Disclaimer: No me pertenece ninguno de los personajes que aparecen en este fragmento de historia.

CAPÍTULO 16. Punto de inflexión.

-Profesor, ¿usted cree que realmente hay alguna posibilidad de que la chica se una a nosotros?- le preguntó Ororo a Charles, de camino a Cerebro.

-Es pronto para afirmar con seguridad si lo hará o no- respondió él mordazmente-, pero siempre habrá una posibilidad. Siempre la hay, no lo olvides.

-¿Por qué quería que lo acompañase a Cerebro?- cuestionó ella, mientras giraban un recodo.

-Me gustaría saber qué es lo que pasa por la deteriorada mente de la Bruja Escarlata.

-¿La Bruja Escarlata?- reiteró Ororo, con desconcierto- ¿Por qué ahora está interesado en ella?

Charles alzó la cabeza hacia la muchacha, deteniéndose en la mitad de un pasillo.

-La hermana de Pietro ha escapado de la casa de Eric.

Ororo soltó un grito ahogado por la sorpresa.

-¿Ha abandonado la Hermandad?- inquirió, casi con incredulidad.

El profesor avanzó un tanto por el corredor, dando marcha a su silla de ruedas.

-Eso quisiera saber- murmuró él, dándole la espalda- Me costará conocer sus intenciones. Wanda no está bien.

-¿Wanda?- repitió Ororo, asombrada- Nunca lo había oído referirse a ella por ese nombre. ¿Así es como se llama de verdad?

Charles asintió, apesadumbrado. Ororo lo miró, pensativa.

-¿Usted la conocía antes de que ingresara en la Hermandad?- preguntó ella, con curiosidad.

El profesor ladeó levemente la cabeza hacia ella y siguió recorriendo el pasillo, dejándola allí.

-Si tengo noticias de su posición, Scott, Jean y tú iréis a buscarla. En cualquier caso, prepara el jet- fue lo que dijo antes de internarse en Cerebro.

Ororo supo entonces que el profesor había cambiado de opinión, que ya no quería que lo acompañase porque prefería que preparase el posible viaje para buscar a Wanda. ¿Su silencio significaría que en verdad conocía a la Bruja Escarlata desde antes de que fuera un miembro de la Hermandad? Y si así fuera, ¿cómo era posible? Ella era casi una niña y a no ser que Charles le hubiera dado oportunidad para estudiar en su escuela, a Ororo no se le ocurría otra idea mejor que justificara el hecho de que Charles y Wanda se conocieran.

Mientras se encaminaba a avisar a Scott y a Jean, se preguntaba si no sería mejor dejar a la hermana de Pietro tranquila. Como bien había dicho el profesor, no estaba bien. Ororo lo sabía por lo que Jean le había contado. Si Wanda era temible en una pelea cuando estaba bien, si ahora no lo estaba... Ororo no quería ni podía pensarlo.

Como le cogía de camino, antes de ver a sus amigos fue a ponerse el uniforme que la protegería en caso de que lo necesitase. Estaba llegando al jardín cuando vio una imponente figura al final del pasillo. Ororo resopló con hastío. Se trataba de Logan. No parecía enfadado ni inquieto, lo que era preocupante, ya que el enojo y la intranquilidad solían formar parte de su estado de ánimo habitual.

Él aminoró el paso para caminar junto a ella, sus manos metidas en los bolsillos de su chaqueta oscura. Logan la miraba expectante, como si fuera Ororo la que tuviera que comenzar la conversación. Finalmente, ella suspiró y se volvió hacia él sin detenerse.

-¿Qué ocurre, Logan?

-Esperaba que tú me lo dijeras- respondió él, encogiéndose de hombros- Llevas el traje.

Tormenta se lo quedó mirando como si fuera estúpido.

-Ya sé que llevo el traje.

-Ya sé que lo llevas, te lo acabo de decir- repuso Logan, sin inmutarse- Lo que no sé es qué coño pasa.

-Pues pregúntaselo al profesor- replicó ella, haciendo un mohín.

Logan la aferró del antebrazo izquierdo, sin tener mucho cuidado al hacerlo. Hizo que Ororo parase, recibiendo una mirada de advertencia por parte de ella. La soltó con apatía.

