Capitulo Trece
Desde esa noche, Sakura hizo a un lado mi petición de ser discretos y se la pasa besándome o abrazándome en cada oportunidad que tiene, lo que termina por gustarme a pesar de que seguimos llamando mucho la atención. Tampoco es que me resistiera mucho cuando empezó a hacerlo, al final siempre consigue lo que quiere.
Soy capaz de salir al menos un día por semana, mayormente en fines de semana para ver a Sakura fuera de la escuela. En casa me esfuerzo por hacer sentir bien a Mikoto, pero es una tarea casi imposible. Desde Halloween tuvo un cambio radical de actitud, ahora se pasa furiosa y grita ante cualquier estimulo, sin embargo no deja atrás sus viejas costumbres y sigue perdiendo la conciencia entre medicamentos y alcohol.
Y aun así, hay veces que se la pasa llorando por horas y horas. Realmente ya no sé qué hacer con ella. A veces me mira fijamente como decidiendo algo, y otras con odio. Creo que sabe que tire la cosa esa, pero no ha dicho nada al respecto así que tal vez solo son ideas mías.
Aun cuando Fugaku pasa el mismo tiempo en casa que siempre, no han discutido o algo, lo que me da un leve respiro en casa. El cual realmente agradezco.
Octubre pasa a noviembre, y la nieve no se hace esperar. Al principio solo dura uno o dos días cuando mucho y se derrite, pero una semana antes de acción de gracias, una fuerte nevada cae decidida a quedarse por un tiempo.
A causa del torbellino de cosas buenas que trae Sakura a mi vida, estoy calmado y hasta podría decir que feliz, sin contar con Mikoto.
Decido darles algo especial a mis padres este año.
Por lo general acción de gracias pasa desapercibida como la mayoría de las festividades. En el pasado iba con los vecinos a ayudarles a quitar la nieve de sus entradas y a cambio me daban un poco de comida de su cena. La cual comía a escondidas, deseando que nosotros pudiéramos tener una cena igual. Ahora estoy decidido a que yo les daré la cena. Mas para darles un respiro que por la celebración que significa la cena.
Conozco un lugar donde dan cenas completas a bajo costo, la comida tiene buen sazón y como la mayoría es comida para llevar, calentarla en casa le da otro sabor. He tenido que ir algunas veces cuando las cosas se ponen difíciles en casa con el dinero. A Mikoto no le gusta tanto esa comida, pero claramente prefiere eso que no comer.
En las festividades tienen especiales que debes apartar un par de días antes pues todo se acaba rápido, así que decido gastar algo del dinero del bote y comprar una cena para cuatro personas.
La mañana de acción de gracias me levanto temprano para limpiar la casa completamente, empezando por la cocina, y terminando con los baños. Le subo el desayuno a Mikoto quien esta recia a dejar su cama este día. Termino la tarea pendiente que tengo y antes de las doce termino todo pendiente.
Sin saber que hacer me decido a decorar un poco la casa, nada realmente extravagante o llamativo. Solo saco los viejos adornos que ella solía poner, y también la vajilla elegante, que sorprendentemente ha logrado permanecer intacta todos estos años.
Cuando Fugaku llega a eso de las cuatro, salgo de casa con dirección al centro. En las calles todo mundo corre por alguna cosa que olvido o porque va tarde a algún lado. Pero en general se siente un ambiente tranquilo y familiar.
Como supuse, el local está lleno de gente, y aun cuando tengo el pedido apartado hay veinte personas esperando el suyo. Estoy al menos media hora formado, mientras niños corren de un lado a otro y la gente sale feliz con su pequeña cena.
Mi pedido consiste en un pavo relleno pequeño, una porción mediana de ensalada y otro algo más grande de puré de papa con aderezo. Además de una botella de vino que es regalo de acción de gracias.
Cuando salgo la gente en la calle se ha reducido claramente, y se siente el aire frio colarse por tu ropa. Milagrosamente hay una pequeña tienda abierta, donde compro unas galletas que empiezo a comer de camino a casa.
Estoy tan distraído en mis pensamientos que no logro reaccionar a esa mano que me jala de la parte de atrás de la chaqueta, para adentrarme en un callejón obscuro.
Logro evitar que la bolsa de comida caiga al suelo, pero no veo la cara de quien me haya jalado hasta que me estabilizo por completo y alzo la mirada.
