Esta es una adaptación a la novela Heart on a Chain de la escritora Cindi C. Bennett.
Los personajes mencionados pertenecen a la franquicia de Naruto, creado por Masashi kishimoto.
Favor de leer la novela antes de criticar y denunciar esta publicación.
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Capitulo Catorce
El desafortunado incidente ocurre al principio de las vacaciones de otoño, por lo que no tenemos que ir a la escuela hasta el miércoles siguiente a Acción de Gracias. Me paso esos días encerrado en el departamento de Tsunade. Donde toda la familia de Sakura está acompañándome en cada momento que tienen libre. Al principio tengo prohibido salir de la habitación, así que las chicas pasan horas enteras intentando ganarme en cartas, lo que no ocurre y las tiene de mal humor. Por suerte no les dijeron más que sufrí un accidente, ellas no preguntaron más, son felices con tenerme todo el día para ellas. La madre de Sakura es quien mayormente esta nosotros, pero al igual que su esposo y su hermana, no puede pasar todo el día ahí. Así que realmente solo estamos las chicas, Sakura, Sasori y yo.
Después de un par de días, me es permitido andar con calma por el departamento. Por lo que nuestra área de juegos es trasladada a la sala, donde ahora pasamos la mayor parte del tiempo. Nunca había sentido la calidez de estar rodeado de personas que se preocupan por mí, y a decir verdad no quiero que se acabe.
Sobre todo, la sensación de pasar tanto tiempo con Sakura. Tenerla pegada a mi lado a cualquier lado que vaya, si me voy a dormir ella me acompaña y a veces se queda dormida en un sillón en la habitación.
Durante la hora del baño Tsunade me indica que debo tener las costillas sin vendas, lo cual me facilita el baño, ya que es bastante molesto hacerlo con un brazo enyesado.
Una parte de mi me pide a gritos que acepte la ayuda de Tsunade para poder vivir así el resto de mi vida. Pero no puedo hacerlo, no con todo lo que significaría para ellos.
Y como todas las cosas buenas de la vida, mis pequeñas vacaciones se acaban. Antes de lo que nos gustaría a todos, llega el martes. El regreso a clases es mañana, y no pienso perdérmelo por nada en el mundo.
—Solo una noche más Sasuke —me pide Sakura, apoyada por Tsunade— solo quédate una noche más, te llevare a casa después de la escuela —y aunque Tsunade no está de acuerdo, también insiste.
Así es como me que quedo por esa noche. El problema es que solo tengo la ropa con la que me encontraron, y que misteriosamente desaparecieron la primer noche. Y las pijamas que Sasori me ha prestado. Ellas lo solucionan rápidamente y me dan algo de la ropa que Sasori trae de sus proyectos de la universidad. Tan solo son muestras, pero claramente son mejores que la ropa de segunda mano que visto.
Esa mañana me despierto con un extraño ánimo. Vendo fuertemente las costillas, lo que me toma varios minutos más de lo usual, el dolor ha disminuido considerablemente en estos días, lo que solamente me deja con un dolor y cansancio por la falta de condición. Sin embargo aún tengo un color en algunos golpes y marcas por todos lados. Mi labio aun esta algo hinchado, lo que no me ha permitido besar a Sakura tanto como quisiéramos.
El trayecto a la escuela es tranquilo y silencioso, con una ligera nevada de fondo. Sakura insistió tanto en regresarme mi chaqueta, pero ya que también visto un abrigo, no tuvo argumento para hacerlo. Pero la viste hoy y con eso es suficiente para mí.
Ella ya se encargó de correr la voz entre sus amigos sobre mi "accidente". Sabiendo que su palabra llegara a cada rincón de la escuela. Aunque sigue molesta conmigo por no decirle lo que ha pasado.
Extrañamente, mi "accidente" me hace receptor de una amabilidad y simpatía por parte de todos. Tal vez porque esta vez sí me veo como si me hubieran dado una paliza. No solo no intentan hacerme algún tipo de daño, ellos realmente son amables, deteniendo la puerta cuando entro o algo de algún lugar, sosteniendo mis libros por momentos. Lo que realmente me agrada es que mayormente estas acciones son por parte de los amigos cercanos a Sakura, así que no es tan incomodo como parece. Al cruzarme con Naruto en los pasillos, no solo veo su satisfacción por mis lesiones, también su ira por la atención que recibo.
