Disclaimer: No me pertenece ninguno de los personajes que aparecen en este fragmento de historia.

CAPÍTULO 28. Insurrección.

Cuando Marie abrió los ojos al día siguiente, lo primero que vio fue el techo de su habitación. Nunca antes se había fijado, pero estaba pintado de forma diferente a las paredes. Mientras que estas últimas tenían un color uniforme, en el techo habían representado nubes blancas sobre un cielo azul celeste. Parpadeó varias veces para asegurarse de que era en su cuarto donde estaba. Alzó las manos, comprobando que aún seguían obedeciendo a sus órdenes.

Movió la cabeza para mirar a la derecha descubriendo a Logan, y tras él, a la pelirroja Jean Grey. Sus ojos se fijaron en Lobezno, que le sonreía, a diferencia de la mujer, cuya expresión no era muy amistosa.

-¿Te encuentras bien?- le preguntó, con un hilo de voz.

-Esa pregunta debería hacértela yo- contestó Logan, palmeándole la rodilla cubierta por la sábana.

-Hicisteis una imprudencia, algo que fue contra todas las leyes de la lógica y contra lo que es correcto- terció Jean, con severidad- De Logan me lo esperaba, pero de ti…

-De mí no podías esperar nada tampoco- replicó Marie, con esfuerzo, tratando de erguirse sobre un codo- No nos conocemos y tampoco has hablado el suficiente tiempo conmigo como para saber nada acerca de mí, aparte de que pertenezco a la Hermandad.

-Se nota- intervino Scott, cuya presencia no había sido notada por Marie, ya que estaba en el otro lado de la estancia. El profesor estaba a su lado y Ángel se hallaba sentado en un taburete algo más allá, en silencio- Ese carácter intempestivo y desobediente; quizá aún estarías a tiempo de que se te diera algo de disciplina.

Marie lo fulminó con la mirada, en un principio pensando que no merecía la pena contestarle. Sin embargo, lo hizo.

-¿Qué hay de estudiantes como John o Daniels?- cuestionó ella, con mordacidad- ¿Han recibido ellos esa disciplina de la que hablas?

Scott apretó la mandíbula, irritado.

-Son la excepción que confirma la regla- masculló, desviando la mirada.

-Ya basta- sentenció Charles, haciéndoles un gesto a Jean, Logan y Scott para que se fueran- Marie es una invitada y hasta ahora no solo no ha sido tratada como tal, sino además de malos modos. Marchaos, y dejadnos hablar en paz.

-Mejórate, nena- le deseó Logan, siendo el primero en salir de la habitación.

Renuentes a largarse de allí, Scott y Jean acabaron por hacer lo mismo que Lobezno.

El profesor se acercó a ella una vez hubieron cerrado la puerta tras irse.

-Te pido disculpas- dijo, con una leve sonrisa- No debería haber dejado que estuvieran aquí cuando despertaras; debí haber supuesto que te harían algún tipo de reproche o comentario malintencionado.

-No se preocupe- respondió Marie, haciendo un gesto con la mano quitándole importancia- Ya ha pasado, y no ha sido su culpa, sino la de ellos. Ellos han sido irrespetuosos; no usted.

Charles permaneció callado por un instante y después asintió.

-¿Sabes lo que pasó anoche, Marie?- le preguntó el profesor.

Antes de responder, los ojos de Marie se fijaron por un instante en los de Warren, que le devolvía la mirada desde el otro lado de la estancia, aparentemente tranquilo.

-¿Casi mato a Logan?- dijo finalmente, apesadumbrada.

-Aparte de eso, lo que pasó después. ¿Lo recuerdas?

Marie frunció el ceño, pensativa. No era muy consciente de la noción del tiempo, no sabía cuántas horas habían pasado desde aquello. Recordaba, no obstante, caminar por los pasillos a altas horas de la noche, entrar en las cocinas, hablar con Logan, tocar a Logan… Lo último de lo que podía acordarse era del roce de sus labios, suave y aterrador.

-Trataba de hacer que Logan volviera en sí, creo- titubeó, tratando de recordar algo más sin éxito- Y después… nada. Me quedé inconsciente, ¿verdad?

-Sí, pero no sé por qué- respondió el profesor, pensativo.

-¿No tiene idea de cuál podría haber sido la razón?- preguntó ella, con inquietud- Que yo recuerde, nunca me he desmayado. ¿Y si tengo algún problema de salud y no me lo han diagnosticado?

Los labios de Charles se curvaron en una pequeña sonrisa al escucharla.

