Me sentía mal abandonado este fic, así que, mucho tiempo después lo he continuado.
Pandora finalizó y no sé si aun así ustedes se sientan atraídos por este fic o por la pareja, pero espero les guste. También les puede ayudar a recordar capítulos viejos, ya que me he tenido que leer algunos de nuevo para hacer mejor este capítulo.
Elliot siempre buscaba comprobar por su cuenta cómo eran las personas. Desde pequeño le dijeron que tanto Gilbert como Vincent eran malos, pero él decidió averiguarlo por su cuenta.
Nunca rechazó a Vincent, pero nunca supo tratar realmente con él.
Pero Gilbert siempre fue amable con Elliot y poco a poco, fueron haciéndose cercanos a su manera, cosa que Vincent también comenzó a notar y de algún modo se lo agradecía.
No obstante… Había algo que siempre detuvo a Gilbert.
Los Vessalius.
Y por ello, un día se fue. Incluso Vincent le admitió que a Gilbert no le gustaba vivir en su hogar y eso solo lo hizo enfurecerse más.
Supo por sus hermanos mayores que él había sido antes un sirviente de la casa Vessalius. Tenía que estar bromeando ¿verdad? Aquí era un noble mientras que allá que clase de trabajos hacía.
— ¡Y qué más da! ¡Ahí era un sirviente! ¡Nosotros somos su familia! — Fueron alguna de sus respuestas a Vincent.
Pero por más que buscara que las cosas fuesen así, sabía que su propia casa siempre dificultó el asunto. Por ello, Gilbert siempre se encontraba distante y callado, especialmente en las cenas. Era realmente difícil verlo sonreír.
Excepto un día.
Todos los hermanos habían sido llevados a una visita a Pandora como parte de un acercamiento a que algún día, ellos pudiesen hacer un contrato con una chain y ser parte de la organización, como deber de familia ducal.
Por supuesto, lo ideal era que Elliot se quedara con Raven, ya que con sus hermanos mayores no había funcionado. Pero Raven había elegido a Gilbert, pese a las maldiciones de los demás. A veces sentía que lo único que él quería de la familia era a esa chain y ya la había obtenido, así que no era necesario aparecer más.
Los miembros uniformados eran los encargados de guiarlos a él y Vanessa por el edificio. Ese día le había tocado Xerxes Break y Reim Lunettes, personajes bastante conocidos dentro de la institución (al menos por él) junto a Sharon Rainsworth, una dama bastante misteriosa por lo demás y les causaba desconfianza a los dos hermanos. Desde pequeño sabía que Brak era un talentoso espadachín y aspiraba a ser como él algún día.
—En tus sueños, mocoso Nightray—
Eran algunas de las dulces palabras de Break cuando Elliot siquiera intentaba tocar el tema. Vanessa inmediatamente le contestaba de vuelta a Break para defender a su pequeño hermano, pero no habían mejores resultados. A su vez, Sharon intentaba detenerlos y mirar mal a Break.
Luego de mostrarles algunas habitaciones y oficinas llenas de importantes documentos sobre la historia del país, llegaron a los jardines.
A Elliot el sitio no le importaba en lo absoluto, pero unas risas llamaron su atención. Busco con la mirada de donde provenían.
Era Gilbert, sonriendo como nunca lo había visto, sentado en el césped con su uniforme de Pandora puesto.
Y no estaba solo, se encontraba con una chica de ojos verdes y cabello rubio. Tendría aproximadamente unos catorce años.
No era difícil deducirlo por sus facciones, era la única hija del Duque Vessalius, quien sonreía dulcemente. La noticia de que su hermano desapareció conmociono a toda la sociedad, pero aun así parecía ser una niña en un hogar feliz y una familia feliz que se encontraban en la gloria, tan despreocupada que podía encontrarse en el césped en cualquier lugar, incluso una institución como esta.
Pero lo que más le molestaba era lo feliz que Gilbert se veía con ella.
… Como si su hogar estuviese en otro lugar.
No podía más que sentirse molesto y rechazado. Siguió caminando junto a los oficiales, pero no podía evitar desviar la mirada hacia allá.
Y entonces, ella notó que él los miraba. Sus miradas se cruzaron.
Y le sonrió.
Miró hacia otro lado. No entendía.
¿Por qué una Vessalius le sonreía?
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Ya era domingo, día de descanso para la academia y que permitía salir fuera con total libertad del recinto. Esta semana Ada no vería a su tío ya que se encontraba muy ocupado, así que era perfecto para intentar ver a Gilbert por fin.
Había sido difícil averiguar donde vivía, pero finalmente lo había encontrado. Admitía, que por esta vez, usó sus beneficios como Vessalius para poder hallarlo.
—Seguramente él se enojaría por ello— Pensó Ada. De algún modo, imaginaba a Elliot reprochándole por hacer eso, pero decidió no darle más vueltas.
Gilbert era importante para ella. Y eso era todo lo que importaba.
