Pareja: AyaHina (Leve Touken)
Autora: DarkAmy-chan
Género: Romance/Comfort

- Hablan

Nota: Todo está bajo el punto de vista de Ayato

oOoOoOoOo

Los Personajes de Tokyo Ghoul no me pertenecen, son de Ishida-sensei

oOoOoOoOoOo

Dream

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Sin siquiera pensarlo dos veces, me puse delante de Hinami, mirando despectivamente al maldito que quería arrebatarme lo que era mío desde hace mucho. No tendría reparo, después de todo jamás he sido una persona considerada.

¿Qué crees que haces, gusano? ─ Sonrío con sorna ante el temor que veía en sus ojos. Era normal que reaccionase de esa manera, puesto que varios sabían de mi manía de meterme en peleas, de "sacar a la basura" de mi camino.

Este mundo era para los fuertes, no para los débiles, y eso me había quedado muy claro cuando murieron mis padres.

Y-Yo…no… ¡nada! ─ Fue imposible no sentir esta satisfacción al verle correr despavorido. Espero que ruegue porque no me lo vuelva a topar, ya que se merece una golpiza por fijarse en algo que es de mi propiedad.

Idiota.

Ayato no tenía por qué hacer eso. ─ Malhumorado por todo esto, cansado de ser ignorado me voltee a ver a quien me hablaba, apreciando así su expresión, aquella que reflejaba una leve molestia. ¿Es que en verdad esperaba que esa mierda se le confesara? ─ Él es una buena persona. Siempre ha sido amable conmigo.

Claro que era amable contigo ─ Ya era el colmo. No soportaba más esto. Había llegado a mi limite ─ ¡Si quería tirársete encima, tonta! ─ Pude notar el asombro en su mirada, un leve rubor en sus pómulos, el cual solo lograba cabrearme más de lo que ya estaba.

Fue en ese momento en que ni cuenta me di, pero una de mis manos estaba sobre su hombro, mientras la otra le sujetaba del mentón; obligándole a que posase su atención en mí persona. Podía apreciar su incomprensión ante mi actuar. Ni yo mismo me comprendía, pero al carajo todo, ya no iba a perder más tiempo.

Tu eres mía Hinami… ─ No hubo tiempo para respuestas, no se lo permití. Mis labios se posaron sobre los suyos. Mi mano descendió hasta su cintura para atraerla más hacia mi ser. Eso valió un quejido de su parte, siendo aprovechado por mi lengua para profundizar este acto, para sentirla más mía. Porque si quería una confesión, podía soñar con ella. Ya no sería más de palabras, solo de acciones.

Y sí que me estaba gustando este tipo de acciones. Era deliciosa, todo de ella lo era. Aun cuando en un comienzo había tardado en responderme, luego fue imitando mis movimientos. Este había sido su primer beso, de eso había logrado darme cuenta, y me sentía completamente satisfecho.

Seria sus primeras veces en todo, ya que esto era solamente el comienzo.

Pronto el aliento comenzó a escasear en nuestros pulmones, por lo que el movimiento de nuestras lenguas fue cada vez más lento, más pausado, hasta que nos fuimos separando lentamente. Quería más, necesitaba más de su calor. La espera había sido tanta, que con un beso solamente no era suficiente para saciar mi sed de su persona. Pero en el instante en que iba a volver a besarle, ella se separó suavemente. En sus ojos lograba verse nuevamente esa incomprensión, mientras llevaba suavemente una de sus manos a su hinchada boca, aquella que hace unos momentos había sido asaltada por la mía.

Al parecer había llegado el momento de aclarar todo, de dejar esa leve fachada de "chico paciente"

No soy tu hermano, Hinami. ¿Por qué sigue con esa expresión? Debería estar contenta, feliz de que le escogiese entre tantas otras. ¿Por qué no sonríe como otras veces?. Eran tantas cosas que me consultaba internamente. ¿Por qué simplemente no podía ser con ella, como soy con todos?. Todo esto era realmente una patada en el trasero. ─ Tenlo en cuenta de ahora en adelante.

Cabreado por todo, comencé a alejarme del lugar con las manos en los bolsillos. Ya estaba harto de mostrarme débil, cuando claramente desde la muerte de mis padres, es lo que más he intentado dejar atrás.

Irritado observo como una vez más mi intento por quedar a solas con ella, es negado por la presencia de otro ser, esta vez de la molesta de mi tonta hermana, Touka.

Malhumorado tuve que soltar la mano de quien deseaba aclarar todo esto, de pedir alguna respuesta, la cual me observaba con un eje de tristeza.

¿Por qué me veía de esa manera? ¿Acaso pensaba rechazarme?

No. Eso no podía ser. Ella había respondido a mi beso. Su lengua había batallado con la mía con la misma intensidad. Le había sentido completamente entregada, así que era imposible aquello que pasaba por mi mente. No iba a permitir un rechazo tampoco, no cuando por fin me dispuse a dar pelea.

