Antes que nada, me gustaría advertirles que será un fic muy dramático, con futuros tintes de incesto y sin exagerar.

No les puedo confirmar que será Hiccstrid, eso… lo veremos después. Hoy, por lo tanto, comenzaremos con la relación de Hipo y sus padres, y como estuvo separado de ellos desde su infancia.

Contesto Reviews…

Guest (el primero): Debo admitir que me ofendí al leer el Review, pero comprendo que era una buena pregunta, es decir, intenté hacer un gran resumen sobre la relación de Hipo y Valka en mi fic, dando una indirecta de la pareja de la que trataría, y me llegaron con la pregunta de que si era Hiccstrid. E cambiado el titulo y summary por lo mismo. Gracias por leer y comentar

Aileen: vaya, parece que apareces mucho por aquí, que bueno que te haya encantado, gracias por comentar.

Guest (el más reciente): Sabes? Soy de esas personas con muy poco tiempo, he trabajado con el reciente summary mas el nuevo prefacio desde la última vez que publique cap, es más, con decirte que el summary lo escribí en el receso en mi escuela. Haré lo mejor que pueda, y la verdad a veces prefiero hacer capítulos cortos pero seguidos, que escribirlos largos y publicar cada siglo D: aunque la verdad, no soy de escribir capítulos largos, pero are mi mejor esfuerzo. Gracias por comentar y leer, y gracias por tu apoyo.

Gracias también a los lectores fantasma, a los que le dan fav y follow. Espero que este fic sea de su agrado.

Comencemos...


...

Capitulo dos: "Purpose".

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Valka paseaba en la obscuridad de la noche, sin rumbo fijo.

El final de la tela de su larga y cómoda falda se mecía con cada corriente de aire, era un ambiente frio, pero por su vestimenta parecía no importarle.

Ni siquiera se frotaba los brazos, la delgada tela verde de su blusa le bastaba para no sufrir frio.

Llevaba su vista al frente, buscando con quien toparse para ayudar, había muchos niños sin familia en esos rumbos, niños que necesitaban la ayuda de alguien como ella, niños, jóvenes y hasta adultos, de bajos recursos, a los cuales quería como a su propia familia. Aunque realmente, parecía una calle solitaria a esas horas de la noche.

Amaba a su niño, pero sentía la necesidad de proteger a esas personas tanto como si todos fueran su responsabilidad, aunque su esposo no le permitía darles asilo a esas personas sin hogar.

No le gustaba estar dentro de casa, sentía que el aire se le acaba, como si de claustrofobia se tratara. No podía dejar que su mundo se limitara a esas cuatro paredes.

Dejaba desprotegido a su bebe, dormidito y tranquilo en su cuna, solo en casa. No era que no lo apreciara, si no, que la hacía sentir amarrada a un solo propósito.

Debido a esto, caminaba ahora con su mirada baja, sintiéndose culpable, e inestable. Pensando, en que su vida no podía seguir el mismo ritmo todo el tiempo, se sentía feliz, eso era cierto, pero no completa.

¿Qué le podría faltar? Cuando lo tenía todo.

Tenía al esposo perfecto, dueño de una gran empresa, parte de una familia de buenas costumbres.

Y después… estaba su hijo, llamado Hiccup. Un hermoso Castaño rojizo de ojos verdes, casi idéntico a los suyos, o a los de su esposo, pero un tono más perfecto; un esmeralda, Quien parecía llevar la luz del sol en sus ojos.

Más sin embargo, seguía sintiendo que algo le faltaba, más bien, sentía miedo, miedo y adrenalina incorcondante, como si algo grande estuviera por venir, lo cual no llegaría, si ella no lo buscaba.

De repente, un golpe a la altura del hombro la saco de sus pensamientos, había sentido chocar con alguien más.

Levanto la mirada inmediatamente buscando a la persona con la que había chocado para disculparse, al conectar miradas, se congeló.

Poseía unos hermosos ojos… esmeraldas con tintes amarillos que daban un aspecto toxico y electrizante, de esos que parecían absorberte el alma con tan solo mirarlos.

Pestañas negras, al igual que sus cejas, pobladas y perfectas.

Labios llenos y rojizos.

-Lo lo…- titubeo, pero paró de inmediato, pues apenas mostró sorpresa. Sin decir ni una sola palabra, y cortando el contacto visual, llevó las manos hasta la capucha de su capa, para después bajarla, ocultando la mitad de su rostro y confundirse con la obscuridad de la noche. Esquivó a Valka y siguió por su camino como si nada hubiera pasado.