Llegó a Lebleux en un carruaje, al cruzar el puente pidió que la dejaran ahí y que ella caminaría a su destino, aunque se negaron al principio le advirtieron que esperarían por ella ahí.
Ada se metió entre las pequeñas calles, llenas de cordeles con ropa secándose y niños correteando, hasta que encontró la vivienda. Traía consigo un regalo para él, sonrió al mirar el paquete mientras subía las escaleras.
Estaba a punto de tocar la puerta cuando esta se abrió de golpe.
—¿G-Gil?— Dijo ella nerviosa. Al levantar la mirada notó que no era él, pero si alguien muy parecido. Al menos en su mirada.
—Vaya, no esperaba encontrarme con una dama tan bella aquí— Dijo el hombre.
Vincent Nightray.
Ada lo reconocía, era normal tener una idea de quienes eran el resto de nobles, especialmente de las casas ducales. Pero también lo reconocía por ser, según su tío Oscar, el hermano de Gilbert. Siempre se sintió intrigada respecto a él.
—Lamento venir sin avisar, m-mi nombre es Ada Vessalius— Dijo saludándole con cordialidad. Asumió que Gilbert vivía con su hermano.
Vincent, por supuesto, ya sabía su nombre y varios detalles de su vida. Sonrió amablemente, haciéndola sentir mejor —No se preocupe, al parecer coincidimos en visitar a mi Nii-san— Comentó mientras salía al pasillo para dejarle entrar a ella —Es un verdadero placer conocerle, señorita Ada, había esperado por este momento— Agregó mirándola directamente a los ojos, haciendo que se sonrojase de los nervios. —Usted es más hermosa de lo que yo creía— Agregó acercando su rostro al de ella.
—Vincent.
Antes de que Ada pudiera decir algo o reaccionar a lo que ocurría, escucho una voz detrás de ellos.
Ambos se voltearon a ver a Gilbert, que miraba a su hermano muy serio.
—Nii-san, mira que coincidencia ¡Me he encontrado con la señorita Ada aquí!— Comento como si fuese algo totalmente normal, pero en el fondo le extrañaba la presencia de esa chica ahí.
—Así veo, será mejor que te vayas, se te hará tarde— Le respondió él de forma cortante. El mensaje era bastante claro: No te acerques a Ada.
Vincent suspiro —Veo que sigues preocupándote siempre por mí, incluso en momentos como este… Te hare caso. Cuídense ambos— Dijo para luego voltearse y bajar las escaleras. Ada sintió escalofríos por un momento, pero no entendía por qué, sin duda Vincent le parecía un misterio.
Gilbert y Ada se miraron, sin saber muy bien que decir. La hizo pasar de inmediato ¡Ella no podía ser vista en un lugar como este!
Le ofreció asiento mientras cerraba las ventanas.
—Ha pasado tiempo sin vernos, Gil— Dijo ella esta vez más tranquila. Miro el lugar, era pequeño pero acogedor. Notó por el aroma que Gilbert había fumado hace poco.
—Así es, Ada-sama. Pero me sorprende que haya venido hasta acá…— Dice él. Sabía que Vincent era capaz de encontrarlo fácilmente, pero le llamaba la atención que Ada pudiera hacerlo también.
—Bueno… tú nunca vienes a vernos… — Dijo tristemente, el hecho de que ella hubiera entrado a Latowidge no ayudaba tampoco. Todos lamentaban la desaparición de Oz y lidiaban con ello de distintas formas. —Y quería darte esto— Le entregó el paquete que llevaba con ella.
Gilbert, curioso, lo empezó abrir. No sin antes agradecerle, claro está.
Era un sombrero negro.
—E-espero te guste, Gil— Dijo ella.
Gil sonrió y se lo puso. Por supuesto que le había gustado y lo atesoraría.
—Muchas gracias, Ada-sama— Sonrió de manera sincera por primera vez en el día —Lo cuidaré mucho— Agregó, sin saber muy bien que decir, no estaba acostumbrado a este tipo de muestras de afecto sin que viniesen de Vincent.
Y por supuesto… De Oz, alguna vez.
—Pero que no te pase nada en el intento— Bromeó Ada. Ambos rieron.
Gilbert fue a hacer té mientras Ada esperaba sentada.
No sabía muy bien como preguntarle acerca de Elliot. Nunca habían hablado de él antes, por razones obvias, suponía que simplemente se debían conocer.
— ¿Él… era tu hermano menor? — Pregunto, sin poder evitarlo. Era la primera vez que se veían y al menos Vincent lo había llamado de esa forma.
—Sí— Contesto Gilbert después de un largo silencio.
Ada se preguntaba si Vincent Nightray sería hermano sanguíneo de Elliot o sería adoptado igual que Gilbert allá. Lo que le diferenciaba era ser el único que, al parecer, quería verdaderamente a su amigo desde un inicio. Por un momento, también se preguntó cómo Gilbert se llevaría con Elliot, se sintió tonta buscando preguntarle por él sin saber aún ese detalle tan delicado.
