Capitulo Veintidós

—Entonces ¿Ya pensaste que quieres de cumpleaños? —junto a Sakura, como cada tarde. Pasamos encerrados en de departamento. La mayor parte del tiempo vemos televisión o le ayudo con su tarea.

Por ahora sigo excusado de tener que entregar trabajos, sin embargo la escuela envía material que debo repasar ya que por la investigación y el juicio que se acerca, no quiero salir de casa. Nadie me presiona para hacerlo o exige, y mientras no sea algo de vida o muerte, no pienso poner un pie fuera del edificio.

Por ahora estamos cocinando algo sencillo, o al menos le indico como hacerlo. Con la esperanza de que no vaya a quemar el lugar, Sakura Haruno puede tener muchas cualidades, pero cocinar no es una de ellas.

— ¿Recuerdas esa vez que a tu padre le pareció buena idea ir a pasar el día en el lago a las afueras de Konoha?

—Cómo olvidarlo, Sasori regreso con tanta urticaria que paso tres días en el hospital —no puedo evitar sonreír al escuchar su risa.

Entre tantas cosas que pasan, es uno de los pequeños placeres que puedo permitirme.

— ¿Qué tiene que ver la urticaria de Sasori con tu cumpleaños?

— No la urticaria, me gustaría que pasáramos el fin de semana, ahí. Nosotros dos.

— ¿S-solos? —como pensé, la sola mención de pasar juntos un fin de semana la pone nerviosa.

Antes de que pueda decir algo ella salta sobre mí, besando mis labios con emoción y algo de nervios.

— ¡Me gustaría tanto!

—Solo es una idea, n-no es como si tus padres nos fueran a dar permiso —giro la cabeza, esperando que no note el sonrojo en mi cara.

—Conseguiré el permiso —tiene tanta seguridad que no puedo replicarle.

Pasamos unos minutos solo besándonos en la barra, me gusta tanto esta tranquilidad que siento a su lado. Ya no hay nada que pueda separarnos.

Al menos es espero.

—Oye —intento llamar su atención, acabo de recordar algo.

—Ahora no —susurra contra mis labios, a mí tampoco me parece que tengamos que separarnos pero es importante.

— ¿Apagaste la estufa?

Todo se queda en silencio por varios segundos, sé que ella me ha escuchado por que ya no se mueve.

—No…—se separa y me mira con algo de sorpresa y pánico.

Corre a la cocina, de donde empieza a salir humo y el inconfundible olor a comida quemada.

Intentamos rescatar la cena, pero dado que es caso perdido pedimos pizza y helado por teléfono.


Mi cumpleaños llega de forma extraña. Había intentado no pensar en eso pero parecía que todos estaban confabulados para recordármelo. A tal grado que tuvieron que sacarme casi a rastras de mi habitación para ir a la fiesta "sorpresa" en la casa de los Haruno.

No pude permanecer mucho tiempo enojado, al ver el pastel que los hermanos de Sakura habían hecho para mí. Ni lo mucho que la señora Haruno e Izumi se habían esforzado por decorar el gazebo para la fiesta.

Hay carne asada, hamburguesas y tanto helado que al final me duele el estómago. También asisten los amigos de Itachi quienes traen algunos instrumentos y dan un pequeño concierto. Pero tal alboroto se arma que algunos vecinos terminan viniendo.

Para entonces el lugar está lleno de gente comiendo y riendo, niños corriendo de un lado a otro y música en vivo.

Una punzada de tristeza me hace entrar a la casa, refugiándome en la cocina. No puedo creer que verdad estoy aquí. Ahora.

En medio de una fiesta de cumpleaños. MI cumpleaños.

Ni siquiera recuerdo cuando fue la última vez que lo celebramos…

Ellos ya no están. Tantas cosas cambian en tan poco tiempo.

Cuando era pequeño, hubiera dado lo que fuera por una fiesta asi. Al ir creciendo desee con todas mis fuerzas que Mikoto saliera por la puerta y nunca regresara.

Ahora…ahora solo quiero despertar de la pesadilla.

Así, Sakura me encuentra en la cocina. Escondido en un rincón, temblando y maldiciendo.


La fiesta acaba después del pastel, no tengo palabras para describir lo delicioso que está.

