Advertencia: Naruto y Naruto Shippuden pertenecen a Masashi Kishimoto y a quien sea que él desee delegar la propiedad o parte de ésta. Y ahora sí podemos empezar.
El momento del rescate
Sasori había pasado cerca de una hora dando los detalles recibidos acerca de la información recibida a Sakura, Ino y Tenten. Las tres chicas se alegraban por saber que finalmente habrían acciones concretas para el rescate de Hinata, pero ninguna estaba tan alegre como Sakura, quien por cierto también era quien ponía más atención a las instrucciones que había recibido Sasori. Temari llega a la habitación también y parecía estar igual de contenta que el grupo.
-He escuchado sobre la llamada de esos criminales y sobre la movilización de la policía- dice la rubia mayor apenas abre la puerta-. Por eso es que he venido, y también quise saber cómo estaba Sakura.
-Estoy bien. Muchas gracias, Temari-san- asiente Sakura sonriendo por primera vez desde antes del incidente en el parque.
-Ya les estaba contando sobre lo que tenía que hacer yo para apoyar a la familia de Hinata y a la policía en cuanto empiecen las labores de rescate mañana, Temari- dice Sasori con toda calma-. No digo que vaya a ser fácil, pero esta vez vemos una posibilidad bastante prometedora, tomando en cuenta lo mucho que la policía se ha dedicado a investigar a esos dos.
Las chicas se mostraban conformes con lo explicado, y Sakura estaba deseosa desde ese momento de salir corriendo para abrazar y reconfortar a Hinata, quien seguramente estaba asustada en donde sea que estuviera.
Escondite
-Deidara, ya hice la llamada al tal Hiashi, ¿y ahora qué?- preguntaba Hidan como si fuera la primera vez que hacía una llamada telefónica.
-Pues sólo queda esperar a que llegue mañana, baboso- responde Deidara mientras se servía cereal pero sin leche-. Seguramente el padre de esta chica debe estar temblando de miedo, y sin duda debe estar dudando sobre si llamar a la policía, igual que todos los idiotas que hemos chantajeado en el pasado, hmp.
Hinata estaba escuchando sin mucho interés lo que estaban conversando sus captores, pero al escuchar que su padre ahora estaba pensando en la entrega del rescate estaba algo preocupada por que algo pudiera ir mal. Deidara continúa comiendo su cereal seco y Hidan se vuelve a desaparecer, quién sabe a hacer qué.
Al día siguiente
Hiashi Hyuuga se adentra solo en el parque donde había estado Hinata cuando fue secuestrada, y ciertamente estaba muy asustado por lo que podría pasar, a pesar que sabía que fuera del parque había toda una brigada de policías y agentes de inteligencia que estaban haciendo seguimiento a distancia, de hecho muchos de los policías estaban en los techos de algunos edificios cercanos mientras usaban miradores telescópicos para cerciorarse que todo estuviera bien. Sasori estaba con los policías, y a su lado estaba Temari, ambos cruzando los dedos por el éxito de la misión. Ino y Tenten debieron quedarse en el hospital junto con Sakura, pero de cualquier modo Sasori les había prometido llamarlas en cuanto termina todo aquello y tuvieran a Hinata a salvo, y desde luego iba a cumplir con su promesa, pase lo que pase.
-De acuerdo, señor Hiashi, en cuanto llegue al lugar de encuentro debe estar frente a los secuestradores y dejar el rescate en el suelo. A ellos les gusta bastante ese tipo de procedimiento- Oonoki daba las instrucciones desde una radio en la patrulla.
Hiashi no respondía para no levantar sospechas de parte de Deidara y Hidan, quienes estaban justo enfrente de él con Hinata detrás, atada de manos y pies y también amordazada. Hiashi quería desde ya correr y sacar a su hija de ahí, pero primero tenía que asegurarse que esos dos le abrieran paso para que así pudiera tenerla.
-¿Trajiste el rescate, hmp?- pregunta Deidara con evidente interés.