—Es muy amable, de seguro se preocupa por ti viviendo aquí— Dijo Ada para cortar un poco la tensión que había provocado su pregunta —Debe ser un buen hermano— Agregó con una sonrisa.
Gilbert la miró mientras colocaba una taza de té frente a ella.
—Vincent se preocupa por mí. Pero no es el único, tengo otro… hermano. Lo demuestra de una u otra forma, Elliot es algo gruñón a veces.
El solo escuchar su nombre sin haberlo planeado hizo que a Ada le diera un vuelco en el corazón.
— ¿Elliot… Nightray? — Susurro.
Gilbert la miró —Sí, así es, es el cuarto hijo del duque Nightray.
Ada ya había obtenido bastante información de Elliot que probablemente jamás él le diría, se sentía afortunada.
—A veces lo veo en la academia junto a un chico llamado Leo— Comento dándole un sorbo a su taza —No le agrado… sin embargó, él ha hecho cosas buenas por mí— Dijo sonriendo, después de todo, la había salvado.
Gilbert la miró curioso. No era imposible que ellos dos se cruzaran, pero sabía que Ada suavizaba su relato y de seguro a Elliot se le pasaba la mano.
—Han sido difíciles las cosas para él, a su manera. La relación entre ambas familias siempre ha sido algo complicado para Elliot, no tiene que deprimirse por ello, Ada-sama
Ada sonrió.
—Sé que es un buen chico
—Sin duda, lo es— Afirmo Gilbert, después de todo, fue el único que lo acogió además de Vincent. Ambos rieron como si fueran confidentes de que quizás, conocían otra faceta de Elliot que no fuera la dura actitud que intentaba mostrar ante los demás.
Gilbert fue a dejar a Ada al carruaje que esperaba por ella, saliendo con su nuevo regalo puesto sobre su cabeza, sin duda deseaba cuidarlo.
—Nos veremos pronto, Gil— Dijo Ada, como expresando un deseo —Espero que todo mejore pronto— Agregó.
Gilbert sonrió —Lo mismo le deseo, Ada-sama—
—Gil, por favor, no me llames de esa forma… ¿No nos conocemos hace mucho?
El joven tragó saliva, no le gustaba nada la idea. Pero ella tenía razón, de algún modo.
—Está bien… A-Ada— Dijo nervioso.
Ella se rio —Así me gusta— Contesto mientras él la ayudaba a subir.
Gilbert se quedó ahí esperando a que se fuera lo suficientemente lejos como para ya no poder ver el carruaje. Estaba lo suficientemente distraído para no notar que eran observados por una niña de vestido azul a la distancia.
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Se encontraba recostado en su cama con desinterés por el domingo.
Giró su cuerpo hacia el otro lado de la cama, pensando que quizá se sentiría más cómodo, pero fue inútil. Volvió a girar hacia donde se encontraba anteriormente.
Chasqueo la lengua.
Leo estaba en la otra cama frente a él. Por supuesto, leyendo un libro.
—Sabes, si te sientes tan arrepentido podrías hablar con ella
—¡No! — Contesto rápidamente él.
Leo dio vuelta la página.
—Ella solo quería agradecerte por lo del primer día de clases— Agregó, como si fuese bastante obvio ya de por si —Y tú no la dejaste ni terminar por solo mencionar tu nombre
Elliot se sentó en la cama de golpe.
—No la ayude por nada personal, me molestaba la situación ¡Pero no porque fuera ella! — Contestó. Pero de algún modo le incomodaba decir ello. Aun recordaba la primera vez que la vio y su sonrisa. Estando pocos días en Latowidge notó que siempre le sonreía a todos de la misma forma, sin importar condiciones sociales.
Creyó que, pese al accidente, una Vessalius sería una caprichosa y presumida.
Pero no era así…
De hecho, quizás, no le molestaría tanto los gatos corriendo por la academia. Aun así, era un privilegio.
Leo después de un largo silencio volvió a hablar.
—Si eso es lo que crees, está bien, sigue sufriendo en tu cama. Yo seguiré leyendo— Le contesto, rindiéndose. De todos modos, no sería razón para que parase de leer.
Elliot le dio la espalda, molesto con su actitud.
Bueno, eran de grados diferentes.
Quizás no tendría la opción de hablar con ella de nuevo, probablemente lo evitaría ¿verdad? Ella ya sabía que él terminaría en la sala de música.
Eso quería creer, le parecía cómodo.
Pero también… algo afloraba y no sabía por qué le incomodaba que eso llegase a suceder.
Espero les haya gustado el capítulo, me cuentan que tal en sus comentarios.
El primer párrafo y pensamientos de Elliot están inspirados en un Omake que salió hace poco, pero no sé cuál es su nombre.
He de admitir que amo a el trío Sharon-Break-Reim, por eso salieron (¿?).
Agradecimientos por su review a: Hikari316, kizunairo, CreepyBony, Mei, Suki90, Johanna Gray. ¡No olviden darle follow a la historia para que les avise cuando se actualice!