-Me siento más inclinado a pensar que tiene que ver con tu mutación.

-¿Mi mutación?- reiteró ella, confusa. Calló por un momento, reflexionando sobre el asunto.

-Por lo que Lobezno ha contado- terció Warren, desde su asiento-, lo que te pasó fue muy parecido a lo que les suele pasar a las personas cuando las tocas.

Marie fijó sus ojos en los de él, asimilando lo que acababa de decir.

-Pero en esta ocasión me ocurrió también a mí- murmuró ella, desconcertada.

Charles asintió, con una sonrisa de condescendencia.

-Lo que nos lleva a pensar que quizá aparte de quedarte con los efectos de la mutación y la fuerza vital de los mutantes, puedas realizar el proceso inverso- concluyó el profesor, hablando con lentitud.

Marie se volvió hacia él, incrédula.

-¿Cómo…?- farfulló, sin ser capaz de comprender lo que estaba diciendo Charles en su totalidad.

-Creemos que, tras absorber los poderes de Logan, de alguna forma se los devolviste y eso ocasionó tu desmayo- aclaró el profesor, con paciencia- Es la única explicación posible que podemos encontrarle al hecho de que Logan se recuperase él solo de un infarto tan rápidamente en dos minutos teniendo en cuenta que lo habías absorbido antes.

Los ojos de Marie se clavaron en el edredón que la cubría, con la mirada perdida. ¿Podría ser… que lo que ella creía que había estado mal en su interior durante toda su vida no lo estuviera en realidad? ¿Que hubiera estado equivocada siempre? A pesar de que casi había acabado con Logan, luego lo había remediado, aunque sin ser consciente de ello. Sin embargo, había sido a costa de su propia fuerza. Había tanto de su naturaleza que no conocía… que no tenía idea de cómo controlar…

-¿Cómo lo hice?- se preguntó en voz alta.

-Tal vez tus receptores cutáneos reaccionaron de forma diferente ante la intensidad de tus emociones y tu sistema nervioso central enviara señales a dichos receptores para que emitieran una corriente eléctrica que recorrió a Logan, devolviéndole sus habilidades especiales- dijo el profesor, más para el mismo que para los demás.

-Pero en las otras ocasiones en las que he herido a alguien con el contacto físico, también me sentía desesperada y acongojada y no les he devuelto nada- replicó Marie, un tanto escéptica.

-Habrá algo más que hayas hecho y no te hayas dado cuenta, o no lo recuerdes- supuso Ángel, levantándose de su silla con ayuda de su bastón- En cualquier caso, lo mejor será que la dejemos descansar, ¿no le parece, profesor?

-Así es- convino Charles, dándose la vuelta y utilizando su silla de ruedas para ir hacia la puerta- Hoy no es necesario que vengas al laboratorio, Marie. Seguiremos con las sesiones mañana.

Marie inclinó la cabeza, recostándose y apoyándose en la almohada, cansada. Aún no se creía que ella le hubiera devuelto el don a Logan, y que por eso él se hubiera recuperado tan deprisa. Pero parecía haber sido así… Ojalá pudieran esclarecer cómo había ocurrido. Si hubiera un modo en verdad de que ella pudiera devolver la fuerza que robaba al tener contacto físico, quizá... quizá finalmente podría tocar a los demás sin guantes. El problema era que nadie tenía idea de cómo lo había hecho, y que Marie desde luego, no se sentía para nada tentada a tocar de nuevo a nadie para probarlo.

No habían pasado ni diez minutos desde que el profesor y Ángel la dejaron sola, cuando llamaron a la puerta varias veces. Marie no pudo evitar inclinar la mirada, viendo que llevaba el camisón puesto. Se cubrió algo más con el edredón, antes de decir un: "Adelante".

Por la puerta entraron en fila cuatro adolescentes: Kurt Wagner, Bobby Drake, John Allerdyce y Katherine Pryde. Marie se alegró al verlos. Junto con el profesor y junto con Logan, pertenecían al escaso número de personas que la trataban bien en la Mansión X. También estaba Ángel, por supuesto, pero él ya era su amigo antes de que llegara allí.

-¿Cómo te encuentras, Anna?- le preguntó Kitty, preocupada, sentándose a su lado en la cama- Ayer supimos que habías tenido un accidente en las cocinas y queríamos asegurarnos de que estabas bien.

-¿Un accidente?- repitió Marie, frunciendo el ceño.

