N/A: Saludos de nuevo, espero hayan disfrutado el capítulo de ayer, porque a decir verdad a mí no me gustó del todo como quedó. Pero este, este es otra historia. Sus reviews me animaron como nunca y me dieron la inspiración para trabajar en este capítulo a pesar del cansancio que tenía por los sucesos del día/noche. Agradezco a todos desde el fondo de mi corazón, por supuesto también a los que no tienen cuenta, se siente precioso reconocer sus nicks dejando review capítulo tras capítulo. Ok ya me puse cursi… La nota final del capítulo será un tanto larga, pero les pido que por favor la lean porque explicaré cosas importantes.
Ah por cierto, cuando había hecho la versión de prueba de Orfanato meses atrás, la historia había sido narrada completamente diferente, y había hablado de "El gran incidente" después de los primeros 2 capítulos, así que me alegro que esta versión final haya quedado mucho mejor. Y ya no quiero aburrirles con mis notas. Aquí el capítulo, espero sea de su agrado.
Disclaimer aplicado.
Muñeca Parte 2
De habitaciones y camas Parte 1
Sakura al rodar sintió el pequeño hundimiento donde las 2 camas individuales se unían. A su derecha estaba Itachi con la espalda hacia la pared, de frente a ella, y aún dormido. Esa era la primera vez en mucho tiempo que lo veía dormir porque usualmente era ella la que se dormía antes que él y se despertaba después que él.
Se arrimó a su hermano despacito. Sin darse cuenta, pronto perdió conciencia de todo tiempo al admirar las finas facciones de su hermano. A ella le encantaban esas grandes, gruesas y abundantes pestañas que él tenía, le encantaba su largo y sedoso cabello negro, porque ella nunca había visto un cabello tan negro y tan suave como el de su hermano. Ella quería ser como él, tan "bonita" como lo era él. Él era perfecto. Se arrimó un poco más. La suave respiración de su hermano chocando contra su rostro, tibio. Su rostro enrojeció por lo que estaba pensando de su hermano, pero realmente no quería deshacer la corta distancia que mantenía de él, de hecho, quería juntarse aún más, quería fundirse con su hermano.
Esos nuevos sentimientos la hacían sentir chistosa, su corazón comenzaba a latir más rápido, su respiración se agitaba y los labios de su hermano lucían tan bonitos. Recordó el beso que él le había dado, recordó las sensaciones que sintió, todo su interior quemándose, un agujero en el estómago. Ese día se había preguntado si Itachi le había contagiado una extraña enfermedad porque esos síntomas que tenía eran muy raros, pero ahora que estaba con él de esa manera, se daba cuenta que sólo eran reacciones que tenía por él.
No lo soportó más y junto sus labios con los de su hermano tratando de volver a sentir lo que días antes él le había provocado. El choque había sito torpe y un tanto brusco por el nerviosismo de ella, causando el despertar de Itachi, quien abrió sus enrojecidos ojos lentamente sólo para ver a su hermana a una nula distancia, con sus ojitos cerrados con fuerza y sus mejillas del color de las cerezas. Aprovechando la situación y adivinando lo que Sakura quería, la besó como aquel día, moviendo suavemente sus labios sobre los de ella, tratando de demostrarle todo el amor que sentía por ella en ese dulce beso.
La separación de nuevo fue lenta y acalorada, Sakura se moría de vergüenza y felicidad y su hermano creía que no había mejor despertar que ese, recibiendo un beso de su hermana.
Las punzadas de dolor en sus dedos le hicieron recordar la muñeca que había hecho para ella la noche anterior. Aún sentía mucho sueño y agotamiento, pero una vez que le diera el regalo a Sakura él podría dormir tranquilamente sabiendo que ella estaría feliz jugando con su posesión.
-Sakura, cierra los ojos, te tengo una sorpresa –dijo él mirándola profundamente. No tenía porque mentir, se sentía orgulloso y satisfecho con su trabajo. Era el sentimiento de la autorrealización, del logro de algo sin ayuda de alguien.
Sakura obedeció a su hermano, como siempre, y cerró los ojos esperando ansiosamente la sorpresa que él iba a darle.
Itachi bajó de la cama, se agachó y sacó la muñeca que había hecho. De hecho, mirándola bien… no lucía tan bonita como en la noche anterior. A la luz del sol pudo observar bien los detalles, eso no era una muñeca, era una especie de… peluche sin forma, de diferentes colores y telas y con hilos colgándole de todos lados. Se sintió fastidiado y molesto por su pobre desempeño. Miró sus dedos, miró al… monstruito y después miró a Sakura, aún con los ojos cerrados esperando por su sorpresa.
Quiso ocultarlo, incinerarlo y darle a cambio cualquier otra sorpresa, aunque fuera un abrazo ella lo tomaría bien, pero todo su tiempo y trabajo estaba en ese mono deforme, su memoria aún podía recrear perfectamente los múltiples pinchazos que se había dado. Exhausto, y esperando lo mejor, tomó las manos de su hermana, colocó el monstruito sobre ellas y le indicó que ya podía abrir los ojos.
