Advertencia: Contenido sexual.

Aclaraciones: Los personajes de Naruto no son míos.


Obito estaba acostado en su cama y miraba el techo de su habitación.

Su sonrisa no se había apagado después de que beso a Hinata.

Después del beso, habían quedado en salir al día siguiente.

Pasaron el resto de la tarde juntos hasta que anocheció y la tuvo que llevar a su casa. Lo malo es que no se habían vuelto a besar ese día, pero no importaba. Si ya había esperado un año ¿Por qué no esperar un poco más?

Ahora yacía acostado sobre su cama mientras los tenues rayos de la luna lo iluminaban.

¡Estaba muy feliz!

Si no fuera porque estaba cansado ya estaría brincando de un lado para otro por la felicidad que sentía en esos momentos.

Estaba seguro que esa noche soñaría con Hinata pues no se la podía sacar de la mente.

−Ja, apenas acabo de dejarla en su casa y ya la extraño.−susurro con media sonrisa. Suspiro cerrando sus ojos pues ya los sentía pesados.− Creo que ella se convirtió indispensable en mi vida.− dijo al vacío antes de caer profundamente dormido.


Mientras tanto Hinata estaba sentada en la orilla del gran ventanal de su habitación mirando la gran luna a lo alto.

Desde que llego a la mansión, en lo único que había pensado todo el tiempo era en la declaración de Obito. Estaba más que contenta y de algún modo se sentía en las nubes cada vez que recordaba a Obito pidiéndole permiso para enamorarla.

−No tienes que intentar enamorarme Obito-kun porque creo… que ya estoy enamorada de ti.−musito con media sonrisa sin dejar de mirar la luna.


− ¡Hinata-sama! ¡Concéntrese! – grito Neji al ver que su prima casi recibía un ataque suyo.

− ¡L-lo siento ni-saan!− se disculpo deteniéndose.

Neji miro a su prima con los ojos entrecerrados. Ella no se despistaba así por cualquier cosa, de hecho, había mejorado muchísimo esos años, hasta era capaz de ganarle a Hiashi y a él en un combate.

− ¿Le pasa algo malo Hinata-sama?−le pregunto preocupado.

Hinata desvió la mirada sintiendo sus mejillas calentarse.

Neji ni se percato de eso, pensando que el sonrojo se debía al ejercicio que habían hecho hace unos momentos.

La verdad es que no paraba de pensar en Obito y que en unas cuantas horas tendría una cita con él. Pero obviamente no se lo diría a su primo, primero se moriría de la vergüenza.

−Pues… he e-estado nerviosa por el nombramiento del líder y eso…−susurro lo último.

Neji suspiro.− No debería estar nerviosa, usted será una excelente líder.

−Gracias Neji-nisan.− agradeció sonriéndole tiernamente. No le gustaba mentirle pero era lo mejor. Su primo era muy sobreprotector y Obito era muy impulsivo. No quería que tuvieran problemas.

Neji asintió y tomo de nuevo su posición de ataque.

−Debemos seguir entrenando.

Activo su Byakugan e igualo a su primo poniéndose en posición de ataque.− ¡Hai!−exclamo abalanzándose hacia él.

.


Obito llevo su mano izquierda atrás de su espalda para esconder la rosa que le obsequiaría a Hinata. Suspiro armándose de valor y toco con el puño la puerta de la mansión Hyuga.

Cuando se levanto en la mañana, lo primero en lo que pensó fue en Hinata pero extrañamente también pensó en el padre de ella.

En cuanto se puso a pensar un poco en su futuro suegro se le erizo la piel. Es decir, todo el mundo sabía que a pesar de que los Hyuga y Uchiha habían firmado un tratado de paz hace algunos años, aun había que limar esperezas. Lo que significaba que a su futuro suegro no le caería nada bien la noticia de que su heredera mantenía una relación sentimental con un integrante de la familia Uchiha.

Pero luego lo pensó un poco más e ideo un plan.

¡Si su futuro suegro les prohibía mantener una relación, él era capaz de robarse a Hinata e irse a vivir a otra aldea!

Sí, eso era lo que haría en ese caso.

Salió de sus locos pensamientos cuando escucho el portón de la mansión Hyuga siendo abierto.

−Obito-san, que sorpresa verlo por aquí.−dijo Kō mirando extrañado a Obito.− ¿Con quien desea hablar?

Obito carraspeo nervioso.

−Vengo por Hinata-chan ¿Podría avisarle que ya llegue?

Kō asintió.

− ¿Prefiere quedarse aquí o esperarla adentro?

¿Y correr el riesgo de encontrarse con su futuro suegro? ¡Ni que estuviera loco!

−Aquí está bien, gracias.−dijo con una sonrisa nerviosa.

Kō asintió e hizo una pequeña reverencia antes de desaparecer tras la gran puerta.

Obito suspiro aliviado. No es que fuera un cobarde ¡Claro que no! solo que esperaría solo un día más para hablar con Hiashi. Aun tenía que prepararse mentalmente para eso, ¿y por qué no? también físicamente

Paso un minuto hasta que escucho de nuevo la puerta siendo abierta.

−Ohayo Obito-kun.−saludo Hinata sonrojada una vez que cerró la puerta del portón.

−Ohayo Hinata-chan.−saludo igual de sonrojado, después recordó la rosa que traía consigo.−Traje esto para ti.−dijo con la mirada en el suelo y tendiéndole la rosa.

Hinata se sonrojo más si era posible y una sonrisa se dibujo en su rostro. Era la primera vez que le regalaban una rosa, de hecho la única que le había regalado una rosa alguna vez fue su madre antes de fallecer.

−Gracias Obito-kun.−dijo tomando la rosa.− Es muy bonita.−susurro mirándola de cerca.

"No más que tu."− quiso decir Obito, pero ya estaba demasiado avergonzado como para decirlo.

−De nada.−dijo sonriéndole.

− ¿Me esperarías un momento? Quiero ponerla en agua antes de irnos.

Obito asintió.

−No te preocupes, aquí te espero.

Hinata sonrió – Vuelvo en un momento.

Obito suspiro al verla cruzar el portón.


Ese día comieron de nuevo en BBQ.

Una vez terminaron de almorzar, fueron a los campos de entrenamiento porque accidentalmente Hinata había comentado que ese día no pudo entrenar bien, solo que omitió el porqué de su desconcentración, a lo que Obito se ofreció a entrenar con ella. Cosa a la que ella encantada acepto.

Mientras tanto Obito se arrepentía de haber ofrecido entrenar con ella pues no quería lastimarla pero tampoco quería decírselo porque seguramente pensaría que le estaba diciendo indirectamente que era débil.

− ¿Empezamos?−pregunto Hinata caminando hasta quedar a una distancia prudente de Obito.

Obito asintió activando su Sharingan y posicionándose.

−Si.−dijo nervioso.

Hinata activo su Byakugan y sin avisar se abalanzo hacia Obito.

Obito se impresiono ante la velocidad de Hinata y con algo de torpeza debido a la impresión esquivo los ataques.

Era tan rápida que casi era imposible ver sus movimientos con su Sharingan. Algo impresionante a decir verdad.

Estuvieron así por algunos minutos, esquivando ataques del otro. Aun que la verdad, el único que esquivaba los ataques era Obito, ya que el no lanzaba ninguno por miedo a lastimarla.