-Sí, Tormenta nos contó que tuviste una bajada de tensión y te mareaste- respondió Kurt, tomando asiento también en una de las esquinas de la cama, como había hecho Bobby. John era el único que permanecía de pie, a la izquierda de Marie.

Marie vaciló, sin tener demasiado claro por qué les habían dicho aquello en vez de la verdad. Sin embargo, no creyó que fuera conveniente desmentir a Ororo. Tal vez si los estudiantes supieran lo que había estado haciendo en las cocinas, la considerarían aún más peligrosa de lo que ya lo hacían, y la tratarían peor.

-Estoy mejor- contestó ella, finalmente- Antes me dolía la cabeza, pero ya no me duele.

-Perfecto, porque tienes que cumplir con el trato- le dijo John entonces.

Marie lo miró, inquisitiva.

-Ibas a venir hoy al cine con nosotros, ¿o ya no te acuerdas?

-Johnny, si no tiene ganas de venir, no la fuerces- terció Bobby, sin mirarlo.

-¿Johnny? ¿Tú también vas a llamarme así?- le espetó John, cruzándose de brazos.

-Me parece injusto que a mí nunca me hayan llamado Robert, que es mi nombre de verdad, y lo hayan sustituido por uno más corto- replicó Bobby- Y a ti siempre tengamos que llamarte por tu nombre, cuando podemos hacerlo de forma cariñosa también.

-¿Estás de coña?

-Hemos alcanzado un consenso- le informó Kurt, sonriente- Te llamaremos Johnny a partir de ahora.

John entornó los ojos, molesto.

-Esto es culpa tuya- acusó a Marie- Si no les hubieras dado la idea, ahora no me habrían dejado de llamar John, que así es como me llamo- añadió, haciendo énfasis en la palabra "John".

Kitty y Kurt soltaron una risita, mientras Bobby esbozaba una pequeña sonrisa.

-No seas gruñón- lo reprendió Marie, contenta- Iré con vosotros al cine. Me saltaré las normas de vuestro profesor por el trato que hice contigo. ¿Satisfecho?

-Enormemente satisfecho- contestó John, haciendo una mueca- A las seis, todos en el garaje.

-¿Hoy no vais a clase?- inquirió Marie, alzando una ceja.

-No- respondió Kitty, risueña- Para ir a Yonkers, tenemos que saltarnos alguna, ya que se tarda en llegar.

-Kitty, no te reconozco- le dijo Kurt, burlándose.

-Yo tampoco me reconozco a mí misma- replicó ella, encogiéndose de hombros.

-¿Quién conduce?- preguntó Marie- Yo no sé.

-Suerte para vosotros que yo sí- respondió John, con una sonrisa torcida.

-¿No se darán cuenta si los cuatro faltáis a las clases?- cuestionó Marie, ceñuda.

-Probablemente- contestó Kurt.

-Pero para entonces ya estaremos lejos, y si nos buscan no podrán encontrarnos- añadió Bobby.

Marie sabía que a diferencia de Kitty, que parecía impaciente por saltarse las reglas y ganarse su primera mancha en el expediente, a Bobby no le hacía tanta ilusión salir de la escuela.

-¿Qué excusa pondremos?- preguntó Kitty- Si se dan cuenta de que nos hemos ido, luego nos preguntarán dónde hemos estado cuando volvamos.

-Les diremos que estuvimos practicando en los simuladores- respondió John, como si aquello fuera lo más sencillo del mundo- Me he asegurado de que las salas no estaban reservadas esta tarde, así que nadie sabrá si mentimos…

-A no ser que nos pregunte el profesor- objetó Bobby, alicaído.

-Para ese entonces ya habremos visto la película, así que procurad pensar en otras cosas durante el resto del día por si a Xavier le da por hurgar en vuestras cabezas- contestó John, entornando los ojos, al decir lo último.

-El castigo nos lo llevaremos igual- murmuró Bobby.

-Si no quieres venir, no vengas- replicó John, con fastidio- Pero si vienes, no estés todo el rato pensando en lo que pasará cuando regresemos.

Bobby inclinó la cabeza; no iba a responder a eso.

Sobre las seis menos cuarto de la tarde, Kitty se presentó de nuevo en el cuarto de Marie, que ya estaba preparada.

-He tenido una idea, Anna- le dijo, con una pequeña sonrisa- Podremos llegar antes al garaje y sin que nos vean.

-¿Cómo?- preguntó Marie, interesada.

-¿Recuerdas en qué consistía mi mutación?

