CAPITULO 7:

NOTITAS DE AUTORA:

DISCULPEN, SI SE, DEBEN TENER GANAS DE MATARME. PERO DESISTAN ¡POR FAVOR! JEJEJE EN FIN, ESTE CAP ES MUY SUBIDO DE TONO, BASTANTE CREO YO, POR LO QUE NO APTO PARA CARDIACOS Y ESO JAJAJJAJA LAS QUIERO Y FELIZ NAVIDAD!

Cuando abrió la caja, que era mediana, se encontró con medias licradas transparentes de colores. Sólo eso. Y en la otra dos cajas, dos pares de tacones de lo más altos y de lo más bonitos.

-¿Y esto?

-¿Que crees que son?

-¿Medias y zapatos? No soy estúpida ¿kQué quieres que haga con ellas?

-Ponértelos, obviamente.

Kagome se sacó sus sandalias y se puso las medias blancas hasta la rodilla y unos tacones negros con pasadores, de taco 12.

-Ya ¿Y?

-Quítate lo demás.

-¿Qué?

-Quédate con medias y zapatos, nada más.

-¿Estas loco, Taisho?- dijo tirándole la caja en la cara.- ¡Que te pasa! ¡Alguien puede ver esto!

-Estamos en medio del cielo. Créeme, no hay nadie.- dijo riéndose de ella.

-No me preocupo por los de afuera, sino, por ejemplo, las azafatas o el piloto. Ahora si ¡¿Estás loco, Taisho?

-Están en otras. Yo los mandé a ni aparecerse por aquí ni aunque se caiga el avión . Así que, si nos haces el favor…

Kagome lo miró desconfiada. Pero no quería que Inuyasha viniera a hacerlo por el mismo. Se sacó la minifalda, tirándola a un lado, dejándola con una bragas rojas muy finas, y después, se sacó la blusa, dejando ver sus protuberantes pechos.

Inuyasha se estaba volviendo loco. Ella se estaba desvistiendo…PARA ÉL. Para él… Guau…

-Ven, Kag, aún no te quites las braguitas, ven a mí, lindura.- dijo él, mientras sabía que algo de él, tomaba vida propia.

Ella se acercó, haciendo que inconscientemente sus pechos rebotaran un poco. Inuyasha estaba que moría, no podía evitarlo…

Cuando Kagome se acercó a él, le pidió que se sentara en sus piernas, rodeado con sus esbeltas piernas en su cintura. Ella lo hizo, parecía también poseída por el deseo. Inuyasha, completamente extasiado, tomó entre sus manos uno de los blancos senos de Kagome, haciendo que ella gimiera ante el contacto. Él sonrió, ella era perfecta, era deliciosa…tan guapa, tan sexy, tan riquísima…Sus pezones se habían endurecido y pedían su boca ardiente, que estaba dispuesta a saciarlas si deseaban. Su boca tomó posesión de una de ellas, y las succionó. Sabían demasiado bien, eran como pequeños chocolates, y le encantaba probarlos. Sentía que de ellos salían un sabor excitante, era como un afrodisíaco, un sabor que sólo se le comparaba a los dioses…Y… Kagome sólo gemía. Era adorable, era interesante…las manos de ella sólo aprisionaba su cabeza en su propio pecho, quería más, más de él…

Las manos de Inuyasha exploraban sus caderas ahora, mientras que sus besos se repartían en su cuello y en su boca. Era tan linda… y ahora que lo pensaba ¿Por qué ella no podía ser su…? Rió. Podía ser, era muy probable, pero aun no estaba seguro…

-Inu…Inu…-dijo ella mientras se frotaba contra la pierna de él. Estaba mojada, necesitaba de él. Nuevamente él sonrió.

-Muñeca, espera…un momento…dijo mientras le quitaba las braguitas rojas y se abría el pantalón que Kagome ya había intentado abrir. Cuando estuvo listo, vio a Kagome, tocándose ella misma los senos…¿Cuándo había dudado? Era hermosa, excitante…Lo volvía loco, como ninguna otra.

La tomó de la cintura y la hizo caer sobre él. Ella gritó, también estaba muy feliz de esto, se notaba. Él no podía creerlo, ella…aish! Lo dejaba estúpido, lo reconocía… Kagome comenzó a moverse, haciéndolo primero suave y después mucho más profundo, mucho más rápido, mucho más adentro…

-Inu, más adentro, más, más…

Él estaba en su mundo: puro placer, puro sonidos, puro Kagome.

-Inu…derrámate sobre mí…por favor…-dijo mientras cabalgaba sobre él y se retorcía de placer.

Y a él no tuvieron que repetirle dos veces. Kagome gritó un par de veces más y al final, él la comenzó a acariciar y la puso en el asiento, desnuda.

-Kagome…-habló Inuyasha, ahora abrazándola muy fuertemente.

-Dime Inu…

-¿Quieres…casarte…conmigo?

_/_%%%%%_/_······