Esta es una adaptación a la novela Heart on a Chain de la escritora Cindi C. Bennett.

Los personajes mencionados pertenecen a la franquicia de Naruto, creado por Masashi kishimoto.

Favor de leer la novela antes de criticar y denunciar esta publicación.

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CAPITULO CUATRO

― ¡Hey, Sasuke!

Me tropiezo y casi caigo con esas palabras, captando la atención de todos junto a una ronda de risas alrededor. Miro sobre mi hombro y veo a Sakura observándome. Si no lo supiera, juraría que tiene una cara de preocupación plasmada en su rostro.

Sigo caminando, sosteniendo mis libros con fuerza ¿A que está jugando? Me pregunto. Su tono de voz sonó normal, casi amistoso. Realmente creí que ya no había más jugarretas que pudieran hacer contra mí.

Estaba equivocado.

Considero seriamente el saltarme la clase de fotografía, pero no soy capaz. Cuando entro, ella está sentada en nuestra, ahora, mesa compartida. Eso es bastante malo, pero está rodea por dos chicas y un chico. Conozco a las chicas, son porristas populares, pero de las que no participan. El chico es uno de los que solían atormentándome constantemente a través de la escuela secundaria. Ahora está en el equipo de futbol y no me ha molestado mucho en los últimos años, aunque no es consuelo.

Me debato entre sentarme en alguna otra mesa, pero cualquier asiento libre no es mejor que ese.

― ¡Sasuke! ―me llama mientras me saluda con su mano. Me detengo en seco. Las dos porristas me miran fijamente con la boca abierta, mientras el chico mira a Sakura como una loca desquiciada.

―Está bien chicos, tomen asiento ―ordena el Sr. Sarutobi, nuestro maestro.

Estoy obligado a tomar mí no favorito asiento junto a Sakura, quien me sonríe abiertamente. Me estremezco y me doy vuelta.

―Tengo papeletas aquí para aquellos que califiquen para almuerzos gratis o a precio reducido para excluirlos de los honorarios de la clase.

¡Demonios! Me sonrojo apenas nada por lo que sé que viene. Acierto, él se acerca y deja uno directamente delante de mí. La vergüenza inunda todo mi ser por la humillación de tener a Sakura viendo esto.

―¿Quién más? ―pregunta el Sr. Sarutobi, agitando las papeletas en el aire―. ¿Nadie? Muy bien, para el resto de ustedes necesito un recibo que demuestre que han pagado sus cuotas a la oficina principal antes de los exámenes parciales ¿Karin? ―una chica pelirroja de la primer fila lo mira―. Pasa estos a todos por mí. ―Y le pasa el montón de papeletas.

Karin de poner de pie y comienza a entregarlas a todos mientras el Sr. Sarutobi se traslada a la parte delantera del salón para dar la clase. Mientras ella se acerca a Sakura, le entrega una sonrisa la papeleta, claramente demostrando amistad.

―Hola Sakura, soy Karin. ―No hay duda por su tono de voz, que está midiendo terreno. Ella hace una cosa extraña, me da una mirada rápida y regresa a ella. Le sonríe cortésmente, pero sin sentirlo.

La sonrisa de Karin se endurece mientras me mira. Luego se da la vuelta con fuerza, con burla en cada línea.

―Toma fenómeno ―ella se burla, entregándome una papeleta, para luego quitarla―. Oops, olvide que no necesitas una de estas.

Se ríe cruelmente, mirando a Sakura, esperando que se una a la broma. No puedo ver su rostro porque se ha dado la vuelta ligeramente lejos de mí, en dirección a Karin, eso y que tengo la vista hacia el frente, tratando de mostrar indiferencia, pero también tratando de ver su reacción. Así que no puedo ver lo que ella ve, pero cualquier cosa que sea detiene su risa. La sonrisa cae de su rostro y traga con fuerza, con las mejillas sonrojadas mientras se aleja.

Sakura se vuelve hacia mí, pero rápidamente regreso la vista hacia el freten, alejando mi vista de ella, olvidando todo lo ocurrido.

Me pregunto si será posible cambiar de clases a estas alturas.

La escuela se vuelve aún más un ejercicio de tortura, a pesar de que creí que eso no fuera posible, porque ella ha sido añadida a la mezcla. Sentarme a lado de Sakura en fotografía es lo peor, porque siempre se sienta y me saluda como si fuéramos amigos. Casi todos los días está rodeada por otros, o ella es completamente ajena a su apariencia mientras me reconoce o simplemente no le importa.