-Te lo estoy preguntando a ti- dijo, con lentitud- Contesta.

Tormenta entornó los ojos, cansada. Calló por un momento, mientras que Logan cavilaba sobre la gravedad del asunto que tendrían entre manos los X-men para salir a la luz con trajes y toda la cosa después de tanto tiempo ocultándose entre los humanos.

-¿Tiene que ver con la chica?

Ororo lo miró fijamente, pensando en una respuesta adecuada.

-En parte- dijo finalmente- ¿Por qué estás tan interesado en ella?

Logan alzó una ceja, divertido.

-Me intereso igual que cualquiera de vosotros lo hace- respondió él, mientras seguían caminando hacia el jardín- ¿Acaso está mal que tenga interés por ella?

Ororo sonrió levemente sin mirarlo.

-La verdad es que no tengo la más mínima idea- tomó aire antes de continuar- Nunca te había visto interesarte por nada más aparte de tu memoria y esa obsesión insana que tienes por Jean.

En un principio Logan pareció sorprendido por la afirmación de ella, pero enseguida recompuso su expresión a la habitual.

-No creía que fuera tan evidente- masculló él-, pero en el fondo sabía que lo sabías. Y Cíclope también.

-Algún motivo tendría que tener su desprecio hacia ti, ¿no crees?

-Y yo que pensaba que era por su tan odiosa y remilgada personalidad...

-¿De quién habláis?- inquirió Scott, quien se había acercado a ellos, junto con Jean.

Por lo visto, Ororo y Logan habían estado tan embebidos en su pequeña conversación que no se habían dado cuenta de la proximidad de sus compañeros.

-De ti- contestó Logan, con una sonrisa felina (o mejor dicho, lobuna).

Scott lo miró de arriba abajo como si estuviera decidiendo si debería responder a la provocación o no. Como Logan suponía, su análisis debió haber dado negativo porque Summers lo ignoró.

-¿Por qué vas vestida?- le preguntó a Ororo.

Antes de que Logan pudiera responderle con un mordaz "Siempre va vestida, idiota", Jean se le adelantó.

-¿Sucede algo malo, Ororo?- cuestionó ella, la preocupación reflejada en sus ojos.

-El profesor quiere que tenga el jet listo por si tenemos que marcharnos- respondió Tormenta, sujetándose el puente de la nariz con cansancio- La Bruja Escarlata está sola en alguna parte y el profesor la está buscando en este momento. Cuando la encuentre, quiere que vayamos por ella.

Logan frunció el ceño al escuchar aquello.

-¿Por qué me dijiste que tenía que ver en parte con la chica?- gruñó, con cara de malas pulgas- ¿Qué coño tiene que ver ella con la Bruja?

Ororo volvió el cuello hacia él con tanta brusquedad que le llegó a crujir.

-Ambas pertenecen a la Hermandad- respondió ella, tratando de tener paciencia- Muy probablemente si no nos damos prisa, ellos la encontrarán antes que nosotros.

-¿Por qué supones que está huyendo de la Hermandad?- terció Jean, interesada- Quizá se haya ido porque pensaba que era lo mejor, porque sus razones de permanecer con Magneto hayan cambiado.

-Quizá no sea por nada de eso- intervino Scott, comenzando a caminar tras sus compañeros en dirección a la sala donde guardaban el jet- Esa mujer está mal de la cabeza; ya lo visteis el otro día...

-Sean cuales sean sus razones, eso no importa ahora- cortó Ororo, deteniéndose para mirar al resto- Tenemos mucho que hacer. El profesor la ha encontrado.

-Estupendo, ¿cuándo nos vamos?- preguntó Logan, recibiendo miradas recelosas por parte de Tormenta, Jean y Scott.

-El profesor no ha dicho que tú tengas que acompañarnos, Logan- contestó Ororo; entretanto, Jean y Scott avanzaron por el pasillo- Por lo que no vienes.

-¿Ah, no?- Lobezno se acercó peligrosamente a ella, pero Ororo no retrocedió ni dio señales de temerlo en absoluto- ¿Y eso lo dices tú? ¿O lo dice el profesor?

-Ya te he dicho que no ha dicho nada, no te ha mencionado...

-Por lo que eres lo suficientemente lista como para deducir que él no quería que fuese con vosotros- le espetó él, tratando de impregnar sus palabras con ironía.

