Descargo de responsabilidad: La idea de esta historia no me pertenece, es propiedad de LadyBlackSwan21 y puedes encontrar su perfil en este link (que espero que fanfiction no borre): u / / ¡No olvides eliminar los espacios!
Puedes pasar por su perfil y mirar su historia que cuenta con dos capítulos, los cuales voy a modificar un poco y publicar, a su vez, voy a continuar con esta historia que amé y que necesito que tenga un desarrollo y un final.
He puesto en conocimiento de la autora que estoy utilizando su idea, puedes preguntarle a ella misma y confirmarlo.
Atte.: Popy16
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El amor traspasa el tiempo.
¿Peter Pan-qué?
Kagome despertó sintiéndose entumecida pero muy descansada. Se removió un poco, sabiendo a la perfección que tanto moverse sin caer de la cama. Sin embargo, cuando movió solo un poco su pierna hacia un lado, sintió que esta caía. ¿Su cama se había encogido durante la noche?
Tallándose los ojos, miró hacia donde se encontraba su pierna.
Luego miró donde se encontraba el suelo.
MUY por debajo de ella.
Gritó.
-¿Qué pasa, cachorra?- susurró adormilado.
Kagome se aferró al cuello de Inuyasha y justo sus piernas, atrayéndolas a la seguridad de su pecho.
-¡Estamos arriba de un árbol, Inuyasha!- gritó. - ¡Un árbol muy grande!
El chico intentó apartarla un poco de él, pero la niña solo se aferró con más fuerza, jalándole el cabello en el acto, por lo que optó por dejarla quieta.
-Feh, debes de acostumbrarte, cachorra.- dijo con una retadora sonrisa.- Es la manera más rápida en la que podemos viajar.
-¿Viajar? – preguntó desconcertada.
-¿Dijiste que quieres ir a tu casa, no? ¿Cómo piensas hacerlo si no vamos a la Aldea a preguntar dónde queda ese lugar, Tokio?
La niña lo pensó por un momento antes de asentir en acuerdo.
-¿Vuelas como Peter Pan? -preguntó luego de pensarlo. ¡Es sería taaan genial!
-¿Peter Pan-qué?- preguntó Inuyasha mientras conseguirla acomodarla lo suficiente como para poder llevarla en sus brazos mientras saltaba.
-¡Peter Pan! ¿Nunca has oído hablar del niño que nunca creció?- preguntó sorprendida.
-¿Nunca creció? ¿Entonces era un enano?- preguntó Inuyasha con una sonrisa de suficiencia. –Feh, eso no es bueno para defenderse.
-¿Defenderse? No, Inuyasha, Peter Pan nunca creció, es decir, que nunca envejeció, ¿entiendes?- dijo separando las palabras como su mamá hacía cuando ella no la entendía.
-Keh, hubieras empezado por ahí.
-¿Quieres que te cuente la historia de camino a la Aldea?- preguntó entusiasmada con la idea.
-Está bien, cachorra, pero más vale que sea una buena historia. - dijo mientras comenzaba a correr.
Kagome narró la historia de la forma en la que su abuelito lo hacía, contando hasta el más pequeño detalle. El abuelo decía que de esa forma la persona que escuchara la historia la podría imaginar mucho mejor, y ella quería que Inuyasha se enamorara de Peter Pan tanto como ella, ¡así podrían hablar todo el tiempo de él y jugar a ser Peter Pan juntos! Ella comúnmente no tenía con quien jugar, y siempre que jugaba con sus compañeros de clases en el patio a la hora del descanso, todas la niñas se pelearía por ser Wendy y ella siempre tendría que fingir ser Peter Pan. No que le molestara completamente, pero alguna vez le gustaría ser la chica.
Sonrió con satisfacción cuando vio a Inuyasha disfrutar con las peleas de Garfio y Peter, así que ella sintió la necesidad de agregar algo más de acción aquí y allá para disfrute de su oyente.
Cuando finalmente llegaron a la Aldea, Inuyasha la bajó al suelo y fue caminando a la cabaña más cercana. Podía notar como Inuyasha se ponía rígido con cada paso y le gruñía a los pocos aldeanos que se le quedaban mirando.