Por poco y recibía un ataque de Hinata pero antes de que eso fuera posible tomo ambas muñecas y la jalo pegándola a su cuerpo.

Ambos respiraban agitadamente y por un momento de torpeza, Hinata cayó de espaldas llevándose consigo a Obito al suelo.

Hinata cerró los ojos ante el impacto mientras soltaba un pequeño gritito.

Obito no tuvo tiempo de reaccionar y cayó sobre el cuerpo de Hinata mientras aun sostenía las muñecas de Hinata que debido a la caída cayeron a los lados de la cabeza de ella.

Una posición bastante comprometedora.

Los perlados ojos de Hinata se abrieron poco a poco encontrándose con el rostro de Obito a centímetros del suyo.

Ambos se sonrojaron ante la cercanía.

Hinata soltó una pequeña carcajada ante la situación en la que estaban.

−L-lo siento.−se disculpo por la caída.

−No te preocupes.−dijo riendo también.−Ahora entiendo el porqué tu primo dice que eres despistada.

Hinata se sonrojo hasta las orejas y desvió la mirada con media sonrisa.

Obito la contemplo unos segundos.

−Eres muy hermosa.−

Hinata miro con impresión a Obito para después desviar de nuevo la mirada.

Obito desaprisiono una muñeca para tomar con delicadez la barbilla de Hinata.

−Eres preciosa Hinata.−susurro acariciándole la mejilla y acercándose cada vez más a ella.

−Obito…−suspiro su nombre antes de sentir sus labios contra los suyos.

Obito no se quedo quieto y empezó a mover sus labios. Succiono delicadamente el labio inferior de Hinata haciéndola gemir y que abriera la boca, cosa que no desaprovecho, así que metió tímidamente su lengua dentro de la cavidad de la oji perla.

Hinata se sorprendió al sentir la lengua de Obito dentro de su boca. No le desagrado, de hecho le gusto mucho pero la tomo por sorpresa. Tímidamente y con torpeza movió su lengua frotándola contra la de Obito. Paso ambos brazos por el cuello masculino y tomo su nuca queriéndolo sentir más cerca.

El oji negro se tenso un poco al sentir cierta anatomía de Hinata pegarse contra su pecho.

¡No, no! ¡No tenia que excitarse con tan solo dos días de empezar a salir con ella! ¡Tenía que tener autocontrol! ¡Todo a su tiempo!

Trato de ignorar esos dos grandes pechos y centro toda su atención al beso.

El beso cada vez se hacía más apasionado y por más que los dos trataban de parar de verdad no querían.

Todo iba perfecto hasta que escucharon una voz.

− ¿Interrumpo algo?−pregunto Sasuke carraspeando con el ceño fruncido.

Hinata avergonzada rompió el beso y Obito rodo los ojos.

−No creo que estés ciego como para no ver que si interrumpes mucho, Sasuke.−dijo enojado sin dejar de aprisionar a Hinata con su cuerpo.

Hinata se sorprendió un poco ante el tono de voz de Obito.

−Hinata ¿puedo hablar contigo?−pregunto ignorando el comentario de su primo.

− ¿No puede ser en otro momento? Como puedes ver, si estamos ocupados.−dijo con evidente furia impregnada en su voz.

−Obito.−pronuncio su nombre con reproche.− V-voy en un momento Sasuke-kun.

Sasuke asintió.−Te espero más adelante.

Hinata asintió mirando por donde Sasuke se había ido.

− ¿Por qué le hablaste así a Sasuke?−pregunto confundida.

Obito bufo y miro para otro lado mientras se quitaba de encima de Hinata.

−No te preocupes, así nos llevamos.−mintió.−ve con él, yo te espero aquí.−dijo con una falsa sonrisa.

Hinata lo miro con preocupación.

−No me tardo.−dijo levantándose del pasto y sacudiéndose antes de correr hacia la dirección que había tomado Sasuke.

Obito suspiro fuertemente.

−Ese mocoso… es capaz de hacer lo que sea cuando quiere algo.


Hinata miro a lo lejos a Sasuke que estaba con los brazos cruzados y recargado en el tronco de un gran árbol.

Camino hasta quedar frente a él.

− ¿Qué era lo que querías decirme Sasuke-kun?−pregunto curiosa.

− ¿Estas saliendo con Obito?−pregunto directo.

Hinata se sonrojo y desvió la mirada.−E-eh, p-pues si.−dijo mirando el suelo y un poco confundida por la pregunta.− ¿P-por qué l-lo preguntas?

Sasuke no hablo por unos segundos.

−No te confíes.−dijo descruzándose de brazos y sin decir palabra empezó a caminar al lado contrario.

Hinata estaba confundida.

¿No confiarse? ¿De quién? ¿De Obito?

− ¿D-de que h-hablas Sasuke-kun?

−Solo no te confíes.−dijo antes de seguir caminando hasta perderse de la vista de Hinata.

No entendía nada, sin embargo, dejo una gran duda sembrada en su corazón.

Obito… ¿era realmente quien creía que era?


Obito miro a Hinata acercarse hacia él.

Se levanto del pasto y le preocupo verla cabizbaja.

− ¿Hinata?−

− ¿Hum?−salió de sus pensamientos al escuchar la voz de Obito. Ni siquiera se dio cuenta de que ya había llegado hacia donde estaba Obito.

− ¿Estás bien? ¿Qué te dijo Sasuke?−pregunto con evidente preocupación.

Hinata negó sonriente. Ignoraría lo que Sasuke le dijo, ella estaba total mente segura de que Obito era quien creía y que no tenía doble cara. El era diferente a todos −No te preocupes, estoy bien.−

Obito aun no le creía del todo, pero al ver su sonrisa decidió que era mejor dejarlo así.

Asintió sonriente.

− ¿Nos vamos?−pregunto tendiéndole la mano.

Hinata asintió tomándole la mano.

− ¿A dónde iremos?

− ¿A dónde quieres ir?

Hinata lo pensó un poco y después alzo los hombros.

−Sorpréndeme.−dijo sonriendo.

−Te sorprenderé entonces.

Ambos rieron y caminaron hacia fuera del bosque.


Había pasado un mes desde que Obito y Hinata salían.

En ese mes habían pasado muchas cosas, entre ellos estaba que Obito ya había hablado con Hiashi, este le dio autorización y de manera discreta lo amenazo con matarlo si lastimaba a su hija. La relación entre Hinata y Obito se hizo oficial, los acercamientos entre ellos cada vez se hacían más calurosos, todos sus amigos tomaron muy bien que ellos estuvieran saliendo y hasta el momento Sasuke no había intentado nada por separar a la pareja.

Eso en vez de tranquilizar a Obito lo tenían con los nervios de punta. Su primo no se rendía tan fácil, el nunca se rendía hasta conseguir lo que quería. Fuera como fuera. Tarde o temprano su primo haría algo y el no hacía nada más que estar alerta.

Pero por el momento no se preocupaba por eso, el solo disfrutaba la relación que tenia con Hinata. Una relación que al parecer avanzaba a pasos grandes. No faltaba mucho para que Obito le pidiera matrimonio o que la luna de miel se adelantara. Ya hasta un par de veces habían dormido juntos. Claro, sin que Hiashi supiera.

Hinata, al igual que Obito estaba muy emocionada con su relación. Obito era muy atento y cariñoso con ella. La ayudaba con sus entrenamientos y con sus tareas de futura líder. Cada vez que podían salían a comer o a pasear por el bosque. Los paseos por el bosque era lo que más le gustaba a Obito al igual que Hinata, para que mentir.

