Esta es una adaptación a la novela Heart on a Chain de la escritora Cindi C. Bennett.
Los personajes mencionados pertenecen a la franquicia de Naruto, creado por Masashi kishimoto.
Favor de leer la novela antes de criticar y denunciar esta publicación.
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CAPITULO OCHO
Ella no menciona el partido de fútbol el resto de la semana. Una parte de mi desea con fervor que se haya olvidado del tema, pero presiento que no es así. De todos modos tendré que decirle que no si vuelve a hablar de ello.
Aunque la verdad una pequeñísima parte de mí, desea que vuelva a preguntar, que demuestre que quiere que vaya con ella. Cada día decide pasar por mí de camino a la escuela. Algunas veces vamos en su auto, alegando que con sus zapatos no puede caminar largas distancias, y aunque lo hace a propósito termina convenciéndome. Otras vamos caminando, cuando trae calzado adecuado, sigo pensando que lo hace a propósito. Me gusta más ir caminando, ella es tan parlanchina que da dolor de cabeza, pero me gusta el sonido de su voz, ver cuánto dramatiza las cosas o como se queja de lo que le molesta.
El viernes pasa como otro día, pero con la duda de si volverá a preguntar o no. No comenta nada del tema durante el camino, que por suerte ha tocado regresar en su auto. Así que con algo de alivio, murmuro adiós y me dispongo a salir del auto.
―Espera ―dice, tomándome del antebrazo suavemente, para que no pueda irme―. ¿Pensaste acerca del partido? ¿Iras?
No. Esas son las palabras que suenan en mi cabeza, las que intentan salir de mí. En cambio, otra cosa sale.
―Iré.
Su rostro se queda congelado por un momento debido a la sorpresa. Pero se recompone rápidamente y se plasma una enorme sonrisa de felicidad.
― ¡Si! ¿Dónde deberíamos vernos…?
―Te veré en la escuela. ―Miento, ya que lo más probable es que no pueda salir de casa.
―Tu ganas ―accede fácilmente― nos vemos a las 7 en punto.
Asiento con la cabeza, sin decir palabra alguna. Bajo del auto y espero hasta que ella se ha ido. Camino hasta mi casa a paso normal, después de todo ella me golpeara tenga razones o no. Estoy bastante tenso, pensando en un plan alocado y estúpido que me permita ir al partido. Pero nada más que escaparme aparece en mi cabeza. Cuando entro a casa, me extraño pues no hay nadie en la sala. Pero escucho el ruido de la ducha y sé que es ella. Algo extrañado empiezo mis labores, ya que no es muy común que ella se bañe por las tardes. Odia hacerlo en las tardes.
Estoy acomodando sus cajas de barritas en las puertas de la alacena, cuando me llama.
― ¿Sasuke? ―pregunta desde su habitación.
Aún más extrañado, acudo a su llamado. Podría asegurar que su voz es casi cantarina. Algo que solo hace cuando está realmente feliz, tal vez tomo muchos medicamentos. Cuando me acerco a su habitación la escucho tararear. No puedo hacer más que sorprenderme por su actitud, hace años que no ha tarareado o cantado.
Toco antes de entrar, no tengo permitido entrar sin autorización. Tan solo espero su orden para entrar. Lo cual ocurre casi de inmediato.
Abro la puerta, entro y cierro. Tal como me ha entrenado.
―Ahí estas. ―Está de pie, frente a un espejo, en bata. Viendo que vestido le queda mejor. Lo cual añade una cosa más a la lista de rarezas de hoy. Tal vez me di un golpe muy fuerte.
― ¿Cuál se ve mejor? ―definitivamente algo no es normal. Señalo el azul obscuro y parece complacida, demostrándolo con una sonrisa. ―lo sabía, tengo que estar bonita para ir a cenar.
Alzo la ceja, interrogante. Pero pone mala cara y sé que el encanto se ha acabado.
―Obviamente no aquí ―idiota, es claramente el resto que no ha dicho―. Este lugar es una pocilga, no sé cómo tu padre me tiene viviendo aquí ―empieza de nuevo a quejarse de la vida que le ha tocado.
Pero pronto el mal humor se va de su semblante. Lo cual me confirma que no solo ha tomado medicamentos, también incluyo alcohol. Pero decido no inmiscuirme más en sus asuntos.