La cara de Sakura al ver lo que tenía sobre sus manos era indescifrable. Itachi quiso enterrar la cabeza en el suelo como los avestruces y cortarse las manos por darle algo tan feo a su hermana. Y luego, con sorpresa, fue tirado al suelo por una Sakura que se le abalanzaba encima llenándolo de besos y agradeciéndole a gritos.
-¡Kyaaaaa! –Gritaba la de ojos de esmeralda eufórica – ¡Esta es la mejor sorpresa que me has dado!
Siempre decía eso cada que él le daba una sorpresa, pero para él, el peso del mundo sobre sus hombros había sido retirado por la bella sonrisa de ella.
-Es… es hermoso, hermano, ¿cómo se llama? –preguntó ella abrazando fuertemente al peluche sin forma contra su pecho.
-Eh… no lo sé, es tuyo ahora, tú debes nombrarlo –respondió Itachi. Diciéndole que era suyo se sentía tan bien.
-Pero tú me lo diste, eres como… como su mamá, así que tú tienes que ponerle el nombre –la casual afirmación de su hermana quebró su rostro serio. ¿Estaba ella diciéndole que era la "mamá" de esa monstruosidad tan tranquilamente como si hablara del clima?
Sin saber dónde meterse y frotando el puente de su nariz con sus adoloridos dedos, mencionó –Bien, bien… déjame pensar –y realmente pensaba en qué nombre ponerle mientras trataba de averiguar de dónde había sacado esa niña la idea de que él, siendo un hombre, era la mamá del peluche que le estaba regalando.
Mas nada vino a su mente y ambas interrogantes quedaron sin responder. Sakura lo miraba, sentía que con sus grandes ojos verdes lo estaba presionando, ella realmente estaba esperando que, cual madre, le pusiera nombre a su "hijito" como si no hubiera ningún problema.
-Monstruito –respondió finalmente, cansado, sin imaginación y sólo queriendo dormir.
-¿Eeeeeh? ¿Monstruito? ¡Eso suena tan feo! ¿Qué clase de madre le pone un nombre tan feo a su hijo? –ahí iba de nuevo con lo de madre e hijo.
-Sakura, yo soy varón, ¿no deberías ser tú la mamá y yo el papá? –estaba un tanto cansado. Quería cerrar sus ojos y abandonar la consciencia y los dolores que eso acarreaba.
-No, tú eres la mamá y yo el papá –contestó ella con simpleza, fingiendo hacer un puchero pero con una imborrable sonrisa en su carita. –Así que te llamas Monstruito, ¿eh Monstruito? Seguro tu madre ha escogido un feo nombre para ti, pero así te querremos… -y eso a Itachi, le sonaban como palabras que le permitirían dormir finalmente.
-Escucha con atención, Sakura, esto es importante –llemó su atención. Realmente era algo de vital importancia, y para ser sincero, no había pensado en eso hasta ese momento.
-¿Qué? –contestó ella con la duda inundando sus grandes ojos.
-¿Recuerdas la regla de los objetos personales? –incitó Itachi, tratando de explicarle a su hermana de la manera más sencilla posible. Ella asintió con su cabeza mirándolo fijamente. –Pues bien, eso está dentro de los objetos prohibidos, por lo que no tienes que dejar que nadie se entere de que tienes un juguete –su voz sonaba seria. Sus ojos enrojecidos sólo le daban un aspecto más adulto.
La cara de Sakura pronto se llenó con tristeza. Ella quería salir al patio a jugar con Monstruito y prestárselo a sus amigas, para que ellas fueran las tías de Monstruito.
-No le tienes que decir a nadie que tienes un juguete, y en el único lugar donde podrás jugar con Monstruito será aquí en la habitación. También tienes que evitar que cualquier Hermana se entere, ¿de acuerdo? –no sabía si había sido lo suficientemente claro, pero estaba seguro que su hermana era inteligente y que sabría actuar conforme a la situación. Además, algo de responsabilidad le vendría bien para que fuera aprendiendo a ser independiente.
Sakura comprendió perfectamente lo que su hermano trataba de decirle. Ese era el secreto de ambos, nadie podía enterarse de ello, ni siquiera Diosito.
-Sakura, me siento muy agotado y quiero dormir un rato, ¿puedo confiar en que te quedarás aquí cuidando y jugando con Monstruito mientras yo descanso un rato? Si vienen las monjas tienes que esconder a nuestro hijo ¿de acuerdo? –dijo Itachi, los ojos comenzaban a arderle y los parpados a pesarle como si fueran de plomo.
-Claro que sí hermano, cuidaré bien a nuestro hijo, tú mientras descansa que debes estar cansado del trabajo –le dijo ella tan contentamente como si fueran realmente marido y mujer y él llegara de trabajar.