Kabuto y dos de sus seguidores me impiden el paso. Era obvio que mi buena suerte no iba a durar mucho.
—Así que… ¿Qué hace Sasuke Uchiha fuera de su escondite? —los otros dos chicos solo sonríen burlones. Ninguno es de la escuela y parecen bastante peligrosos.
Empieza a caminar hacia mí, y no puedo evitar retroceder cuando de la manda de su abrigo sale una navaja.
—Calma, no pasara nada malo… —ya estoy pensando cómo salir de esto cuando veo una silueta asomándose por una de las paredes.
Pierdo la noción de todo cuando veo a Mikoto con semblante culpable y preocupado. Kabuto voltea a ver y sonríe aún más.
— ¿No lo sabias? Tu madre la drogadicta nos debe dinero, y ya que me debes una pensé que sería buena idea cobrarlo junto. —Los chicos detrás de él ríen—. Tranquilo, no vamos a dañarte… bueno, no mucho…
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Empiezo a tomar conciencia de donde estoy cuando apenas hago un movimiento y todo el dolor se dispara en mi cuerpo. Abro los ojos y veo que estoy sentado, rodeado de nieve con salpicaduras de color rojo por todas partes.
Por alguna razón se han llevado mi chaqueta, lo que me deja sin algo para cubrirme el frio además de mi playera. Jadeo dolorosamente cuando empiezo a mover las partes de mi cuerpo que creo aun sirven.
La parte izquierda de mi cabeza pulsa constantemente, trayendo oleadas de mareos y nauseas que me dejan atontado y débil. Mis piernas aún se mueven, pero no puedo decir lo mismo de mi mano izquierda, que posiblemente este rota. La derecha está completamente mojada con algún líquido espeso, cuando veo lo que es noto la enorme mancha roja en la parte izquierda del abdomen.
Me apoyo con mi mano buena para quedar de rodillas, tomando respiraciones lentas y profundas para alejar las náuseas al oler mi sangre esparcida por todos lados. Tengo que recargarme en la pared para lograr levantarme, al hacerlo siento el inconfundible dolor de las costillas lastimadas.
Ni si quiera logro saber que me duele más, pero claramente me han dejado fuera de combate por varias semanas.
Doy unos pasos sosteniéndome de la pared con mi hombro. Cuando estoy lo suficientemente repuesto para caminar yo solo salgo del callejón. Aún hay luz del sol, pero no falta mucho para que anochezca, lo que me da un respiro al no haber gente en la calle.
Camino tambaleante por varias calles hasta que tropiezo a un lado de una pastelería. Me siento tan débil y mareado que no tengo ganas de volver a levantarme.
Paso un buen rato tirado en la nieve, siento como poco a poco el frio va calmando el dolor de mi cuerpo. Pero ni eso es suficiente para calmar la ira y la decepción que siento.
Si. Tal vez Kabuto y sus idiotas me dieron la golpiza de mi vida, pero Mikoto contribuyo bastante en ella. Que estúpido fui al pensar en que ella tal vez había cambiado. Debí suponerlo cuando encontré esa maldita cosa en su cajón.
El cómodo y desalentador silencio es interrumpido por el sonido de un auto a lo lejos que viene acercándose. Deteniéndose justamente frente al local donde estoy. Las personas que bajan lo hacen tan ruidosamente como es posible.
— ¡¿Tenías que olvidar venir por el tonto pastel?! —una chica grita bastante cerca de mí, la voz me suena conocida, pero no logro recordar de dónde.
—Fue culpa de mamá por no recordármelo, y a todo esto ¿Por qué viniste? —eso lo ha dicho un chico. Sé que he oído esas voces antes.
— ¡¿Culpa de mamá?! ¡Ella no tiene la culpa de que su hijo mayor sea un irresponsable olvidadizo! ¡Por dios Sasori!, ya tienes vein… ¡¿Qué es eso?! —Sasori… Sasori… si es quien creo entonces la voz de la chica es de…
—Sakura, hazte a un lado —escucho pisadas muy cerca de mí. Entonces jadeos de sorpresa se hacen presentes.
— ¡Sasuke! —abro los ojos y veo a Sakura de rodillas a un lado de mí, mirándome preocupada y con las lágrimas a punto de salir. — ¡¿Qué te ha pasado?! ¡Necesitamos una ambulancia!