Nadie pregunta porque nos tardamos tanto en la cocina. Y sé que ella no dice nada, pero parecen percibir que algo no está bien. Mejor, no quiero responder a nada.


Al llegar a casa me dejo caer en el sillón, agotado de todas las emociones del día. Creo que si necesito salir un poco.

—Sasuke —la voz de Izumi me hace voltear.

Ella e Itachi tiene una sonrisa apenada, pero parecen genuinamente felices.

—Sé que dijiste sin regalos, y que todos aceptamos. Pero no sería un cumpleaños completo sin regalos.

No sería un cumpleaños completo sin regalos. No puedo evitar que sus palabras resuenen en mi cabeza ¿Entonces que han sido los últimos años?

— ¿Estas bien?

—Eh…sí, estoy bien —no, no lo estoy. Pero no tiene por qué saberlo.

—Bien. Feliz cumpleaños Sasuke —en sus manos, tiene un pequeño libro que me da. No tiene título, pero es de pasta dura. Y es bastante grueso.

Al abrirlo no puedo más que sorprenderme por el contenido.

No es un libro como había pensado, no totalmente. En cada hoja hay por lo menos una fotografía, en donde ya sea que aparezco solo o con alguien más, añadieron en palabras lo que estaba ocurriendo en el justo momento cuando fue tomada la foto.

No tenía la menor idea de que existieran todas esas fotos.

—La idea fue de Sakura, ella recolecto todas las fotografías posibles y les pidió al resto que escribieran en el.

— ¿Por qué no me lo dio ella? —pregunto mientras sigo revisando hoja por hoja.

—No lo sé.

No pido más explicaciones, ni ellos me las dan. Pasa poco tiempo para que vayan a dormir. Y tras asegurarme de que de verdad duermen, tomo el libro y voy a al azotea.

El viento sopla con suavidad, las luces del resto de la ciudad iluminan lo suficiente para no tener que traer alguna lámpara o algo. Y sumado al silencio, puedo leer cómodamente el libro.

Ojeo de nuevo los que ya he leído, y me detengo justo a la mitad, donde está un sobre blanco con mi nombre al centro en una bonita y delicada letra.

Sasuke

No hace falta ser un genio para saber a quién le pertenece. Y el asunto del porque no me lo entrego ella empieza a tener sentido.

¿Pensó que lo rechazaría? ¿Qué me molestaría?

En el sobre viene una hoja doblada en tres, la letra es igual de bonita que la del nombre, sin embargo el contenido es algo extraño. Como si hubiera sido hecho a última hora, tiene partes tachadas, alguna manchas de tinta, y en algunas partes la escritura de va de lado.

"Querido Sasuke:

Para cuando leas esto seguramente parte tachada haya pasado tu cumpleaños, y te preguntes porque no te di esto en persona. La verdad yo también me lo pregunto. Tenía pensado dártelo parte_ tachada después de año nuevo, pero con todo lo que paso no tuve la oportunidad ni las ganas de hacerlo, imagino que tu igual.

Parte_tachada.

Sin embargo esta pequeña y desafortunada oportunidad sirvió para dos cosas, la primera para poder tomar más fotografías.

La segunda para darme cuenta de cuanto te amo. Cuando me avisaron que estabas en el hospital, luchando por tu vida. Sentí que si no salías con vida del quirófano, una parte de mí tampoco lo haría. Pero lo hiciste y no hay día que no le agradezca a la vida por eso.

Te amo, no hay otra forma de decirlo, ni de expresarlo. Y sé que tú me amas. Parte_tachada.

No soy tan mala con las palabras como tú, pero ahora mismo no sé cómo decirte todo lo que siento.

Al verte en la cocina, no tuve el valor para entregarte eso. Y por eso arregle esta carta que desde un principio no iba destinada a este fin, pero igual sirvió. Sé que odias los desperdicios.

Entiendo porque no querías una celebración por tu cumpleaños, y ahora se la razón de todos esos momentos extraños en el pasado. Pero tú mismo lo dijiste, ahora es pasado. Parte tachada Nunca podría llegar a sentir lo mismo que tú, ni pasar por eso. Pero si se una cosa.

Nosotros decidimos nuestro futuro.

Con amor.

Tu molesta y parlanchina pelirrosa.

P.D: Haz como si no hubieras leído nada."

