Esta es una adaptación a la novela Heart on a Chain de la escritora Cindi C. Bennett.
Los personajes mencionados pertenecen a la franquicia de Naruto, creado por Masashi kishimoto.
Favor de leer la novela antes de criticar y denunciar esta publicación.
‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡
CAPITULO SEIS
Sin embargo, no logro dormir. Lo que me da mucho tiempo para pensar, ¿no me abre dado un golpe e imagine todo lo que paso? Porque aún no me cabe en la cabeza que alguien haga tanto drama por ser algo cercano a mí, mucho menos Sakura. A primera hora ya estoy levantado y listo para salir, pero el mal humor me hace olvidar todo sentimiento de alegría y termino con mala cara. Queriendo olvidarme por fin de la escuela.
Vuelvo a mi rutina de evitar pasar por los lugares que ella lo hace. Aunque me parece una estupidez, es obvio que en algún momento nos encontraremos, y presiento que no saldrá bien para mí.
La hora del almuerzo llega, mi cuerpo está completamente tenso. Camino por el comedor sin prestar atención a nada de mi entorno, hago la fila correspondiente, y voy mecánicamente a mi rincón asignado.
Me detengo cuando la veo sentada en la misma mesa, mirándome con una sonrisa. Al menos creo que la sonrisa está dirigida para mí. Veo discretamente detrás de mi hombro y no hay nadie.
Mientras me acerco a ella, lentamente, ella se levanta rápidamente. Paro en seco y la miro, analizándola… esperando por cualquier cosa que vaya a hacer.
Camina hacia mí, con una mirada curiosa, la sonrisa en sus labios parece nerviosa. Peina un poco su corto y suave cabello, y se detiene frete a mí.
―Hola ―Saluda.
El sonido de su voz me pone ligeramente nervioso, pero no contesto, en cambio solo nos quedamos en silencio por lo que parece un largo tiempo. Aún está a tiempo de pensar bien las cosas. Da un paso hacia mí y no puedo evitar mirarla mal. Me tenso, pero no puedo hacer más si intentara hacer algo contra mí. Detiene su mano, tristeza invade sus ojos y me hace sentir ligeramente culpable.
―Vamos ―toma mi mano, haciendo que sujete la bandeja con una sola, y tira de mí. No me siento cómodo con ella cerca, pero no parece importarle, así que solo me guía hasta llegar a su mesa favorita. Suelta mi mano y hace ademan de sentarse, pero al ver que no tengo la intención de imitarla se queda parada junto a mí.
Pasamos unos minutos viéndonos, sin hacer nada más, hasta que me rindo y decido sentarme. Ella parece complacida, así que hace lo mismo, quedando en el asiento junto a mí. No dejo de dar miradas cortas a mi rincón, deseando estar ahí como siempre.
― ¿Cómo estas hoy? ―la oigo preguntar. Detengo lo que estoy haciendo, que es beber de mi gaseosa, para mirarla. Encojo mis hombros.
―Bien ―respondo secamente.
―Me refería a tus manos y a tu rodilla ― ¿es que acaso no le duele sonreír todo el tiempo?
Miro mis manos, y de pronto sus pequeñas manos están ahí, sosteniendo las mías. Su tacto incomoda, dando un recorrido hacia mi estómago. He tenido más contacto humano de ella en las últimas veinticuatro horas de lo que he tenido durante bastantes años. Quitando el tipo violeto.
Examina mis manos cuidadosamente, como si estuviera en una cuestión de vida o muerte. Frota la yema de sus pulgares suavemente sobre los raspones, y frunzo el ceño.
―Son un poco profundas, pero vivirás. ―Dice seriamente, pero al final sus gestos la traicionan y emerge una pequeña curva en la esquina de sus labios―. Y supongo que tu rodilla esta mejor ya que ni si quiera cojeas. ―Es bastante observadora, contando que ayer apenas y se notaba―. ¿Caminaste, desde tu casa a la escuela?
Solo asiento con mi cabeza, ella parece sorprendida y confusa.
