CAPITULO TRES

Paso el resto del día ocultándome, incluso saltándome el almuerzo, la única comida que pueda obtener hoy. En lugar de observar a las personas que pasan junto a mí, la miro a ella. Cuando llega la última hora de clase, fotografía, puedo suspirar de alivio pues este día, al menos escolar, ya casi termina.

Me siento solo en una mesa para dos, obviamente pues nadie se sentara a mi lado a no ser que el profesor los obligue. Me siento con la cabeza hacia abajo, evitando el contacto visual con alguna persona, pero gracias a esto es como veo unos pequeños, y relucientes botines de cuero detenerse a un lado del escritorio.

Una sensación de furia se forma en la boca de mi estómago, como siempre lo hace, por la situación que va a ocurrir. Pero entonces… no pasa absolutamente nada. Sintiéndome humillado me doy cuenta de que la chica quiere toda mi atención, y no se ira hasta que la consiga. Tomo un largo respiro y levanto la cabeza… y siento como mi boca cae con la vista de Sakura de pie frente a mí.

La tristeza llena mi pecho.

Oh no, por favor, no ella.

― ¿Puedo sentarme aquí? ―pregunta.

¿Qué? Ladeo mi cabeza un poco, seguro de que no he oído correctamente. Miro a mí alrededor y noto que aún hay lugares libres en el salón. Veo un par de porristas sentadas en la parte trasera, mirando mi aspecto, riéndose. Miro tras el hombro de Sakura y siento la ira crecer en mi pecho luego de comprender que ella también, de algún modo es parte de ello, se ha unido a la tortura, sentarse a mi lado es parte del juego.

Antes de que pueda decirle que no, ella coloca sus libros sobre la mesa y se deja caer sobre el asiento a mi lado. De inmediato y a toda prisa me alejo lo más que puedo de ella, sosteniéndome sobre el lado opuesto del asiento. Ella no lo nota, o es amable y no dice nada.

―Hola ¿Tú eres Sasuke no es así? ¿Sasuke Uchiha? No sé si me recuerdes, soy Sakura. ¿Sakura Haruno? Cursamos la escuela primaria juntos ―Ella termina con una sonrisa y no puedo hacer más que mirarla fijamente como un idiota, como Mikoto, cuando ha tomado medicamentos de más.

Esta es una nueva táctica, una que no han intentado antes. Miro alrededor una vez más, para ver quien más va a participar en esto, pero entonces suena el timbre y él profesor se levanta de su escritorio y nos pide atención para la clase. Por mi parte, no logro concentrarme ni un poco en lo que él dice; algo a mi izquierda pide toda mi atención.

Estoy aún más en guardia que otros días. Esta sensación está desbordándose, porque aunque ya no conozca a la Sakura de ahora, la conocí cuando ella era más joven. He admirado tanto su bondad, más aún cuando cualquier pizca de bondad en su casa ha desaparecido. Pero al parecer el tiempo ha cambiado su naturaleza y ella rápidamente ha tomado parte del juego "torturar a Sasuke".

Cada vez que ella se mueve, me alejo un poco más. Siento sus ojos sobre mí, pero me niego a caer con ella. Mantengo mis ojos fijos sobre el cuaderno abierto delante de mí, en blanco, a pesar del dictado del profesor. Nos está comentando sobre los materiales que necesitaremos en clase. Aún no puedo poder la suficiente atención para descifrar como costear todo lo que pide. Para la única cosa que logro poner atención es el reloj. Tan pronto como suena la campana, estoy listo.

Salto de mi asiento, recogiendo mis libros del borde del escritorio. Tantos años de práctica me impiden dejarlos caer. Salgo a paso veloz del salón, sin preocuparme contra quien pueda chocar, luchando por no tropezar entre tanta gente.

Tengo que usar un poco de fuerza hasta pasada el área de autobuses, aun cuando mi casa está relativamente cerca, califico para poder usarlos. Pero son un medio más para continuar con el deporte, uno donde no puedo correr o esconderme por varios kilómetros.

Es por eso que prefiero caminar. Además, tomas más tiempo volver a casa que en transporte, por lo que soy libre de casa por un corto tiempo más. No me entretengo tanto hasta estar en los límites de la escuela, lejos de donde los demás puedan alcanzarme. Unos autos pasan con las ventanas bajas, lanzando insultos contra mí, pero no hago más que ignorarlo.

Todavía me cuesta creer que ella sea parte de todo esto. No estoy seguro de porque me importa tanto. Hay quienes pasan de largo, por supuesto. Preferiría que ella sea de uno de ellos, aunque tenía la esperanza de que fuera la misa chica de hace años.

Pienso en todo esto de camino a casa, y esto hace que me ponga tenso, nada nuevo, y mi atención se dirige a preguntarse sobre la realidad de lo que se avecina con Sakura Haruno.

Trato de adivinar en qué estado de ánimo estará ella hoy. Me gusta más cuando esta melancólica, aunque hay muchas lágrimas. Es mucho que la violencia de la cual no puedo escaparme, aun cuando no haga nada mal, Mikoto se empeña en castígame por la cosa más insignificante. Al llegar me apresuro a entrar, soltando mis libros y quitándome los zapatos para evitar hacer ruido, ella parece tener un sensor hacia mí.