-Aquí está lo que me pidieron- Hiashi lanza ante los criminales una mochila repleta de dinero, y éstos empiezan a ver su contenido-. Ahora quiero llevarme a mi hija.
-Sí, claro, hmp- responde Deidara ya sin prestar atención al patriarca de los Hyuuga, aunque Hidan estaba disgustado.
-Mierda, solo tenemos dinero ¿Cuándo carajo será que pidamos de rescate animales para hacer sacrificios?
-A nadie le interesan tus ritos alocados, estúpido. Y ahora déjame contar el dinero, que me estás desconcentrando, hmp.
Ya Hiashi estaba con Hinata y le desata los pies en primer lugar para así permitirle escapar junto con él, y mientras tanto los dos criminales parecían que no se daban cuenta de nada, cosa que hacía que Oonoki se sintiera decepcionado por no haberlos logrado capturar antes.
-¿Esos dos enserio son quienes tanto pánico han causado en sus víctimas durante años? Ni siquiera parecen del todo organizados...- pensaba Sasori en voz alta.
-Jefe, ya es momento de iniciar la operación de captura- recuerda un agente que estaba siguiendo las acciones directamente por computadora.
Sasori y Temari permanecen detrás de los policías que empiezan su avance (liderados por Oonoki, desde luego) rumbo a Hidan y Deidara, los cuales ya estaban listos para abandonar el lugar, pero se darían cuenta de que ya era tarde.
-¡Alto ahí ustedes dos, es la policía!
-¡Maldición! Eso pasa por estar perdiendo el tiempo contando billetes, desgraciado- vocifera Hidan empezando a sacar su arma.
-¡A mí no me compares con el idiota de tu amigo muerto Kakuzu! Él no fue capaz de soportar a los policías y lo mataron fácilmente. Yo en cambio sí voy a salir de esta, hmp- rebate Deidara muy molesto y también sacando su arma.
Afortunadamente Hiashi y Hinata ya estaban lo bastante lejos para evitar el tiroteo que se forma a causa de la negativa de Hidan y Deidara de entregarse por las buenas. Por su parte, Sasori y Temari tienen que esconderse para evitar que las balas los alcanzaran, la cosa se había puesto bastante más fea de lo que esperaban hace apenas unos segundos.
Deidara y Hidan aprovechan la confusión inicial causada por el tiroteo y se esconden también para así arremeter con sus armas contra la policía. Lo que aparentaba ser una captura bien preparada se había convertido de improvisto en una operación de alto peligro en el que los civiles implicados dentro del parque no tenían escape posible. Sasori y Temari estaban arrepentidos de haberse metido en esa situación, y también estaban agradecidos que no hubieran cámaras ni nadie que estuviera presenciando el momento tan lamentable por el que estaban pasando.
-¡No los dejen escapar, rodéenlos!- ordena Oonoki, quien se movía con sigilo alrededor de la zona para acercarse a Hidan y Deidara.
La balacera continuaría por un rato más, hasta que a Hidan y Deidara se le habían agotado las balas.
-¡Maldición! Las balas jamás duran una mierda. Lástima que no tenemos nada explosivo, hmp- se queja Deidara agachándose para esquivar cinco o seis disparos que habían pasado cerca de su cara.
La policía avanza entonces y rodea completamente a Hidan y Deidara, ya imposibilitados de toda posibilidad de escape. Sasori y Temari veían aquello como una oportunidad de escape, así como también una oportunidad para tomar la nota mental de nunca más meterse dentro de un operativo de detención y arresto a menos que ellos mismos estuvieran armados y con un chaleco antibalas como medida mínima de protección.
-Eso sí que ha estado horrible- opina Temari algo asustada.
-Sí, y nosotros de curiosos casi nos matan como al gato del refrán- asiente Sasori temblando también.
Fuera del parque
Hiashi termina de desatar a su hija y se cercioraba que no hubiera sufrido daño alguno. Algunos policías que se mantenían al margen del combate se acercan y rodean a Hiashi y a Hinata para garantizar su protección. Ya todo el peligro había pasado para la chica ojiperla, quien no pudo evitar llorar de felicidad al saberse a salvo y con su padre. Hiashi abraza con cariño a su hija y permite que desahogara todo el miedo que había sentido mientras estaba en manos de Hidan y Deidara.