Siempre terminaban besándose apasionadamente y a punto de hacer el amor. Cosa que no hacían puesto a que Obito siempre paraba aun cuando la lucidez estaba presente, Hinata le agradecía internamente eso pero aun así no podía sentirse un poco decepcionada.

Cada vez que pasaba más tiempo ella se daba cuanta que también deseaba a Obito, deseaba hacer el amor con él. Pero sabía que aun era muy pronto para eso y no quería arrepentirse después.

En ese mismo instante ambos estaban en las profundidades del bosque, besándose y tocándose como acostumbraban y como siempre Obito paraba a tiempo antes de perder su raciono.

Rompió el beso respirando con dificultad.− Perdón Hinata…

Hinata negó estando en las mismas condiciones que el.−No te preocupes yo también me deje llevar.

−Cada vez me es más difícil contenerme.

−A mi me pasa igual.−dijo escondiendo su rostro en el cuello de Obito.

El se estremeció al sentir la respiración de Hinata contra su piel. Trago fuertemente saliva e hizo sus manos puños tratando de contenerse para no arrancarle la ropa como animal. Tomo un par de largas bocanadas de aire tratando de calmarse.

−Creo que te llevare a tu casa antes de que hagamos algo de lo que te puedas arrepentir.

Hinata asintió.

−Sí.

Obito le sonrió y le acomodo tiernamente un mechón de cabello tras su oreja.

Hinata inevitablemente se sonrojo. Le gustaba mucho que hiciera eso, claro que nunca se lo había dicho pero no por eso lo hacía menos seguido, el lo hacía cada vez que podía.

Después del caluroso encuentro de la pareja, Hinata ya se encontraba en su alcoba mirando somnolienta el blanco techo.

Sin duda el no haberle hecho caso a la advertencia de Sasuke fue lo mejor que pudo haber hecho en su vida ya que su relación con Obito era hermosa y él no le había dado ningún motivo para desconfiar. Ella no pedía una relación perfecta, sino una sincera en donde ninguno de los dos mintiera y que sobre todo hubiera amor de por medio. Cosa que no hacía falta ya que ella sabía perfectamente de que Obito la quería al igual que ella a él, estaba más que segura.

Ella no pudo pedir mejor novio del que tenia, aun pensaba que era un sueño; un sueño del que definitivamente no quería despertar nunca.

Sonrió en medio de sus pensamientos antes de caer dormida ante los brazos de Morfeo.

Mientras tanto en el recinto Uchiha, Obito solo pensaba que después de todo lo sufrido dios le estaba dando una recompensa, recompensa llamada: Hinata Hyuga.

¡Y valla recompensa! Kami-sama le dio más de lo que merecía pero claro que el con gusto lo aceptaba. ¡Solo un tonto no aceptaría a tremenda mujer! El se sentía el hombre más afortunado de todas las naciones ninja por tener a la mujer más hermosa del mundo entero. Porque para él así era, Hinata era tan perfecta que aun no podía creer que semejante mujer existiera y que estuviera a su lado. De tantos pretendientes guapos, adinerados y habilidosos que ella tenía ¡lo escogió a él! ¡Era un maldito afortunado!

Con una sonrisa en el rostro Obito cerró poco a poco sus ojos hasta quedar profundamente dormido.

Mañana seria un agotador día así que tenía que descansar.


Como de costumbre, Obito Uchiha se levanto perezosamente a las siete de la mañana para después darse un relajante baño que lo despabilaría y despertaría sus músculos.

Una vez terminado su aseo personal se dirigió a la cocina de su pequeña pero acogedora casa para preparase un sencillo desayuno. Hoy era un día muy atareado y no quería perder el tiempo con banalidades.

Lo primero que tenía que hacer era entrenar con el equipo de Gennins que no hace mucho la Hokage le dio. Eran dos chicas y un chico. Ambas con un carácter muy temperamental y algo rudo mientras el chico era calmado y hasta algo tímido. Muy buenos aprendices, ya hasta les había tomado cariño a pesar de que apenas le habían asignado el equipo.

Después entrenaría por su cuenta algunas tres horas. Hace mucho que no entrenaba así que tenía que reponerse. Al medio día tenía que comer nuevamente, tal vez junto a Kakashi o Rin; o con ambos. A veces le daba un poco de incomodidad y hasta pena comer con ambos porque Rin aun no salía de su enamoramiento hacia el Hatake, lo peor es que Kakashi no le hacía caso y eso le daba un poco de lastima. Al fin y al cabo Rin era su compañera y la quería, no le gustaba verla triste. Ojala un día su baka amigo correspondiera a los puros sentimientos de su compañera.

Después de comer tenía que ir con la Hokage a verificar si no tenían alguna misión para él.

La siguiente cosa que debía de hacer era volver a su casa, limpiar y después ir a comprar víveres.

¡Y por ultimo y lo más deseado de la larga lista! Ir a la mansión Hyuga por la hermosa princesa que habitaba en esta para pasar el resto de la tarde con ella. Claro, tratando de esquivar al ogro de su querido suegro, al sobre protector dragón de su primo y a el pequeño demonio que tenía como cuñada.

−Bonita familia política tengo.−susurro terminando su desayuno para levantarse y fregar los trastos.

Bueno, todo fuera con tal de estar toda su vida junto a Hinata.


Hinata bufo tratando de ocultar el aparente colorete en sus mejillas.

Y es que bueno, a ninguna chica le gusta que su padre le hable sobre el tema de la sexualidad y la responsabilidad a las 9 de la mañana, de hecho, a ninguna hora le gustaba a una chica hablar sobre dicho tema.

La mañana parecía de la más tranquila y cotidiana que siempre, hasta que después del desayuno su padre le dijo que quería hablar con ella en su despacho. Ella sin saber en el gran lio que se iba a meter, obedeció sin replicar y siguió a su padre hasta su despacho. Gran error.

Si hubiese sabido que iban a hablar de ese tema tan "tabú" entre padre e hija hubiese inventado cualquier cosa para salir de esa. Le hubiese dicho que se sentía mal o que simplemente le había venido el periodo y no estaba de humor.

Esa siempre funcionaba.

−… y espero que llegues pura hasta el matrimonio. No puedes denigrar el apellido Hyuga de esa forma ¿entendido Hinata?

Hinata asintió lentamente sin despegar su vista del suelo. De verdad quería salir lo más pronto posible de la bochornosa situación.

−E-entiendo p-padre ¿p-puedo retirarme?−tartamudeo inevitablemente, desesperada por salir de esa habitación que se le hacía tan asfixiante.

Hiashi asintió en un suspiro haciendo un ademan con su mano.

Hinata sin perder el tiempo medio corrió a la puerta corrediza pero para al escuchar de nuevo la voz de su padre.

−Ah, y antes de que se me olvide. Procura ir con el médico para que te recete cualquier cosa que prevenga embarazos no deseados, quiero nietos pero dentro de un matrimonio. No fuera de este.

−"Trágame tierra y escúpeme al otro lado del mundo"−pensó sintiendo sus mejillas arder mientras asentía sin voltear a ver a su padre para después salir disparada de la habitación.

Eso había sido mucho para ella, un poco más y se desmayaría ante la vista desaprobatoria de su poco flexible padre.