Después de la escuela, Sakura trata de convencerme de que pase uno o dos días mas con su familia, específicamente esta vez en su casa. Tengo que usar todo mi autocontrol y más para negarme a su ayuda, más aun cuando me suplica con sus ojos que acepte su oferta. No creo que Tsunade le haya dicho algo, pero Sakura no es tonta, y algo debe sospechar.
Al final se rinde cuando sigo negándome, alegando que ya pase bastante tiempo fuera de casa.
—Al menos déjame acompañarte a casa, el piso esta resbaladizo y podrías lastimarte. —empieza.
Así comienza una nueva discusión sobre eso. Pero esta vez Sakura no quiere rendirse. Acordamos que podrá llevarme, pero será frente a la casa de a lado y no saldrá de su auto sin importar lo que pase. Cuando llegamos, ella me retiene unos minutos en un abrazo que respondo sin dudarlo, nos besamos suavemente y al separarme de ella, noto el pequeño bulto en uno de los bolsillos del abrigo. Al ver que es noto de inmediato el teléfono celular.
—No —me niego, intentando dejar el aparato en sus manos.
—Papá me pidió dártelo —empieza cuando intento devolvérselo, lo que no puedo ya que vuelve a ponerlo en mi mano, envolviendo sus manos en la mía—. Pertenecía a un empleado de su oficina que ya no trabaja para él. Paga cada mes para que este guardado en un cajón. Les preocupa que no tengas uno en caso de emergencia. Por favor.
—Sabes que no puedo...
—Anda. Por mí. Tiene todos los números de la familia programados, solo tendrías que hacer una llamada y nos tendrías aquí de inmediato.
—Sakura...
—Solo es temporal —ella toma mi vacilación y sigue—, si no lo tomas te obligare a vivir en mi casa hasta que aceptes tenerlo.
Le sonrió: —eso es bastante cruel de tu parte.
Ríe un poco y acaricia mi mejilla.
—Por favor, las chicas no me dejaran entrar si no lo aceptas.
Me rindo.
—Tú ganas. —a pesar de que su táctica es una mentira, le ha funcionado y ella lo sabe.
Me muestra cómo usarlo y por suerte capto todo la primera. Ella tiene, obviamente, programado su número como el primero en marcación rápida. Nos besamos por otro par de minutos antes de que sea capaz de soltarme.
—Te extrañare esta noche —me dice en un puchero.
Aprieto su mano levemente.
—Te llamare esta noche, ¿Ok?
—De acuerdo. —por fin me suelta y salgo del auto. Espero hasta que su auto de la vuelta a la calle. Entonces suelto un largo suspiro mientras camino a casa, todo sigue completamente igual. Pero dentro no es escucha sonido alguno, todo está completamente silencioso.
La puerta rechina al abrirla y entro sin preocuparme de eso. La puerta de la habitación de ellos se abre estrepitosamente y los pasos de alguien corriendo se escuchan por el pasillo y las escaleras. Estoy a media sala cuando veo a Mikoto al pie de la escalera, pálida, ojerosa, delgada y con un semblante de felicidad y alivio en su cara.
— ¡Sasuke! —antes de que pueda evitarlo, ella salta sobre mí, abrazándome. Por su impulso y mi aun débil estabilidad, caemos al suelo, yo debajo de ella. Se abraza de mi cuello y solloza— ¡Lo lamento tanto! ¡No sabes cuánto lo siento!
Me quedo completamente en blanco, nunca, ni en mis más sueños locos, pensé que esto podría pasar. Sin embargo estoy completamente tenso, la ira que tengo no es ni mínimamente aplacada con esto.
Se separa de mí, detallando los daños, así como mi nuevo semblante. Y vuelve a llorar y pedirme perdón por un largo rato. No tengo la más mínima intención de perdonarla o cualquier cosa parecida, así que cuando el cuerpo empieza a dolerme sé que debo quitarla de encima.
—Mikoto —se ve claramente sorprendida por como la llamo—, debo ir a descansar.