-En atravesar paredes- respondió Marie, con recelo- ¿Quieres ir atravesando las paredes? Yo no puedo hacerlo, ¿no pretenderás que te toque para que consigamos llegar allí de esa forma?

-No- sonrió Kitty- No es necesario que me toques, ya te toco yo- rió ella, aferrando el brazo cubierto de Marie, antes de que pudiera apartarse- ¿Lo ves? No pasa nada.

-Pero así no puedo absorberte…

-No pretendo que me absorbas. Puedo compartir mi habilidad sin necesidad de tener contacto físico directo contigo, a través de la ropa- explicó Kitty- Ahora mismo podrías atravesar los muros si quisieras, siempre y cuando no te sueltes de mí.

-¿Estás segura de que esto funcionará?- cuestionó Marie, reacia a hacer caso de su idea- ¿Y si me rompo la nariz tratando de pasar a través de la pared?

-Podemos hacer una cosa. Ve con una mano por delante y si ves que chocas contra algo, te detienes. No pasará- le aseguró la chica.

Hubo un silencio tenso entre ambas.

-¿Me consideras tu amiga, Anna?- preguntó Kitty, entonces.

Marie asintió, ceñuda.

-Las amigas se tienen confianza, tenla en mí y cógeme de la mano. Pase lo que pase, no te sueltes.

El tono de Kitty sonaba seguro, como si no tuviera ninguna duda o miedo por lo que fuera a suceder en caso de que Marie tratara de cruzar la pared junto a ella. Claro, que así le había parecido el tono de Logan la noche anterior cuando la instó a que lo tocara para que viera sus recuerdos, y la cosa había estado lejos de acabar bien. Trató de no pensar mucho en ello y finalmente, se decidió por darle la mano, nerviosa. Notaba que le sudaba bajo el cuero del guante negro que llevaba puesto.

-¿Lista?- murmuró Kitty- Corre conmigo. Un, dos… ¡tres!

Marie alzó la mano por la que no tenía sujeta la de Kitty, hacia delante y la siguió a zancadas. Cerró los ojos cuando vio que el golpe contra la pared era inevitable, inminente, pero cuando los volvió a abrir estaban en otra estancia y seguían corriendo. Era una sensación inexplicable, pero por primera vez en mucho tiempo Marie se sentía libre, como si volara. Como le daba miedo abrir los ojos cuando atravesaba las paredes junto a Kitty, no supo si se veían solamente ladrillos y cemento, que serían los materiales que las conformarían.

Lo peor de todo fue cuando Kitty le dijo que en vez de la pared, atravesarían el suelo para llegar al garaje. Tuvieron que saltar dos veces para bajar las plantas que las separaban del garaje, y en ambas ocasiones Marie tuvo la sensación de que el estómago le saldría por la boca.

Cuando por fin llegaron, no habrían pasado más de cinco minutos. Sin embargo, Marie agradeció a Dios y al cielo que seguían estando enteras.

-¡Podríamos haber caído sobre un coche!- le reprochó Marie a Kitty, con la piel algo amarillenta por las naúseas.

-Qué va- negó Kitty, con una sonrisa-, sé los sitios exactos para saltar, los que no coinciden con ninguna plaza para aparcar.

-¿Qué hubiera pasado si te hubieses equivocado de sitio?- preguntó Marie, irguiéndose y apoyando una mano sobre una de las columnas del garaje.

-Nada- la tranquilizó Kitty, haciéndole un gesto para que la siguiera- Lo hubiéramos atravesado también y hubiera hecho que emergiéramos del suelo en un lugar algo más allá del coche.

Marie sacudió la cabeza, cansada. Kitty no tenía remedio. También la culpa era suya por aceptar su propuesta y no caminar por los pasillos y bajar las escaleras como haría cualquier persona normal.

-Venga, que no llegamos- urgió Kurt, abriendo la puerta de un coche rojo que a Marie le pareció bastante moderno.

-Me ha costado convencer a Anna para que saltara conmigo- aclaró Kitty, dedicándole una pequeña sonrisa a Marie.

-Quizá hubiera merecido más la pena que la dejaras, si así tardabais menos- le espetó John, sentándose en el asiento del conductor.

-¿Conduce él?- preguntó Marie, alarmada- Antes creí que lo decía de broma.

-Por desgracia, ninguno de nosotros sabe- respondió Bobby. Se notaba que a él tampoco le hacía demasiada ilusión.