A pesar del dolor, detengo su mano que ya ha empezado a marcar en su teléfono, dejando una mancha de sangre en su abrigo.
—N-nada de eso… no llames a nadie… —veo el dilema en sus ojos, pero solo logra asentir y tapar un sollozo con sus manos.
—Sasuke, necesitas atención urgente. ¡Estas desangrándote! —por primera vez veo a Sasori perder la calma.
—Estaré bien. —Hago un ruido áspero, mi respiración se transforma en algo dolorosamente velos, pero es importante que siga hablando. —. Solo… solo ayúdenme a le-levantarme.
Sakura es la primera que se acerca, aun con las lágrimas cayendo por sus mejillas pone mi cabeza en sus piernas.
—Sakura, creo que…
— ¡Cállate y ayúdame! —lo interrumpe—. Nos preocuparemos por eso después, lo importante ahora es levantarlo.
Me siento culpable por hacer que discutan, pero no permitiré que metan a alguien más en esto.
Cada uno se pone a mi lado, y lo más suavemente que puede, deslizan sus brazos por mi espalda, levantándome para quedar sentado. Sasori se quita el abrigo para ponerlo en mis hombros, mientras Sakura se saca la bufanda y hace presión en la herida.
Él toma mi brazo bueno y me jala para levantarme. Ni si quiera soy capaz de sostenerme así que pasa mi brazo sobre sus hombros y el suyo detrás de mí cintura.
Sakura corre al auto a abrir la puerta de atrás y entra, donde me ayuda a sentarme cuando Sasori me lleva hasta allá.
Pronto el auto está en marcha, pero no se adonde tienen pensado ir ¿A su casa?
—Sakura… —la llamo débilmente, pero sé que me escucha, con cada tope o algo que cause que el auto salte levemente, aprieto su mano y ella solo besa mi frente y acaricia mi cabello.
—Estarás bien...tan solo aguanta un poco más.
Cierro los ojos por el cansancio y dormito durante varios minutos, cuando el auto se detiene no soy capaz de abrir los ojos.
—Sasuke —ella me llama suavemente—, despierta, ya llegamos. Pronto te atenderán.
La puerta del auto se abre y soy obligado a despertar, Sasori de nuevo está sosteniéndome cuando logran sacarme del auto, y una mujer rubia de cabello largo me mira seria y analizándome.
Soy llevado por la puerta de urgencias de una pequeña clínica hasta una camilla, donde me hacen acostarme mientras me conectan un suero y me ponen una manta. El lugar no es muy grande, pero tiene lo básico para atender emergencias y luego trasladar a otro lugar mas equipado. Aun cuando es 24 horas, cierra por las noches a menos que haya alguna urgencia, como ahora. Así que solo estamos los 4.
— ¿Van a decirme ahora lo que paso? —veo a la mujer rubia frente a los chicos muy seria. — Me llaman diciendo que hay una emergencia y traen a este chico mal herido ¿Lo atropellaron? ¡¿Que clase de personas son?! Tengo que llamar a la policía.
Al instante, los tres negamos y ella nos ve extrañada.
—Chicos, él esta gravemente herido, y eso es solo lo que puedo ver, necesita estudios y posiblemente una cirugía menor. A alguien tengo que llamar, no se, sus padres.
—No. —los tres se sorprenden, pero no puedo permitir que los llamen.
—Por favor tía. —Sakura la mira con angustia y tristeza. Ella no hace más que suspirar y mirarlos mal.
—Bien, pero me deben una explicación muy grande por esto.
Ella se va un momento, Sakura jala un banco para sentarse junto a la cama, mientras Sasori también sale de la sala.
Cuando la doctora Tsunade regresa trae un carrito lleno de cosas medicas. Y empieza a coser toda herida que encuentra a su paso. La ceja, un par de cortes que tengo a lo largo de los brazos e incluso un que no había notado en el muslo. Me hace quitar la playera para ver la gravedad de la herida en el abdomen.
Respiro tranquilo cuando ella afirma que no es grave, no tengo nada perforado ni hemorragia interna. Solo fue que el arma entro en un lugar muy escandaloso. Así que procede a desinfectar y coserlo.