—Claro, lo lamento. —me ofrece su ayuda para levantarme, la cual rechazo. Se ve triste, aunque no sé exactamente porque. Sin decir más camino a paso lento hacia las escaleras, sintiendo su mirada en mi espalda. Pero no puedo voltear, no puedo darme el lujo de volver y perdonarla.
Tan solo aprieto mi mano hasta sentir el dolor de las uñas enterrándose en la palma.
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Un nuevo tipo de vida se abre para mi esa tarde, porque es mi brazo izquierdo el que está roto, y aun cuando puedo hacer la mayoría de las cosas solo. Tardo demasiado en hacerlas. Lo que provoca que sea ayudado en la escuela —mayormente por amigos de Sakura— así como en casa. Mikoto no deja de sorprenderme, ella se encarga de absolutamente de todo en casa. Ni una sola vez soy llamado para hacer algo, por más mínimo que sea, lo que me da la oportunidad de ir a casa de Sakura la mayoría de las tardes.
Tsunade parece estar tranquila con esto, cada tarde pasa por lo menos un par de minutos a revisar que mis heridas vayan progresando correctamente. Lo que creo, influye en que me recupere más rápidamente que otras veces.
Shion se asegura de mostrarme su vasta colección de fotografías, donde curiosamente aparece mayormente Sakura. A cambio le doy mi palabra de que en cuanto me quiten el yeso, seré fotografiado en una sesión para ella. Mientras veo las fotos restantes aparece una de toda su familia, con sus abuelos y Tsunade. Entonces un recuerdo olvidado aparece y no puedo evitar reírme.
El primer día de clases, se presentó diciendo que cuando fuera grande sería la mejor doctora del mundo. Y tras una breve demostración de como limpiar una raspada de un compañero, que casualmente se había caído, todos le creímos. Y por los siguientes años no paraba de repetir cada que había un accidente, por más mínimo que fuera, ella sería doctora y se encargaría de curar a todos.
Les comento a las chicas sobre esto, quienes claramente lo encuentran gracioso y aprovechan para burlarse de ella. Empiezan a llamarla "Sakura-quien-será-la-mejor-doctora-del-mundo" como un sobrenombre largo.
Cada noche cuando regreso a casa, mi cena está servida en la mesa y Mikoto dormida en el sillón. Quien se despierta de inmediato y empieza a hacerte toda clase de preguntas sobre mi día y si me duele algo. Los primeros días no pude evitar ser cortante y frio, pero ella está haciendo bastante esfuerzo y poniendo de su parte para que funcione, así que me rindo y empiezo a hablar con poco con ella. Además no parece que haya recurrido de nuevo al alcohol o a los medicamentos, supongo que todos merecen una segunda oportunidad.
A medida que el clima se vuelve cada vez más frio, llegando a los cero grados por la noche e intentando calentar durante el día, Sakura empieza a recogerme frente a mi casa. Ignorando mis protestas, pronto también me deja frente a esta, no puedo dejar de negarme hasta que Mikoto comenta que un día debo invitar a la linda chica que pasa por mí todos los días, es entonces cuando dejo de protestar.
Una tarde estamos solos en casa de ella. Sentados en el piso de la sala, haciendo tarea de matemáticas. Las decoraciones navideñas nos rodean completamente. Mezclando los adornos que la familia ha hecho por años, combinando con el enorme árbol de navidad. Añadiendo todos los adornos que han sido escogidos y comprados por los chicos. Cada adorno tiene la fecha y el nombre de cuando fue comprado o elaborado. Haciendo una perfecta y armónica mezcla de decoraciones.
Tsunade dijo que necesito llevar el yeso hasta año nuevo, así que sigo teniendo dificultades para hacer las cosas. Aunque no hemos avanzado mucho, ya que Sakura no se ha despegado de mí en un buen rato, ahora que tiene vía libre para besarme, aprovecha cada oportunidad que tiene. Además de que ella detesta las matemáticas, no protesto mucho, ya después tendremos tiempo de que le ayude con eso.
—Sasuke —me llama entre el beso, que termina por interrumpir ya que no le prestó atención, —, quiero pedirte un favor.
—Dime —no puedo pensar con claridad al tenerla tan cerca.
— ¿Me dirías cualquier cosa que te preguntara? — ¿A dónde quiere llegar?