-No te preocupes, Hinata. Ya todo pasó, no hay nada a lo que debas temer ya.
-Lo sé, pero aquello fue demasiado horrible. Me tenían encerrada en un sótano sucio y casi no comía.
Hiashi sólo le dedica un gesto de confianza a su hija y espera a que llegara la noticia de la captura de los criminales, noticia que no tarda mucho en llegar a ellos.
Comisaría
-De verdad nos sorprendieron en el último momento, pero logramos dar con ellos esta vez- suspira Oonoki desde su escritorio. En el despacho del anciano también se encontraban Temari, Hiashi, Hinata, Sasori y un policía enfrente del escritorio, y eran el padre y su hija quienes habían tomado los asientos disponibles-. Verán, Hidan y Deidara normalmente no eran tan difíciles de seguirles el rastro, pero el caso es que sus víctimas normalmente no denunciaban el secuestro y siempre ellos dos lograban hacerse con la suya porque no estábamos allí para capturarlos. Fue bastante afortunado que Sasori estuviera al pendiente desde que le dí la noticia de la muerte de sus padres y colaboró con nosotros en el suministro de información en todo momento- el mencionado asiente tranquilamente-. Con esto espero que hayamos puesto punto final a una historia de maldades de parte de Hidan y Deidara que ha durado más de seis años.
-Hay una cosa que quisiera señalar, oficial- dice Sasori con curiosidad-. Es verdad que esos dos son peligrosos como criminales, además que saben cómo chantajear a los familiares de los rehenes, pero en contraste no estaban lo bastante organizados para tener un verdadero plan de escape, además que tampoco venían con tantas municiones como pensábamos cuando opusieron resistencia al arresto.
-Es verdad, ¿nos pueden explicar qué pasó?- apunta Temari también curiosa.
-Hidan y Deidara son dos jóvenes con las peores intenciones, pero también se dejan llevar por sus vicios personales a tal punto que ellos mismos se ponen en desventaja en momentos como este- los cuatro civiles no comprenden lo que quiso decir Oonoki-. Deidara desde niño ha sentido una gran atracción por los objetos explosivos, y cuando llegó a la adolescencia se convirtió en criminal para conseguir dinero fácilmente para así algún día crear su negocio de bombas y artefactos similares- todos se quedan viendo de manera suspicaz al anciano-. Deidara era el nieto de un amigo mío con el que estudié cuando éramos niños, y debido a ello es que lo conozco tan bien- se excusa para evitar aquellas miradas-. Y en cuanto a Hidan, él viene originalmente de una familia acomodada de la región de Shibuya, pero según sus padres él empezó desde adolescente a acercarse a grupos oscuros que incluían adoraciones a figuras malignas y sacrificios de animales, además de otras prácticas que francamente veo bastante repugnantes.
-No eres el único si se le ve desde ese punto- apoya Temari cruzándose de brazos.
-Sí, pero eso ya no importa- Oonoki se levanta de su asiento y rodea su escritorio para acercarse a los civiles-. El caso es que los secuestros van a cesar de ahora en adelante. Hidan y Deidara tienen consigo suficientes cargos como para pasar el resto de sus vidas en celdas de máxima seguridad, y para asegurarnos de mantenerlos así, los tendremos aislados uno del otro por un largo tiempo, así no podrán planear nada que pueda que pueda facilitar su escape.
Todos estaban bastante conformes con la explicación del viejo, y al rato regresarían a sus respectivos hogares, aunque Hinata aprovecha antes de regresar para preguntar a Sasori cómo estaba Sakura, y él desde luego le da los detalles necesarios para que la fuera a ver en cuanto pudiera. Hiashi aprovecha aquella oportunidad pedida por Hinata para agradecer encarecidamente a los dos muchachos y decirles que podían ser bienvenido siempre que quisieran visitar su mansión, cosa que había hecho ruborizar a los alagados.