― ¿No tomas el autobús?
―No ―contesto simplemente, pero al ver que no está conforme con la respuesta me apresuro a agregar: ―. Me gusta ir caminando.
―Así que eres un chico que cuida su figura, ¿no? ―dice, entre divertida y coqueta.
Sonrió levemente.
―Tal vez ― ¡Como si me importara mi aspecto! Más bien me importa mi pellejo.
―Debería hacer lo mismo, si no, pronto estaré tan gorda que no podre andar ―Bromea, señalando su hamburguesa con papas fritas. Por un momento miro con envidia su almuerzo, el estado no patrocina platillos tan deliciosos como esos, por lo que suelo comer cosas menos sustanciosas. Pero no comento nada más, solo me encojo de hombros y doy una mordida a mi sándwich.
Recuerdo donde estoy sentado, en una mesa real, con gente compartiéndola. Los "perdedores" no dejan de mirarle, con las bocas abiertas, sin poder creer que yo este junto a una de las chicas más populares. Finjo no darme cuenta y los miro inexpresivamente. Aunque es bastante difícil, ya que no son nada discretos.
Como si no tuviera suficiente, llegan las amigas de Sakura, siendo ruidosas diciendo los últimos chismes para ponerla al día. Miran en mi dirección, pero creo que parecen menos sorprendidos de verme aquí que el resto de los chicos.
― ¿Conoces a Hinata y a Ino? ―me pregunta, pero solo asiento en su dirección mientras ellas me saludan con la mano desde lejos. Pronto tres chicos llegan y se sientan, Sakura de nuevo hace las presentaciones, como si no conociera a todas estas personas desde hace años.
Con ellos, viene un montón de ruido y conversaciones, y me alegro de apenas darme a notar, sin dejar de comer tranquilamente. Sakura sigue mirando hacia mí, como asegurándose que se sigo aquí, pero dándome mi espacio, por lo cual estoy más relajado.
La hora del almuerzo pasa demasiado lento, e irónicamente, demasiado rápido.
Después del almuerzo, tengo dos clases más antes de fotografía. Me muevo entre clases, pero no dejo de ver el reloj hasta que toca la última clase. Llego más temprano de lo habitual, intentando no ver demasiado la puerta, esperando a verla llegar. Mientras se sienta a mi lado en su habitual lugar, puedo afirmar que la sorprendo cuando contesto a su saludo.
No es más que un hola, pero eso marca una gran diferencia en su rostro, iluminándolo completamente de felicidad.
La clase comienza y ya no hay oportunidad de que se ponga de parlanchina, pero siento una especie de satisfacción reconfortante al estar sentado junto a ella. Hoy es el último día que se toman apuntes, y el lunes empezamos el laboratorio. Ahora que lo pienso, es una buena oportunidad para que ella se entrometa más, pero pensándolo no parece mala idea.
Tan pronto como las campanas suenan, comienzo a apilar mis libros, no tengo absolutamente nada de prisa como otros días, pero no quiero permanecer más del tiempo necesario que debo.
― ¿Necesitas que te lleve? ―Sus palabras me detienen. Pienso en lo incomodo que será viajar, ambos en su auto. No es algo que parezca lógico, además de todos los problemas que le puede ocasionar a ella. Quitando que llegare mucho antes a casa.
―Caminare.
― ¿Tan lejos? ―dice escéptica―. Vamos, te daré un aventón. Me quedas de camino. ―sigo dudando, pensando si será buena idea que nos vean caminar juntos, tal vez deba irse ella primero. Y así tendré la oportunidad de irme tranquilamente a casa.
Toma mis dudas como victoria en esta pequeña batalla, así que me toma del brazo y tira de mí, dándome apenas tiempo de tomar mis libros.
―Prometo no morderte mucho ―bromea con una sonrisa encantadora. Sin eso, pude negarme, pero soy débil ante su tacto. Con la cara inexpresiva, salgo del salón siendo tomado del brazo por ella.