—Si
Levanta su mano y acaricia mi mejilla, pasando su pulgar donde tengo una apenas visible cicatriz en el borde de mi labio inferior. Sus ojos siguen el recorrido de su dedo cuando baja hasta mi mandíbula y encuentra otra cicatriz que delinear, lo hace tan suavemente que apenas puedo sentirlo.
Sus ojos suben hasta encontrarse con los míos, y en voz baja y suave, con una tranquilidad poco común en ella, pregunta: — ¿Quién fue él que te lastimo?
Todo se queda en silencio absoluto, mientras ella no aparta sus ojos de los míos. Tomo su mano y la alejo de mí, mientras me separo un poco de ella.
—No puedo hacerlo —mi voz sale más grave de lo normal.
— ¿Por qué? ¿A caso no confías en mí? —pregunta, con un tono de voz levemente herido.
Ella mira sus manos como si fueran la cosa más interesante de nuevo, pero sus hombros están tensos.
—No se trata de eso...tu eres la persona que...—por suerte alcanzo a callar la última palabra, alza la vista rápidamente, y al ver sus ojos, sé que no podré decirlo si con ello la pierdo. Con mi mano buena acaricio su mejilla, preparando las siguientes palabras—, en la que más confió, eres mi mejor amiga. Por favor, confía en mí cuando te digo que no puedo decírtelo.
Se queda completamente quieta, sin decir nada a espera de que yo diga algo más, pero no lo hago y ella suelta un suspiro largo. Aparece una pequeña sonrisa en sus labios.
—Puedo hacer eso. —Se mueve entonces, arrodillándose frente a mí, quedando entre mis piernas, abrazándome por el cuello— Y aclaro que no estoy de acuerdo, pero puedo confiar en ti. —No deja su posición y empieza a ponerme nervioso— ¿Puedo preguntar otra cosa?
Algo cauteloso, asiento con la cabeza.
— ¿Eso es lo que somos? ¿Solo amigos?
—… —no soy capaz de hacer salir una sola palabra de mi boca.
—Creí que éramos algo más. —ella acerca tanto su cara que nuestros labios se están rozando. Sintiendo la respiración del otro. — ¿Por qué, cuantos amigos hacen esto? —y entonces me besa, no soy capaz de resistirme a tomar su nuca y acercarla más si es posible.
Una sensación recorre todo mi cuerpo y no logro evitar besarla con más intensidad. El calor empieza a ser molesto pero no sigo nada, ella parece sentirse igual, pues suelta un ruidito de incomodidad, pero no rompe el beso. Estuve a punto de decirle que la amo, decirlo abiertamente. No creo poder decirlo. Sé que Naruto tiene razón y no soy suficiente para ella. Pero por alguna razón ella ha elegido estar conmigo, y voy a hacer lo posible para que no se arrepienta.
La puerta del garaje se abre y nos separamos en un instante. No somos capaces de mirarnos a la cara por unos minutos, lo que aprovechamos para calmarnos un poco. Pronto toda su familia entra y nos saludan efusivamente. Con ellos, el ambiente se aligera, creando una atmosfera completamente diferente. Con su llegada somos obligados a terminas el trabajo, lo que no nos cuesta mucho trabajo, pero aún me sigo distrayendo cada vez que su mano se encuentra con la mía.
Más tarde, cuando es hora de que vaya, la señora Haruno me detiene antes de poder acabar mi café.
— ¿Sakura ya te dijo sobre el viaje a Suna? —suelta de la nada.
Mis ojos viajan hasta Sakura, que baja la mirada a su taza mientras yo la miro mal.
—No mamá, aun no le decía.
—Oh —solo eso dice antes de fingir que no ha pasado nada y continuar con lo que estaba haciendo.
—Bu-bueno, sé que son fechas para pasarlo con la familia, pero de verdad nos gustaría que pudieras acompañarnos...claro, si no te ocasiona ningún problema —se apresura a decir.
Me quedo sin habla, solo mirándola como se pone nerviosa. ¿Vacaciones?... ¿vacaciones junto a ella?
—Tenemos una casa cerca del centro, pasamos ahí las vacaciones cada que podemos, es casi una tradición. —menciona la madre de Sakura.