Menuda cursilería. Es toda una mierda, pero es la primera vez que quiero tener a alguien con tantas fuerzas, casi tanto como el anhelo de alejarme de toda la basura que son las demás personas.

Solo la necesitaba a ella a mi lado. Y aunque tenga que acorralarle cuando menos se lo espere, definitivamente lo haría.

Y así fue. Jamás espero que la estuviese aguaitando en la oscuridad de la noche, en su habitación mientras todo era cubierto por las penumbras.

Ahora no había manera de escapar. Y se lo estaba demostrando cuando cubrí su boca con una de mis manos, al notar la sorpresa en sus ojos al lograr darse cuenta de quién era, de la impresión de verme ahí.

Vine por mi respuesta, Hinami. ─ La sentí tragar fuerte al notarme cada vez más cerca, al dejar de cubrir sus labios, para sentir su aliento mezclándose con el mío. Maldición. Deseaba besarle como la otra vez. ─…Esta vez no podrás escapar…

El silencio reino entre nosotros tras mis palabras. Momentos en que sus almendrados ojos escapaban de los míos por vergüenza, quizás duda. No podía saberlo, no cuando lo único que pasa por mi mente, es probar su delicioso sabor.

No podía contenerme por más tiempo. Al diablo con su respuesta, no la necesitaba. La obtendría a mi manera. Fue de ese modo que volví a sellar nuestras bocas de forma pausada. No quería asustarle, menos cuando esto estaba recién comenzando. Por mucho que la desease, no iba a arriesgarme. Podía sonar fuera de lugar por mi carácter tan frío, por mi desprecio hacía todo, pero como lo había dicho con anterioridad…

A ella la necesitaba conmigo, que me perteneciese en su totalidad. No quería perderle, como perdí a mis padres.

Era patético, pero no podía evitarlo. Por mucho tiempo lo negué, pero ya no iba a luchar contra esto por más tiempo.

No dejare que nadie más te tenga… ─ Murmure tras dejar sus labios, a centímetros de estos, conteniéndome con todas mis fuerzas de besarle con esta necesidad de ella. ─…Aun cuando me rechaces, no te dejare, Hinami.

Con mis azulinos ojos pude apreciar tu sorpresa ante mis vocablos, como segundos después apartaste tu mirada. Al parecer la vergüenza había llegado a tu rostro. No podía sentirme más orgulloso de provocar esto en ti, de saber que no te era indiferente.

Era imposible no sonreír ladinamente ante aquel descubrimiento.

Yo…al comienzo Ayato-kun me sorprendió. ─ Rompiste el silencio de pronto. Aunque al parecer aún eras presa de la timidez, tu suave voz llegaba a mis oídos. ─…Siendo sincera, aun no salgo del asombro…

Por unos segundos el aire comenzó a escasear en mis pulmones al sentir la calidez de su mirada. Esta vez eran sus ojos los que buscaron los míos, aún con ese eje de vergüenza en sus expresiones.

¿Por qué yo…? Me pregunte. ¿Qué siento por Ayato…? Me consulte.─ Un mal presentimiento me asalto de pronto al ver como bajaba su rostro, al apreciar como aquel brillo había desaparecido de su mirada. ¿Acaso pensaba en verdad…? No lo permitiría. No lo aceptaría… ─…Lo siento, pero aún…no sé qué siento…

Con un suspiro tras salir de la impresión por su sinceridad, me aparte lo suficiente para calmarme, para tener mis cinco sentidos bien fríos. No sé por qué algo dentro de mi interior se sintió más liviano. Era como si sus palabras me hubieran quitado un peso de encima. Al parecer por mucho que me decía que no me importaba su rechazo, que de igual manera ella ya era mía; su posible desprecio de alguna forma me preocupaba muy en el fondo.

Tsk. Todo era tan confuso, tan molesto cuando se trataba de ella.

Sal conmigo ─ Le dije así sin más. Si no le era del todo indiferente, solo tocaba demostrárselo, que se diera cuenta que había nacido en este mundo para estar a mi lado. ─ Así te darás cuenta que me perteneces.

No iba a aceptar un no como respuesta. Estaba seguro que lo sabías, que lo notabas en mis facciones aún con esta oscuridad rodeándonos.

Fue así como nos convertimos en pareja. Aun cuando era una molestia que todos se enterasen, que nos fastidiasen con sus estúpidas bromas, prefería que se dieran cuenta que era su dueño, que nadie más la podría tener, que mantenerlo a escondidas de todos esos idiotas que posaban su atención en ella.

No diré que fue fácil contenerme, no explotar muchas veces de celos cuando algún chico se le acercaba. Pero tampoco es que era del todo inseguro. Estaba seguro que ella me correspondía, que todo el tiempo que estábamos pasando juntos le había mostrado cuales eran sus verdaderos sentimientos para conmigo.