Empieza a examinar cada golpe que tengo, que son bastantes. Se toma su tiempo para revisar que no sea mas grave de lo que aparenta, incluyendo el lugar donde todavía palpita en mi cabeza. Nada parece ser de importancia, solamente tendré dolor por varios días.
Pero su cara cambia cuando empieza en las costillas, donde no puedo evitar gemir de dolor cada vez que las toca, por muy cuidadosa que sea.
Me lleva a sacar unas radiografías, incluyendo a mi brazo roto. Ella dice que tengo tres costillas rotas y dos astilladas, mientras mi brazo tiene una fractura helicoidal. No se que signifique pero por la forma en que lo dice es algo preocupante. Regresamos a la sala de urgencias donde me venda las costillas para evitar alguna complicación. Mientras empieza a acomodar mi brazo, gruño de dolor y ella me mira.
—Hey —llama mi atención mientras me mira fijamente— tienes que tener cuidado con tu brazo, la fractura no es tan grave. Pero por poco pudo ser peor. Podrías perder tu brazo si vuelves a lesionarte de esta manera.
Rápidamente lo enyesa y me especifica los cuidados que debo darle para evitar complicaciones.
Cuanto termina el cansancio y el dolor están por acabar conmigo. Por momentos mis ojos se cierran solos. Al parecer Sakura les ha tenido que decir a sus padres algo cercano a lo que paso, pues estaban muy preocupados por sus hijos.
Debido a que al parecer a captado que no puedo regresar a casa por ahora, Tsunade me deja quedarme un par de días en su casa. Así que con ropa prestada, y mas dormido que despierto. Me llevan a su departamento, que no esta lejos de la clínica.
Entre Sakura y Sasori tiene que ayudarme a subir, pues apenas puedo ponerme de pie, Tsunade les indica donde dormiré, mientras va a su habitacion a buscar algo para el dolor.
Cuando estoy acostado y cubierto por mantas, me obliga a tomar un par de pildoras para el dolor. Pronto me relajo tanto que no soy capaz de resistirme al sueño.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Cuando abro los ojos todo esta obscuro, no se donde estoy hasta que intento moverme y todo me duele. Las imágenes de lo sucedido aparecen en mi mente que provocan dolor de cabeza.
Supiro intentando calmar el dolor y algo se remueve junto a mi.
— ¿Sasuke? —volteo y Sakura esta viéndome entre dormida y preocupada.
—Sakura —ella de inmediato se levanta y enciende la luz. Su cara pasa de la preocupación a la angustia y después a la ira en segundos. Aprieta sus labios de forma graciosa lo que me hace sonreír un poco, ella intenta hacerlo pero pueden más sus emociones.
Solo puede pasar su mano por mi mejilla y sollozar, pasan algunos minutos antes de que pueda calmarse lo suficiente para seguir con el interrogatorio.
— ¿Qué fue lo que paso? Más bien, ¿Quién que hizo daño? — su voz apenas es un hilo, pero alcanzo a escucharla perfectamente.
Solo niego con la cabeza y ella suspira derrotada.
—Quien sea que fue, tiene que pagar por todo el daño que te hizo. No puedes permitir que se salga con la suya —a pesar de las lagrimas, su semblante denota seriedad — ¿Quién fue?
—Sakura... —antes de que pueda seguir, la puerta es abierta. Tsunade y la señora Haruno entran. La segunda no puede resistir las lagrimas y solo atina a abrazar a su hija por los hombros y mirarme preocupada.
Tsunade no deja de verme completamente seria, como pensando en algo y decidiendo que hacer.
—Necesito que salgan. —ninguna parece querer hacerlo, y la primera en protestar es Sakura.
—No puedo hacerlo, yo.. —Tsunade acaricia la cabeza de Sakura.
—No has comido. Ve, él seguirá aquí. —cuando voltea a verme, se sonroja un poco por ser puesta en evidencia, solo la miro mal y le indico con los ojos que vaya. Lo que termina por hacer después de darle un suave apretón a mi mano buena.
—Mebuki, ¿podrías traerle algo suave de comer? ¿Tal vez un poco de hielo también? —la nombrada solo asiente con la cabeza antes de darme otra mirada. No resiste las ganas de ignorar su lado maternal y acaricia un poco mi cabeza.
—Estarás bien, Sasuke. —no puedo evitar pensar en que Mikoto debería ser la que me reconforte, pero algo dentro de mi se rompe al recordar porque estoy en esta situación.