Marie se sentó en el asiento del medio, Kitty a su izquierda y Bobby a su derecha, que no dejaba de retorcerse las manos con nerviosismo, como si ya se estuviera arrepintiendo, y aún ni siquiera había arrancado el coche.

Cuando ya habían recorrido unos dos kilómetros y habían perdido de vista la escuela, Marie se atrevió a preguntarle a John:

-¿Este coche es tuyo?

-Ya le gustaría a él- contestó Kurt, volviéndose en el asiento un momento para mirarla.

-Es de Summers- respondió John, con una sonrisa torcida que Marie no pudo ver desde donde estaba.

-¿Y cómo es que te ha dejado a ti las…?- comenzó a cuestionar ella, ceñuda- ¿Le las robado las llaves?

-De otra manera, no tendríamos vehículo- contestó John, como si soliera robar todos los días.

-Madre mía- susurró Marie, mirando a sus compañeros con reprobación.

El profesor creyéndose que se había quedado en la cama descansando y ella escapando a la primera oportunidad con unos adolescentes que estaban de todo, menos centrados. Una semana atrás, no se hubiera preocupado siquiera por salir y romper unas cuantas normas del colegio, pero ahora, las cosas eran diferentes. Le caía bien el profesor y estaba agradecida con él por haber ayudado a Warren y por estar ayudándola a ella a apagar el fénix que habitaba en su interior.

-¿Dónde está el cine al que vamos?- preguntó, entonces- ¿No será en el mismo centro comercial donde nos encontramos aquella vez que…?

-Tranquila, es otro- respondió Kurt- De todas formas, en las imágenes de la cámara de vigilancia que echaron por la tele, a nadie se le veía bien la cara.

Marie asintió, tratando de calmarse. Lo único que le faltaba ahora para darle otro "pequeño" giro a su vida, era que la policía la detuviera y se la llevara presa.

-No te ofendas- le dijo a Kurt-, pero cuando los humanos te vean, ¿no querrán llevarte a comisaría para registrarte?

-No me ofendo- contestó Kurt, mirándola por el retrovisor- Así es mi mutación, no hay nada que hacer contra ella. Me he traído un abrigo y una gorra; aun así, llamaré mucho la atención, así que iré tras vosotros, pero escondido en la sombra.

-Podrías teletransportarte hasta allí, Kurt- sugirió Kitty.

-Cierto- convino él- El problema es que nunca he estado en la sala del cine al que vamos; solamente en los servicios del centro comercial.

-Podrías esperar allí y te llevo las entradas- se ofreció Bobby.

-Sí, eso facilitaría más las cosas- sonrió Kurt, con tristeza.

Marie pensó que a pesar de la desgracia que le había caído a ella con la mutación que tenía, podía sentirse afortunada, porque no llamaba la atención tanto como el pobre Kurt Wagner.

No tardaron mucho en llegar al centro comercial donde estaba el cine al que quería llevarlos John. Era un edificio grande, aunque no tanto como lo era el centro comercial adonde la había llevado Pietro casi dos semanas atrás para ir a la cafetería con Wanda. Casi dos semanas; parecía que había pasado toda una vida desde entonces.

N/A: A partir de este capítulo, iréis viendo cómo distintos personajes de la historia interaccionan entre sí cuando nunca antes lo habían hecho. A pesar de los muchos episodios que llevamos ya escritos, la historia no hace más que empezar. ¡Prepárense, señores/as!:D

Nina Scherbatsky: Uff, con tantos comentarios, no sé por dónde empezar. Haces que me sienta súper halagada:3 Cada uno de ellos merece ser contestado, así que eso es lo que voy a hacer, responderlos

En primer lugar, me alegro de que os esté gustando cómo manejo el personaje de Marie, ya que no es una tarea fácil cuando algunas de las personas leen el fic habiéndose leído los cómics y yo no me los he leído; solamente he tenido ocasión de ver la mayor parte de las películas. Era mi intención hacer que el carácter de los personajes en principio fuera lo más parecido posible al de los que aparecen en pantalla, pero no sé si lo habré conseguido. De todas formas, sigue siendo un fic, así que no puede ser todo igual, pero pretendía mantener en parte la personalidad de los personajes desde mi punto de vista y los entornos en los que se mueve el universo Marvel en cuanto a los X-men se refiere. Para ello, intento informarme en Internet buscando datos más específicos según si hablo de un personaje que conozca menos que otros. Así que, en definitiva, que me explayo, me hace feliz que la historia resulte más o menos convincente.