-Puedes pensar y decir lo que te apetezca al respecto, pero no vienes- sentenció Ororo, dándose la vuelta y siguiendo el mismo trayecto que acababan de hacer Scott y Jean.

-Ya veremos si voy o no voy- masculló Logan, extrayendo un puro de uno de los bolsillos de su chaqueta.

Después de anunciarle que Wanda había desaparecido sin más, Mística se fue, caminando deprisa. Dominik, sin embargo, se quedó allí, en la mitad del pasillo. Parecía estar esperando a que Marie dijera algo, pero la chica solamente se dejó caer al suelo, anonadada. Dominik se acercó, sentándose junto a ella en el piso.

-¿Hay algo de lo que quieras hablar?- carraspeó él, al cabo.

Marie alzó sus ojos enrojecidos hacia Avalancha, haciéndolo estremecer sin proponérselo.

-En realidad, no.

Dominik asintió, fijando la mirada en las baldosas. Pasaron los cinco minutos siguientes en silencio, hasta que él rompió el hielo de nuevo.

-No tenemos idea de dónde puede estar Wanda- dijo, con suavidad-, lo cual es problemático, ya que puede atraer la atención de los humanos aunque esa no sea su intención.

-¿Esa es tu mayor preocupación?- soltó Marie, casi con ira- ¿Que llame la atención? Está enferma, probablemente necesite ayuda y tú...

-Tranquilízate- la interrumpió él, golpeándole suavemente en el brazo- No era eso lo que quería decir- ante la mirada recriminadora de Marie, suspiró- Está bien, quería decir eso, pero claro que me preocupa su bienestar. Llevo viviendo con Wanda desde mucho antes de que tú vinieras. Por supuesto, que me preocupo por ella.

-¿Dónde estará?- se preguntó Marie, en voz alta- ¿Qué la habrá llevado a irse?

-El único que podría saberlo es Pietro y no tiene ni idea- contestó Dominik, acariciándose el mentón- No te recomendaría que hablases con él en este momento; está... bastante irascible.

-Debe sentirse dolido- se imaginó Marie, con tristeza.

-Y angustiado- agregó Avalancha, ladeando la cabeza- Le gusta fingir que todo le importa tres leches, pero te aseguro que no es así. Siempre le afectará mucho más de lo que puedas ver en él; especialmente, tratándose de Wanda.

-¿Crees que pueda estar cerca?

Dominik rió, levantándose. Marie hizo lo mismo, sin entender por qué aquella pregunta tan simple le hacía tanta gracia.

-Con su capacidad para cambiar la probabilidad, lo dudo mucho- pudo decir él, al dejar de reír para adoptar un semblante más serio- Aunque fuera nula la probabilidad de que haciendo autoestop un coche parara para recogerla, Wanda podría hacer que fuera posible.

Marie asintió, deprimiéndose cada vez más.

-Anoche...- comenzó ella, con vacilación- estaba haciendo ruido en su cuarto. Yo no le di importancia, supuse que al ser lo que hace últimamente, pues... era normal. Si hubiera ido a verla, tal vez...

-Tenías cosas más importantes en las que pensar- la calmó Dominik, mirándola a los ojos- Te vi con Ángel desde el ventanal de mi habitación y escuché parte de tu conversación con él. Ya creía que te pasaba algo, porque al igual que todos, sentí perfectamente el temblor de la casa que persistió durante unos momentos.

Marie inclinó la cabeza, sintiéndose culpable. No podía evitar pensar que si ella no hubiera acaparado la atención de los demás, quizá Wanda seguiría con ellos.

-Pensé que fuiste tú, ya que yo no lo provoqué- prosiguió él-, y en esta casa no hay nadie más que pueda hacer eso. Tal vez Blob al andar, pero dudo mucho que él estuviera fuera de la cama a esas horas.

Ella esbozó una ligera sonrisa al imaginarlo.

-Estaré en la sala de estar por si quieres seguir hablando del tema- anunció Dominik dirigiéndose hacia las escaleras.

-Dominik...

El hombre se giró levemente antes de bajar los escalones, prestándole atención.

-Eres un buen amigo- sonrió Marie, apoyando la espalda contra la pared.