―El jefe de tu padre ha organizado una cena en un lugar elegante para los empleados y sus esposas. Por lo que debes ayudarme a prepararme ―y es cuando de verdad el encanto se acaba. De nuevo soy su esclavo, limpio sus zapatillas, le acerco todo lo que puede necesitar y de paso le doy un poco de orden a la habitación.
Para cuando se harta de mi presencia, está casi lista, solo falta que se vista.
―Largo, no quiero verte más. Anda a terminar tus deberes ―estoy aliviado para cuando salgo. Estar a su lado me pone muy mal humor.
Termino de limpiar la cocina, y paso a la sala, cuando Fugaku llega. Verlo tan temprano en casa, es otra cosa extraña que estoy seguro de que no volverá a pasar.
Solo me da una mirada, y sigue caminando, como si yo no existiera. Lo cual es un sentimiento mutuo. Apenas se pasa por la casa, que a veces parece que solo vivimos ella y yo aquí. Escucho de nuevo la ducha y Mikoto baja, deslumbrante, tanto que casi no la reconozco. Cualquiera que la vea no podría imaginar la clase de persona que eso. Pero yo lo sé, y solo la veo fijamente.
―Termina tus deberes y ve a la cama. ―Es todo lo que dice, agregando una sonrisa. Después sale y a los pocos segundos baja Fugaku. Quien también se ha arreglado un poco y se ve aún mejor. Se detiene frente a mí, y me mira como decidiendo algo. Solo suspira y saca un par de billetes de su pantalón.
―Ten ―estira el dinero hacia mí, y no hago más que tomarlo. ―, come algo ―tan pronto como lo dice, sale. El sonido del auto es todo lo que se escucha unos momentos antes de dejarlo todo en silencio.
Definitivamente este ha sido un día completamente extraño.
Miro la hora del reloj. Tengo el tiempo justo para darme una ducha y llegar a tiempo al partido. No lo pienso más y corro escaleras arriba. El agua está algo fría, pero lo dejo pasar y me alisto en tiempo récord. Algo indeciso, tomo la única chaqueta de cuero que tengo. Gracias a los trabajos que les he hecho a los vecinos mientras ella no se da cuenta, claramente, he podido ahorrar y hace cosa de un año la compre. Pero no he tenido oportunidad de usarla. Aún tengo la mayor parte de ese dinero. El día que pueda largarme de aquí se acerca y no pienso usarlo en otra cosa.
Para cuando bajo, ya me he retrasado varios minutos.
Tomo mi billetera y las llaves para salir corriendo. Me siento estúpido haciendo todo esto. Pero quiero verla feliz.
Para cuando llego, faltan casi diez minutos para las siete. Pero el lugar esta abarrotado de gente, tanto de la escuela como los contrarios. El ánimo se siente en todas partes. El ambiente tranquilo no da señales de que pueda pasar más. Pero la seguridad de la escuela hace pensar que sí.
Me paseo durante un rato. Buscándola entre todos los adolescentes, quienes claramente no me notan, ya que su atención está en otro lugar.
― ¡Sasuke! ―volteo ante el grito, y ahí está ella. Agitando el brazo para que la vea entre la multitud de gente. Se voltea hacia el grupo de gente a su lado y después corre hacia mí. Se detiene unos pasos antes de chocar conmigo y su semblante muestra sorpresa.
De la nada se sonroja y balbucea algo tan quedamente que no logro escucharla.
―Hola. ―Le digo.
―Ho-hola ―Sonrió por verla tan nerviosa. Al verla noto que su vestimenta es adecuada para la ocasión. Su camisa y la pintura en su cara demuestran claramente a quien está apoyando. ―. Por un momento llegue a pensar que no vendrías ¡El partido casi empieza!
―Me retrase un poco. Lo lamento. ―Le miento un poco, ya que por poco y no vengo, pero la suerte jugo de su lado esta vez. Sin más, se cuelga de mi brazo y empezamos a caminar hacia la entrada de la cancha.
―No sabes lo feliz que estoy de que si pudieras venir ―me sonríe feliz― Al fin logre que salieras de tu cueva secreta. ―No puedo evitar soltar una carcajada por su comentario. ― ¡no te burles! ¡Que es muy difícil!