Al cerrar la puerta corrediza miro a su pequeña hermana aun lado de esta mirándola con picardía.

Hinata se sobre encogió sobre si misma al ver esa mirada.−E-escuchaste todo ¿Cierto?−pregunto demasiado avergonzada.

Hanabi solo acrecentó su sonrisa y saco detrás de su espalda dos paquetes.− ¿De fresa o de uva?−pregunto respondiendo a la pregunta de su hermana mayor.

Sin resistir más Hinata cayó al suelo. Lo que sostenía su hermana eran cajas de condones. Ya hablaría muy seriamente con ella una vez que despertara ¿De dónde una niña de 14 años había sacado eso?

Hanabi borro su sonrisa al ver a su hermana caer inerte al suelo. –Creo que me pase…−murmuro nerviosa. Si su padre se enteraba no se la iba a acabar, tenía que pensar en algo rápido para tapar su crimen. La sonrisa se pinto nuevamente en su rostro.− ¡Papa! ¡Hinata-onechan se desmayo! ¡Creo que está embarazada!


Obito suspiro con aburrimiento mientras tomaba unas cuantas manzanas. Había llegado a la penúltima cosa por hacer de su lista de qué aceres. Lo último era ir por Hinata, por eso mismo trataba de apurarse para poder ir más rápido a su lado.

Al menos ya casi tenía todo listo, solo le faltaba un poco mas de fruta y abría terminado.

Sonrió contento mientras pagaba unas manzanas y naranjas al vendedor del puesto.

− ¡Obito-san! ¡Ohayo!−volteo un poco confundido ante la chillona voz que había pronunciado su nombre. Era una chica, que por cierto no recordaba del todo.

Ojos negros al igual que su cabello.

No, no la recordaba del nada.

−Ah, ohayo… perdón pero ¿Nos conocemos?

La chica lo miro dolida.

− ¿No me recuerda? ¡Soy Miko! Estuvimos en una misión juntos, solo fueron dos días.

Trato de hacer memoria hasta que recordó una misión que tuvo junto su primo Sasuke y esa chica. Chica que por cierto no dejaba de acosar a Sasuke.

−Ah sí, sí. Ya te recuerdo.−dijo regalándole una sonrisa de medio lado.

−Hace mucho que no nos veíamos ¿Cómo esta?

Obito no sabía porque pero esa chica Miko no le daba buena espina.

−Bien, gracias. Oye de verdad me gustaría seguir hablando contigo pero tengo cosas que hacer así que…−

−Oh…−interrumpió la chica bajando la mirada con falsa decepción.−No te preocupes. Pero, yo no quería hablar de cosas banales. Lo que pasa es que quería pedirle un favor, sé que es atrevido pero no tengo de otra.

Obito la miro con una ceja alzada esperando la petición de la pelinegra.

−Mira, hace unas semana tuve un accidente en una misión y por eso mismo no puedo hacer nada de esfuerzo físico por algún tiempo. −Apunto tras su espalda dejando ver algunas diez bolsas llenas de víveres.−Sé que es algo patético que una ninja pida ayuda para algo tan sencillo pero es por mi salud, así que ¿Podrías ayudarme con eso?

Obito miro las bolsas y luego volvió su vista a la chica.

De verdad tenía prisa por estar con Hinata pero sobre todo él era un caballero y no podía negarle la petición a la chica y más cuando ella estaba enferma.

Aun que no podía negar que aun no le daba buena espina la tía esa.

−Bueno…

− ¡Por favor!−suplico la chica tratando de mirarlo como si fuera un cachorro bajo la lluvia.

Obito suspiro resignado.

−De acuerdo. – con desgano camino hasta las bolsas y como pudo las cargo todas. Ya después regresaría por las suyas, el viejo del local era de confianza y sabía que las cuidaría bien mientras tanto.

− ¡Arigatou Obito-san! ¡Prometo que lo recompensare!

−No hace falta.−dijo regalándole una sonrisa.−Dime ¿Dónde vives?

−Oh, sí ¡Por aquí!


Bufo avergonzada mientras caminaba por las pobladas calles de Konoha.

Después del incidente de esa mañana (Que por cierto aun no saldaba cuentas con Hanabi) su padre la había obligado casi sacándola a patadas del recinto Hyuga a que fuera a comprar preservativos y anticonceptivos. ¡Esa Hanabi se las iba a pagar caro!

Fue tan vergonzoso pedirle a la anciana de la farmacia ambas cosas, para rematarla la anciana era medio sorda y tuvo casi que gritarle a la quinta vez para que la escuchara y le diera las jodidas cosas.

Con ese grito que dio estaba más que segura que mañana todos traerían en boca que: La heredera Hinata Hyuga estaba activa en su vida sexual con Obito Uchiha.

Suspiro roja como un tomate.−H-hoy ha sido un día d-demasiado bochornoso.−

Una vez con una bolsa de plástico en manos (donde traía ambas cosas) se fue rumbo a la mansión Hyuga al mismo tiempo que divagaba en sus pensamientos y disfrutaba del fresco aire que soplaba y le daba en el rostro moviendo sus azulinos cabellos.

Justo cuando dio media vuelta en una esquina una imagen la dejo petrificada. Un sollozo salió de su boca llamando la atención de ambas personas que estaban delante de ella.

Obito empujo a la chica que había asaltado su boca.

Justo cuando termino de ayudarla con sus compras ella le recordó que le debía una recompensa.

Al oír la voz melosa y provocativa que ella había utilizado, le respondido nervioso y confundido que no hacía falta y justo cuando estaba por despedirse de ella, le salto encima estampando sus labios con los suyos. Solo pasaron dos segundos para que saliera de su sorpresa y tratare de quitársela de encima a como diera lugar. Pero fue tarde, porque Hinata los había visto.

−H-hinata.

Hinata negó con los ojos acuosos y antes de que Obito dijera algo mas ella salió dispara hacia la dirección contraria.

− ¡Hinata!−grito preocupado.

−Ups, no sabía que fuera tan celosa tu noviecita.− volteo furioso para ver a Miko con una sonrisa arrogante en su rostro mientras jugaba con un mechón de su cabello.

Al no querer perder el tiempo en una riña con ella, la dejo allí para correr hacia la dirección en donde se había ido Hinata. Tenía que arreglar lo sucedido.


Suspiro tranquilo cuando capto a lo lejos una silueta sentada en la banca de un parque.

Era Hinata quien estaba llorando mientras sus hombros temblaban ligeramente.

Se acerco cautelosamente y se paro frente a la Hyuga.

−Princesa, no llores…−

− ¿Y c-como quieres que este en ese caso? ¿Q-quieres q-que sonría? ¿Q-que este f-feliz?

−Todo tiene una explicación cariño.−trato desesperadamente de explicarle pero ella no se lo permitió.

− ¡No me llames así! ¡Yo lo mire! ¡Yo vi cuando besabas a esa chica!− grito sin parar de llorar, rompiéndole el corazón a Obito, haciéndolo sentir el ser mas maldito del mundo al hacer llorar a un ángel.

−No hermosa…−dijo negando con la cabeza tratando de acercarse a ella.− ¡No es lo que piensas!

Hinata rehuyó al contacto y se levanto de la banca.− ¡¿Entonces qué fue lo mire?! ¡Claramente te vi besándola!