Él le devolvió la sonrisa, enseñándole su brillante dentadura.

-Me alegra saber que me consideras un amigo- dijo simplemente, antes de girar el recodo y perder de vista a la chica.

Marie aguzó el oído. Desde hacía unos segundos había estado escuchando unos golpes quedos en la habitación más cercana a la suya. Pietro debía haber entrado con tal rapidez, que ni Dominik ni ella se habían dado cuenta.

Suspiró, haciendo presión sobre el pomo de la puerta y entrando en el cuarto. Pietro era un destello difuminado en el fondo de la estancia, que iba de un lado a otro alrededor de una mesa de futbolín. Así que por eso eran los golpes, pensaba Marie mientras dejaba que la puerta se cerrara a su espalda sin apenas hacer ruido alguno. Él no parecía percatarse de que había alguien más en la habitación.

-Pietro- lo llamó ella.

Marie soltó un grito ahogado cuando él dejó de jugar y lanzó la pelotita contra la pared con tal fuerza que la atravesó. Marie no quería imaginarse cómo habría dejado su cuarto, ya que era el adyacente.

El chico volcó la mesa de futbolín con una rápida patada y caminó hacia la ventana tirándose de los cabellos, sin siquiera mirar a Marie.

Ella se acercó un tanto, sin atreverse a aproximarse más. Lo escrutó con preocupación, preguntándose si no sería mejor dejarlo solo.

-¿Te encuentras bien?- le preguntó, a una distancia razonable de cinco pasos.

-Oh, sí, estoy estupendamente- bufó Pietro sarcásticamente, sin ladear la cabeza-, si no fuera porque tengo una jaqueca de los mil demonios, me cuesta respirar y a mi hermana le ha dado por jugar al escondite. Apartando todo eso, estoy perfectamente.

Marie inspiró aire con fuerza e hizo el amago de caminar hacia él, pero reprimió el impulso a tiempo.

-Perdóname. Si yo ayer no hubiera...

Pietro se volvió hacia ella, cruzándose de brazos y apoyándose contra el alféizar de la ventana.

-¿Podrías dejar de disculparte siempre por todo?- le espetó él, fastidiado- Si al menos lo hicieras cuando tuvieras motivos para hacerlo...

Marie apretó los labios con fuerza antes de responderle.

-Solo intento hacer que las cosas vayan bien entre nosotros.

-Ya, pero es que así no van a ir bien; van a ir mal- replicó Pietro, mirándola con fijeza- Nada va bien, Marie. Y nada cambiará lo que ha pasado por mucho que te disculpes.

A Marie se le humedecieron los ojos al descubrir la fiereza que teñía su voz. Quiso dar media vuelta e irse de allí, pero sus piernas no obedecían a su cerebro.

-No pierdas el tiempo pidiendo perdón y tampoco me lo hagas perder a mí- le dijo él, volviendo la vista hacia la cristalera- Wanda está enferma y ninguno de nosotros es responsable de ello; tampoco tú, Marie. Debí imaginar que algo así sucedería tarde o temprano. Aunque hubiese preferido que fuera más tarde que temprano- agregó con una sonrisa amarga, mientras se giraba hacia ella- ¿Se puede saber por qué lloras ahora?

-No estoy llorando- respondió Marie, en voz baja. Para su sorpresa, su tono sonó más ronco de lo que debería y una milésima de segundo después Pietro estaba frente a ella, rozando su mejilla con el dedo índice de la mano derecha. Lo hizo rápidamente, mostrándole la yema, que estaba húmeda.

-¿Ah, no? Pues a menos que esté lloviendo en mi habitación y no me haya dado cuenta, juraría que esto es una lágrima.

Marie asintió, derrotada. Si Pietro volvía a preguntarle por qué estaba llorando, no sabría qué contestarle exactamente. Podría estar haciéndolo por múltiples causas; porque su propia conciencia luchaba en su interior contra la de una impredecible bestia lujuriosa y violenta, porque de un momento a otro la locura se apropiaría de ella o si era porque la locura de Wanda podría hacer que muriera y ellos no podrían hacer nada en caso de que aquello ocurriera. O tal vez fuera porque se culpaba a sí misma, ya que si hubieran estado más pendientes de la hermana de Pietro que de ella, probablemente Wanda no habría escapado.