En cuanto termino de leer, me quedo varios minutos viendo a la nada. Intentando procesar todo lo que he leído, pero no me es posible. Tengo que leer de nuevo al menos una decena de veces antes de poder digerir todo.

Y aun así no puedo hacerlo del todo. Ni siquiera soy capaz de seguir viendo el álbum. Tan solo puedo dormir. Un sueño pesado.

Sin pesadillas, ni sueños buenos.

Por la mañana despierto varias horas más tarde de lo habitual, descansado como hacia tanto no lo hacía.


De alguna manera que no logro comprender, Sakura consigue el permiso para ir al lago. Solo nosotros dos.

Aunque en la casa de a lado, la cual casi parece una mansión, se quedara todo Akatsuki. Al parecer de la nada, también tuvieron la idea de ir, y justo el mismo fin de semana que nosotros. Sakura me susurra de camino al lago, el sábado muy temprano, que fue la única forma de que sus padres le dieran permiso, e incluso se supone que alguien del grupo se quedara en la casa pequeña con nosotros en todo momento.

—No se preocupen cachorros. Que en cuanto lleguemos los dejaremos a su suerte. No nos gusta hacer mal tercio —Konan nos dice de forma insinuante en cuanto nos escuchar hablar.

No podemos evitar sonrojarnos por su comentario.

Al menos no vienen los demás en el auto.

Decidieron que usaríamos tres transportes, dos camionetas y un convertible, en el cual estamos nosotros, Konan e Izumi dormida en el lugar del copiloto.

El resto vienen amontonados en ambas camionetas y todos los suministros que compraron para lo que me parece escuche, una fiesta sin igual.

Con ellos ya no dudo que así sea.


Después de dejarnos con provisiones para día y medio, y una de las camionetas para emergencia. Al fin estamos solos, en la pequeña sala de la cabaña. A pesar de lo soleado que está afuera, entre estas cuatro paredes está bastante fresco, por lo que usamos ropa cómoda y no tan ligera. Si llegamos a salir nos pondremos otra cosa.

Sentados en el sillón, uno en cada extremo, nadie parece querer romper el silencio incómodo. No había recordado; tal como ella lo había pedido, la carta. Pero ahora al estar solos, viene a mi mente con una claridad molesta. Como diciendo "pregúntale"

—Yo…—hablamos al mismo tiempo.

Reímos un poco y nos mandamos miradas cómplices.

—Empieza tú —me pide/ordena.

—Bien. No voy a preguntar por el origen extraño de la carta sin embargo me sirvió para aclarar tantas cosas, y a la vez armarme de valor para hacer esto.

Del bolsillo de mi pantalón, saco una pequeña pero fina caja de terciopelo negro. Me acerco a la chica que balbucea y le dejo la caja en las manos.

En momentos como estos, es que odio solo tener uno de mis brazos. De tener ambos, sería más romántico.

—E-esto —voltea a ver la caja, y luego a mí, y de nuevo a la caja Sasuke—, sabes que no era necesa…

—No seas molesta y ábrelo.

Tal como le digo, lo hace con sus manos temblorosas, las cuales terminan en su boca por la impresión. Mientras la caja que está en sus piernas, parece brillar como nunca por su contenido.

—Es un anillo de compromiso —alcanzo a escuchar su susurro antes de ver como finas lagrimas salen de sus ojos, perdiéndose entre sus pestañas. Cuando voltea a verme de nuevo, puedo ver el brillo más hermoso del universo en ese par de ojos jade.

—Somos muy jóvenes para tal compromiso, pero más que una promesa. Es juramento, de que siempre estaremos juntos —tomo con suavidad su mano izquierda, separándola de su cara.

La dejo un momento en sus piernas para tomar el anillo y ponerlo en el dedo que corresponde.

—…sin importar lo que suceda. —termino la oración, con el corazón a punto de salirme del pecho, y esperando su respuesta.

—Si…si ¡Por supuesto que sí! ¡Maldita sea, si!

Se arroja hacia mí, pasando sus brazos por mi cuello y besándome con una emoción que no había visto jamás en ella.

El beso sabe a lágrimas de felicidad, emoción, amor.

Pero por alguna razón, también tiene un sabor amargo.


Con esto acabamos el especial del aniversario. Espero les haya gustado tanto como a mi escribirlo

Los amo