En cuanto a Wanda no volveréis a saber de ella en mucho tiempo. Daré pistas a lo largo de la historia y se irá mencionando en algunas ocasiones, pero debo decir que ahora mismo estoy escribiendo el capítulo 60 y todavía no ha aparecido de nuevo o.o' Carol Danvers no hará acto de presencia en la historia; la verdad es que he añadido algunos personajes que no han puesto en las pelis y sí en los cómics, pero me costaría mucho escribir algo sobre ella, puesto que no conozco el personaje Y sí, debo decir que John me encanta. No sé cómo lo describen en los cómics, aunque puedo hacerme una idea por lo que hablo con mi hermano de vez en cuando (él sí les ha echado un vistazo ;)). En cambio, sí sé cómo aparece en las películas, y hace bastante tiempo ya que lo sacaron con la forma de Aaron Stanford, pero se trata de un personaje que me marcó mucho, así que tenías muchas ganas de escribir sobre él.

Sobre la relación de Logan con Marie, es bastante especial. En mi historia van a llegar a parecer tan cercanos que en un principio puede llegar a dar una idea equivocada, tal como podríais pensar sobre la relación de Marie con Warren, que va madurando con el tiempo. Son más bien relaciones fraternales, y es, que en verdad, Marie y Logan comparten muchas cosas, como lo perdidos que están en el mundo en el sentido de que ninguno de los dos sabe realmente quiénes son y cuál es su lugar.

Acerca de Raven, es un personaje bastante complejo, porque en realidad aprecia mucho a Marie y se preocupa por ella de veras; como saldrá más adelante, ella misma reconoce que es el único miembro de la Hermandad aparte de Magneto, al que valora de forma especial. Sin embargo, Raven está jugando a dos bandas, siempre se le dio demasiado bien hacerlo. Así que, finalmente costará un poco ver en qué bando está, pero quería dejar claro que la persona a la que más quiere es Eric, a pesar del maltrato psicológico de éste en ciertos momentos.

En lo que al Ryro se refiere, a mí también me agrada bastante, lo bastante como para dejarlo caer por el fic en algunos caps; ya lo irás viendo más adelante, aunque quizá no sea como tú piensas. Probablemente en un futuro, haga otros fics sobre esta pareja, pero primero tengo que acabar esta historia o.o'

Y al pobre Pietro aún le queda por pasar, pero bueno, va a ser parte de la maduración del personaje a lo largo del fic.

Quizá haya más Ororo-Logan de lo que te imaginas, pero ya al final.

Sobre el pasado de Charles, Eric y Raven quizá se añadan más datos, pero no ahora. Ya comprenderás por qué;) Tal vez te lleves alguna que otra sorpresa, no sé si agradable en verdad.

Debo decir sobre Pietro y John (no me gusta adelantar demasiado), que en un principio John sentía admiración hacia Pietro, pero conforme lo vaya conociendo, eso cambiará dando un giro radical, en cuestión de un día. Y ya no digo más, que hago spoiler jajaj

Puede parecer que Eric le haya ordenado a Raven que lo haga (que, efectivamente, lo hizo), pero es Raven la que lo ha manipulado para que piense que realmente es lo correcto. Porque Raven pretende el bienestar de Marie, y opina que su contacto con Pietro no es conveniente, puesto que debilitaría su voluntad y la haría echarlo de menos, abandonando a Charles y a su terapia contra el fénix. Lógicamente, las razones que le ha dado a Eric han sido "un tanto" distintas de lo que te comento.

En cuanto Pietro y John se encuentren, efectivamente saltarán chispas. Pero bueno, dejemos eso para después. Tantos magníficos comentarios, me hacen desvelar más de la cuenta;)

Lo de las tendencias suicidas de Warren es inherente a su personalidad, tal y como lo he pintado en el fic, así que tardará en deshacerse de ellas. Evidentemente, Marie influirá mucho en ello.

Y bueno, finalmente, me alegra sorprenderte con cada capítulo y hacerte dedicar una parte de tu preciado tiempo en dejarme un comentario por cada capítulo. De verdad, significa mucho para mí. Un besazo!

Karla: Gracias por recordarme subir los caps siempre. De verdad, soy un desastre. Tengo tantas cosas en la cabeza sobre la carrera y tal, que apenas me cabe espacio para nada más Sé que hice una promesa: que subiría dos caps por semana. Así que es lo que voy a hacer: subir dos caps por cada semana que no los he subido. Lo siento u.u espero compensaros porque ahora se acerca la parte más interesante! Besitos.