− ¡Ella me beso a mí! ¡Trate de alejarla pero justo cuando estaba a punto de quitármela de encima llegaste tu y viste todo!

− ¡¿Crees que voy a creerte eso?!− grito casi al borde de la histeria.

− ¡Si me amas tanto como dices hacerlo entonces confiarías en mí y me creerías!− por un momento la situación lo cegó sin darse cuenta lo que su boca había soltado.

Hinata lo miro dolida e incrédula.

−Insinúas… ¿Qué no te amo?−musito con voz quebradiza e impregnada de dolor.

−Tal vez no lo suficiente.−dijo con amargura. Sin darse cuenta del inmenso dolor que le estaba causando a Hinata.

Hinata se mordió el labio para retener un sollozo.−Eres un…−bajo el rostro mientras negaba y apretaba los puños ante el dolor, la furia y la decepción que sentía. De sus labios no pudo salir ni una palabra más, así que con acciones le demostró lo que pensaba de él. Levanto su mano y la estampo en su rostro, haciendo que la ladeara ante el impacto. – ¡Debí de creer lo que Sasuke me dijo de ti! ¡Me lo advirtió no le creí! Pensé que eras diferente.−dijo antes de salir corriendo hacia el lado contrario.

Obito se llevo la mano a la zona afectada y su ceño se fue frunciendo de poco a poco.

−Sasuke…−mascullo con furia al darse cuenta de quién era el causante de todo.− Debí saberlo.

Ya se le hacía muy raro que no hubiese intentado nada en los últimos días.

Pero eso no se quedaría así. Recuperaría a Hinata y le pondría un alto a su primo.


− ¿Hinata-onesan?−llamo a la puerta por sexta vez.

La había visto atravesar la mansión con los ojos y la nariz roja, signo de que había estado llorando. Preocupada la siguió y trato de preguntarle qué era lo que le pasaba pero le cerro cruel mente la puerta en sus narices.

Y allí se encontraba, tratando sin éxito le abriera la puerta mientras escuchaba los incontrolables sollozos de su hermana.

Sabía bien que el causante de dicho llanto era su cuñado; o ahora ex cuñado.

Le patearía el trasero por hacer a su hermana llorar y que por causa de eso ella casi le rompía la nariz.

Suspiro y decidió insistir de nuevo.

−Onesan, por lo que más quieras ábreme.− pidió mientras trataba que su voz sonara lo más suave y dulce posible.

Espero unos largos segundos en silencio hasta que escucho el sonido de la perilla siendo girada pero sin que la puerta se abriera por completo.

Al ver que su hermana ya no la abría mas, lentamente abrió la puerta y entro a la habitación. Busco con la mirada a su hermana pues estaba oscuro, encontrándola en el centro de su cama mientras sollozaba e hipaba con el rostro escondido entre sus rodillas.

−Hinata ¿Qué paso?−pregunto con una inusual voz arrulladora mientras se acercaba a la cama y se sentaba sobre ella estando a un lado de su hermana.

Sin querer decir nada Hinata solo negó sin levantar el rostro ni decir palabra aun sollozando.

− ¿Qué te hizo?−pregunto insistente.

−Hanabi, p-por favor. N-no quiero h-hablar de eso.−

Hanabi suspiro resignada. Sabía que su hermana no le diría nada por su terquedad. Sabía que en esos momentos necesitaba estar sola para pensar claramente.

−De acuerdo, pero mañana hablaremos ¿Está bien?

Hinata asintió de nuevo sin levantar la cabeza.

Escucho los sigilosos pasos de su hermana saliendo de la habitación. Cuando escucho la puerta siendo cerrada pudo sollozar más fuertemente.

Estaba devastada. Lo que sentía en ese momento era un dolor que no se podía comparar con ninguno otro. Dolía, dolía horrible saber que la persona a la que amas te engaña y luego dudaba del puro amor que le tenías.

Pero se acabo, no más Hinata tonta. Ya nadie se aprovecharía de ella.


Hanabi estaba cabreada.

Estaba más que cabreada. Estaba como cuando a Tsunade le quitaban su sake, como cuando a Naruto le quitaban su ramen, como cuando a Sakura le dicen frentona, como cuando a Ino le dicen cerda, como cuando a Shikamaru lo despertaban, como cuando a Kakashi le decían pervertido y como cuando a su padre le hacían una broma de mal gusto (bromas que ella misma hacia)

¡Todo eso sentía junto en ese momento!

Para todos en la aldea era claro que para Hanabi Hyuga su hermana era sagrada. Nadie tenía derecho de lastimarla física o mentalmente. Nadie podía ponerle un dedo a Hinata por que el demonio que habitaba dentro de la pequeña Hyuga despertaría y haría trizas al idiota que se atrevió a dañar a lo más amado que tenía en el mundo.

Porque sí.

Hinata Hyuga es la madre, padre, maestra, amiga, enfermera y hermana de Hanabi.

Era la persona que mas amaba en el mundo.

Y ella, no dejaría que nadie la dañara sin que tuviera una cucharada de su propia medicina.

Por eso mismo estaba furiosamente encaminándose a los recintos Uchiha. Le partiría la cara a Obito, no le importaba nada. Tampoco que el tratado de paz entre las familias se rompiera.

Justo cuando iba a entrar a los recintos escucho unas voces muy conocidas para ella.

Paró en seco y se dedico a escuchar detalladamente cada palabra.

− ¿Pensaste que no me daría cuenta?− si su oído no fallaba, esa era la voz de Obito. Un tono de voz que nunca había escuchado antes, estaba lleno de odio y resentimiento.

−Se que no eres tan tonto como lo aparentas.−esa voz fue la de Sasuke Uchiha. Odiaba a ese tipo.−debo de admitir que Hinata me hizo las cosas más fáciles y gratas. Yo solo tomaría una foto del espectacular beso y se la mandaría. Pero salió mejor de lo que me esperaba, Hinata mirando con sus propios ojos a su novio besando a otra.

Hanabi frunció el seño y lo entendió todo.−"Fue Sasuke"− ella también estaba consciente del enfermizo amor que Sasuke le tenía a su hermana. También sabía que ese chico era capaz de todo.

−Eres un bastardo.−mascullo Obito mirándolo con todo el odio y desprecio que podía.

Sasuke soltó una poco común carcajada.

−Me importa muy poco lo que digas. Nada podrá quitarme este aire de victoria y satisfacción que tengo. Te gane y me quedare con Hinata. Te lo advertí.

−Esto aun no se quedara así Sasuke.−activo su Sharingan esperando la misma reacción del pelinegro que tenia frente a él.

−Me encantaría pelear contigo, pero me temo que será hasta la próxima. Mi padre me espera. Además, no creo que te guste la idea de ser desterrado del clan.

Obito apretó su mandíbula y lo miro con los ojos entrecerrados, tratando de contener su furia. No podía hacerle nada al hijo del líder del clan Uchiha. Lo desterraría o aun peor, lo matarían. El no podía morir, no sin antes aclarar todas las cosas con Hinata.

Sin quedarle de otra y con la furia atorada en la garganta, le mando otra mirada asesina al arrogante pelinegro y rápidamente se fue del lugar antes de cometer una locura.

Sasuke solo sonreía victorioso al verlo irse por el lado contrario. Gano, como siempre.

Justo cuando estaba dispuesto a irse a la mansión Hyuga alguien jalo de su brazo para arrastrarlo hacia un callejón.