.

.

.

Ahora con un año de relación, solo quedaba poco para que abandonásemos este sitio, para que nos graduásemos e hiciéramos nuestra propia vida. Gracias a la presencia de Hinami en mi vida, todo este odio fue calmándose. Con su sonrisa lograba que mi corazón encontrase la paz que necesitaba.

¿Ayato, sucede algo? ─ Aquella suave voz conocida me saco de mis pensares, aquellas que me habían absorbido tras ver el rostro de mi novia, la misma que me veía sin comprender mi reacción, o mi falta de esta.

No es nada. Solo me perdí en mis pensamientos. ─ Murmure algo avergonzado, apartando mi mirada por supuesto, para que ella no lo notase. ¿Por qué tenía ese maldito efecto en mí? Mi única debilidad. ─ ¿Querías decirme algo?

Tras un largo suspiro me señalaste una pastelería que estaba al otro lado de la calle, diciendo después que quería celebrar nuestro aniversario como novios con un pastel de fresas. A mí la verdad me daba lo mismo. Esas cosas eran clásicas de las chicas, mientras a los hombres como yo, lo celebraríamos de otra manera, una más íntima si se podía.

No había nada mejor que ver su rostro sumido en placer, escuchar sus gemidos mientras entraba en ella una y otra vez, perdiéndome en su humedad y calor. Pero no podía obligarle a aquello por más que quisiera. Aunque claro, podía inclinar la balanza a mi favor con ese estúpido pastel.

¿Podría utilizar la inocencia de mi novia, para cumplir con mis deseos? La respuesta estaba más clara que el agua, y apenas podía contener mis deseos de sonreír lascivamente.

Era una suerte que fuese tan ingenua, tan confiada.

Como quieras. ─ Respondí, perdiéndome una vez más en su sonrisa llena de felicidad. Metiendo mis manos en los bolsillos, la vi correr suavemente, comenzando a atravesar la calle tras cambiar la luz a verde para los peatones. Más mi aliento quedo atascado en mi garganta en un segundo, aquel donde veía como aquello que era preciado para mí era lanzado con fuerza por un auto, que no había respetado el cruce peatonal.

Quería avanzar, apartar a quienes se habían acercado a ver el accidente, decirles que no la tocasen con sus sucias manos, que estaba bien, que solo estaban ahogándola rodeándole de esa forma, pero no podía. Mi cuerpo se hallaba estático en esa vereda, viendo como mi mundo volvía a venirse abajo, como mis mayores temores volvían a hacerse presentes.

Trataba de decir su nombre, de siquiera mover un musculo, pero solo un dolor agudo me atravesó en el centro del pecho. El aire comenzaba a escasear con cada segundo, con solo visualizar aquel líquido rojo tan vital, tal como cuando murieron mis padres.

No podía ser, porque…

¡No, Hinami! ─ Transpirando observo a mi alrededor, siendo recibido por la oscuridad de mi habitación. Agitado siento mis mejillas húmedas, apreciando con mis dedos de dónde provenía aquello. ¿Acaso eran lágrimas?

¿Había sido un sueño?. Porque se había sentido tan real, tal como la había conocido.

¿Por qué sentía miedo? ¿Desde cuándo me había vuelto tan cobarde, como para estar temblando por bajarme de la cama e ir a comprobar si estaba bien?

.

.

.

No podía evitar maldecir por bajo al apreciar mi mano temblar. Solo debía coger la manilla de su puerta y comprobarlo, ¿Qué tan difícil era?. ¿Por qué volvía a sentir está condenada ansiedad?

Era el miedo de perder nuevamente a un ser querido, de no haber podido hacer nada por ayudarle. Era imposible no soltar un largo suspiro por estas molestas emociones, porque estaba seguro que eso no había ocurrido, porque debía ser así.

Su muerte no era algo posible en mi mente, no era aceptable.

Aburrido de tantas cavilaciones, por fin me dispuse a entrar en aquella alcoba, esa que le había sido otorgada desde su llegada a ese orfanato. Fui recibido por la oscuridad de la noche, por el palpitar de mi corazón con cada paso dado.

Casi con desesperación mis ojos van a parar a la cama, que estaba en una de las esquinas, percibiendo como un nuevo ataque de pánico iba haciéndose presente.

No podía ser. Aquello era imposible…

¡¿Por qué no había nadie ahí?!

¿Acaso no había sido del todo un sueño? ¿Es que en verdad esa persona se atrevió a dejarme?. Sin darme cuenta mis manos se empuñaron a cada lado de mi cuerpo, la fuerza ejercida era tanta, que estaba seguro que al día siguiente podría doler. Pero nada de eso importaba en estos momentos, no cuando todo se había vuelto oscuridad en mi vida.