Se lo que se propone no es exactamente algo nuevo. Ella es solo mejor en esto que los demás que lo han intentado. Lograr que él fenómeno piense que eres su amigo, para poder obtener una mayor humillación. Por suerte aprendí eso lo suficientemente rápido para evitar alguna otra situación parecida, y claramente no caeré esta vez.

Antes nunca pensé en eso como algo personal, de ninguna manera. Sé que los otros no piensan en mi como una persona real, aunque eso dejo de importar hace años no lo hace menos molesto. Esto, sin embargo en insoportable, porque ella había sido mi amiga, y tal vez más que eso. Tengo que admitir, que por esa razón pensé que ella era mucho mejor que el resto. Me decepciona saber que está muy alejado de la realidad.

En fotografía se sienta, a veces tratando de conversar conmigo, pero me mantengo ignorándola y me niego a caer en sus redes.

Aun sabiendo lo que se propone, no puedo evitar sentirme atraída por ella, a pesar de todo. Debido a nuestra historia, supongo. Así que la miro a escondidas, solo sus manos, mientras el bolígrafo es llevado de un lado a otro por las notas que toma. Sus manos pequeñas, forman una escritura fina, no como la mayoría de los adolescentes, garabatos sin sentido ni orden. Sus manos delicadas, con dedos largos, uñas limpias y cortas, con un lunar en el dorso de la mano derecha. Ella es zurda, pero no escribe en un ángulo raro como el resto de las personas zurdas que he visto. Más bien sostiene su mano en la misma posición que una persona diestra, a pesar de poner casi de lado la libreta para escribir.

Algunas veces fantaseo con tomar su mano derecha, donde reside el lunar, y envolverla con la mía. Imagino que sus manos son cálidas y suaves. No logro recordar cómo se sentían hace seis años. No he sido tocado en mucho tiempo de manera amable por manos femeninas, probablemente la última vez fue cuando sostuve sus manos, aunque estoy seguro de que hubo un tiempo en que mi madre me tocó con amor.

Lo más inquietante de todo, es la fantasía de la bondad de ella. Pero recuerdo lo que Sakura se propone, lo que amaba de ella ha muerto y no tendré la oportunidad de volver a tocar sus manos, más que para recibir su maltrato. Cada día después de clases, salgo del salón de clases, y del edificio, ignorando todo a mi paso, esperando hasta poder respirar libre cuando ya estoy lo suficientemente alejado de ella.

Las primeras semanas de la escuela pasan, y a pesar de que Sakura ha desistido de conversar conmigo, aun me saluda cada vez que llega. Nunca respondo, y cuando deja de hacer intentos, comienzo a relajarme, sin alejarme de ella como al principio. No ha hecho ninguna broma a costa mía, o por lo menos no me he enterado y no ha tratado de humillarme públicamente.

Curiosamente, parece que los demás estudiantes estuvieran imitándola, al menos en lo que respecta con no meterse conmigo. Claramente no todos ellos, la mayoría sigue en juego.

Entonces un día, mientras pasamos de septiembre a octubre, el aire empieza a ser frio y los arboles empiezan a perder hojas. Algo empieza a cambiar todo.

Como a diario, paso los almuerzos parado en un rincón, sin posibilidades de tomar asiento en alguna mesa debido a mi estatus, comiendo la comida que el estado me da gratis. Sakura llega y se sienta en la mesa más cercana a mí. Todo de detiene por varios minutos, al verla dejar sus cosas como si nada en la mesa que suele ser exclusiva para todos los perdedores… aunque claro, ellos aún están situados sobre de mí.

Ella voltea a mi dirección, viéndome directamente. Miro fijamente sus ojos brillantes, y llega a mi mente que es la primera vez que los veo de esta forma desde el inicio de clases. Una corriente eléctrica me recorre por completo. Con cada fibra de mi cabello temblando, y una sensación extraña se aloja en la boca del estómago.

Ella parece esperar por algo, pero no logro recordar como parpadear, menos tratar de adivinar lo que piensa. Sakura se levanta sin romper el contacto visual, y decide dar un paso hacia mí. Esto es demasiado, la sensación se hace más intensa.

Me recrimino por no lograr dominar mis pies, negándome a esperar lo que planea hacer. Empiezo a irme cuando Sakura dice mi nombre, pero ya estoy casi en la puerta de la cafetería para dejar mi bandeja a medio comer. Por poco la dejo caer, lo que atrae risas burlonas a mí alrededor, combinando insultos hacia mi persona. No me interesa ver quiénes son. Hace años que dejaron de hacer efecto en mí, pero al saber que ella está siendo testigo de todo esto, hace que la furia aparezca.