En cuanto nos quedamos solos, Tsunade se apresura a revisar las suturas, como van mis costillas, si el yeso esta bien colocado. Todo lo medicamente posible, pero siento que solo esta haciendo algo para no hablar. Lo que no le funciona, ya que se sienta en donde Sakura estuvo momentos antes y me mira.
—Supongo que no me dirás lo que paso —más que una pregunta, es una afirmación que solo puedo asentir con la cabeza.
—Se que no nos conocemos, pero soy doctora, Sasuke —me mira a los ojos, son esa mirada llena de determinación como la de Sakura, —obviamente puedo leer radiografías, y no es la primera vez que esto pasa. Tienes muchas lesiones curadas por todas partes.
Frunzo el ceño al descubrir por donde va.
—Hay una razón por la que no quieres ir a casa.
No soy capaz de contestarle.
Su tono de voz se suaviza. — ¿Sakura lo sabe?
A pesar de que es parcialmente la verdad de lo que pasa, no puedo negarlo. Es mejor que crea que me maltratan en casa, lo que realmente si ocurre, a que se metan donde no deben y algo les pase.
—No.
—Hay muchos lugares donde puedes pedir ayuda. Podría ponerte en contacto con..
La interrumpo.
—Doctora Senju —aluna vez comento el apellido de su tía— soy un chico de casi dieciocho años. ¿Qué cree que hagan conmigo? ¿Me ponen en alguna casa temporal? Nadie quiere a alguien tan grande —me cuesta un poco hablar—. Y en caso de que lo quisieran, no sabe las razones por las que me acogerían, ¿Dinero? Podría ser algo mucho peor. Todas las familias buscas niños muy pequeños para formar familias. Al menos aquí se lo que pasara.
No lo admite en voz alta, pero ambos sabemos que tengo razón. Parece un poco conmocionada y se toma su tiempo para reponerse.
—Esto no esta bien. —susurra, bastante molesta. Y aunque lo dijo lo bastante bajo, pude oírla. — ¿Ha sido tan malo antes?
Pienso en todo el daño físico que Mikoto me ha infligido, claramente nada es ni remotamente parecido a esto. A si que solo niego con la cabeza.
— Esto puede ponerse peor, ¿Has pensado en eso? Podrías morir si empeora.
Pienso en toda la información sobre los drogadictos. Siempre vuelven a caer en los hábitos. ¿Mikoto seria capaz de hacer que pagara por sus deudas? ¿Aun cuando eso signifique que su único hijo pueda morir a causa de eso?
—Podríamos intentar ayudarte...
—No —el esfuerzo de hablar esta pasándome factura, pero no puedo detenerme—. No podría seguir viendo a Sakura si se entera de toda esta situación. Ya suficiente ha hecho por mi, como para dejar que además cargue con esto.
Tsunade me mira.
—Sakura es fuerte, y solo quiere ayudarte. Deberías confiar más en ella.
—No lo haga. —le pido.
—No se trata de Sakura, se trata de ti y tu bienestar. Además de tu vida.
—Exacto, y le estoy diciendo que no haga nada. Si puede tener algún problema con tenerme aquí. Legal o lo que sea. Me iré, pasare algunos días en otro lugar.
Ella no responde, en cambio, hace una pregunta: — ¿No pasara nada si no te reportas en casa?
—Nadie va a llamar a la policía, créame. —recuerdo la cara de Mikoto, aun con la preocupación y la angustia, tenia un rastro de alivio y felicidad al ver pagada su deuda. Ni muerta se arriesgaría a llamar a la policía e ir a la cárcel.
Se sorprende, tanto por que lo haya dicho sin vacilar y como es la realidad. Como porque hable en plural. Admitiendo que es mas de una persona. Resopla, entre molesta e indignada. Pero resignándose a que no diré nada más.
—Tu ganas mocoso, puedes quedarte el tiempo que quieras, que deberá ser el suficiente para que te repongas. No puedes andar por la vida con tales heridas. Pero si tu medica empeora, yo misma te llevare al hospital.
—Hecho. —llegamos a un acuerdo.
Se levanta claramente fatigada, y camina a paso lento hasta la puerta, deteniéndose frente a esta para abrirla.
Antes de que la abra, se gira un poco.
—No deberías permitir que esto siga pasando.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