― ¿A caso ya era un asunto personal? ―la cuestiono, siguiéndole el juego.
―Pues sí, ya habías rechazado la invitación una vez. Por lógica no podías negarte dos vece seguidas. ―la miro y alzo la ceja ante su extraña lógica. Ella no hace más que reírse. ― Tu ganas, pero de verdad quería que vinieras, y aquí estas.
―Entonces debí negarme, y ver qué tan insistente podías ser para convencerme.
Se cruza de brazos y hace un puchero, fingiendo enojo. Pero no puede ocultar su sonrisa por mucho tiempo antes de volver a sujetarse de mi brazo.
―Eres cruel y malvado. Solo me preocupa que no sales mucho de casa ¡un poco de sol no te hará daño! ―termina con un tono de preocupación y reclamo. Le sonrió levemente.
―Claramente no podemos permitir eso, has llegado para cambiarlo. ―No hace más que sonrojarse intensamente y quedarse callada.
No tardamos mucho en llegar a la improvisada taquilla.
Las chicas que están a cargo de los boletos y el dinero, no apartan la mirada al vernos juntos. Obviamente es mi repentina aparición en un evento social. Sakura no se da cuenta, pero instintivamente se pega más a mí, lo que hace que ellas no puedan evitar abrir la boca de la impresión. Y por lo que he podido ver, no son las únicas. Ya varias personas me han notado, pero no parecen interesadas en hacer algo al respecto.
― ¡Eh! Ami, Gin ¿Cómo está todo? — pregunta Sakura. Ellas se miran una a la otra y no pueden evitar voltear a verla como si estuviera loca. Aunque no parece importarle. Simplemente le dan las entradas sin verificar nada más. Y siguen en su labor.
Esta todo claro.
A nadie le parece que haya venido conmigo. Pero ella esta tan contenta que no me importan los demás.
En el acceso a las gradas pasa lo mismo, la encargada esta igual o más sorprendida, a diferencia de las otras. Ella no parece que lo haya asimilado y se vuelve un poco torpe. Pero Sakura no dice o hace nada, solo sonríe y saluda a todo el mundo. Como siempre.
Si haya afuera me sentí extraño por el sentimiento de entusiasmo, aquí es aún peor. Alumnos, padre, profesores. Se ven pequeños grupos de los ambos equipos dispersos por todos lados, obviamente en su mayoría de la escuela local. Haciendo tal escándalo que deseo por un momento haberme quedado en casa.
Al ver tal cantidad de gente sujeto con fuerza su mano. No tengo la menor intensión de apartarme de ella. Aun cuando se que no es una cita, es lo mas parecido que he tenido hasta ahora. Detesto admitirlo, pero no me desagrada del todo pasar mi tiempo con Sakura.
Caminamos hacia las gradas, llena de una masa de humanidad escandalosa y sobreexcitada. Por suerte no nos separamos debido al agarre de nuestras manos. Parece tan frágil que en cualquier momento podría irse de mi lado.
Ella tira detrás de mí hasta las gradas, al lugar donde parece haber un camino, y logramos dar con asientos entre un grupo de chicos que conozco por nombre. De los cuales la mayoría se han metido conmigo. Saluda y bromea con las chicas, mientras hace cortos comentarios del partido con los chicos. Mientras yo permanezco callado detrás de ella, intentando no ponerle demasiada atención al ruido que nos rodea. No miro a nadie directamente, incluso cuando Sakura me jala para ponerme a un lado de ella.
— ¿todos conocen a Sasuke, cierto? ―pregunta con un animado y positivo tono, poniéndolos incómodos y diciendo un "hola". Solo asiento con la cabeza ante el saludo. Es obvio que nadie se ha molestado en contarle a Sakura el pasado, haciéndonos pasar este odioso momento de falsa cordialidad.
A pesar de que no parece que haya mas espacio en la fila de asientos, Ino y Hinata, las mejores amigas de Sakura, se abren paso y comienzan a bromear ruidosamente con ella, incluyendo a los demás. Dejando aun lado el tenso momento.