Me salto el resto de las clases. Solo una vez en mi vida he hecho esto, cuando en secundaria un tipo rudo me había amenazado directamente, entonces temiendo por mi vida y sabiendo que nadie haría nada por mí. Decidí ir a casa temprano, pero cuando la escuela llamo a casa para saber el motivo, Mikoto estaba en uno de sus días violentos. Había tenido que regresar a la escuela con un ojo morado y una mejilla hinchada, con el abdomen y la espalda resentidas de los tantos hematomas y las marcas de sus manos en mi cuello donde había sido el último maltrato, antes de desmayarme.

Cuando regrese, él chico duro me voy y de alguna forma de empatía su gesto de suavizo apenas nada. Después de eso no volvió a meterse conmigo más de lo necesario. Con el tiempo bajo más y más y parecía que por fin me dejaría en paz. Todos siguieron su ejemplo, parecía que por fin todo acabaría, pero los rumores dicen que él fue llevado al reformatorio, y la persecución se reanudo.

Sin embargo, siento que vale el riesgo de volver a hacerlo, y sé que la suerte por una vez esta de mi lado. Ya no tenemos teléfono, por lo que se notificara por correo y yo soy quien recoge el correo, solo tendré que tirarlo antes de que ella pueda verlo.

Quisiera estar en la casa del árbol, sintiendo el aire en la cara. Pero Mikoto podría verme, así que decido ir a un parque al otro lado de la cuidad y hacer algo de ejercicio hasta que la hora de salida llega y debo regresar a casa.

Por mucho que desee saltarme la escuela, debo seguir yendo para no ganarme su furia. Tenía la esperanza de que Sakura desistiera, pero en el almuerzo la veo de nuevo sentándose cerca de mi rincón.

El hambre gana la batalla contra las ganas de irme cono ayer, después de todo no pude cenar anoche. Tomo con fuerza la bandeja cuando la descubro mirándome, pero ella voltea como si nada a otra parte.

Los pocos estudiantes que están reunidos en la mesa, la miran como si en cualquier momento se les fuera a abalanzar. Observo, con mi cuerpo todavía tenso, como ella toma su servilleta y la acomoda en su regazo, saluda a todo el mundo en la mesa, presentándose a sí misma como si nadie fuera consiente de quien es ella.

Habría que estar ciego sordo para no saber quién es Sakura Haruno. Ella definitivamente no ha perdido su capacidad para ser el centro de atención sin si quiera proponérselo. A los pocos días después de su regreso, su popularidad había regresado, buscada como antes, por las chicas para ser sus mejores amigas, y por todos los chicos que deseaban ser algo más con ella.

Después de un momento de incredulidad, todos siguieron con sus cosas, ignorándola definitivamente, pero observándola con curiosidad.

Un par de amigos de Sakura, dos chicos y una chica, pasaron cerca, mirando al resto de la mesa y luego mirándola a ella para saber que deberían hacer con respecto a eso. Ella presento a sus amigos a los "perdedores", sorprendiendo a todos cuando dijo sus nombres sin error. Sus amigos solo asintieron, sentándose y procediendo a ignorarlos como si no existieran.

Los otros obviamente estaban intimidados por los chicos populares, pero no dijeron nada más y decidieron imitarlos.

Observo todo esto con asombro y sospecha. ¿Qué está haciendo? Cuando mira en mi dirección de nuevo, relajo mi postura y sigo comiendo. No dejo de pensar en que trama, pero el hambre de días empieza a pasarme factura, impulsado por eso decido ignorar lo cerca que esta.

En fotografía, la ignoro sin más, volviendo a sentarme casi en el borde de la mesa, negándome a prestarle la más mínima atención a su presencia. Ella dice hola como todos los días, pero ciento lo tensa que esta, lo que me pone aún más en guardia.

Una nueva rutina comienza, ella se sienta sin falta en la misma mesa de almuerzo, acaparando la mitad de esta con ella y sus amigos, la otra mitad está llena de los "perdedores", cada parte ignorando a la otra, pero sin muestra de desprecio o burla, solo algo parecido a la paz. Esta nueva práctica me pone muy confuso. Considero cambiar el "lugar" que ocupo, pero tengo la sospecha de que ella me segura a donde sea que vaya. Pero aún no se el por qué.

Pasa una semana más sin nada interesante, mi desconfianza disminuye un poco, cuando algo extraordinario sucede. Un chico que ha sido uno de los mayores fastidios a través de la secundaria y aun ahora en la preparatoria, entra al comedor. Mi estómago de aprieta con odio.