Una vez que estamos en el pasillo, reduzco la velocidad de mis pies al ver que ella saluda a unas cuantas personas, dándole más tiempo para que pueda hablar con tranquilidad. Retomamos el paso pero cada cierto par de metros, nos detenemos o caminamos más lento, hasta que llega a un punto en el que ya no estamos avanzando. Parece perder la noción de con quien está caminando, riendo y bromeando cómodamente con el resto de las personas. Es hasta que alguien me choca, provocando que la mueva bruscamente, que parece notar que sigo aquí. Así que solo se despide y seguimos nuestro camino, esta vez sin contratiempos.
Me siento aliviado cuando por fin llegamos al estacionamiento, solo caminamos un poco más para llegar a su auto. Entramos al auto en silencio y casi de inmediato partimos. A ella no parece importarle que estamos siendo el chisme del momento, ni que no paran de señalarnos.
― ¿Y que harás el fin de semana? ―me pregunta, pregunta una vez que salimos ilesos del flujo automovilístico de adolescentes. No es que sea mala conductora, pero parece que aún no se acostumbra del todo a manejar.
Nada nuevo, ser la persona que limpia los desórdenes de Mikoto, ser maltraído física y verbalmente, pasar hambre, ser humillado por lo poco masculino que le parezco. Y oh, subir a la casa del árbol como un chiquillo.
―Nada ―todo se queda en silencio por unos segundos―. ¿Y tú?
―Cosas en casa, supongo. Mamá tendrá una larga lista de tareas para mí ―dice haciendo un mohín de inconformidad, pero no parece molesta. Me pregunto que será "larga" para ella, no creo que más de lo que a mí se me será cargado―. Pensaba en ir al partido de fútbol de hoy, ¿Iras?
¿Partido? Tengo que pensar un momento en lo que dice. Supongo que se refiere al inicio de temporada de fútbol americano. Ni si quiera sabía que empezaba hoy. Apenas estoy al tanto de las actividades extracurriculares. Por lo que nunca me entero de lo que pasa en la escuela.
―No.
― ¿Quisieras ir… conmigo? Quiero decir, no sería una cita ni nada, solo una salida de amigos. ―lo dice tan rápido que tengo que descifrar que es lo que quiere decir en realidad.
No dejo de mirarla con una ceja alzada, aclaro que no es una cita. Obviamente no podía ser una cita. ¿Quién querría tener una cita conmigo? Pongo una sonrisa torcida, solo intenta ser amable.
―No, no puedo. ―No hay sonrisas de su parte, sus ojos caen por mi negativa, pero no dura mucho tiempo. Se repone pronto.
―Oh, vamos, podría ser divertido….
― ¡Dije que no! ―todo se queda en silencio, uno incomodo, suspiro. Tratando calmarme, ella no meceré esto― solo no puedo, ¿Esta bien? ―parece que no sabe que decir después de mi arrebato.
― ¿Todo está bien? ―Su voz está llena de preocupación.
La miro sin expresión en mi cara, sin responderle. Me imagino en las gradas con ella, bebiendo gaseosa y celebrando las anotaciones del equipo. Siendo un adolescente normal como cualquier otro. Su insistente mirada no se aparta de mí, pero parece que sabe que no obtendrá una respuesta.
―Si ―justo a tiempo, se detiene en el mismo lugar que ayer. Sin decirle gracias bajo lo más rápido que puedo del auto. Esta vez no me cercioro de que se vaya, lo único que me importa es llegar a casa.
Bueno, este es el tercer capitulo de la semana. Tal vez me tarde un poco en subir el resto, ya que apenas estoy terminando con el séptimocapitulo.
Si tiene algún comentario, sugerencia o queja, por favor háganmela saber, para mejorar la adaptación.
Igualmente agradezco a las personas que le han dado Favorito y Seguir, espero les guste como va tomando forma.
Asícomo los 8 comentarios que la historia a logrado reunir en los capítulosque llevamos.
¡Hasta la próxima!
