Esta es una adaptación a la novela Heart on a Chain de la escritora Cindi C. Bennett.
Los personajes mencionados pertenecen a la franquicia de Naruto, creado por Masashi kishimoto.
Favor de leer la novela antes de criticar y denunciar esta publicación.
‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡
CAPITULO NUEVE
Independientemente de lo que haya podido pasar en la cena del viernes. Mikoto regreso tan borracha como feliz. Armando tal escandalo que no dudo que despertara a todo el vecindario. Sin embargo el sábado por la mañana no estaba en casa. De la nade fue, sin dejar una nota o algo.
Extrañamente ninguno está preocupado. Fugaku se fue a la hora del almuerzo, diciendo que volvería tarde. Un par de veces al año, Mikoto desaparece, no sabemos a dónde va, ni que es lo que hace. Solamente una vez que la policía la arresto por beber en vía publica. Se va cerca de una semana.
Una semana donde no debo ser tratado como lo peor que existe ni maltratado. Es revitalizante, aunque siempre regresa muy agresiva y molesta.
A veces deseo que no regrese. Pero no tengo esa suerte.
Esta es mi oportunidad de poder conseguir algo de dinero extra. Los vecinos siempre tienen algo que reparar o realizar. Y después de asegurarles que Mikoto no está en casa, me ponen a arreglar cercas, limpiar autos o cocheras, reparar tejados. Las cosas comunes, sin embargo la paga no es muy buena. Para empezar porque no es un vecindario de mucho dinero, siguiendo porque algunas familias solo son personas de edad avanzada, quienes son los que me dan más trabajo, y solo viven de sus pensiones.
Teniendo un poco de suerte, he ganado más que las veces pasadas, y todo se va a la lata.
Aun con todas las actividades que tengo, no puedo dejar de pensar en Sakura, que estará haciendo. Si habrá salido con alguien este fin de semana. Pensar en que haya salido con algún chico me llena de una extraña sensación combinada con ira. Pero es ridículo, ya que Sakura no es más que mi molesta amiga.
Antes de que pueda darme cuenta ya es lunes. Y estoy aquí, alistándome para salir de casa. Me tomo mi tiempo para desayunar algo y salgo. Sakura aún no está en "nuestro lugar acordado" y suspiro aliviado, ahora sé que no es una acosadora o algo.
Espero tan solo unos minutos cuando veo su auto acercarse. Antes de que pueda bajarse ya estoy subiendo, y lo primero que descubro es que usa la chaqueta. Sigue viéndose ridículamente grande, pero ya no desentona con su vestuario como el viernes.
―Hola. ―me saluda.
―Hola. ―le respondo, pero se ve algo nerviosa lo que hace que se sonroje.
Empieza a bajar el cierre a la vez que dice: ―Gracias por prestármela.
Tomo sus manos, deteniéndola.
―Puedes tenerla un tiempo más.
―Pero…
―Aun hace frio. ―aprieto levemente sus manos―. Tendrás frío si te la quitas.
―Tu ganas, pero después de clases será tuya de nuevo.
Acabada la pequeña disputa, se dispone a conducir. Lo que nos pone unos minutos en un silencio cómodo.
Poco después empieza con su ritual de contarme lo que ha hecho el fin de semana. Desde que llego a casa el viernes en la noche, donde claramente no me dice tal cual fueron las cosas, pasando por su mañana del sábado, donde tuvieron la sorpresa de que su tía fue a visitarlos y la pequeña riña que tuvo esta con la mamá de Sakura al saber que pronto se mudaría a la ciudad y no haya comentado nada.
―Así que mamá se ha molestado y por poco deja de hablarse, por suerte hemos intervenido a tiempo y si bien no se ha solucionado, están en paz por ahora. ―y sigue con su relato, donde claramente, también omite partes.
También habla sobre las llamadas de sus amigos de la otra ciudad. Sobre los chismes que se dijeron y todo lo que se contaron.
La rápida visitar al supermercado, y la llamada de su hermano, de que iría a casa el siguiente viernes.
No se cómo es que para antes de que lleguemos a la escuela, ha tenido el tiempo para contarme lo todo lo que ha hecho.
Termina con su relato con algo extraño.
―Él muy tonto ha perdido su teléfono, papá se niega a comprarle otro, así que tendrá que comprarlo con su dinero. Apesta ser él y no tener teléfono.