Usualmente, Kabuto y sus amigos dejan la escuela para almorzar. Cuando se quedan es solo por un propósito, y no varía mucho, yo. Suspiro con cansancio al recordar en las veces que me visto obligado a tirar mi almuerzo ya sea porque le pone algún ingrediente "extra". Le satisface humillarme y supongo que con el tiempo ha extrañado la sensación. Hoy sería la primera vez del año. Lo veo inmediatamente en la zona cercana a mí, con una sonrisa burlona en su rostro.

Mis ojos vuelan al instante a Sakura, quien está riendo por algo dicho por sus amigos. Oh no, por favor, que ella no vea esto, le pido a quien sea que pueda escucharme allá arriba. Aunque no sé si es porque no me gustaría que ideara algo más grande, o solo por no ver su reacción a mi humillación.

Miro de nuevo a Kabuto con molestia, sabiendo por experiencia que si intento algo en contra, empeorare las cosas, lo que terminara en una golpiza a la salida.

Siento la mirada de Sakura sobre mí y termino mirándola fijamente contra mi voluntad. Su ceño se frunce, como si tratara de averiguar qué es lo que pasa. No puedo mantener mis ojos en un solo sitio, alternando entre ella y Kabuto. Ella sigue mi mirada hacia él y regresa conmigo. Veo una señal de entendimiento en su semblante, pero en lugar de ver la burla plantarse en su cara, la furia la domina, haciéndola ver graciosa debido a sus gestos.

Asumo de inmediato que es porque Kabuto está por robarle triunfo, y va a tener que anticipar su juego. Suspiro de cansancio ante todo este show, y mantengo mis ojos en ella, quien es la más cercana a mí. Se pone de pie bruscamente, haciendo que todos a su alrededor dejen sus actividades para mirarla. Me tenso instintivamente. Pero en lugar de hacer algo contra mi persona, se gira y se planta frente a Kabuto, bloqueando su paso. Lo que es ridículo, ya que ella es mucho más pequeña y ligera que él.

― ¿Puedo ayudarte? ―Sus palabras resuenan, y aunque tiene un tono de amabilidad falsa, también de enojo mal disimulado. Hasta donde estoy soy capaz de identificar sus emociones, pero al parecer Kabuto no, ya que solo sonríe encantador.

―Claro que no dulzura, todo está bien.

Esta por pasar a su lado, cuando Sakura detiene su andar poniendo una de sus pequeñas manos en su pecho. Ella no le llega más allá de la barbilla, pero eso no parece intimidarla. Kabuto baja la mirarla para verla a la cara fijamente, y se da cuenta de sus facciones dominadas por la furia. Duda por solo un segundo, con cautela en sus ojos, pero rápidamente se desvanece al recorrerla con la mirada, sonriendo arrogante por la clara ventaja.

― ¿Necesitas algo, hermosa? ―Kabuto pregunta galante, lo que provoca sonidos de ánimo de sus amigos al intentarlo con ella.

―Nada de ti obviamente―le habla con voz fuerte y conteniendo su enojo, sorprendiéndome, Kabuto da un paso hacia atrás, mirándola con confusión al no saber qué pasa, pero intenta mantenerse en calma frente a sus amigos―. Pero creo que tú y tus amigos ―Sakura hablan con dureza―, deberían irse de aquí. No parece que tengan algún asunto pendiente ahora, o en cualquier momento del futuro.

Parece que las palabras por fin logran hacer el efecto deseado en Kabuto, quien de repente se pone nervioso, levanta sus manos en son de paz con una risa descuidada, que sin embargo tiene un ligero sonido de pánico. Me lanza una mirada perpleja sobre la cabeza de Sakura.

―Muy buen dulzura, sin daño no hay falta, ¿verdad?

Sakura aun bloquea su andar, y veo como lo empuja hacia atrás, causando que Kabuto se ponga tenso.

―No obtendrás nada hoy ―Sakura lo mira amenazadoramente, y me da una mirada rápida―, pero me refiero al pasado ―lo jala del cuello de la camisa, haciendo que su oído quede a su altura―. Ya no más, ¿entiendes?

Kabuto se suelta sin problemas y ríe de forma irregular.

―Estás bromeando ¿verdad bombón? ¿Estás defendiéndolo? ―escupe como si yo fuera menos que un insecto. Puedo ver como sus amigos se molestan, ofendidos de estar apartados de su diversión.

Y como si fuera un botón, los amigos de Sakura, en especial los grandes futbolistas, se ponen de pie. Sin entender nada de lo que pasa, pero dispuestos a proteger a Sakura de cualquier cosa. No se mueven de donde están parados, pero los amigos de Kabuto de inmediato se retiran viendo que pierden por mayoría.