Impresionado y desorientado bajo un poco la mirada para encontrarse con la monótona mirada de Hanabi; su pequeña cuñada. Sabía lo que venía ahora, lo golpearía hasta matarlo.

Antes de que pudiera decir algo Hanabi se le adelanto.

Y sorpresivamente no con un golpe, sino con palabras.

−Se que tú no fuiste. Escuche tu riña con Sasuke.

Obito suspiro aliviado. Eso significaba que sería más fácil que su Hinata le creyera y también significaba que Hiashi, Neji y Hanabi no lo matarían.

−Eso me alegra. Entonces ¿me ayudaras a convencer a Hinata?

Hanabi rio y negó confundiendo a Obito.

−Eso te lo dejo a ti. Si las cosas se ponen difíciles intervendré, mientras tanto no.

− Solo ayúdame con una cosa.

− ¿Con que?


Movió lentamente sus parpados que aun estaban un poco irritados por su llanto. Se había quedado profundamente dormida una vez que su cerebro se canso de tantas preguntas y respuestas sin sentido que ella misma se hacía. Pero su sueño se vio interrumpido al sentir un peso extra en su cama al igual que un leve cosquilleo en su mejilla izquierda.

Una vez que sus parpados pudieron abrirse lo suficiente como para averiguar qué fue lo que la hizo despertarse, ladeo un poco su rostro y sus ojos se ampliaron para luego agriar el ceño.

Se levanto de un salto de la cama y se arrincono hacia el otro extremo de la amplia habitación.

− ¿Qué haces aquí Obito?

Obito suspiro al escuchar el dolor impregnado en la voz de Hinata. La miro de los pies a la cabeza con sumo cuidado de no ser descubierto. Llevaba puesta una bata de seda color lavanda, lo suficientemente pegada a su cuerpo como para parecer una segunda piel

−Tenemos que hablar.

−Yo no quiero hablar contigo. Me ha quedado más que claro todo, no hay nada de qué hablar.

−Escúchame, y si después de escuchar mis palabras no quieres estar conmigo te respetare.

Hinata bajo la mirada sin saber que decir y dándole la oportunidad a Obito de excusarse.

−Dime.

El pelinegro se levanto de la cama y camino hasta quedar frente a Hinata sin invadir su espacio.

−Te amo.

Hinata levanto levemente la mirada para encontrarse con el único ojo azabache con un brillo que siempre estaba encendido cuando se encontraba con ella.

−Si no te amara como lo hago, no me hubiese interpuesto con la katana que te ataco, no me hubiese enfrentado a tu padre y a Neji, no estaría dispuesto a ser desterrado del clan Uchiha por mantener una relación con la heredera Hyuga. Si no te amara no estaría aquí ahora mismo.

El labio inferior de Hinata empezó a temblar mas no levanto la mirada de nuevo.−Dudaste de mi amor.

−Fue un arranque de desesperación. Dije las cosas sin pensar y sin sentirlas. Sé que me amas.

− ¿Cómo se qué me dices la verdad? ¿Cómo saber si en realidad crees en mi amor?

−Simplemente porque me escogiste a mí. Habiendo chicos muchísimo mejores que yo, me escogiste a mí, al chico que no valía ni un centavo.−acuno tiernamente con ambas manos el sonrosado rostro de su amada.− ¿Sabes cuando empecé a valer?

− ¿C-cuando creciste c-como n-ninja?− para todos en la villa no era un secreto que cuando Obito mejoro sus habilidades ninja fue reconocido al fin, pero para Hinata el chico que tenia frente a ella siempre valió oro, a pesar de que al principio no fue un ninja destacado y no mantenía un rango alto en la familia Uchiha para ella el siempre valió mucho. Pero ahora… no sabía que pensar.

Obito rio suavemente al igual que negó mientras cada vez se acercaba más a Hinata.− Empecé a valer cuando comencé a amarte, cuando tu comenzaste a amarme.−musito antes de sellar sus labios con los de Hinata.

Fue un simple y fugas rose, un simple rose que hizo estremecer a ambos.

Se separo levemente de sus labios para besar todo su rostro delicadamente.

Hinata se dejo hacer, lo amaba. Lo amaba tanto que dolía, sus besos la hacían sentirse la mujer más feliz del mundo al igual que un incontrolable hormigueo se instalaba en su vientre.

Pero aun había una duda.− ¿Y la chica con la que te vi?

Obito soltó un bufido de enojo.−Fue Sasuke.

La ojiperla parpadeo confundida e impresionada.

− ¿Qué t-tiene q-que ver Sasuke-kun con esto?

Obito soltó otro gruñido.−Princesa, no vuelvas a decirle así a Sasuke, me hierve la sangre cada vez que oigo ese "kun" al lado del nombre de mi primo.

Hinata se sonrojo un poco.

−Sasuke convenció a esa chica para que me besara y tú lo miraras. El iba a tomar fotos y mandártelas pero casualmente tú estabas por allí y miraste el beso. Y si no me crees pregúntale a Hanabi, ella escucho cuando discutía con Sasuke por lo mismo.

−P-pero ¿Por qué el h-haría eso?

Obito sonrío y no pudo resistirse a besarla nuevamente.

−Eres tan inocente e ingenua que no te diste cuenta de que a Sasuke le gustas. Tiene un enfermizo enamoramiento hacia ti.

Ahora si Hinata no cavia de la sorpresa ¿Sasuke enamorado de ella?

−Por eso te advirtió falsamente de mí y por eso convenció a esa chica para que me besara. Tienes que creerme.

Hinata bajo la mirada observando sus pies descalzos al momento que pensaba un poco. Todo encajaba, ahora se daba cuenta de las miradas, invitaciones a comer, coincidencias y palabras con doble sentido de Sasuke. También estaba el hecho de que Hanabi al parecer sabía algo. Tendría que hablar con ella después.

− ¿Ahora si me crees preciosa?−pregunto con un deje de desesperación en su voz.

Sorpresivamente sintió los brazos de Hinata alrededor de su espalda al igual que enterraba su rostro en su pecho.

−Sí, si te creo.−musito sintiendo los brazos de Obito rodear su cintura.

Obito sonrió ampliamente y se entrego al abrazo sintiendo la calidez que desprendía el menudo cuerpo de Hinata.

Hinata fue ahora la que inició un suave y tierno beso, haciendo suspirar a Obito y que correspondiera rápidamente el beso. Paso sus brazos por la cintura femenina mientras ella enrollaba los suyos en su cuello.

Acaricio de arriba hacia abajo la espalda de la fémina, robándole suspiros que para el eran los sonidos más melodiosos que había escuchado en toda su vida.

Hinata se aferró al chaleco de Obito, sus piernas estaban temblando y su corazón estaba latiendo como loco. No sabia si era por la emoción, miedo o nerviosismo que sentía en ese momento. El besos se intensificó haciendo sentir diferentes emociones a ambos, el miedo y la emoción estaban latentes.

Lo único que se escuchaba en la habitación era el tenue sonido que emitían sus húmedas bocas y las agitadas respiraciones.

Ambos sabían que estaban llegando lejos, que estaban apunto de perder la cordura que hace mucho ya quería romperse, y ahora que no estaban en el bosque, sin el riesgo de ser atrapados la posibilidad de que la pasión los cegara era más alta.