Corro a la cocina para empezar mis deberes, lo que significa ordenar todo su desastre. Aún sigo preguntándome como hace para ensuciar tanto en tan pocas horas, una pila de platos y cuencos están esperándome en el fregadero, también la "sorpresa" de cristales de la borrachera de mi padre de anoche. Rápidamente lavo, seco y guardo. Barro el piso que está lleno de restos de comida y limpio la mesa. Reordenar las botellas de licor y tirar lo que este vacío.

Subo al cuarto de baño, para recoger toda prenda del suelo y la que este en el pasillo, para llevarla al cuarto de lavado. Regreso al baño para limpiar la bañera y el inodoro, cuando la oigo.

― ¡Sasuke!

Con el cuerpo tenso, bajo y entro a la sala de estar donde ella ve el televisor. Se pasea por un costado de una mesa pequeña, destartalada, donde antes había una enorme pantalla que ya ha sido embargada. Aún tengo en mente ese día, porque ha sido la única vez que he sido golpeado por mi padre; desde entonces solo ella tiene ese privilegio.

Ella se sienta en su habitual lugar del sofá, que ya está amoldado a su pequeño cuerpo. Debería tener bastante sobrepeso, ya que come casi solamente comida chatarra, que atesora celosamente, y que cuenta. Cuando llega a faltar algo yo soy quien recibe su ira o incluso si ella sospecha que falta algo.

Pero todos esos medicamentos hacen volar su metabolismo, lo que la mantiene delgada. Obviamente puedo sobrepasarla sin problemas, pero ella ha trabajado bastante bien con mi mente desde niño. Aun cuando sé que todo es mental, no tengo más valor para escapar de ella del que tengo para defenderme en la escuela.

― ¿Dónde has estado? ―exige, tropezando con las palabras―. ¡He estado llamándote durante horas! ―que literalmente pueden ser horas, o solamente unos pocos minutos.

―Estuve en la escuela, hoy fue el primer día ¿recuerdas?

―Oh. ―esto parece calmarla un poco, pero encuentra otra cosa rápidamente―. Bueno, mañana tienes que limpiar antes de irte, no puedes tenerme aquí en esta pocilga.

―Sí, madre ―le contesto, mientras me agacho para limpiar a su alrededor. Su puño pasando junto a mi oído no me sorprende, pero estoy algo fuera de juego hoy. Tropiezo con mis pies, balanceándome hacia los lados para estabilizarme, alcanzando a golpear mi cabeza contra el borde de la mesa de noche, haciendo que la lámpara se tambalee. Lucho por estabilizarme mientras trato de sujetarla para que no caiga.

― ¿Me estas retando?

―No, madre. Perdona―saboreo cada palabra con un toque de humillación. Exhalo para tratar de calmarme y no empeorar las cosas. La rutina no varía desde hace ocho años, y aunque podría cambiarlo fácilmente, no quiero ser como ella.

Me apresuro a ir por uno plumero del armario del pasillo y regresar. Quito el polvo de alrededor de los objetos de la mesa, evitando tocar directamente sus cosas.

―Deja eso ―me dice, con disgusto en sus palabras. Regreso, esperando a que diga algo más―. Deja de mirarme, das miedo con la pinta que tienes ―dice con una sonrisa burlona― Ve a tu habitación. No tengo ganas de verte más.

Solo asiento y dejo el plumero de camino a las escaleras. Entonces, hoy esta decaída, es mejor que otras opciones. Estar encerrado significa que no cenare hoy, pero como dicen, hay de dar para recibir. No cenare, pero tampoco seré golpeado el resto del día. Aun cuando es mejor recibir uno o dos golpes, para tener la oportunidad de robar un poco de comida a escondidas.

Suspiro, no voy a ser capaz de escabullirme al primer piso por mis libros que he olvidado tomar. Tendré que esperar a que estén dormidos para bajar por ellos. Siempre hago mi tarea, pero a veces simplemente no hago nada, con el fin de mantener un promedio normal e calificaciones.

Para mi mala suerte, tengo mucho tiempo para pensar en Sakura Haruno y preguntarme que estará haciendo en este momento.

La furia regresa y me paro frente a mi ventana, dando un vistazo hacia fuera. A la casa del árbol, donde me gustaría estar.

Intentare subir dos o tres capítulos a las semana, ya que es una novela ligeramente larga (30 capítulos y el epilogo).

Si tiene algún comentario, sugerencia o queja, por favor háganmela saber, para mejorar la adaptación.

Igualmente agradezco a las personas que le han dado Favorito y Seguir, espero les guste como va tomando forma.

Y un agradecimiento más grande a esas 3 personas que se tomaron el tiempo para dejar un Comentario.

Pido una disculpa si llegaran a encontrar algúnerror de ortografíao gramática. Tambiénpor el largo de los capítulos, personalmente pienso que algunos son cortos, pero esa es la estructura original y no me gustaríacambiarlo.

¡Hasta la próxima!