Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto

Hola, gracias por entrar n.n

Siguiente entrega y siguiente motivo, espero que les guste.

Disculpen por los posibles fallos que puedan encontrar y gracias por leer :D


Proyecto: Cien drabbles por cien historias

Pareja: Shikamaru/Temari

Motivo: Cosas para hacer


V

Las cosas que deberías hacer

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-¿Una lista tan larga? –suspiró perezosamente Shikamaru-. Qué problemático.

-¿Y qué esperabas?

-No lo sé… algo menos largo.

-Deja de quejarte, vago, y empecemos de una vez.

Las compras siempre fueron un problema para Shikamaru, sobre todo cuando se trataba de una lista tan extensa, pero siendo un pedido de Temari tuvo que tragarse sus aprensiones y escoltarla. A lo largo de la calle comercial, los puestos de venta se extendían por ambos flancos agotándolo psicológicamente aún antes de empezar.

Entonces no tuvo mejor idea que la de encarar la tarea como práctica para la vida marital que, confiaba, no tardaría en iniciarse.

-¿Puedes imaginarnos haciendo estas cosas en nuestra futura vida cotidiana? –comentó sin más, inspeccionando distraídamente una fruta.

Temari se crispó ante semejante ocurrencia, sobre todo por la forma despreocupada como había dejado caer la insinuación. El muy cretino.

-Todavía es temprano para empezar con tus tonterías –le reprochó.

-Para ti nunca es el momento adecuado.

-¡Y a ti te da igual cada momento del día! –Temari resopló y a continuación trató de serenarse, se había prometido mantener el autodominio cuando el ninja la abordase con esos asuntos-. En este instante sólo tengo cabeza para comprar bananas, ¿acaso es tan difícil de entender?

-Fuiste tú quien pidió mi compañía.

-Eso no te da derecho a abusar de tu buena suerte, mocoso.

-¿Y qué debería hacer, entonces?

La kunoichi, fastidiada, puso los ojos en blanco. Dejó el racimo de bananas que había escogido de nuevo en su lugar y se encaró con él con los brazos en jarra.

-Pues deberías hacer simplemente aquello por lo que te he buscado –empezó, ceñuda, con el tono de la madre que reprende al hijo demasiado testarudo para obedecer-. Te he pedido que me acompañes, que me ayudes, así que lo único que deberías hacer es comportarte de ese modo sin aprovecharte de la ocasión.

-¿Se puede saber cuándo te he seguido sin cuestionar?

-Nunca, y me gusta –replicó Temari sin pensar, y el ninja la miró con interés-. Pero ahora me gustaría que te limitaras a hacer lo que te he pedido, me gustaría que camines conmigo mientras hago las compras. Simple. ¿Acaso es mucho pedir?

Shikamaru se sintió turbado. Había un sentimiento latiendo entre líneas, un trasfondo en ese pedido, y tuvo que tomarse algunos segundos para poderlo discernir. Cuando comprendió, se sonrió de lado y accedió.

Temari suspiró. Le había pedido ir de compras, pero el tipo ya estaba interpretándolo todo según su conveniencia. ¿Qué intenciones ocultas podría albergar un pedido tan común?

Desde luego, una mujer tan orgullosa como ella jamás lo admitiría, pero un hombre enamorado sabría entrever lo que a veces disimulaban las palabras. Más que las compras, Temari quería compartir su tiempo con él, hacer algo juntos, por la sencilla razón de que entre ambos existía esa clase de confianza.

No, ella no lo admitiría, pero lo experimentaba. De lo contrario, jamás le hubiera dado la chance.

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VI

Las cosas que deberías hacer tú

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Temari estaba demasiado estupefacta para poder continuar la conversación. Con Shikamaru en su despacho tratando diversos asuntos comerciales, cuando él le propuso de improviso tomarse un descanso para ir a comer empezó a boquear como pez fuera del agua.

¿Una cita? ¿Acaso el muy descarado le estaba proponiendo una cita?

-Ni lo pienses –manifestó con firmeza.

El otro se descolocó un poco ante semejante reacción.

-Sólo sugerí que fuéramos a comer, maldición.

-Te conozco, jovencito –repuso ella, recelosa.

Shikamaru la miró de hito en hito, hasta que comprendió lo que sucedía.

-¿Crees que te estoy pidiendo una cita?

-Cuando estás en plan de conquista no eres lento ni perezoso.

-Estás exagerando, Temari.

Ella lo miró ceñuda.

-¿Exagerando? Nunca se reacciona lo suficientemente exagerado cuando se trata de tus planteos, maldita sea.

-Pues en este caso, te emocionaste de más.

-¿Y cómo debería actuar? –se exasperó ella, poco dispuesta a dar el brazo a torcer aunque se hubiera emocionado "de más"-. Cada vez que puedes me lanzas tus intenciones de matrimonio. ¿Qué debería hacer, entonces? ¿Ofrecerte más espacio para que sigas importunándome?

Pero Shikamaru no se dejó llevar por su exaltación. Meneó la cabeza con resignación, ademán que a la joven la irritó todavía más.

-Lo que deberías hacer es aprender a aceptar un simple gesto de amabilidad –dijo él con la parsimonia que lo caracteriza-. Te noté cansada y se me ocurrió que, siendo ya la hora de la comida, sería una buena oportunidad para reponerte. Por lo tanto, lo único que debes hacer es aceptar –repitió.

Temari desvió la vista, embargada por una serie de inoportunas emociones. Él simplemente estaba siendo cortés y ella casi había transformado el hecho en una declaración de guerra entre naciones. El tipo tenía la desconcertante capacidad de sacarla de su eje con facilidad, y todavía no podía decidir si eso era bueno o era malo. En todo caso, resultaba eficaz.

-Lo siento –terminó por decir, casi como si no tuviera otra opción.

A Shikamaru no le interesó.

-En lugar de disculparte, lo que deberías hacer es leer mejor lo que siento por ti, Temari, tanto si te gusta como si no –le dijo con la misma serenidad de antes, al tiempo que se ponía de pie-. Admito que no pienso desistir de mis propósitos contigo, pero en lugar de tomarlo todo como una incontenible manifestación de mis sentimientos, deberías entrenarte en el arte de interpretarme. Al menos podrías hacer eso.

Y se marchó sin más. Aunque no parecía enojado, la kunoichi permaneció irresoluta, pues notó con absoluta claridad que se había ido dolido.

Sonrió con amargura. Eso sí que pudo interpretarlo bien.

Un molesto sentimiento de culpa amenazó con vulnerar su sistema anímico, pero se esforzó para mantenerlo a raya. No sería por esa vía como podría recomponer las cosas.