Mansión Hyuuga
-¡Hermana!- Hanabi corre hasta Hinata en cuanto la ve aparecer por la puerta y la abraza con todas sus fuerzas. Hiashi aparece detrás con gesto serio, pero se notaba que también estaba muy feliz de haber regresado con su hija a casa.
-Lamento haberte preocupado, Hanabi- responde Hinata con un hilo de voz y regresando el abrazo de su hermana pequeña, aunque sin tanta fuerza.
-Tranquila, Hanabi. Hinata ha pasado por mucho en todos estos días y necesita descansar- Hanbi asiente y guía a su hermana hasta el baño para que se aseara antes de descansar, y mientras tanto Hiashi se dirige a los sorprendidos sirvientes-. Todos, vamos a preparar la cena- algunos sirvientes se quedan boquiabiertos viendo al patriarca Hyuuga-. Así es, esta vez los ayudaré a hacer la cena especialmente para celebrar el regreso de Hinata, e incluso pueden sentarse en la mesa con nosotros una vez que todo esté servido.
Los sirvientes continuaban incrédulos por la proclama de Hiashi, pero con mucho ánimo hicieron lo que les indicó e hicieron una fabulosa cena para celebrar. Hiashi sin duda estaba dispuesto a todo para manifestar su felicidad por recuperar a Hinata, aún cuando su rostro siempre permaneciera serio.
Días después, en el hospital
Sakura finalmente estaba libre de aquellas molestas vendas y se disponía a regresar a casa acompañada de su hermano, Temari y sus amigas, mucho más animada que nunca desde que supo que Hinata había sido rescatada con éxito, pero eso no hacía sino incrementar su deseo de volverla a ver, razón por la que a veces se sentía frustrada cuando tomaba en cuenta que aún no podía ir a verla hasta que se terminara de recuperar.
Una vez lista para recibir el alta del hospital, Sakura sale con el propósito de visitar a Hinata, aunque estaba el detalle que ella, a diferencia de sus amigas, Sasori y Temari, no tenía ni idea de la dirección de la mansión de la familia Hyuuga, y además Sasori y Temari no se habían dispuesto a decirle a dónde ir, en lugar de eso le tenían una sorpresa igual de agradable.
Ahí estaba. Hinata estaba con su uniforme de la escuela, parecía como si los acontecimientos de los últimos días nunca hubieran tenido lugar. Sakura estaba completamente muda y boquiabierta, una mueca que lentamente se iba convirtiendo en una sonrisa, y una vez formada la sonrisa crecía y crecía hasta el punto que Sakura pensaba que ya su boca se saldría de su cara. Hinata también sonríe, con suavidad, y los demás también se mostraban contentos por ese reencuentro tan ansiado.
-Hinata...
-Buenos días, Sakura-san. Quería verte cuando supe que tú estabas... Pero no pude venir. Yo también tenía que recuperarme en casa.
-No te preocupes por eso, Hinata- trata de excusarse Sakura para no parecer que presionaba o culpaba a Hinata por no ir a verla-. Sé que tú estuviste pasando por un momento horrible y además esos sujetos debieron hacerte muchas cosas malas. Tal vez lo mejor era que descansaras lo suficiente.
-¿Pueden dejarse de cursilerías y besarse como se debe?- interviene Ino con cara de fastidiada- Es enserio, ya déjense de palabras dulzonas y hagan algo más, ¿quieren?
-¡Ya basta, Ino!- Tenten atrapa a Ino haciéndole una llave para atrapar su cuello y la mira con desaprobación- Deja que ellas se digan lo que se tengan que decir y deja de obligarlas a hacer lo que tú quisieras que hagan.