Kagome sacudió su cabeza. Si su mamá viera que ella se comportaba de esa forma grosera por la calle, la regañaría. No sabía si Inuyasha tenía a su mamá todavía, ella no era tonta, se imaginaba que no lo hacía, que se había ido al cielo justo como su papá, por lo que no iba a mencionarlo y poner triste a su nuevo amigo.
Sin embargo, Kagome se sintió en el aprieto de regañar a Inuyasha.
La niña se detuvo en su andar y adquirió la postura que su madre usaba cuando la regañaba, manos hechas puños en la cintura, piernas ligeramente separadas, inclinándose solo un poco hacia abajo, lo cual lucía algo chistoso, porque la niña era mucho más baja que Inuyasha, y eso así que tuviese que mover su cabeza hacia arriba en una postura no muy cómoda.
-No puedes portarte así con las personas, Inuyasha.
El hanyou movió sus orejas en su dirección antes de darse la vuelta y enfrentarla.
-¡Tú no sabes nada, niña!
-¡Te estas portando de forma grosera! –contraatacó.
-Keh. –dijo cruzándose de brazos.
-Ahora tienes que disculparte con ellos.
Inuyasha la miró como si estuviese loca.
-NO pienso hacer eso.
Kagome muy molesta, tanto que estaba a punto de ponerse realmente violenta con Inuyasha, ¡se supone que él tenía que escucharla! ¡Ella siempre escuchaba a su mamá cuando le enseñaba a comportarse!
Pero en lugar de hacer algo que también podía ser considerado grosero, Kagome suspiró y pensó en qué haría su mamá.
-¡Bien! –le gritó al hanyou. – ¡Sí tú no te disculpas lo haré yo!
¡Eso es lo que haría! Se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección a un grupo de hombres que le fruncían en ceño a Inuyasha. Claaarooo eso es lo que te ganas cuando eres grosero.
Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones, no pudo disculparse en nombre de su amigo ya que de un momento a otro estaba volando por los aires. Bueno, eso hasta que su estómago aterrizó en el hombro de Inuyasha.
-¡Bájame!
-Keh, ya no fastidies, niña.
Sintió a Inuyasha caminar y detenerse en un momento, luego unos golpes sonaron. Ella seguía intentando escapar para el momento en que una voz habló.
-Pero si es Inuyasha. – Dijo una voz de una mujer muy sorprendida. - ¿Inuyasha? ¿En verdad eres tú? – preguntó.
-Keh, claro que soy yo anciana, ¿acaso creían que ese conjuro iba a dejarme dormido por siempre? - Inuyasha dejó a una curiosa Kagome en el suelo y se cruzó de brazos. – Será mejor que Kikyo venga a dar la cara.
-Lamento decir, Inuyasha, que mi hermana murió ese día. –Dijo con voz solemne.
-¿Cómo que tu hermana, anciana? ¿Quién demonios eres?
-Soy Kaede, la hermana de Kikyo. ¿Acaso no me reconoces, Inuyasha? -Preguntó con una media sonrisa.
-¿Kaede? Como has cambiado. - dijo Inuyasha sorprendido.
-Los años pasan Inuyasha… ¿Y esta pequeña? - susurró mientras veía a Kagome con gran sorpresa como si le recordara a alguien.
-Me llamo Kagome Higurashi, señora, mucho gusto.- dijo mientras le extendía su brazo.
-Mucho gusto, Kagome. –Dijo correspondiendo el saludo, luego se volteó hacia su acompañante. - ¿Es tu protegida, Inuyasha?
-Keh… ¿Protegida? Yo no protejo a nadie, anciana, solo quiero saber cómo llevarla a casa.
-Ya veo. –Dijo la anciana con la mirada perdida en la niña. - ¿Y dónde es que vives, Kagome?
-En Tokio. – Respondió con una sonrisa.
-¿Tokio? - Repitió sorprendida. - No tengo la menor idea donde queda ese lugar. –Notó cómo Inuyasha empezaba a impacientarse y agregó. - Pueden probar regresando por donde llegó.
Inuyasha asintió y con eso comenzó a alejarse a paso firme de la Aldea, con Kagome caminando a paso rápido para seguirlo, cuando lo consiguió alcanzar tomó su mano, justo como hacía con su mamá o su abuelo cuando caminaban por la calle. Kagome realmente no pensó en ello, pero el gesto fue una sorpresa para el hanyou.
-Vas a llevarme a mi casa, ¿verdad, Inu? – Preguntó suavemente la niña.