Me echo a reír, y ella me sigue, pensando que me ha parecido gracioso. Pero es ella quien me hace gracia, ¿apesta haberlo perdido? ¿Qué será, que no tenga teléfono?
No logro evitar decírselo, y ella solo exclama un "ohh" algo largo. La conversación acaba, pero el silencio sigue siendo cómodo.
― ¿Crees que sería posible que salieras de nuevo este fin de semana?
― ¿Cuándo? ―le contesto automáticamente, quedándome unos segundos callado, analizando lo que me ha preguntado y lo que conteste.
―Sería bueno si pudieras el sábado, mamá… pues bueno, hace de cada festividad algo grande, y ya que casi es Halloween, tiene planeada una cena el sábado.
― ¿A cenar?
―No es la gran cosa ni nada ―se apresura a decir― ella suele hacerlo en festividades, antes de un periodo vacacional, es casi como una tradición. Es divertido, y estaba preguntándome si tú quisieras ir. Solo estaría mi familia, ya sabes, algo pequeño.
Pienso por un momento lo extraño que sería estar con una familia. Me refiero a una familia como Sakura, ruidosa y alegre.
― ¿Y están de acuerdo que yo vaya?
―Mamá te ha invitado.
― ¿Por qué?
Se sonroja de la nada, y se pone nerviosa.
―Le… le he contado sobre ti, y quiere conocerte. ―creo que esa es la parte de su fin de semana que no ha contado. ―. Pensé en decirte con tiempo, ya sabes, parece funcionar mejor.
Dice, refiriéndose claramente al partido del viernes. No puedo evitar reír levemente.
―Pensare en ello. ―Le digo, sabiendo que lo más probable es que Mikoto regrese antes del sábado, y no tendré oportunidad alguna de ir.
Ya estaba pensando cómo decirle que no, pero a media semana ocurre algo extraño, que me anima a decirle que sí.
Estoy caminando por el pasillo pensado en los encargos que me han dado una pareja de personas mayores para después de la escuela. Estas semanas siendo amigo de Sakura le han dado una especie de pausa a la persecución en la escuela. Si bien aún no se acaba del todo, la mayoría están bastante calmados, y el resto que se niega a dejar ir la diversión, ya no son tan drásticos o crueles.
Es por eso que olvido estar alerta siempre, y no veo a Naruto. Mientras paso por una bodega de suministros para limpieza, soy jalado dentro, haciendo que todas mis cosas terminen en el suelo al igual que yo. Caigo de sentón, apenas asiéndome daño en la caída, pero alerta de lo que va a pasar.
Alzo la mirada viendo a Naruto con dos de sus seguidores, uno en la puerta, cuidando que nadie se acerque. Algo fastidiado de que ocurra de nuevo, me levanto y los miro retadoramente. Naruto parece algo sorprendido de mi repentina valentía, pero apenas lo demuestra.
Sus ojos muestran un odio bastante profundo, al igual que su cuerpo. Completamente tenso, listo para saltar sobre mí.
Nos analizamos por un momento, esperando a que alguien haga el primer movimiento. Da pasos lentos a mi dirección, y por alguna razón da la vuelta alrededor mío, yo no dejo de ver al otro chico fijamente, el empieza a bajar la mirada.
―Escúchame con mucha atención, porque solo lo diré una vez. ―empieza, una vez que está de vuelta frente a mí. Pero no agrega más por un par de segundos. Empiezo a sentirme ansioso, y por alguna razón sé que algo bueno saldrá de todo esto.
Esta vez se acerca tan rápido que no puedo verlo venir, me toma del cuello de la camisa, estamos casi de la misma altura, por lo que nos vemos cara a cara.
―Quiero que te alejes de ella, no eres ni la sombra de lo que Sakura Haruno se merece. ―entonces es por ella el asunto―. ¡No eres más que un patético perdedor que pretende ser alguien que no es!
Me da un puñetazo en la cara, tirándome al suelo de nuevo. Y me hubiera quedado en el suelo, como tantas veces. Pero imaginar que este idiota se quede con Sakura, mi molestia pelirrosa, me hace pararme tan rápido y contestarle el golpe.
Es obvio que no se lo imagino, ya que también cae al suelo.
