Capitulo 2
Un alienígena real
Se replanteó lo sucedido, había terminado en el cráter dejado por un artefacto en forma de esfera. Se negaba a pensar que se trataba de una nave extraterrestre pero la ausencia de paraje en el área y el gran cráter apuntaba a que fuera lo que fuera había caído del cielo. ¿Desde cuándo estaría ahí? Bueno, si el informe que le había enviado el Doctor Gero a su padre era cierto, lo más seguro es que estuviera ahí desde la noche anterior. Los arboles aun humeantes alrededor lo confirmaban sin duda.
Nunca confió en ese hombre, le parecía bastante extraño que le hubiera dado alguna información veraz a su padre, cuando era evidente su envidia hacia él, aun cuando eran socios en algunos negocios.
¿El hombre que estaba dentro aun estaría vivo? Se veía demasiado humano como para tratarse de algún ser extraterrestre, quizás se tratará de una prueba de alguna nueva aeronave del ejército, aunque eso era poco probable pues era la corporación cápsula la encargada de suministrar tecnología al ejército.
Bueno por el momento su principal preocupación era salir de ese lugar, después vería como ayudar al hombre. Noto un pitido extraño en la máquina, como si hubiera sido activada y rápidamente intento retirarse sin éxito.
La compuerta de la nave empezó a abrirse, ella intento alejarse por el cráter, pero resbalo y terminó cayendo dentro de la nave, más exactamente sobre el hombre el cual parecía seguir inconsciente o muerto.
Asustada intentó salir rápido del lugar sin importar que sus movimientos pudieran lastimar al hombre que estaba bajo ella.
Él dejo escapar un gemido de dolor, el cual llamo su atención. Al parecer después de todo no estaba muerto.
Intentó tranquilizarse, entrando en pánico no conseguiría salir de ahí, ella era un genio, no una chica cualquiera que se espanta por cualquier cosa.
— O— oye… t— te encuentras bien? — Preguntó algo nerviosa. — ¿Es— ta— tas vivo?
Pero el hombre pareció no reaccionar, lo observó mas a detalle, su rostro se encontraba magullado, y con quemaduras al lado de la cara y el otro lado casi cubierto por la sangre que emanaba de una gran herida en su cien. Sus facciones no podían apreciarse bien, pero por lo que se veía parecía ser un hombre atractivo. Su cabello era negro como la boca de un lobo con un peinado extraño. Uno de sus brazos parecía estar en un Angulo raro, como si estuviera roto, estaba vestido con un traje azul también quemado en algunos lugares, y una armadura casi en pedazos cubierta de sangre y tierra.
— ¡Vamos. Bulma! ¡Hay que salir de aquí! — Se dijo mientras vea como salir.
Era evidente que salir arrastrando al hombre sería imposible, incluso salir ella le acarrearía trabajo.
— ¡Señorita, Bulma!¡Señorita, Bulma! ¡¿Se encuentra usted bien?!— Preguntó uno de los guías que había contratado su padre.
— ¡Upa! ¡No sabes cómo me alegra escucharte! — Le gritó desde donde estaba.
— Espere un momento, atare una cuerda para bajar por usted.
Un minuto después se encontraba a su lado.
— Cuidado Upa, hay un hombre bastante herido aquí. — Le dijo volteando a ver al sujeto.
Cuando por fin estuvieron fuera, saco una capsula que contenía elementos de primeros auxilios entre ellos una camilla.
— Ahora Upa, baja por el hombre, y por favor ten mucho cuidado, al parecer se encuentra bastante herido. Trata de inmovilizarlo en la camilla para no causarle más daños. Yo usare un helicóptero para bajar la camilla. Afortunadamente esta área a quedado bastante despejada, por lo que no creo tener problemas para utilizarlo.
Una hora más tarde se encontraban ambos en el helicóptero rumbo a la corporación capsula.
— Upa, muchas gracias por todo, no sé qué hubiera hecho sin ti.— Dijo con sinceridad.— Ahora quiero pedirte un favor, lo he estado pensando a detalle, y creo que no es conveniente que nadie se entere de lo que ha sucedido.
— Pero señorita, su padre se preocupará. — Comentó el nativo.
— No te preocupes por eso, le envié un mensaje contándole que regresaría a casa.
Ya en la corporación capsula se ocupó de instalar al hombre en una de las habitaciones, que se utilizaban como enfermerías en caso de accidentes en los laboratorios.
— ¡Santo, Dios!— Comentó su madre al entrar tras ella. — ¿Pero que le ha sucedido a este pobre hombre?— preguntó angustiada.
— Ahora no puedo explicarte mucha mamá, ¿podrías pro favor ayudarme a curar sus heridas?
— ¡Pero claro, Cielo! Pero antes habrá que llamar a un médico. — Se dirigió a la entrada.
— ¡No! Mamá, confía en mí, por el momento no creo que sea prudente. — comento mientras continuaba limpiando las heridas del desconocido.
Con ayuda de Upa continuaron atendiendo al hombre, limpiaron sus heridas y retiraron la armadura rota.
— ¡Santo cielo!— Gritó su madre alarmada nuevamente.
— Mama, ¿Ahora que sucede? — Preguntó Bulma aun suturando la herida de su cabeza.
— ¡Tiene una cola!— Dijo apuntando hacia la extremidad peluda que se encontraba laxa junto a su cuerpo.
— ¿Qué? Pensé que se trataba de un cinturón. — Dijo Bulma muy sorprendida, tocando el miembro con cuidado. — Esto es realmente increíble.
Con ese descubrimiento algo quedaba realmente claro para Bulma. Después de todo no parecía tratarse de un humano como había querido pensar. No podía negarse más a las evidencias. Frente a ella, se encontraba un alienígena.
Continuara.
Muchas gracias a Mackenzie Monyer, Saiya502 y Majo29 Por leerme. Espero les guste este capitulo también =D