-Dije que lo haría, ¿no?- Contestó Inuyasha algo sonrojado. -¿Me llamaste, Inu?
-Sip, Inu suena más bonito. – Dijo alegre.
Inuyasha no dijo nada por un momento y entonces preguntó:
-¿Cómo llegaste aquí, Kagome? ¿Por dónde?
La niña lo pensó por un momento mientras recordaba. Había llegado hasta aquí cayendo del pozo…. pero al salir de ahí no se había quedado en el lugar sino que había corrido hasta el árbol donde estaba Inuyasha. Lo miró con una sonrisa mientras se abrazaba a su brazo.
-¿Sabes dónde hay un pozo? ¿Uno muy grande cerca del árbol dónde estabas?
-¿Un pozo? Podemos averiguar.- dijo mientras la cargaba.
Kagome observó maravillada como Inuyasha daba unos saltos muuuy largos y en nada de tiempo ya estaban de nuevo en el árbol. Fue un poco extraño, ya que para llegar a la Aldea demoraron todo lo que dura la historia de Peter Pan en ser contada.
Una vez bajo el árbol sagrado, la niña se pudo orientar y volver por donde había llegado, con Inuyasha justo detrás de ella. Al entrar en el claro, divisó el pozo, y corrió todo lo que sus cortas piernas podían hasta llegar a él.
-¡Mira, Inu! ¡Encontramos el pozo! – Se volteó a míralo con una sonrisa.
Inuyasha se acercó y miró dentro del pozo, manteniendo sus brazos cruzados y su postura indiferente, olisqueó el aire, asegurándose que no había nada peligros allí dentro.
¿Cómo es que una niña extraña podía vivir dentro de un pozo?
-Feh. ¿Segura que aquí es?- preguntó.
-Sí, te voy a extrañar mucho, mucho, Inuyasha.- Dijo abrazando su pierna.
Inuyasha suspiró mientras la cargaba hasta ponerme a la altura de su pecho yo. La niña no perdió el tiempo en acurrucarse en él, usando sus manos para acariciar su plateado cabello, justo como le gustaba a ella ser acariciada.
El hanyou se sentó en el pozo y dejó a Kagome a su lado. Echando una mirada de nuevo al interior del agujero, su mente divagó sobre las posibilidades de que la niña realmente pudiese no ser humana. Es decir, se veía como humana y olía como una, pero ¿vivir en un pozo? Eso no era algo de humanos.
-Es momento de saltar. –Declaró la niña, poniéndose de pie sobre el marco del pozo.
-¿Pero qué…? – Antes de que Inuyasha pudiese decir más, Kagome ya estaba haciendo un salto mortal dentro del pozo.
Ahora, Inuyasha podría ser muchas cosas, pero primero, no era estúpido, estaba bastante seguro que una caída así podría lastimar gravemente a la niña. Y segundo, ¿qué mierda pasaba con esta cachorra? ¿No conocía el peligro?
El hanyou se lanzó de cabeza dentro del pozo, jalando del brazo de la niña y protegiéndola en su pecho, hizo una maniobra rápida para caer sobre sus pies suavemente.
-¿Qué demonios?
El suelo parecía no estar en ningún lugar por debajo de los pies de Inuyasha. Sucedió lo mismo que la primera vez que Kagome lo atravesó, la luz violeta divertida los mantuvo flotando hasta que, como si se tratase de un interruptor, esta se apagó de súbito y finalmente aterrizaron de pie al final del pozo.
-¡Inu, estoy en casa! ¡Esta es mi casa! - gritó feliz.
En un salto, Inuyasha la sacó del pozo y la puso sobre sus pies, la niña no perdió el tiempo, tomó la mano del chico y lo jaló para que fuera a conocer a su familia.
-Cachorra, yo debería irme. - susurró mirando alrededor.- ¿Estás convencida que es tu casa? No la siento muy segura.
En eso, se escucharon ruidos de voces provenientes de la cocina, así que Kagome ignoró a Inuyasha y se dirigió en esa dirección.
-¡Mamá! ¡Abuelo! ¡Estoy en casa! – Exclamó apenas hubieron entrado a la casa.
-¿Kagome? –Gritó una voz femenina sorpresa, y desde la cocina salió la figura de la mamá de la niña corriendo. -¡Por dios, Kagome! ¿Dónde estabas?