Tan concentrado estoy en él, que no noto como el otro chico se cuela detrás de mí y me sujeta por los hombros. Naruto solo ríe un poco, mientras se levanta tomándose su tiempo.
―Sakura no es de tu propiedad, ya está lo más bastante grande para elegir con quien pasar su tiempo. ―las palabras salen solas de mi boca―. Es mi amiga, y no voy a dejarla solo porque un imbécil como tú me lo ordene.
Me mira y suelta una carcajada fuerte, pero cruda. Entonces me golpea repetidas veces en el estómago, dejándome por momentos sin aire. Cuando cree que es suficiente de detiene, él que me sujeta me deja caer, haciendo que quede en cuatro, con una mano en el estómago. Naruto me patea una sola vez, haciéndome girar y quedar boca arriba. Se hinca a un lado de mí, limpia el pequeño rastro de sangre que sale de la comisura de sus labios y me mira.
― ¿En qué mundo crees que una chica como ella sería tu amiga? He visto la forma en que se mira, es asqueroso. No tengo la intención de permitir que algo entre ustedes pase. Soy el único que merece estar con ella y lo entenderá cuando… dejes de engañarla o lo que sea que haces. ¡Si tengo que repetírtelo una vez más, vas a arrepentirte!
Me da un último puñetazo en la cara. Para levantarse e irse, pero no pienso dejar las cosas así, ya no más.
― ¿Tan inseguro estas… ―me cuesta ligeramente un poco levantarme, ahora nos vemos a los ojos. ―… que tienes que venir a amenazarme? ¿Preocupado de que un perdedor te quite lo que es tuyo?
Los otros dos chicos hacen ademan de ir por mí, pero Naruto los detiene, se arremanga su camisa y camina hacia mí.
Toco la puerta de la clase de fotografía, sé que ya estoy retrasado más de veinte minutos, pero no quiero perdérmela.
Una persona de dirección nos encontró peleando en la bodega, nadie sabe cómo se enteró pero de inmediato detuvo la pelea. Por obvias razones fuimos llevados a dirección, donde nos interrogaron uno a uno, y al final a todos juntos. Pero nadie dijo nada, así que el director no tuvo más opción que dejarnos ir con una advertencia y una promesa de algo peor si se volvía a repetir.
Naruto, con su mejilla morada y su ceja rota, me miro con un odio aún más profundo que la vez anterior antes de irse, seguido de los otros dos.
Tan solo tome mis cosas y me fui.
Y ahora estoy aquí, dándole al profesor la nota que la secretaria me ha dado, justificando mi llegada tarde.
Paso velozmente entre las mesas hasta llegar a la mía. Sakura se ve bastante preocupada y sorprendida de verme. Él profesor es sacado por alguien un par de minutos y ella aprovecha para hacer su interrogatorio.
― ¿Qué te paso? ―se ve alarmada, empieza a tocar lenta y suavemente mi cara, donde empiezan a formarse moretones o donde hay sangre. ― ¿Quién te ha golpeado? ―ahora hace esas muecas graciosas que hace al enojarse.
―Estoy bien. ―le respondo con tranquilidad, hace años que no me sentía tan bien.
― ¿Bien? ¡Te han dado una paliza! ―todos voltean a verla, lo cual hace que se encoja en su asiento y se sonroje por la vergüenza―. Lo siento.
―Si
― ¿Si? ―se ve confundida― ¿Si a qué?
―Si, a la cena del sábado. Si es que aun quieres que vaya.
Parece no procesar las palabras, para después verme como un loco. Vaya ironía.
― ¿Tuviste que ser golpeado…―parece estar procesándolo―…Para decir que si?
Solo me encojo de hombros, ella luce completamente sorprendida y escéptica a la situación. Una pequeña sonrisa se escapa de sus labios al igual que un pequeño murmuro.
―Hombre, estas completamente loco.
Él profesor por fin entra para continuar con la clase, lo que termina con el interrogatorio de Sakura.
Unos minutos después me pasa un papelito con algo escrito.
¿Ha sido el perro o el gato?
No puedo evitar reírme un poco. Hace días le conté de un incidente que tuve cuando era muy pequeño, un día de la nada un perro decidió atacarme, días después tuve la misma suerte con un gato.
Esto significa que dejara el tema en paz, suspiro aliviado. Aunque siempre se le puede ocurrir preguntar de nuevo.