—No lo sé... —ambas me ven como esperando que diga que sí, y eso me gustaría, pero Mikoto está mejorando, si la dejo sola no sé lo que pasaría, añadiendo que no tengo dinero para un viaje como esos— verán...en las vacaciones lo aprovecho para hacer cosas en casa...—veo como la sonrisa de Sakura empieza a flaquear— uhm... podría preguntar en casa, pero no aseguro nada.
Mi pequeña molestia esta por decir algo, pero su madre se le adelanta.
—Bueno, en eso tiene razón. No puede decidir ahora, pero en cuanto tus padres te den una respuesta, dínoslo. El viaje es en tan solo dos semanas.
Iniciamos una conversación corta sobre otro tema y es hora de irme. Sakura insiste en acompañarme a casa, resolviéndolo en que solo hasta la esquina de su calle.
Caminamos lentamente, por fortuna el viendo no sopla, pero la nieve le da un toque suave a todo.
Busco con la mirada a Sakura, quien rehúye de mí. Fingiendo que no me debe una explicación.
— ¡Lo siento! —Exclama, cuando por fin no puede más— iba a decírtelo, pero no encontraba las palabras correctas para que no te sintieras presionado. Sé que si te lo pedía, harías todo para ir, pero no quiero ocasionarte problemas en casa.
¿En casa? ¿A caso sabe algo? Me mira suplicante, solo suspiro y la pego a mi pecho, abrazándola por la espalda.
—Si no puedes ir, encontraremos algo que hacer en la cuidad. No me iré sin ti.
—Tus iras a Suna sin importar si voy o no, son vacaciones familiares y no te las perderás por mí.
—Pero...—antes de que pueda seguir la miro mal, ella solo se esconde en mi abrigo.
—Preguntare en casa ¿Vale? —ella salta de felicidad al saber que podría ir.
Pasan unos minutos más antes de que me deje ir a casa. Entre besos de despedida y uno que otro resbalón por la nieve. Logro irme en menos de veinte minutos.
De camino a casa el cielo está completamente obscuro y despejado, sin ninguna estrella. A pesar de que no es tarde realmente las calles están vacías y apenas pasan un par de autos por las calles.
En casa, encuentro a Mikoto dormida sobre el sillón, esta vez no hay cena esperándome, pero si un café sobre la mesa y un sobre amarillo. Este último tiene escrito el nombre de ella como destinatario y el logro impreso de una compañía que no distingo.
— ¿En que estas metida ahora? —susurro, teniendo el sobre en mis manos. Estoy muy tentado en abrirlo, pero lo dejo tal y como estaba en la mesa. Ella ha trabajado muy duro para cambiar y se merece esa confianza.
Despierto suavemente a Mikoto, quien de inmediato se levanta ofreciéndome preparar algo rápido de comer. Cosa que no le permito hacer y la mano directamente a dormir.
Esa noche duermo de un tirón, por suerte el día siguiente es sábado. Y por un extraño motivo duermo hasta pasado medio día. La pantalla del teléfono brilla con todos los mensajes que Sakura me ha mandado. ¿A caso no tiene otra cosa que hacer? El último me recuerda mi misión de hoy...
No se te olvide preguntar!
Después de una corta conversación con ella por mensajes. Me levanto y bajo a la cocina.
Mis padres están almorzando juntos. Sin hablarse, pero el ambiente es tranquilo y me recuerda al pasado...
Como cada mañana, bajaba corriendo las escaleras ya vestido con el uniforme escolar. Mikoto servía el desayuno mientras Fugaku revisaba unos documentos del trabajo.
—Sasuke —ella me sonríe y señala la silla frente a ella. Tomo asiento y me sirvo en un plato del sartén en la mesa—, me alegra que bajaras, estaba a punto de subir por ti.
Fugaku, quien lee el periódico, lo baja y la mira, ella solo asiente. Los miro cauteloso ¿Qué traman? Hace años que no tiene una plática amistosa, o si quiera sin gritos, ¿y ahora ya son camaradas de nuevo?
— ¿Qué pasa? —no puedo evitar preguntarles, ellos se dan una mirada rápida y después fijan la mirada en mí.
—Sasuke...—empieza ella— veras...