Muy a su pesar, Obito rompió el beso y miro a la Hyuga.- Hinata, yo…-trago ruidosamente saliva.-Te amo y te respeto, pero también te deseo muy fuertemente. Y-y o entiendo si tu aún no quieres hacerlo… e-es decir yo te esperaría todo el tiempo que creas necesario y-y…-

Hinata puso su dedo índice en los labios de Obito. -También te amo Obito-kun, y si tu q-quieres hacerlo… tienes mi total consentimiento, p-por que yo también quiero hacer el amor contigo.

Obito sonrió. -Eso me parece genial. -musito antes de rosar sus labios contra los de Hinata. Fue un toque superficial, apenas y se tocaron sus labios… pero ese rose hiso que ambos sintieran un hormigueo en el vientre.

Hinata suspiro sobre sus labios con los ojos entrecerrados, brillosos ante el deseo que sentía en esos momentos.

Los labios de Obito fueron descendiendo, dejando pequeños besos desde su nariz, su boca, su cuello hasta llegar al escote que dejaba ver el inicio sus senos. Se relamió los labios antes de besar con delicadeza el inicio de esas montañas que desde hace mucho lo volvían loco. Quería hacerla llorar del placer, quería que esa noche fuese placentera para ambos… quería demostrarle con besos y caricias el cuanto la amaba.

Hinata se dejo hacer, mientras ella acariciaba la cabellera de Obito. Sentían tan bien los labios de el oji negro sobre su ardiente piel, sentía un gran hormigueo por todo el cuerpo, pero se sentía más intensamente en su zona íntima. Era algo que jamás había experimentado.

Obito se incorporó para tratar de sacarse el chaleco Jounnin pero las delicadas manos de Hinata detuvieron su acto. La observó con confusión y nerviosismo ¿Ya se había arrepentido acaso?

Hinata tenía el rostro ladeado con sus mejillas ruborizadas. -Q-quiero hacerlo yo.

Capto enseguida lo que Hinata quería hacer. Una especie de alivio recorrió su cuerpo y le sonrió seductoramente a la Hyuga.

-Me parece bien.- le susurro al oído haciéndola estremecer. -Soy todo tuyo. – le dijo una vez que se separó un poco de su cuerpo para que tuviera más comodidad al quitarle la ropa.

Hinata llevo sus temblorosas manos al cierre del chaleco jounnin y lo bajo. Llevo sus manos a los hombros de Obito y en menos de un segundo el chaleco ya se encontraba tirado en el suelo. Sus dedos abrieron con un poco de torpeza los botones de la camisa negra, poco a poco hasta dejarla completamente abierta, dejando ver su trabajado torso.

Se sonrojo de los pies a la cabeza. Ya antes lo había visto sin camisa, fue en su misión cuando tuvo que curarlo y se dio cuenta de que Obito tenía un cuerpo de envidia para cualquier hombre. Pero ahora que lo miraba con descaro, se daba cuenta de que su cuerpo era perfecto.

Le quitó con delicadeza la camisa de botones y justo cuando se la quitó, empezó a regar besos por los pectorales del Uchiha.

El sólo empezó a respirar agitadamente mientras sentía que su miembro tomaba dureza a causa de las estimulantes caricias de Hinata.

Daba besos y mordiscos por todas partes. Dejó unas pequeñas marcas rojizas en sus pectorales y abdomen… esperen ¿Cuándo había llegado allí abajo?

Ella ahora se encontraba lamiendo y mordisqueando su abdomen y ombligo con sensualidad. Estaba en una pose para nada fuera de la imaginación. Estaba hincada, sosteniendo sus caderas como si temiera que se fuera a escapar, sus piernas estaban abiertas y su cuerpo estaba inclinado hacia delante dándole una espectacular vista de su trasero y parte de sus generosos senos. Una imagen sacada de la mente más perversa. No sabía si lo estaba haciendo a propósito para provocarlo o si en verdad no se daba cuenta de lo sexy que se miraba en esos momentos… poco le importó eso al ver que bajaba su bragueta y quitaba el cinturón de sus pantalones.

Sus ojos se abrieron como platos... ¿Ella en verdad iba a hacer lo que estaba pensado?

Sus dudas se disiparon al verla bajar sus pantalones y su bóxer hasta que su erecto falo salió al aire.

No sabía de donde había sacado la osadía para hacer lo que estaba haciendo. Ni siquiera sabía de donde había sacado semejante acción… a sí, Ino les había contado lo que le hacía a Sai. Al principio pensó que ella jamás podría hacerlo siendo que cuando escucho el relato de la rubia cayó desmayada… pero ahora que la pasión la cegaba era capaz de hacer cualquier cosa para hacer delirar de placer a Obito. Cuando bajo los pantalones de Obito quedó muda. Eso era… era muy grande.

-H-hina… ¿t-tu vas a..? -su susurro fue silenciado debido a el potente gemido que soltó al sentir la húmeda cavidad de Hinata rodear su palpitante miembro.

Hinata empezó a lamerlo como si de una paleta se tratara, paseaba su lengua por el glande con suma lentitud, volviendo loco a Obito.

Puso con delicadeza sus manos sobre la cabeza de Hinata. La húmeda lengua de Hinata recorrer su miembro era simplemente delicioso.

Hinata metió con algo de dificultad su miembro completamente en su boca y empezó a mover su cabeza de arriba hacia abajo.

Obito disfrutaba de las sensaciones y el morboso sonido que hacia el gorgoteo de la boca de Hinata.

Hinata jadeaba sin dejar de mover su cabeza. Lo miraba a los ojos mientras el hacia lo mismo. Su ceño estaba fruncido y su boca estaba entreabierta, sacando gemidos y gruñidos de lo más profundo de su garganta. Agradecía a todos los cielos que su padre y su hermana durmieran en habitaciones muy separadas de la suya, de ser de lo contrario ya los habrían descubierto debido a los gemidos de Obito y los jadeos que ella soltaba.

-Hi-hinata. -gimió sintiendo un fuerte clímax golpeándolo.

Hinata trago con algo de dificultad toda la escancia derramada. Fue tanta que un pequeño hilo de semen cayó desde la conmistura de sus labios hasta su barbilla.

Obito sólo la observaba con total amor mientras trataba de recuperar aire. Eso había sido fantástico y delicioso… pero aún no se encontraba satisfecho. No hasta estar dentro de Hinata.

Hinata aún permanecía hincada en el suelo, con la vista baja y las mejillas ruborizadas.

El azabache no pudo más que sonreír al verla de esa manera, seguía siendo su dulce y tierna Hinata. Sin avisarle la tomó en brazos de manera en que sus blancas y suaves piernas se enrollaran en su cintura.

La Hyuga soltó un gritito de vergüenza al sentir el nuevamente erguido falo de Obito presionarse contra su intimidad.

Obito sólo le sonrió como si de un demonio se tratara. -No tienes idea de lo que me haces Hinata.- le dijo en un susurro para después quitar con su lengua el hilo de semen que se había escurrido por el mentón de Hinata. -Me vuelves completamente loco. -subió su mano hasta un pecho de Hinata para apretarlo. Al hacer eso se dio cuenta de que no llevaba sostén. Sonrió con malicia.

Hinata sólo se sonrojo hasta las orejas al sentir la mano de Obito masajeando con total descaro su seno. -O-obito. -gimió.