Los equipos de fútbol hacen su camino hacia el campo y la multitud los aclama a gritos. A pesar de que no logro acostumbrarme a tantas personas, me siento ligeramente entusiasmado. Ni si quiera me levanto de mi asiento como los demás pero si pongo atención a lo que pasa. Sakura grita con fuerza palabras de animo, y me lanza una sonrisa picara haciendo que yo le lance una y ella no hace más que reír. Incluso aquellos que nos rodean parecen más interesados en el partido que en mí, por lo que ya no hay miradas de reojo. Tan solo nos ignoramos en ambas partes.
Hay una moneda en el aire, y dan la señal de que ha quedado a favor de Konoha, lo que también ocasiona que la gente estalle en gritos de felicidad. Después de eso, los equipos se alinean en los extremos opuestos del campo y el otro equipo da la patada inicial. Es entonces cuando realmente empieza el partido, no le pongo más atención de la necesaria, ya que no me importa realmente.
Sakura escoge ese momento para mirarme, y al ver que no estoy interesado, se siento de nuevo junto a mi. Gritando para hacerse oír entre la multitud.
― ¿¡Como vas!?
Me acerco a ella para no tener que gritar tanto.
―Bien. ―me mira por unos segundos, pero no puede evitar voltear a la cancha. Claramente ha venido por eso, pero la estoy distrayendo. Suspiro y me levanto. Ella ve mira confundida por un momento, pero le tiendo la mano para ayudarla a levantarse y entonces no dice más. Quedamos uno a lado de otro. Ella vuelve concentrarse en el partido, pero es tan torpe que en un salto que da, se tropieza.
La sostengo a tiempo y paso un brazo por sus hombros para que no vuelva a pasa. Ella aprovecha para preguntarme por varias cosas con respecto al partido. Admito que sabe bastante más de lo que imagine, por lo que es divertido hablar del tema.
Después de un rato, mira el reloj en su muñeca y hace un gesto gracioso.
―Ya es hora ―dice, tomando mi mano y tirando de mi por las escaleras, esta vez para caminar por la acera en la parte superior de las gradas.
― ¿A dónde vamos? ―pregunto con un tono ligero de curiosidad.
― ¿Cómo que a donde? Es casi medio tiempo y muero de hambre, iremos por comida.
Cuando llegamos al puesto de comida, la fila es de al menos una docena de personas de largo, por suerte es precavida, así no tardaremos mucho. Suena el silbato, los equipos corren fuera del campo y da comienzo el medio tiempo. La fila crece enormemente, por suerte no estamos ahí atrás.
Un par de lugares antes de poder ordenar la comida, Sakura se gira hacia mí y me pregunta que me gustaría. Por un momento estoy tentado a decir que nada, pero recuerdo los billetes que Fugaku me ha dado antes de irse y le agradezco mentalmente.
―No lo se. ―Ella esta pensativa.
― ¿te importa si pido por ti? Para no tardar tanto ―suena algo extraño, pero se que solo quiere ayudar.
―Adelante.
Es nuestro turno, así que ella se adelanta y ordena mientras miro a mí alrededor, pero poniendo atención para poder pagar la cuenta. Las miradas que recibo de los que están en la fila no pueden ser mas obvias. Pero ya no es nada nuevo, toda la noche ha sido lo mismo.
Cuando la chica que atiende dice el monto, me apresuro a sacar el dinero y pagar, pero Sakura tiene otros planes y se ofrece a pagar ella, me niego rotundamente y termino ganando yo.
―Sasuke no era necesario, yo te he invitado.
―Estoy siendo amable como pediste, solo acéptalo.
―Pero… ―la interrumpo, alegando que ya tendrá otras oportunidades de pagar ella. Lo que acaba la discusión.
Entonces nos entregan el pedido, que resultan ser perritos calientes y un refresco.
―Te lo pagare. ―al parecer no ha terminado.
―No seas necia, solo acéptalo y come. ―le saco una sonrisa.
―Gracias. ―por un momento sus ojos brillan enormemente y no puedo quitar la vista de ellos. Me ha hechizado.
Nos acercamos a una mesa repleta de condimentos, la mayoría de los cuales han terminado en el suelo. Ponemos lo necesario a los nuestros y empezamos a comer de regreso a las gradas. De nuevo nos encontramos con gente para reír y bromear, lo que nos lleva varios minutos. Pero estoy satisfecho con la comida, así que no me molesta en absoluto.