Salgo corriendo de casa tal y como estoy. Descalzo y con la pijama puesto, que por suerte es una simple playera obscura y un pantalón deportivo.
Ni si quiera se a dónde voy, mis piernas parecen tener vida propia pero necesito alejarme lo más que puedo de la casa. Sus caras serias se niegan a abandonar mi mente.
…...Se llama Itachi, tiene veintidós y quiere conocerte.
Toda la gente que me ve pasar no disimula su curiosidad y señalan en mi dirección. Lo que no puede importarme menos. Sin embargo sus palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza.
…..habíamos perdido contacto con la familia de tu padre y la mía, pero de alguna forma nos encontró.
Cuando me doy cuenta de donde estoy ya es tarde.
—Voy —se escucha una voz femenina del otro lado de la puerta. Apenas pasan unos segundos cuando la puerta frente a mí se abre. Una sorprendida y con manchas de pintura, chica pelirrosa está frente a mí— ¿Pero... Sasuke?
Tan solo puedo abrazarla, escondiendo mi cara en su cuello. Ella aun esta aturdida, pero torpemente responde el abrazo.
— ¿Estas bien?
—Sah —susurro cerca de su oído, ella tiembla ligeramente —. Por favor... solo quédate así un momento.
Ella no agrega nada más, y me permito olvidar todo por unos cuantos minutos. Aun no puedo procesar aquello, sin embargo, aquí con ella no me importa en lo más mínimo.
….Va a venir durante las vacaciones de navidad. Sin embargo nos ha pedido permiso para que vayas con él a donde vive por unos días. Creo que es lo menos que podemos hacer por ambos.
—Mamá, ¿Por qué no tengo abuelos como los demás niños? —vi como claramente como sus hombros se tensaron, pero los relajo antes de voltear a verme. Tal vez no debí hacer la pregunta.
—Bueno, cada familia es diferente, así como algunos niños tiene más o menos hermanos, otros no tiene tanta familia. Hay algunos que no tiene ninguna familia.
— ¿Por qué? —volví a preguntar, ella se veía calmada, pero sus manos temblaban un poco.
— ¡Ven acá! —sin poder evitarlo, me tomo en sus brazos y empezó a hacerme cosquillas, no podía parar de reír— Hoy estas muy curioso, ¿Paso algo en la escuela?
Antes de contestarle, intento recuperar aire.
—A un compañero paso a recogerlo su abuelo. Pero a mí nunca me han ido a recoger salvo ustedes.
—Ven —señalo el lugar junto a ella en el sillón, me senté y ella me abrazo— Sé que tienes muchas preguntas más. Pero aun eres algo pequeño para comprender las respuestas, cuando seas más grande, prometo que responderé a todas ellas. ¿Está bien?
—Supongo —ella me sonrió y supe que lo cumpliría...
Por la noche mis ojos se niegan a cerrarse, aun cuando ya han pasado varias horas y me parece tonto estar dándole vueltas al asunto, no puedo evitar sentir que algo no me cuadra. Todo es tan repentino.
A Sakura por su puerto le alegro, pero también le entristeció que no pudiera ir con ellos. De verdad deseaba que fuera con ellos. Aunque le consuela que no pasare todas las vacaciones encerrado en casa.
Cuando regrese a casa, solo Mikoto estaba, tan enfrascada estaba en la cocina que no tuve ganas de interrumpirla. Solo subí a mi habitación en silencio.
...veras...tienes un primo, se llama Itachi, tiene veintidós y quiere conocerte.
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¡Hola!
Si lo se, pff, al fin pude actualizar. Llevo como dos semanas escribiendo uno o dos párrafos, pero hoy por fin pude terminarlo de corrido.
La verdad no se cuando me sea posible subir el siguiente, pero haré todo lo posible para no demorarme tanto como con este.
¡51! tenemos 51 reviews, aunque suene poco, nunca espere que tuviera tantas...claro, tendría mas si actualizara mas seguido. No saben como les agradezco que se tomaran unos minutos para dejar un pequeño comentario. Así como también a todas las personas que tienen la historia en Followers y Favorites.
Sin más, les dejo, intentando escribir lo mas posible para subir el siguiente.
¡Hasta la próxima!