-No vas a arreglar nada así- le dijo él, sosteniéndola por las cortas mangas que cubrían sus hombros-, lo sabes, ¿no?

Marie cerró los ojos, inclinando la cabeza. En aquel momento era totalmente consciente de cada lágrima que derramaba y caía por sus pómulos.

-Hay muchas cosas que se me dan muy bien- susurró Pietro, consiguiendo su atención-, como correr, robar, besar... No te estoy diciendo nada que no sepas ya- Marie no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa al oírlo-, pero consolar a chicas no es una de esas cosas- Pietro suspiró con tristeza, desviando la mirada- Supongo que Wanda sí sabría hacerlo. Ojalá supiera dónde la han llevado sus demonios...

Marie alzó los ojos, abriéndolos más de lo que quisiera.

-Sus demonios- repitió ella, dándole vueltas a algo que se le había pasado por la cabeza.

Pietro frunció el ceño. Era como si a Marie se le hubiera encendido la bombilla y hubiese tenido una idea de donde podía estar Wanda.

-¿Qué?- preguntó él, casi con ímpetu.

Marie le sonrió mientras lo cogía de la mano con la que ella tenía enguantada y lo llevaba al pasillo.

-Creo que sé de alguien que podría tener alguna sospecha del sitio al que haya podido ir Wanda.

La pequeña arruga que se había formado en el entrecejo de Pietro se acrecentó.

-¿Quién?

-Ángel, por supuesto- respondió Marie, como si fuera algo obvio y no se hubiesen percatado hasta aquel instante- Wanda es amiga suya.

Mientras bajaban los escalones y se dirigían al exterior, Pietro resoplaba hasta el punto de que Marie creyó que estaba enojado (o más de lo que le había parecido que estaba con anterioridad).

-¿Y por qué Warren iba a saber más de ella que yo?- cuestionó Pietro, cuando cruzaban el umbral de la puerta principal- Soy su hermano. Su hermano mellizo, no tiene a nadie más que a mí. ¿Por qué no me lo ha contado? ¿Por qué no me dijo nada?

Marie se volvió hacia él, contemplando su expresión. Fingía ser inalterable, pero a través de esa barrera invisible que Pietro erguía a su alrededor, Marie sabía que se sentía traicionado por su hermana. Ella no tenía hermanos, aunque suponía que el aprecio que había ido creciendo en su interior hacia Warren y Dominik aquellos días, podía parecerse algo a lo que Pietro y Wanda sentían el uno por el otro. No sabía hasta qué punto se equivocaba y hasta qué punto se acercaba a la verdad.

-Ella y tú estabais muy unidos, ¿no es cierto?

Pietro clavó sus ojos claros en los de ella. Marie tuvo la sensación de que la atravesaba, de que miraba más allá de ella. Cuando ya creía que no iba a contestarle, lo oyó decir en un susurro: "No te imaginas cuánto".

-Ten en cuenta que ella ha podido dejar de ser la que conocías- prosiguió Marie, sabiendo que estaba en terreno resbaladizo y tenía que tener cuidado con lo que decía- Su mente ya no funciona igual que antes. No sé qué consecuencias conlleva exactamente su enfermedad, pero es muy posible que ya no tenga la misma concepción de nosotros que tenía antes.

-No soy estúpido- dijo él entonces, apretando la mandíbula- Llevo cuidando de ella toda su vida. ¿Crees que no me habría dado cuenta si hubiese dejado de confiar en mí? Eso es como decir que el cielo es amarillo.

-Yo no lo creo- replicó Marie, con firmeza-, pero tú sí. Por eso, te sientes tan mal ahora mismo...

-Oh, por favor- resopló Pietro, cortándola. Marie cerró los puños con rabia- Si quisiera que me psicoanalizasen hubiera ido a un psicólogo, gracias...

-¡Deja de comportarte como un maldito idiota!- le espetó ella, haciéndolo callar de golpe- ¿Quieres encontrar a tu hermana? Pues busquemos un modo de hacerlo. Cuando la encontremos, podrás reprocharle todo lo que quieras.

-No tienes derecho a poner en duda la confianza que hay entre mi hermana y yo- trinó Pietro zarandeándola casi con violencia.