Justo cuando estamos llegando a nuestros lugares, los equipos regresan al campo. De nuevo hay aplausos, pero no con la misma intensidad como hace un rato. Me siento de nuevo y Sakura me imita, pero se dedica a platicar con sus amigas y reír, claro, no dejándome de lado y haciendo uno que otro comentario.
Doy un vistazo alrededor, mucha gente ya no le presta tanta atención al partido. La mayoría que aun lo ven son padre y profesores, estos últimos en menor medida. Todos lo demás hacen lo mismo que Sakura, solo poniendo atención cuando una hay una buena jugada o tacleos.
Siento una mirada penetrante en mi nuca y la busco. Naruto se encuentra un par de filas arriba de nuestro lugar y una sección a la izquierda. Es su mirada la que me molesta, pero no hace más que mirarme con ira. Nunca vacila, aun cuando sus amigos hablan animadamente con él. Al parecer tiene un buen rato observándome porque no parece interesarles que no este tan concentrado en su conversación.
Decido ignorarlo como a los demás y regreso mi atención al partido. Al parecer mi presencia en el partido lo ha molestado. Solo espero que no se vuelva un problema después. Pasan los minutos pero la sensación de su mirada no desaparece. Molesto, volteo a ver y él sigue mirándome. Lo miro mal y profundiza su mirada. Sakura me descubre y se gira para ver lo que sea que veo. Pero Naruto ya no está viéndome, está metido en la conversación de sus amigos, como si todo el tiempo lo hubiera estado.
— ¿Todo bien? —me pregunta.
— Si —sonríe satisfecha y vuelve a su plática. El equipo local anota un touchdown y todos gritan emocionados. Entonces siento su mirada de nuevo y él está ahí. Solo observándome.
Definitivamente decido ignorarlo.
El equipo de Konoha termina ganando el partido en un marcador muy cerrado. El chico que ha anotado el último punto es alzado sobre los hombros de los demás jugadores y llevado por el campo hasta los vestidores. Las animadoras saltan de un lado al otro, celebrando el triunfo. Sakura salta hacia mí, sujetándose de mi cuello, haciendo que por instinto la sujete de la cintura para evitar que se caiga. Incluso damos un par de vueltas debido a su impulso. La sensación de su cálido y pequeño cuerpo, chocando contra el mío es completamente diferente a todo lo que he sentido. Tal vez sea un simple abrazo para ella, pero en ese momento parece haber cambiado mi mundo en un instante.
Ahora sé que haber venido, valdrá la pena si descubren que no estoy en casa.
Se acaba el abrazo y nos disponemos a retirarnos, ella sujeta con fuerza mi mano, pero entre la marea de gente que sigue festejando me suelta por un momento. La abrazo por los hombros para que no vuelva a separarse de mí.
Al parecer no lo nota, hasta que rodea mi cintura con el brazo que ha quedado de mi lado. Parece que lo hace dudando, pero debe ser mi imaginación. No nos despegamos uno del otro hasta llegar al estacionamiento, que es donde ella me suelta, pienso que aquí nos separamos, ya que ella habrá llegado con alguien.
Error. Veo su auto y como ella se dirige a el. Al ver que no me acerco viene por mí y me jala hasta la puerta del conductor.
Parece que el aire esta, ya que la veo temblar y frotarse los brazos.
— ¿Tienes frió? — pregunto.
—Un poco, pero estaré bien, no hace tanto frío. —antes de que pueda decir algo más, me quito la chaqueta y se la pongo sobre sus pequeños hombros. Mete sus brazos en las mangas y sube el cierre. Le queda ridículamente grande.
— ¿Mejor? —se a sonrojado, pero asiente con la cabeza.
—Gracias, ¿pero y tú? ¿No tendrás frió?
—Sobreviviré —ríe ante mi respuesta, sube al auto y cierro su puerta para después ir a mi lugar.
—Me alegra tanto que vinieras, hacía mucho no disfrutaba un partido tanto como hoy. —empieza otra platica mientras tratamos de salir del estacionamiento, que está repleto de autos que también intentan salir.
—Gracias por invitarme —sonríe ante mi comentario. — ¿Cómo sabes tanto?
