Primero que nada, iré contestando reviews en torno a cuando actualice.
Vicki27: Gracias por tu comentario, siempre intento que se vea lo mas apegado al manga aunque sea todo lo que escribo sobre PH. He de admitir que me frustro un poco porque me parecen unos personajes mas complicados en comparación de Oz o Alice pero en fin... Intentando no pierdo nada. Aquí esta la actualización, espero te guste y por ultimo y no menos importante gracias por comentarme pues eso vale oro para mi.
Chibi Rukia: Me alegra que hayas comentado, pues me pareces una excelente autora y tus comentarios son muy constructivos para mi. Haré caso a tus criticas ya que varios me han retado por colocar mas comas que puntos a parte, jeje, pues como dices me están quedando las frases algo largas.
Me alegra que hayas encontrado IC la situación, yo desde que conocí el personaje de Ada en la saga de Latowidge imagine en mi cabeza que tras bambalinas -Aspectos que no veíamos de la historia- ella habría sido intimidada o algo así pues se veía algo sola para pillarla en un día normal de clases. Yo también gusto de que Leo sea un moderador de todo escándalo o agresividad de Elli. Oh maldito y tsundere Elli, busco hacerlo sufrir en este fic. Gracias por comentar!
Acua-niia: Gracias por tu opinión, me alegra que te haya gustado. Aquí esta la continuación, no muy a tiempo pero que llego al fin y al cabo.
Segundo capitulo
La sala de música.
Ada Vessalius sin duda alguna, se sentía mas calmada. Se encontraba escribiéndole correspondencia a su tío como solía hacer cada cierto tiempo, sabia que eso a él le alegraba. Tenía en cuenta cuanto sufría hasta hoy él debido a que ya no podía verla con frecuencia al estar hospedada en el famoso internado Latowidge.
Sus cartas…
Habían sido monótonas por lo general, contándole cosas bastante neutrales. Alguna clase que le gusto, como otra que le pudo haber aburrido… Que hoy en la cafetería cocinarían algo de su agrado o un plato que detestaba. Anécdotas realmente triviales, como si no deseara que su tío a través de ellas pudiese ver como se sentía realmente.
Todo por ser una Vessalius, ciertamente.
¿Qué le iba a hacer?
El prestigio no solo traía halagos, también mucho desprecio. Para ella sin venir al caso. Nunca lo había admitido, pero no le importaba ser descendiente de un héroe… Después de todo ¡Hablamos de cien años atrás!
Si él se enterara que unas chicas la estuvieron maltratando se haría un escandalo con ello y podría empeorar. Sin embargo, aquellas muchachas habían dejado de molestarla. No es como que ahora se llevara bien con ellas, sin embargo agradecía infinitamente que al menos no le dirigieran la palabra para ofenderla.
"Por cierto Oji-sama. Últimamente me llevo mejor con mis compañeros. Creo que existe gente muy noble"
Anoto como una de las ultimas anécdotas que contendría la carta, escrita con una perfecta caligrafía como era propio de una dama. Poco después de terminarla la firmo y metió en un sobre, probablemente mañana saldría de la academia por unos momentos para enviársela a su querido tío.
¿Qué a quien se refería con gente muy noble?
Ada se ruborizo levemente al pensar en ello. Cualquiera que supiera de su reciente experiencia, creería que era totalmente irracional ver como una persona noble a un Nightray…
Aquellos de "Esa desprestigiada familia de malos tratos y negocios sucios. Además, hablamos de alguien que fue un total grosero con una señorita como ella.
Pero no… Para ella no era así.
—Snowdrop…— Musito Ada acariciando a su minino, quien estaba en su regazo tomando una siesta —Se que no puedo colocarme totalmente en el lugar de Elliot-kun… Pero imagino que ser un Nightray debe ser difícil— Dijo decorando su rostro con su característica sonrisa angelical.
—Aun portando ese apellido… Él termino defendiéndome, creo que realmente es un buen chico. Si no fue por él algo malo te habría pasado y yo no podría perdonármelo, pequeño—Susurro mientras el gato levantaba su mirada, sin entender que quería comunicarle su ama.
De repente a su mente vino su hermano mayor, Oz. De él no recordaba tanto, pero por alguna razón creyó que si el conociera a Elliot definitivamente se llevaría muy bien con él.
Parpadeo, pensativa. Junto al nombre del rubio también se encontraba el de Gilbert que curiosamente también era un Nightray. Se sentía algo nostálgica de pensar en esos dos, reflexionando que quizá debería intentar encontrarse con su amigo de la infancia.
Guardo aquel sobre en su cajón, mientras miraba el solitario cuarto. Tenia una compañera de habitación, pero no la solía ver muy seguido descartando que la veía en el toque de queda cuando ya era hora de dormir supuestamente.
