó la molestia de llevarle los apuntes que se le quedaron... ¿Eh? ¿Cómo que me escucho muy emocionado?... Mejor te veo en la heladería, ahora puedo ir porque estoy libre en el trabajo... De acuerdo. Nos vemos- cuelga la llamada, deja su terminada labor en la cocina y se dirige a la salida de la casa.

Parecía no pasar nada fuera de lo ordinario, pero al salir encuentra a dos sujetos sospechosos semiocultos detrás de la casa de un vecino. Sasori no se sentía en absoluto confiado de aquellos personajes de desagradable aspecto, así que se aseguró de cerrar bien la puerta y se fue sin dejar de mirarlos disimuladamente. Esperaba que su hermana menor y su amiga estuvieran bien.


Habitación de Sakura

Las dos jóvenes colegialas no perdieron el tiempo en preámbulos y dejaron al alcance todos los cuadernos y textos para estudiar. Hinata estaba realmente preocupada por ayudar a Sakura a mejorar sus notas, pero Sakura pensó en un principio que sólo se trataba de la responsabilidad de la joven de ojos perlados. Hinata no desaprovechó cada oportunidad para ayudar a Sakura en todo, estaba extrañamente feliz de ayudar a alguien, a pesar de que antes siempre ayudaba a quien se lo pidiera y no tenía estas mismas sensaciones, era algo absolutamente inexplicable.

Sakura llevaba tiempo deseando estar así de cerca de Hinata, siempre lo negaba aún frente a sus amigas, y la principal razón de ello era que no comprendía qué motivaba ese deseo de estar tan cerca, como si no hubiesen más personas que fuesen aunque sea la mitad de agradables que ella, simplemente no concebía qué tenía Hinata de especial, pero aún así lo era.

-Sakura-san... ¿Te ocurre algo?- la anfitriona se pone más roja que un tomate cuando se da cuenta de su distracción, por lo que sólo niega enérgicamente.

-¡No te preocupes! Sólo trataba de entender estas líneas tan complicadas, es todo- con algo de apuro, Sakura revisa sus cuadernos y hunde su rostro en uno para que Hinata no viera su descontrolado rubor.

El silencio que se hace de pronto en la habitación se torna bastante incómodo, especialmente para Hinata por su gesto que para Sakura no pasa desapercibido. Tal vez deseaba decirle algo, no sabía qué, pero así era. El problema era que Sakura tampoco tenía idea de qué sería útil decirle. Por el momento ambas estaban encajonadas.


Con Sasori

-¡Siento la tardanza, Temari!- saluda Sasori que llegaba casi corriendo a donde lo esperaba la mencionada rubia.

-No te preocupes, yo también tuve un par de cosas que me habían retrasado- dice Temari que se levantaba de una banca que estaba justo enfrente de la heladería que habían acordado-. Me dijiste que tu pequeña hermana tiene una nueva amiga que la hace actuar un poco mejor de lo usual, quiero escuchar lo que tengas que decir sobre eso.

-Claro, pero primero vamos a lo nuestro, ¿de acuerdo?- Temari sonríe a la propuesta de Sasori, y ambos empiezan a pedir los helados que más les gustara.

La elección de Temari es bastante simple: chocolate y vainilla. Sasori pide el suyo de menta y ron con pasas y así ambos se sientan en la banca donde antes estaba Temari sola y se quedan un rato en silencio viendo a los niños jugando con las palomas y algunas personas lanzando monedas a la fuente que estaba en el centro de aquella plaza. Una vez que acaban con sus helados, Temari resopla y toma nuevamente el tema del que quería hablar finalmente.

-Dijiste que Sakura tiene una nueva amiga.

-Sí, y si no mal recuerdo, su nombre es Hinata- Sasori se apoya contra el espaldar de la banca y mira el cielo un minuto sin parar su respuesta-. Al parecer esa chica estudia en la misma escuela que ella, pero nunca antes la había visto, o al menos no frente a la casa. Debiste ver a Sakura, parecía una niña pequeña a la que le están ofreciendo ricos caramelos, incluso quise tomarle una foto- Temari ríe divertida y luego le indica a Sasori que continuara-. En serio extrañaba verla así, ver a aquella Sakura que se reía por casi cualquier cosa y parecía no conocer de la tristeza o la amargura. Supongo que esa chica Hinata debe ser alguien realmente especial para ella.

-Si no te conociera tan bien, juraría que sugieres que tu hermana se enamoró de su compañera- Sasori sonríe de lado y mira atentamente a Temari-. Siempre he deseado saber qué fue lo que ocurrió entre Sakura y tú, pero hasta ahora no me has dicho nada más que ese clásico "estamos peleados". Quisiera que por una vez me contaras otro cuento, Sasori.

El muchacho vuelve a mirar al cielo, abre su boca para luego volver a cerrarla, como si intentara decirle algo a Temari pero luego se retractara. Le parecía incómodo decirle a alguien, incluso a su propia novia, cuál era el problema que tenía con su hermana menor. No sabía qué decir, pero Temari trataba de animarlo para que finalmente le contara una de las pocas cosas que Sasori aún no había compartido con ella. Finalmente Sasori toma aire y responde sólo una parte de lo que Temari deseaba saber.

-¿Recuerdas que cuando nos conocimos en secundaria preguntaste si yo era huérfano?- Temari asiente algo confundida y creyendo que Sasori intentaba desviar nuevamente el tema- Esa vez no te dí una respuesta clara, y desde entonces asumiste que lo era, pero la verdad es que Sakura y yo no éramos huérfanos. Nuestro problema es que fueron nuestros padres quienes se olvidaron de nosotros.