Pero no puedo explicarse. La abrazo muy apretadamente, tanto que Inuyasha tuvo que trabajar muy duro en su instinto de separarlas, ese abrazo podría dejar marcas en la cachorra.
¿Desde cuándo eso era algo importante para él?
Joder, ¿no había aprendido su lección con Kikyo ya?
-Lo siento mucho, mucho, mami. Salí a explorar el pozo y me perdí. ¡Es tan grande! Y la luz violeta es tan divertida. ¡Volé como Peter Pan, mamá!
-¿Kagome, linda, de qué hablas? – Dijo separándola de su cuerpo un poco para mirarla a la cara.
-¡Del pozo, mamá! – Habló como si fuese obvio. – Y luego me perdí. Entonces encontré a mi nuevo amigo, Inu, y él me ayudó a volver. – Entonces se inclinó un poco hacía el oído de su madre y susurró. – Creo que él puede tener algo del polvo de hadas de Peter Pan, mami, voy a intentar convencerlo de que me dé un poco.
En ese momento, la cabeza de la mujer se alzó para encontrarse con la figura de Inuyasha, quién las miraba con una mezcla de sentimientos encontrados. Solo cuando se percató de su mirada, el hanyou frunció el ceño.
Sí, ella era la mamá de la cachorra, pero eso no significaba que el solo iba a dejarla con esta mujer que apenas conocía.
Kagome eligió ese momento para hablar.
-Mami, él es Inuyasha.- dijo sonriente.
Inuyasha se puso en guardia, esperando cualquier reacción que la mujer tuviese contra él. Si intentaba atacarlo, se llevaría a la cachorra por el pozo y correría, decidió. Si solo le gritaba y le exigía que se largase, entonces la dejaría con ella, pero estaría vigilando.
Sin embargo, cuando la mujer sonrió, y sin miedo tomo la mano de Inuyasha, estrechándosela, él estuvo realmente confundido. Que una niña no le temiese era una cosa, pero que una mujer adulta ni siquiera le diera asco tocar su mano… ¿Qué demonios sucedía con esta familia tan rara?
-Muchas gracias, Inuyasha, no sé cómo pagártelo.
Luego de un segundo de aturdimiento logró hablar.
-Keh, no fue nada. – Entonces se dio la vuelta, listo para saltar a través del pozo.
-¡Inu, espera! – La voz de Kagome lo detuvo. – Vas a venir por mí mañana, ¿verdad?
Él dudó, mirando por ayuda a la mamá de la niña, pero esta solo le sonrió.
-Cachorra… - Comenzó.
-¡Por favor!
Inuyasha miró hacia el techo y suspiró. ¿Qué estaba haciendo? ¿Involucrarse con una humana de nuevo? ¿Qué, en el mundo, estaba mal en él?
Apretó fuertemente los puños.
La niña no era cómo Kikyo, lo sabía, ella era inocente y su madre tampoco parecía una amenaza, pero ¿no fue así como empezó todo con Kikyo también? ¿No empezó todo con el pensamiento de que la mujer jamás lo traicionaría?
¿Y entonces qué? Si rechazaba a esta niña, no habría motivo para que jamás confiara en nadie. Él había aprendido a vivir por su cuenta, pero en el tiempo en el que sintió que Kikyo era suya, que pertenecía a alguien, que tenía un hogar… sí, eso se había sentido bien. ¿Cómo podría retomar su vida sin sentir eso nunca más?
Miró a la niña.
Era solo una cachorra, no podía hacerle daño.
No la dejaría hacerle daño.
Si alguna vez le daba un motivo para preocuparse, entonces adiós. Eso sería todo. Se propuso estar más atento de lo que lo estuvo con Kikyo, de esa forma, no le volvería a suceder.
-De acuerdo, cachorra.
Esperaba no arrepentirse de esto.
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N/A: Las que hayan leído el capítulo dos que escribió LadyBlackSwan21 sobre esta historia, sabrán que lo modifiqué MUCHO. No fue mi intención en un comienzo, pero no pude detenerme.
Voy a crear al Inuyasha más realista que me sea posible, y creí que, con la traición de Kikyo tan reciente, no confiaría en Kagome de buenas a primera. Sin embargo, NECESITO que lo haga para que la historia tenga sentido jaja así que eso es lo que surgió.
¿Qué tal te pareció la idea?
Saludos desde Uruguay.-