Lo mismo sucede con él, alejándose del agarre de Sakura. Sus ojos se encuentran con los míos, y en ese segundo veo la promesa de algo mucho peor. Con la misma rapidez mira de nuevo a Sakura, con el rosto lleno de indiferencia mientras se da la vuelta y se va. Tratando de hacer como si nada, pero fallando un poco.

Los amigos de Sakura vuelven a sentarse, murmurando sobre lo poco hombres que fueron al ponerse así con una chica, y los otros chicos de la mesa lucen algo sorprendidos por la escena que recién termino, ver a alguien que se dice ser mejor que ellos, siendo rebajado por una chica y sus amigos, mientras les permiten compartir la mesa del almuerzo. Un par de ellos me miran curiosos, preguntándose que hay en mí para ser merecedor de tal defensa.

Observo esto de reojo, mientras miro fijamente a Sakura, un poco sorprendido. Ella gira hacia mí, y me mira de igual forma, con una expresión en sus ojos que no logro ver. No parece seguir enojada, a pesar de sus graciosos gestos. Mientras observo, trata de relajarse, cambiando sus facciones por unas más tranquilas y acordes a personalidad. Asiente tensamente hacia mí, volviendo a su lugar en la mesa como si nada.

El hambre ha desaparecido, pero no soy capaz de moverme, mirando abiertamente a Sakura. No puedo evitarlo. Casi pareciera que… estuviera protegiéndome, como Kabuto le pregunto. ¿Qué gana con eso? Estoy confundido. Un par de veces me da miradas discretas, y en esas, no puedo más que sentirme raro, con una sensación que solo ella provoca en mí.

Por primera vez en todo el año, me paso el resto del tiempo deseando que sea la clase de fotografía. No logro sacar de mi mente todo el asunto del almuerzo. No importa desde donde vea la situación, sigue pareciendo como si de verdad me estuviera defendiendo.

¿Por qué?

Cuando ella entra al salón de clases, la miro directamente, tratando de descifrar su hermoso rostro. Se detiene junto a la mesa cuando capta mi mirada interrogante. Se sonroja por completo y aparta la mirada, mordiendo ligeramente su labio inferior. Me da otro asentimiento tenso, por primera vez sin decir un hola.

Esta molesta y avergonzada por haber tenido que protegerme, y no solo frente a sus amigos, sino también a una gran cantidad de personas, gracias a los cuales la historia ya recorre cada rincón de la escuela. No tratan de ser discretos al comentarlo, sin importar si escucho o no, y no dejan de mirarme con curiosidad, tratando de averiguar el por qué. Ahora obviamente, ella se arrepiente de haberlo hecho.

La decepción cruza todo mi ser, haciendo que baje la cabeza y apriete los puños. Por solo unos minutos, había sentido lo que era tener alguien que pudiera dar la cara por ti. Este par de horas de sentir ese sentimiento cálido solo hizo más decepcionante el descubrir la verdad.

Tan pronto como suena la campana de salida, me apresuro a tomar mis libros, listo para irme. Siento una mano tomándome del brazo. Un escalofrió me recorre, empezando desde ese punto, mientras me quedo completamente quieto. Observo la mano que ahora sostiene firmemente mi brazo. La misma mano que he deseado tomar, acariciando el pequeño pulgar en el dorso. Su agarre es suave, y sin embargo lo suficientemente sólido para evitar que me vaya rápidamente.

―Sasuke ―Sakura dice suavemente, y mi corazón da un extraño salto ante el sonido de mi nombre con su dulce voz―. Por favor… yo… quisiera decirte…

No quiero esperar por lo que tenga que decir. Me suelto bruscamente y camino a paso rápido, usando la fuerza para hacerme camino. Algunos me empujan mientras paso, pero me las arreglo para mantener el equilibrio.

Pido una enorme disculpa por no subir capítulos en lo que va de la semana. Las cosas andan muy agitadas por acá, pero en compensación subiré este y el siguiente capitulo hoy. y a mas tardar el domingo subiré el que siga.

Si tiene algún comentario, sugerencia o queja, por favor háganmela saber, para mejorar la adaptación.

Igualmente agradezco a las personas que le han dado Favorito y Seguir, espero les guste como va tomando forma. Y en especial a los 3 comentarios que recolecto el capitulo pasado.

Con respecto a lo largo de los capítulos, vuelvo a comentar que mas o menos de ese tamaño estánen originalmente en la novela.

¡Hasta la próxima!