—Papá ama el fútbol, y ya que a mi hermano no le apasiona tanto, empezó a llevarme a mí, a decir verdad fue amor a primera vista, en la otra escuela había un pequeño equipo femenil, jugué unos pocos partidos antes de volver a mudarnos. Mamá dice que eso es poco femenino —Se queja, pero tiene una enorme sonrisa. Por unos segundos me pregunto que será tener una mamá como la de ella.
―Gracias de nuevo, me divertí.
Se sonroja bastante, y se ha puesto nerviosa. Pero no dice nada más de camino. Aunque extrañamente el silencio es cómodo.
Cuando llegamos al lugar donde me deja, se detiene, pero no hace nada. Solo Apaga el auto. Y doy una ojeada a la casa, el auto de Fugaku aún no está en la entrada, por lo que no han llegado. Pero no quiero estar fuera más de la cuenta.
―Debo irme. ―dispongo a bajarme y ella también lo hace. Rodeo el auto para alcanzarla en la acera. Hace un ademan de quitarse la chaqueta, pero detengo sus manos justo cuando está bajando el cierre. Nos vemos a los ojos por lo que me parece un largo tiempo.
Un auto que pasa, nos asusta, causando que demos un pequeño salto y nos separemos.
Carraspeo, intentado mantener la calma.
―Puedes quedarte y pasármela luego. ―está bastante nerviosa. Pero se las arregla para hablar.
― ¿Pero, y tú? ―señalo mi casa, y ríe por su comentario.
―Creo que puedo sobrevivir un par de metros.
―Está bien, te la daré el lunes… ―otro pequeño silencio― quería preguntar… ¿Tienes algo que hacer mañana?
Por su puesto que tengo cosas que hacer, pero no con ella. Ya tente demasiado a mi suerte por salir esta noche.
―Sí, lo siento. ―tristeza aparece en sus ojos, suspiro, intentado conseguir un poco más de paciencia―. Ya sabes, cosas en casa.
Eso mejora mucho su ánimo. Pero no parece suficiente para ella.
―Deberías irte a casa, ya es algo tarde. ―Revisa su reloj y descubre que tengo razón.
―Tu ganas, pero no te libraras de mí fácilmente. ―sonríe por su comentario y no puedo evitar imitarla. De la nada me abraza rápidamente y antes de que pueda hacer algo, se aleja de mi―. Y gracias de nuevo por acompañarme, me he divertido como nunca.
Corre a su auto y en menos de un minuto ya está arrancando. Solo me despido con la mano. Cuando ya no soy capaz de ver su auto, camino hacia la casa.
Algunos postes de luz no funcionan, lo que le da un aspecto tétrico a la calle.
Cuando llego a casa, todas las luces están apagada, ya que no hay nadie. Entro por la puerta principal y por costumbre no hago ruido al cerrarla. Voy a la cocina a tomar un vaso de agua para después subir a mi habitación.
Al llegar me apresuro a dejar lo que ha sobrado de dinero en mi escondite. Tomo la silla del pequeño escritorio para ponerla frente al closet, me subo en ella. Quito la tapa del conducto de ventilación y saco la lata que antes era de dulces. En ella guardo todo el dinero que puedo, lejos de las manos de Mikoto, si llegara a sospechar que tengo dinero, no dudaría en quitármelo y gastarlo en quien sabe que cosas.
Una vez que lo he guardado y dejo las cosas como estaban. Puedo acostarme en mi cama. Tan solo me quito la playera y los zapatos. Hace algo de calor a pesar de la época del año. Sin molestarme en cubrirme con las sabanas, empiezo a quedarme dormido. Pero su cara llena de felicidad y sus risas me impiden quedarme totalmente dormido. Pensando en ella, imagino como será mi vida a su lado. Tal vez no fue tan mala idea ser su amigo.
¡Ya van 17 reviews! Estoy tan feliz por tanto apoyo a la historia :´)
Este capitulo va dedicado a aquella persona que me dejo ese hermoso y largo review que me dio el valor para no solo adaptar, también de cambiar sucesos e incluso partes vitales de la historia.
Ojala les agraden los cambios. Pueden aportar ideas si no les gustara como va quedando.
Sin más, me despido de ustedes. Aun tengo mucho que adaptar.
¡Hasta la proxima!