Sasori parecía no mostrar ninguna emoción mientras decía aquellas cosas, pero Temari no pudo evitar que se le cayera un poco la mandíbula y mirara con mayor atención que nunca a su novio. Jamás había visto ni oído nada acerca de los padres de Sasori, y desde siempre los había asumido como muertos, algo que por mucho tiempo había sido apoyado por el funesto silencio del pelirrojo, por lo que ese dato le dejó un sabor bastante extraño que no supo cómo definir en ese momento.

-Vaya, eso fue...

-¿Perturbador?- se adelanta Sasori, y Temari asiente- La verdad es que la historia que se esconde tras ellos y tras Sakura y yo es mucho peor que eso, por eso me incomoda mucho hablar de eso.

-No te culpo, Sasori- dice Temari y hace a un lado un flequillo rebelde que se le atravesaba en la cara-. A mi me daría mucha vergüenza decir algo así de mis padres. Ellos son nuestro primer ejemplo en la vida, y por eso los niños pequeños suelen burlarse de aquellos que tienen un padre fracasado o criminal, o cuando no lo tienen, pues siempre se suelen ver a los padres como la imagen de lo que nosotros podríamos ser en el futuro.

Sasori no responde a esa reflexión de Temari, sino que más bien le sonríe y le pasa un brazo por la espalada para indicarle que sólo quería relajarse un poco. Temari ahora comprendía que si quería saber lo que había pasado, lo mejor que podía hacer era ir lentamente y no forzar a Sasori, pues esa bomba que recibió fue bastante impactante.

-Mañana nos toca otro aburrido día en clases- dice de la nada Sasori, sacando a Temari de su pensamiento-. Sólo espero que los temas para los exámenes no sean muy complicados.

-Para ti todo es complicado, Sasori- se burla Temari haciendo alarde-. Supongo que deberías ser más como yo, quien tiene las mejores calificaciones y nunca llega tarde a clases.

-Opino que eso es realmente admirable en ti, Temari- la rubia se ruboriza de pronto, pero no hace ningún esfuerzo para evitar que Sasori la viera-. Es verdad que soy algo desaplicado, un punto en el que Sakura y yo nos parecemos muchísimo más de lo que ella quisiera admitir, para serte sincero.


Casa de Sasori y Sakura

Sakura apenas había progresos en sus estudios, no tanto porque le parecía difícil lo que estaba estudiando, sino porque se le dificultaba prestar la debida atención. No podía quitar su vista de encima de Hinata más de diez segundos seguidos, siempre había algo que la incitaba a verla, ya fuera su rostro, su gesto, sus manos, sus pechos... No, eso sí que no, ni que ella fuera Ino... Su delicada piel, sus ojos, su cabello... No podía evitar sudar de nerviosismo al pensar que tal vez podría realmente gustarle.

Sakura jamás se había sentido realmente atraída hacia ningún chico, ni siquiera había estado ilusionada cuando en un par de ocasiones antes de finalizar primaria la habían invitado a ir al cine y se negó, pero nunca antes se había molestado en pensar sobre ello. Tal vez era demasiado pequeña para tomar esas cosas en cuenta, o tal vez era su despiste en su máxima expresión, pero la cosa es que esta vez no podía dejar de ver a Hinata. Sus ojos sólo podían enfocarla a ella.

-¿Sakura-san?- la ojiverde se sobresalta y se da cuenta que Hinata la mira algo extrañada y nerviosa- ¿Ocurre algo?

-No, estoy bien, Hinata- se las arregla para mentir Sakura con el tono de voz más normal posible.

Luego de lo que para ambas fue una eternidad, o tal vez un instante efímero, había llegado la hora de que Hinata tuviese que regresar a su casa, por lo que llamó a su casa para que enviaran al chofer que la iba a recoger, y esperó cerca de la puerta hasta que el claxón de la limusina de su familia anunció su llegada. Era el momento de irse.

-Nos vemos mañana en clases, Sakura-san.

-De acuerdo, Hinata.

Sakura empieza a sentir un vacío al ver que HInata ya se iría. Justamente Sasori estaba regresando de su cita y mira a las dos chicas en la entrada, por lo que decide esconderse detrás de los arbustos de la casa vecina para ver todo. Sakura sigue tímidamente a Hinata hasta que ambas llegan a la puerta de la limusina, ambas se miran por un breve instante. Sakura no se dio cuenta de cómo fue que pasó, pero el caso es que Hinata fue llevada por un repentino impulso de darle un suave beso en la mejilla.

-¿Hinata?

-Ojala hubiese estado Temari para ver esto- susurra para sí mismo Sasori con una media sonrisa.

Sin decir nada más, Hinata entra rápido al auto y el chofer cierra la puerta mientras miraba a Sakura con una ceja alzada. De pronto el tiempo se había congelado para Sakura, quien con sus dedos toca el lugar de la mejilla donde fue besada, la limusina se va y ella se queda parada allí viendo cómo Hinata se alejaba. Sasori también estaba sorprendido por aquella reacción, pero algo lo saca de aquel trance.

Aún escondidos se encontraban aquellos sujetos sospechosos que Sasori había visto antes, pero más que eso, los vio girar sus rostros hacia donde iba el auto de la familia Hyuuga. Sasori comprende inmediatamente lo que estaba pasando mientras aquellos sujetos decidieron irse de allí.

-"Van tras ella..."

CONTINUARÁ...


Después de mucho tiempo he subido el segundo capítulo, pero igual tendrán que esperar nuevamente, sólo que esta vez espero que no sea tanto como esta vez. Un saludo a Aerith Sakura y a todos los que lean este capítulo, y de inmediato me despido hasta que vuelva a actualizar.

Hasta otra