El moreno gruño al oírla pronunciar su nombre de una manera tan sensual. Dispuesto a seguir escuchando esos sonidos, tumbó a Hinata sobre la mullida cama mientras el se colocaba encima de ella. Bajo una tirantilla de la bata y beso su hombro con suavidad. Bajo la otra tirantilla y antes de descubrir los pechos de Hinata la miro a los ojos. – Yo puedo…

Hinata asintió sonriendo. -Si Obito-kun.

Obito le sonrió y le dio un pequeño beso en los labios antes de bajar hasta la cintura el inicio de la bata. Trago saliva y sintió que la boca se le secó al ver esos dos grandes pechos. Eran blancos, adornados por dos pequeños y erguidos botones rosas. Eran hermosos…

-Y son mías. -susurro con un brillo en sus ojos antes de empezar a devorar los pezones erectos de Hinata.

Ella no pudo preguntarle sobre lo último que dijo por que sintió la lengua de Obito jugar con sus pezones. Soltó un gemido y se arquero bruscamente pegando por accidente su zona íntima con el erecto miembro de el Uchiha.

Froto su dedo pulgar contra el duro pezón, ganándose gemidos de placer. Bajo lentamente su mano hasta la intimidad de Hinata, hizo aún lado el pequeño trozo de tela que cubría su zona íntima y empezó a masajearla, sintiendo como los fluidos empapaban sus dedos.

-Oh dios m-mío. -susurro al sentir los dedos de Obito bombeando lentamente en su interior y su boca chupando y mordisqueando sus pechos. Se mordió el labio inferior y apretó la cabellera del Uchiha al sentir que la velocidad de sus dedos aumentaba.

Obito movía sus dedos motivado ante los gemidos de la peli azul. Sentía su miembro palpitar y su respiración cada vez se hacía más irregular. No podría aguantar ni un minuto más.

Saco sus dedos del interior de Hinata, ganándose un gemido de reproche.

-¿P-por que p-paras? –

El peli negro sonrió malicioso. -Quiero estar dentro de ti. – le susurro para después besarla intensamente.

Hinata se dejo llevar mientras paseaba sus manos en la espalda de el azabache. Suspiró cuando dejó su boca para marcar un sendero hacia sus pechos. Todo iba bien, hasta que un dolorosos piquete se sintió en su zona íntima.

Soltó un gritillo de dolor haciendo que Obito se alarmada y sacará su miembro de la cavidad.

–¡Lo lamento Hinata-chan! – exclamo preocupado.

Hinata cerró fuertemente los ojos tratando de que una lágrima no escapará. Dibujo una pequeña sonrisa en su rostro confundiendo al Uchiha.

–Sigue por favor.

–Pe-pero te lastime.

Hinata negó y lo miro con amor mientras alzaba la mano y acariciaba su mejilla. –Por favor Obito-kun.

Obito trago saliva y después asintió haciendo que Hinata sonriera más para darle ánimos.

Lentamente y con mucho cuidado, se fue introduciendo mientras Hinata encajaba sus uñas en sus hombros.

Cuando la barrera finalmente se rompió, lo único que escucho fue a Hinata emitiendo un pequeño quejido mientras se destensaba lentamente.

Obito espero a que ella estuviera preparada y mientras tanto beso todo su rostro mientras ella recibía encantada los besos.

Cuando el dolor paro, Hinata habló. –Sigue Obito-kun.

Obito asintió y lentamente empezó a moverse, clavando y sacando su miembro mientras Hinata se acostumbraba al intruso. Primero había empezado siendo incómodo pero después, oh después…

–Ahh –gimió despacio mientras Obito contemplaba las muecas qque hacia. Para el esas muecas eran lo más excitante que había visto.

El ritmo fue aumentando, mientras los sonidos que emitía Hinata se hacían más fuertes al igual que Obito también soltaba uno que otro lleno de placer.

–Obito-kun… –gimió Hinata alentando a que las estocadas se hacían cada vez mas fuertes y rápidas.

Los senos de Hinata rebotaban al compas de cada impacto, embobado al Uchiha con singular danza. Tomó entre sus labios esos botones rosas que le sabían a maravilla e hizo que Hinata tomará su cabeza y la presionara contra sus pechos.

Gimió con fuerza cuando empezó a sentir un cosquilleo en su vientre.

–¡Hinata! –rugió Obito. Salió de el interior de Hinata para después eyacular sobre el vientre de la Hyuga.

Ambos respiraba agitadamente y sus cuerpos estaban cubiertos por una fina capa de sudor.

Obito no aguanto más y se dejo caer delicadamente sobre el cuerpo de Hinata, quien lo recibió con gusto entre sus brazos. Obito recargo su mejilla en el pecho de Hinata, escuchando los agitados latidos de su corazón y sintiéndose orgulloso de ser el causante de ello.

–Te amo, Obito-kun. –dijo Hinata, asiendo que el Uchiha sonriera ampliamente mientras su corazón latía alocado.

–Y yo a ti Hinata-chan. –le respondió abrazándose más a ella.

–Perdóname por haber desconfiado de ti… fui una tonta. –se disculpó la Hyuga a lo que Obito negó con rapidez para después levantar la mirada y verla con los ojos brillosos.

–Perdóname tu a mi Hinata-chan, me comporte como un patán. No debí de hablarte de esa manera.

Hinata acarició su mejilla con lentitud. –Ya no importa nada Obito-kun, lo importante es que al fin estamos juntos.

Obito asintió acurrucándose contra ella. –Pero, esto aun no acaba. –susurro perversamente ante la mirada confundida de Hinata.

Antes de que pudiese siquiera preguntar, ya se encontraba de nuevo bajo el cuerpo del azabache.

–¿Segunda ronda?

El rostro de Hinata enrojeció como un tomate al entender esas palabras.

–S-si.


Después de aquella noche de pasión, todo tomo un buen rumbo. Su relación estuvo más que bien por varios meses hasta que un día Obito decidió pedirle matrimonio a Hinata, quien aceptó gustosa. Al principio fue difícil tener la aprobación de ambos patriarcas de los clanes Uchiha y Hyuga, pero lo lograron y tuvieron su aprobación e incluso su bendición.

Para Sasuke las cosas no fueron nada bonitas y fue gracias a Hanabi, quien acusó a Sasuke con Fugaku de todo lo que había hecho contra Obito, a lo que el mayor castigo a Sasuke un gran tiempo. ¿Cómo lo castigó? Pues, lo obligó a encargarse de una casa de retiro. ¿Lo malo de eso? Que todas las viejecillas no hacían más que manosear a Sasuke. El pobre ahora estaba traumado y no le quedaron ganas de seguir tras la recién casada señora Uchiha.


Wow, dure un año y no se cuántos meses para terminar la continuación. ¡Dios, que floja me he hecho! Bueno, mi conciencia fue la que me salvó. "Ly, te habias prometido continuar tus historias y no dejarlas incompletas cuando comenzaste a escribir, así que termina lo que empezaste."

Asi que, aqui esta. Espero que les halla gustado este final *u* bueno, realmente espero qur alguien lo lea jaja ;-; los quiero un montón y gracias por esperarme tanto tiempo. Espero que sean tan amables de dejar un Review T.T en fin, nos leemos!

Agradecimientos a :

MusaSpinelli, jfdjdjdj, Nana, Invader Zam, yue shirahy, , Tobi Uchiha-chan, Silneleh

Disculpen cualquier error ortográfico.