Marie pensó que los ojos se le saldrían de las órbitas de un momento a otro, por la indignación que la embargó. No tuvo mucha dificultad para desasirse de su agarre, ya que Pietro parecía estar al borde del colapso. Las manos le temblaban y sus ojos azules habían tornado a un color acero impenetrable. Era lo único en él que parecía impenetrable. A pesar de su irritación, Marie sintió compasión de Pietro al verlo aporrear una y otra vez uno de los árboles del jardín para después dejarse caer de rodillas sobre la grava.

Marie vaciló, pero finalmente se arrodilló junto a él, que en aquel momento se mantenía inmóvil.

-Yo no he puesto en duda nada- le susurró, tratando de calmarlo mediante suaves caricias en la espalda- Wanda confía en ti. ¿Cómo no iba a hacerlo? Siempre se ha preocupado por ti, igual que tú lo haces por ella. Enfadarte y enfrascarte en ti mismo no va a hacer que vuelva.

Pietro alzó sus ojos hacia ella y Marie se atrevió a sonreírle, casi con miedo. Él no le devolvió la sonrisa pero rodeó una de sus manos enguantadas con la suya.

-Entonces, según tú, ¿es mejor preguntarle a Warren?- preguntó Pietro finalmente, con una ceja alzada y la comisura derecha del labio levantada.

-Siempre está Warren como última opción, ¿no es cierto?- irrumpió una voz masculina tras ellos.

Al siguiente parpadeo Pietro estaba en pie junto a Marie y ambos se volvían al tiempo. Se trataba de Ángel, quien aquel día vestía unos pantalones de cuero negro sin más. Nada le cubría el pecho ni los pies, sus grandes alas inmaculadas brotando a su espalda.

Aunque Marie estaba acostumbrada a verlo así, no pudo hacer más que desviar la mirada y enrojecer un tanto. Era una visión... agradable y pudorosa de forma simultánea.

-Podrías taparte un poco- refunfuñó Pietro, rodeando los hombros de Marie sin percatarse y haciendo que ella volviera la vista hacia él, dibujándose una sonrisa en sus labios- y de paso, dejar de ser un exhibicionista. No te pega eso de ir por ahí medio desnudo fingiendo ser un amargado. De hecho, no creo que a nadie le vaya ese rollo.

Lejos de sentirse ofendido por su comentario, Warren alzó una ceja, divertido con la situación.

-¿Te molesta verme así?- replicó Ángel; aunque lo dijo con un tono de voz inexpresivo, le hubiera quedado mejor hacerlo con una sonrisa torcida- Creo que a Marie no, y para ser honesto, estoy cómodo como estoy.

-Ya se nota, ya- masculló Pietro, cruzándose de brazos- Dinos de una vez dónde está mi hermana.

-Estará en su habitación o en la parte trasera recogiendo flores, que es lo que le gusta hacer últimamente- respondió Warren, encogiéndose de hombros sin darle mucha importancia al asunto- Sus favoritas son las amapolas- añadió, soñador.

-¿No sabes que se ha marchado?- terció Marie, cubriéndose la boca con una mano.

Warren bajó de su nube momentánea. Parecía desconcertado.

-¿Marcharse?- pudo decir él, el desasosiego impregnando la palabra- ¿Wanda se ha ido?

-Fantástico- gruñó Pietro, apartándose de Marie- La palomita ni siquiera lo sabía.

-¿Cuándo?- preguntó Ángel, haciendo caso omiso de Pietro.

-Esta noche- contestó Marie, tratando de mantener la calma- ¿No te ha dicho nada de que quisiera irse?

Warren negó con la cabeza, pensativo. Tras unos segundos, alzó la barbilla en dirección a Marie y a Pietro, quien en ese momento estaba de espaldas, pasándose las manos por el cabello una y otra vez con desesperación.

-No me dijo nada de eso- dijo Warren, finalmente- Pero ayer estuve hablando con ella- fijó sus ojos en Pietro- Mencionó a vuestra madre.

Pietro se dio la vuelta, sus ojos engrandecidos y su piel lívida. Un parpadeo más tarde apareció frente a Warren, con el ceño tan fruncido que parecía que tenía una sola ceja.

-Nuestra madre está muerta- siseó, con rabia- Habla de ella de nuevo y acabarás como ella.