Itachi sonrió, le dio un beso en la cabeza y confiando en ella se fue a la cama. Al tocarla el sueño le venció de nuevo al instante.
El sonido de los gritos de su hermana y después un golpe le hizo despertar asustado y sorprendido. Allí estaba una monja tomando por la fuerza a Sakura del brazo y zarandeándola tratando de quitarle el mono que traía en sus manos y se aferraba en no soltar.
-¡Dámelo, niña! ¡Esto va en contra de las reglas! –dijo la monja harta de luchar con la niña. Alzó su mano y abofeteó a Sakura con fuerza, haciéndola llorar y soltar el mono.
Itachi no esperó ni un instante más. Se levantó con rapidez de la cama, empujó a la monja con todas sus fuerzas y se apresuró a llegar a su hermana que estaba tirada en el piso llorando con la mejilla roja e inflamada por el golpe.
La sangre comenzó a hervirle a Itachi. La rabia y el odio inundando su cuerpo de pies a cabeza, recorriéndolo en turbulentos y violentos torbellinos que parecían crecer hasta convertirse en huracanes que arrasaban con todo.
Sakura asustada y gimoteando de dolor vio lo que más temía: los ojos escarlata de su hermano, brillando con maldad y odio. Los mismos ojos que vio en el cumpleaños de Itachi, los ojos del Itachi monstruoso a quien tanto temía.
Minutos después del escándalo, ella se encontraba afuera de la oficina central, esperando por su hermano tal como 2 años antes había sucedido. Las cosas se estaban repitiendo y Sakura sentía que era su culpa.
Su hermano había tomado toda la responsabilidad y ahora estaba dentro de esa oficina, haciendo quien sabe que cosas. Recordar el color de la sagre en los ojos de su hermano era doloroso, traumante, y sin embargo, no podía detenerse. Se abrazó a si misma tratando de darse el calor y la protección que en ese momento tanto necesitaba. Estaba sola en el pasillo.
Recargó su frente contra la puerta de la oficina, sintiéndose débil, sintiendo toda la situación aterradoramente familiar. No quería que sucediera de nuevo "eso", temía que sucediera "eso", temía a su hermano, le temía al mundo. Lo necesitaba.
Durante eternos minutos lloró recargada sobre la puerta.
Notas finales: Ok, puedo aceptar cualquier acusación acerca de la promesa que he roto hoy. De verdad, de verdad tenía pensado que en este capítulo por fin hablaría ya de "El gran incidente", pero la inspiración fue demasiada y terminé haciendo la segunda parte de Muñeca demasiado larga (la segunda parte de Muñeca está algo fusionada con la primera parte de "El gran incidente"), resultando el capítulo demasiado largo y por lo tanto lo separé en 2. Pero me encanta como ha quedado.
Espero que con el avance de los capítulos la parte incestuosa del fic haya avanzado. Es un aspecto muy importante para mí porque desde el inicio tuve esa duda de cuando realmente cambiaba de ser un amor de hermanos muy apegados a ser amor de pareja sin incluir el aspecto sexual de la relación –que de hecho creo que es lo que realmente separa esas 2 nociones-, pero es que ellos me parecen aún muy niños y me sentiría terriblemente culpable si les incluyera ese tipo de cosas a esta edad. No tengo hermanos/as y casi toda mi vida lo he pasado en soledad así que he batallado con esto muchísimo, pero espero estar avanzando de una manera suave y fluida. Por favor dejen un comentario acerca de esto para saber si lo estoy haciendo bien o no.
Ahora sí, el aspecto importante. Mañana lunes entro a clases de nuevo, regreso a mi vida normal atareada con deberes y exámenes por lo que tendré muchísimo menos tiempo que las semanas pasadas, en las que estaba de vacaciones sin tener que hacer realmente algo durante el día, con tiempo suficiente para hacer el capítulo cuando se me diera la gana, y eso… pues es un problema grave. Las clases arruinan mi sistema de módulos de tiempo por lo que no sabré si podré seguir como hasta ahora. Durante las primeras 2 semanas intentaré seguir el mismo ritmo que he tenido hasta hoy, sin embargo, si veo que no funciona y que está afectando mi rol estudiantil, entonces tendré que limitarme a hacer un capítulo por semana, que sería publicado los viernes por la tarde que es cuando deliberadamente dejo todas mis obligaciones de lado para descansar de todo lo que hice durante la semana.
Espero no perder su apoyo ni, por cuestiones de tiempo, el interés que tienen en mi fic. Haré lo posible, pero cualquier actividad resulta terriblemente agotadora para mí, así que no puedo prometer constancia. Eso sí, de ninguna manera dejaré este fic ni mucho menos los futuros proyectos que tengo en versiones de prueba, sólo estoy esperando acabar con este para seguir con los demás. Quiero tener un proyecto por vez para asegurar la mayor calidad posible.
Y… creo que eso es todo. Comentarios, sugerencias, críticas constructivas, opiniones, dudas, lo que ustedes gusten, por favor déjenlo en un review.