-0-
Para él ya era una costumbre visitar ese lugar. De las tres salas de música, este era el mas apartado y menos concurrido. No sabía para que el director tuviera zonas repetidas con un mismo fin, pero se encontraba beneficiado de momento.
Al entrar ambos, cruzaron sus miradas, pues había solo un piano.
—Yo quiero seguir leyendo, no te preocupes.
Fueron las sinceras palabras de Leo, ya que anteriormente habían estado en la biblioteca y realmente solo estaba interesado en el libro que traía consigo. Se sentó en un rincón de aquella sala como un oyente.
Elliot no dijo nada y tomo asiento frente aquel piano. Seguía extrañando el que tenia en su casa, el cual estaba en un mejor estado y mas afinado. Al contrario de este, que ya había pasado varios años aquí y probablemente por diferentes personas.
Toco una nota, otra y así sucesivamente. Como si quisiera hacer una pequeña prueba primero. La música era una de las pocas cosas con las que era delicado y cuidadoso. Su hermana, Vanessa, cuando comenzó a enseñarle lo básico lo primero que le exigió se trato de eso: La suavidad, la delicadez y el cuidado hacia las cosas.
Había oído de Gilbert en un murmullo que había una Vessalius en la academia a la que asistiría. Aparentemente se lo quiso comentar a Vincent con cierto deje de preocupación, pero para su mala suerte él le había oído. Por supuesto, se intento resistir a la idea de tener que ir a aquella academia.
Pero no había joven Nightray –Legítimo- que no hubiera pasado un par de años en aquella excelente y prestigiosa escuela. No le quedo otra que asistir pues no podía negarse a su padre, quien termino gritándole en una orden que no se opusiera.
Cuando trato de imaginar como seria esa chica, pensó en alguien totalmente vanidoso, extravagante y sobre todo extrovertido.
Sin embargo, Ada era todo lo contrario.
Soltó un bufido que no paso desapercibido por Leo ¿¡Porqué rayos tenia que, además, ocupar sus pensamientos con ella?! ¡Eso era lo último que le faltaba!
— ¿Qué sucede, Elliot?— Le pregunto, el rubio se encontraba mucho mas amargado de lo usual para Leo.
Trago saliva, no quería que su sirviente lo notara. Sin embargo, debía de admitir desde hace un buen tiempo que Leo era muy perspicaz y no podía ocultarle nada. De cierta manera debía de resignarse…
— ¿No vas a decirme? Bueno… Las cosas se han puesto interesantes para Edgar, asi que no importa— Dijo de manera indiferente sin irse con rodeos, si Elliot no quería decirle bien por él. Pues el libro estaba bastante interesante…
— ¿Edgar…?
—Sí, ha comenzado a aparecer un poco más en este tomo.
Volvió a gruñir. Odiaba a Edgar, pero Leo aun no podía dar su veredicto y él no podía darle su opinión por ahora pues le adelantaría los sucesos. Los tomos de Holy Knight no estaban en el orfanato y el chico las había comenzado a leer hace poco.
—Es notorio tu resentimiento hacia este personaje, pero hazme el favor de reservar tus comentarios por ahora— Dijo de forma indiferente como si estuviera leyendo la mente de Elliot lo que le hacia corroborar lo que había pensado hace unos instantes.
— ¡Por supuesto que lo sé, no me trates de imbécil!— Exclamo ya ofuscado el Nightray nuevamente.
Como si hubieran llegado a un acuerdo, Elliot nuevamente comenzó a tocar el piano. Esta vez había algo más de soltura y lograba escucharse un ritmo. Leo por unos instantes, cerró sus ojos y disfruto de la melodía.
—Sus melodías transmiten todo lo contrario a su manera de actuar— Pensó Leo dejando escapar una sonrisa. Sin embargo aquello fue interrumpido al verse asomar en la entrada del salón la cual estaba entre cerrada a un pequeño minino.
Parpadeo, algo desconcertado. Era raro ver animales por aquí.
Acaso seria…
La puerta rechino, lo cual hizo chasquear la lengua a Elliot ¿Quién seria tan grosero como para interrumpirlo de esa manera? Se volteo lentamente pero con pesadez en sus movimientos con el fin de saber quien era el culpable de su desconcentración.
Por un momento se le detuvo el corazón por la sorpresa de ver quien era.
—Buenos días, señorita Ada Vessalius— Fueron las palabras cordiales pero de cierta manera indiferentes de parte de Leo, quien ni se había levantado de su asiento.
—H-hola. Tú debes ser Leo-kun… — Dijo algo titubeante Ada. Aquel día había estado dando un paseo y había sido atraída por aquella melodía tan bella que sonaba sin pensar que se encontraría con ellos. Levanto aun mas su mirada, que no dejaba de reflejar su inseguridad cruzándose por unos segundos con la del joven Nightray.