Sasori y Temari sólo ríen ante aquellas ocurrencias de Ino, y francamente estaban de acuerdo con ella de que Hinata y Sakura debían ir al grano y hablar con sinceridad sobre sus sentimientos. Hinata sabía a qué venía ese mensaje de parte de la adolescente rubia, y también sabía que nuevamente había llegado una gran oportunidad para ella, después de haber tenido tanto tiempo para reflexionar y asegurarse de lo que debía decirle a Sakura. Esta vez Hinata no quería que nada saliera mal, y por eso no quería más interrupciones, era el momento de decirlo ahora.
-Sakura-san, hay algo que quiero decirte, algo muy importante que estaba a punto de decirte cuando estábamos en el parque- Sakura estaba nerviosa, pero ya los demás sabían lo que venía. Ambas chicas eran libros abiertos a los ojos de sus amigos, y Sasori y Temari-. Verás, hay algo que desde hace un tiempo siento por ti, pero no sabía cómo decírtelo, así que durante este tiempo aproveché para hablar seriamente de esto con mi padre y... Quiero decirte que tú... m-me gustas, Sakura-san. Me enamoré de ti, y por eso quiero estar siempre viéndote.
Tal vez la entrada del hospital no era el mejor lugar del mundo para hacer este tipo de confesiones, especialmente porque la recepcionista y unas cuantas enfermeras y varios pacientes se aglomeran detrás de Sasori y Temari para ver lo que estaba pasando, y eso obviamente fue una experiencia bastante incómoda para ambos novios.
-Yo...- Sakura sentía su garganta hecha un nudo. Finalmente sabía que Hinata la quería pero eso no la ayudaba a sentirse más segura, aunque sólo había una manera en que ella podía responder- Yo también estuve pensando mucho desde que te raptaron, y me dí cuenta que este sentimiento que me acabas de confesar, también lo siento yo...- Ino estaba a que chillaba de emoción, y Tenten estaba lista para detenerla si intentaba brincarles encima, y para remate Sasori y Temari ya deseaban irse para no tener a todas aquellas personas detrás-. En medio de toda aquella angustia me dí cuenta finalmente que estaba enamorada de ti, no soportaba quedarme en acostada en la cama del hospital mientras tú estabas en manos de aquellos miserables, haciendo quién sabe qué contigo. Me preocupé tanto que pensé que moriría, y lo haría por ese dolor que sentía por ti.
Ese había sido el discurso más elaborado que Sakura hubiese dado nunca antes en su vida, y eso Ino, Tenten, Sasori y Temari lo sabían perfectamente. Sakura no era de hablar mucho tiempo seguido, pero el momento era bastante especial como para intentarlo. Para alivio de los universitarios, los curiosos ya estaban satisfechos con lo que escucharon y se regresaron a lo suyo antes que Hinata y Sakura se dieran un beso casto, el primero para ambas y sin duda el más imporante de todos. Ino ahora sí estaba contenta de ver aquello que tanto quería.
-De acuerdo, ¿y ahora qué?- se pregunta Tenten cruzándose de brazos.
-No creo que siga nada- Sasori negaba lentamente con la cabeza y empieza a caminar con Temari tomada de la mano-. Simplemente tenemos una nueva vida para empezar, incluyendo a ustedes dos- el chico señala con la mirada a Ino y Tenten-. Ahora bien, todo lo que quiero es irme a casa y descansar de todo esto. Ahora es a mí a quien le duele la cabeza.
Era verdad. Todo lo que había transcurrido hasta ahora terminó, así que lo que tocaba era hacer todo nuevo, y las mismas Hinata y Sakura estaban más que dispuestas a ello, empezando en que Sakura debía un día de aquello ir a conocer a la familia de Hinata.
Fin
Aunque este haya sido el capítulo más largo que haya escrito correspondiente a esta historia, creo que he sido un poco brusco al terminarlo, pero igual no me arrepiento (nunca me arrepiento de las historias que termino y subo XD). Ahora he logrado terminar una historia que me ha tomado casi un año, desde poco después de Navidad hasta ahora, convirtiéndose así en la historia más lenta que haya terminado, ojalá que esto nunca más se repita, porque me gusta que las historias fluyan con más continuidad, pero ya qué, así ha pasado con este fic y no se puede revertir :/
Hasta otra