Warren no se inmutó ante su cercanía. Era unos centímetros más alto que Pietro y tenía una complexión más fuerte. Sin embargo, Pietro era mucho más rápido. Si quería hacerle daño, podía hacérselo antes de que Ángel pudiese tocarlo.

-Pietro- intervino Marie, situando una mano cautelosamente sobre su hombro-, si no le dejas hablar, jamás podremos saber dónde está Wanda.

Pietro ladeó la cabeza hacia ella con enojo.

-No sabes nada- fue lo único que dijo antes de esfumarse.

Warren miró a Marie con fijeza.

-Parece que hay alguien sensato aquí, aparte de mí.

-Sólo está preocupado- lo excusó Marie, acompañando a Warren por el camino de tierra.

-Eso no justifica su comportamiento- replicó él, implacable- Es un imbécil. Debería darse cuenta de que no es el único al que le importa Wanda. Alguien debería darse cuenta.

-Yo lo hago- sonrió Marie, intentando calmar los ánimos- ¿Qué te dijo Wanda sobre su madre?

-En realidad, no dijo nada nuevo- admitió Warren, mirando al frente- Casi siempre me habla de ella. Desde que su enfermedad empeoró, es de lo único coherente que es capaz de hablar.

-¿Y qué te cuenta?- preguntó Marie, con curiosidad.

Warren esbozó una sonrisa triste.

-La echa mucho de menos. Magda, que así se llama su madre, murió cuando Pietro y Wanda tenían cuatro años- explicó él- Eso supuso un trauma para ella. Todas las noches, cuando duerme, sueña con su madre y eso la ha dejado trastornada. Cuando cierra los ojos, solamente tiene pesadillas, por lo que como podrás imaginarte, no duerme mucho.

-¿Cómo murió?

Ángel suspiró y cerró los ojos por un momento antes de mirarla.

-Estaba depresiva y se suicidó. Pietro la odia por hacerles eso, pero Wanda se considera culpable de su muerte. De hecho, ella se niega constantemente que esté muerta- Warren se detuvo, haciendo que Marie lo imitase- Las voces que empezó a oír cuando su enfermedad comenzó a hacerse evidente, no hacen más que decirle que vaya a ver a su madre. Al principio, ella no les prestaba atención, pero ahora no estaría tan seguro...- la voz de Warren se extinguió, al tiempo que sus pensamientos constituían una sola idea, la misma que se había conformado en la atormentada mente de Marie.

-Ya sabemos adonde ha ido- dijo ella- A buscar a...

-Su madre- completó él, algo desanimado- Pero su madre está muerta.

-Estará enterrada en algún sitio- supuso Marie- Quizás haya ido allí.

-Ha ido allí, pero no para dejarle flores en la tumba.

Marie lo miró, angustiada y aterrorizada a partes iguales.

-¿Crees que...?

-Ha ido a suicidarse- declaró Warren, apesadumbrado.

N/A: Siento no haber actualizado tan pronto como esperaba y como esperabais vosotros/as. Pero lo prometido es deuda. Como ya os comenté, me proponía subir dos caps por cada semana. Dado que llevo demasiado sin actualizar, voy a subir cuatro capítulos nuevos de golpe. Espero que sean de vuestro agrado!

Sakura Gonzakez: Gracias por desearme suerte en mis exámenes; no te imaginas hasta qué punto me hace falta o.o'. Me consuelo pensando que el último es la semana que viene y ya se acabó. En cuanto al Rietro, no es por hacer spoiler, pero no te acostumbres demasiado todavía:) Ya era hora que apareciera Magneto jajaj Gracias por dedicarle tiempo a mi historia!:)

josmardata36: Muchas gracias! Siempre se agradecen comentarios como los tuyos, después de escribir una historia tan larga y complicada como esta. A pesar de que tarde a veces más de lo que quisiera en actualizar, no dejo mis historias a medias. Así que no te preocupes, que habrá caps de sobra. No sé si serás una persona a la que le gustan las historias largas, pero está ya va para rato porque llevo escritos 54 caps:) Lo que pasa es que no he tenido tiempo de actualizar y me daba cosa en un principio ya que en su momento no recibió muchas opiniones. Gracias por echarle un vistazo!