Ya no sabía que era real y que no. Estaba completamente cegado por mis dudas, porque ese sueño era un recuerdo al parecer.

¿Ayato…? ─ ¿Eh…? El sonido de esa voz tan conocida llego desde mi espalda, invitándome a voltear lentamente, perdiéndome en esos ojos almendrados que creía haber perdido. Ahí estaba frente a mí quien me había traído de vuelta a la vida, y yo sin poder decir nada de la impresión, porque por muy estúpido que parezca, sentía unas enormes ganas de llorar como un niño pequeño. ─… ¿Sucede algo?

Estúpida Hinami. Claro que sucedía algo. ¿Por qué no estaba en su cama en primer lugar?.

Fue en eso que mi mirar fue a parar al vaso de agua que traía entre sus manos. Era tan obvio. Realmente me sentía como un idiota aquí parado sin poder soltar palabra alguna, tratando de controlar estos enormes deseos de atraerle a mi cuerpo, de decirle que no se le ocurriese dejarme.

¿Pero como no me había dado cuenta?.

Aquello que estaba pasando por mi mente, mi cuerpo ya lo estaba haciendo, sorprendiéndola en el proceso, votando de sus manos aquello que había traído seguramente de la cocina.

¿Estaba bien mostrar mi vulnerabilidad? No era algo que me agradase después de todo, puesto que desde que se muriesen mis padres prometí ser más fuerte, que protegería a mi tonta hermana, que cuidaría de ella y de quien ahora correspondía mi abrazo tras salir de su estupor.

¿Un mal sueño? ─ Lo sabía. Siempre sentí que Hinami podía entenderme sin siquiera decir palabra alguna, que entre nosotros las palabras sobraban desde hace mucho tiempo. No había necesidad de murmurar siquiera que estaba en lo correcto, porque al notarle abrazarme maternalmente, supe que se había dado cuenta que así era.

El silencio nos rodeó tras su interrogante, permitiéndome así calmar esta ansiedad con su calor, su tranquila presencia y aroma a flores.

La necesitaba tanto a mí lado, con esa maldita pesadilla solo pude cerciorarme de esa verdad.

Sin ella no era nada.

Mi única y gran debilidad. Yo, quien evadía por todos los medios eso, no pude evitarla a ella.

Era patético, y no me importaba.

No se te ocurra dejarme, Hinami ─ Logre pronunciar tras salir de mis pensares, apretándola aún más contra mi ser al notarle intentar verme. No quería que me viese en ese estado. Al menos intentaría salvar algo de mi orgullo, que no se percatase de mi deplorable estado tras ese sueño. ─ No te lo permi...

No iré a ningún lado Ayato. ─ La sorpresa llegaba a mí al escucharle, al notar como se separaba lo suficiente para verme a los ojos, aprovechando mí descuido. ─ A tu lado está mi hogar, ¿no?

Ella recordaba nuestra promesa, esa que le habíamos hecho cuando éramos más pequeños.

Solo pude asentir antes sus vocablos. Porque así era. Yo había perdido a casi toda mi familia, pero con su llegada una promesa de un futuro juntos se hizo presente, y me aseguraría de cumplirlo.

Nuestro hogar. Uno nuevo.

.

.

.

.

.

.

.

Fin

Notas Dark: Hola mis queridos lectores. Espero que les haya gustado esta segunda parte y final del two-shot. La verdad es que aún no me acostumbro del todo, así que por eso tardé más de lo que quería, y sin contar que me envicie con un anime llamado "Kuroko no Basket". Lo siento u.u

Igual espero que igual fuese de su disfrute.

Deseo agradecer el apoyo de quienes me dejaron un comentario, ya que saben que eso anima a este intento de escritora. Por eso gracias a:

NANA-chan53 (Quien siempre me apoya. Gracias!) : TouKen? Pues pensaba meter algo de esa pareja en mi próximo fic AyaHina, así que espero sea de tu agrado n.n)

VazKatya: Gracias! La verdad es que siempre he creído que Ayato es todo un tsundere, así que me encanta ponerlo así xD. Por cierto. Espero la continuación de tu fic eh. Besos.

lu ni: Gracias por los aplausos n.n

Saara-Chan94: Te conteste en privado jejejej. Gracias por apoyarme siempre también

Daisuke-37: Gracias por la bienvenida. También te respondí por privado. Arigatou también por apoyarme siempre, en verdad. Y espero poder hacerlo mejor en el siguiente fic AyaHina. Pondré todo mi esfuerzo, promesa.

Naoko-chi: Gracias por el apoyo también. Aun no encuentro algún fic bueno para traducir u.u. Igual no me daré por vencida. Besitos

Arigatou a todos, y nos leeremos en mi siguiente historia

Kisses

DarkAmy-chan