El sujeto, tomó paso apresurado, Valka giró en su dirección cuando avanzó, pero no se animo a seguirlo

No pudo borrarlo de su mente, Recordaba su rostro, se le había quedado grabado para siempre.

Tenía facciones curiosas, piel pálida y cabello extremadamente obscuro, rasgos afilados y un hermoso aspecto joven, pero misterioso.

Sus pómulos daban un aspecto fúnebre.

Había tenido una reacción extraña, pero seguía sintiendo la necesidad de correr tras aquel… o aquella, ni siquiera lo había visto lo suficiente para determinar su sexo. Se había ido demasiado rápido, ahora solo podía ver la extensión de la capa negra de cuero meciéndose con el viento.

¿Por qué corría? Estando en una colonia tan tranquila.

Un ruido resonó a sus espaldas, una amenaza humana, a lo lejos.

Se giró inmediatamente, distrayéndola de su pensamiento anterior.

Un pequeño niño se encontraba en peligro, no sabía si correr a ayudarlo, o perseguir sus instintos.

Una fuerza descomunante e invisible; Su instinto de madre, le decía que no debía alejarse de casa, que debía correr hacia su hijo, pero pensando con razonamiento, eso no tenía sentido, su hijo estaba seguro dormido en su cuna, y Estoico estaba a un piso de distancia. Además, tenía que proteger al niño metros frente a ella.

Miró por encima de su hombro, el camino hacia su hogar una vez, mas, la misteriosa persona seguía ahí, corriendo.

Finalmente, se decidió por socorrer al niño…

Si Valka se hubiera quedado a observar un poco más, se hubiera percatado de que aquella misteriosa persona se dirigía directo hacia su casa.


Mientras tanto, un joven niño, de al menos 6 años de edad, de cabello rojo y en punta, aspecto desnutrido y ropa desgastada, corrió hacia la canasta de un hombre distraído.

De esta, con sus dos pequeñas manos: tomó una hogaza de pan, y la observo con admiración y apetito.

Relamiéndose los labios de forma hambrienta y esperanzada.

Desvió la vista hacia el hombre distraído, esperando no ser descubierto y conseguir salirse con la sulla.

Por fin tendría algo para comer esa noche.

Miró el pan una vez más con una sonrisa dibujada en el rostro, y puso sus piernas en marcha para alejarse, pero algo lo detuvo.

El hombre lo jaloneó desde su delgada muñeca, y amenazó con golpearlo con tal de que le fuese entregada su pertenencia.

El niño se rehusó a soltarla, y la apretó mas a él, moría de hambre.

El hombre, frunció ambas cejas, furioso. Y alzó el puño en el aire para golpearlo.

El pequeño solo pudo apretar sus ojitos esperando el doloroso impacto.

Valka no dudó ni un segundo más, corrió hacia ambos intentando evitar el horrible desastre.

NO!- Gritó Valka jalando el brazo del hombre en alto. – ¡SOLO LO EMPEORARAS!-.

Logró distraerlo por un momento, a lo que el niño aprovecho para soltarse del agarre y salir corriendo, con la hogaza de pan en sus manos.

El hombre, más furioso que nunca, se giró amenazantemente hacia ella.

Ya la conocía.

Aparto bruscamente la mano de Valka de su brazo, y se limitó únicamente a fulminarla con la mirada para tomar la canasta del suelo y retirarse molesto y refunfuñando debido a la parte de su despensa que le fue arrebatada.

No podía hacer nada en contra de ella, era la esposa del jefe.

Valka no se arrepentía de nada, a pesar de las múltiples quejas de los empleados con su esposo.

Estoico estaba tan acostumbrado a las acciones de Valka, que simplemente la dejaba ser.

Sin importar las quejas de su gente, mientras que al mismo tiempo, tampoco la apoyaba en lo absoluto.

Contempló nuevamente el suelo de forma triste, ¿en realidad estaba haciendo lo correcto? ¿Echar su vida social a perder con tal de proteger a personas que no tenían nada que ver con ella?

Lo valía, sobretodo, por las sonrisas inocentes de agradecimiento de aquellas personas.

Podía sentirse en paz, casi del todo.

El ambiente se ilumino de repente.

Todos los objetos de la obscuridad se tornaron dorados por una luz.

Observo su sombra, que desapareció tan rápido como la obscuridad regresaba.

Procesó el suceso, había escuchado una explosión sin siquiera darse cuenta.

¡Su casa!

-Hiccup-.

Se dio la vuelta y respingó del susto

En efecto, su hogar estaba en llamas…