—Elliot-kun… — Musito suavemente. Se sentía realmente emocionada, desde ya hace mucho tiempo había notado que ellos no eran de la misma clase ni mucho menos del mismo grado. Era una verdadera suerte encontrarlos en un lugar tan alejado como este o eso pensaba ella.
Sin embargo… Él se quedo mirándola desconcertado por unos segundos, pero luego agitando levemente su cabeza se coloco de pie quedando aquel piano en un segundo plano.
—Hasta donde yo sé, no existe ninguna confianza entre nosotros para que te refieras a mí de esa forma, Ada Vessalius— Espeto colocando ambas manos en los bolsillos.
Aquellas palabras fueron suficientes para que Leo dejara de lado su libro, al igual que su amo se puso de pie.
—Elliot, no es forma de tratar a tus superiores.
—Cállate, Leo
Parecía que la verdadera discusión iba a comenzar entre ellos debido a como cruzaban sus miradas, pues el chico de anteojos antes de obedecerlo sin pensar buscaba corregirle siempre. Sin embargo una pequeña vocecilla interrumpió esa contienda entre los dos.
—Esto… Lo lamento, Elliot Nightray— Dijo una cabizbaja Ada esta vez llamándolo por el nombre completo. Miro de reojo a Leo con una notoria preocupación y entonces él comprendió que a ella no le importaba por el hecho de que casi empezaba una enorme discusión.
Sin saber muy bien que hacer, hizo una leve reverencia.
—Bueno, si me disculpan, me retiro— Dijo sonriendo levemente para luego retirarse. Al pasar aquella puerta sus pisadas comenzaron a ser más rápidas hasta que comenzó a correr con sus gatos detrás. Cuando se encontraba lo suficientemente lejos y se adentraba en los jardines de Latowidge dejo caer varias lagrimas de sus ojos.
¡Se había sentido tan feliz de verlos de nuevo! ¡Y Elliot solo la desprecio!
Mordió su labio inferior. Obviamente sabía muy bien que era debido a sus apellidos. Sin embargo Ada no se sentía superior a nadie y mucho menos mejor que él. Desde que comenzaron las clases, por el contrario, pensó que era admirable el hecho de lo valiente y frontal que era. Todo lo contrario a ella… Temerosa, miedosa e introvertida.
Elliot se encontraba realmente sorprendido por la reacción de Ada, totalmente inesperada. Se encogió de hombros, relajándose. Aun de pie en el mismo sitio.
—Creo que ambos concordamos en que era innecesario que hicieras eso— Le interrumpió Leo, como siempre, sus pensamientos.
Sí, sabia que se había equivocado. Sin embargo, se negaba a aceptar la verdad cuando estaban hablando de un Vessalius.
Jamás.
Se rio levemente con sarcasmo —No se a que te refieres— Desvió la mirada hacia la ventana. Pues apenas se cruzaran los ojos de ambos, su sirviente seria capaz de ver la verdad.
-0-
Si algo tenía que admitir Ada Vessalius, es que se sentía infinitamente sola en aquella academia. No había podido hacer ni un solo amigo de verdad. No es que no hablara con nadie, pero no pasaba de una cordial conversación que no llevaba a nada más.
Tal y como habían personas que le tenían un profundo desprecio y en parte envidia por su apellido, existían otras para las que Ada resultaba una persona imponente sin querer serlo en verdad. Aquel exceso de respeto terminaba en un distanciamiento del mismo modo.
Suspiro, dejándose caer en su cama.
Realmente quería hablar con ellos y que no terminara en una pelea.
De verdad…
Se sentó de golpe en su cama —Oh, ya sé— Dijo sonriendo levemente dejando a un lado la tristeza. Se le había ocurrido algo.
No tenia ni idea de como solucionar esa problemática, por lo que podía pedirle consejo a alguien. Ella sabia que era imposible hablarlo con alguien de la academia. Pero aun fuera de esta, tenia un amigo muy valioso.
Gilbert, su amigo de la infancia y quien busco alejarse de ella después de lo ocurrido. Sin embargo, inevitablemente, ni el mismo pudo evitarlo. Obviamente no se veían tanto como antes, como cuando vivía en la mansión sin embargo en diferentes ocasiones especiales lograba verlo.
No podía ir a buscarlo a la casa Nightray. Tampoco era realmente necesario pues hace tiempo que se le había informado que él había dejado aquella mansión y estaba viviendo por su cuenta. Mantenía el apellido y según sabia ella también esa razón era parte del disgusto de Elliot quien conocía el antiguo hogar de su hermano adoptivo.
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Aquí el segundo capitulo, lamento la demora.
Y en fin… Ya quería agregar realmente pronto a otros personajes. Prometo que el próximo capitulo les traerá canas verdes.
