La cruel realidad

Capitulo 4: Donde todos nos enamoramos de esa sonrisa

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-"Eres hermosa…"

Me desperté gritando de tan solo escuchar esa tétrica voz en mi interior, mi cuerpo estaba caliente y sudoroso, después de todo era una fea pesadilla que nunca podía dejar de soñar. Me toque la cabeza intentando respirar normalmente. De la nada ya tenía pequeñas lágrimas traicioneras saliendo de mis ojos, me mordí los labios intentado calmarme. - "Tranquila"- me dije varias veces y por fin, mi respiración volvió a la normalidad.

Agarre mi celular de mi pequeño buro café y vi la hora – "Las 12"- era bien tarde, gracias a Dios mi padre está fuera de viaje sino ya me habría tirado por una ventana si viera la hora en la que me despertaba. Hoy es sábado y suspire. Un gran día ya que no había clases y por lo tanto no tendría que soportar a "ciertas personillas" que me sacan de mis casillas. Recordé todas la majaderías que les dije ayer, creo que me pase, pero solo dije la verdad. Y como dice el dicho – "La verdad duele" – me levante de mi cama y me metí a bañar. De la nada me llego una extraña sensación de salir al centro comercial, quería aire fresco, estar en esta casa a veces me reprimía mucho. Era demasiado grande solo para dos habitantes y la servidumbre.

Termine de bañarme y me puse unos short de mezclillas que me llegaban por arriba de las rodillas y una blusa larga de tirantes de un tono aquea. Tome una mini-mochila y me fui hacia el centro, tomaría el camión como cualquier ciudadano. Normalmente mi padre hacia que me llevara el chofer hacia donde él deseaba o yo. Pero hoy era su día de descanso y no lo iba a molestar.

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Llegue al centro comercial donde vi como la gente iba y venía por todos lados. Niños, jóvenes, adultos e incluidas personas de la tercera edad. Se encontraban esparcidos por todos los locales que se les ofrecían. Muchos vendedores y tiendas recibían con gusto a sus clientes para vender sus productos y obtener sus ganancias del día.

Empecé a caminar una vez que baje del camión ya sabía muy bien al lugar donde iría primero. Mi favorito: La librería

Era como chocolate para mí. Me encantaba comprar miles y miles de libros, lo admito soy una adicta a eso. Tal vez por eso en cierta forma era una fantasiosa, pero lo cruda realidad siempre me golpeaba para despertarme y decirme que eso no es real.

Me adentre a la librería y fue como una sala de juegos para mí, me deleite al ver tantos y maravilloso libros. Es un lugar muy tranquilo y con calma empecé a buscar uno que me interesara.

-¿Buscaba algo en especial? - Me pregunto una trabajadora.

-No. Gracias solo estoy viendo – Le dije para que se fuera y así lo hizo mientras se retiraba. Me adentre entre los estantes para ver si algo llamaba mi atención. Y lo encontré había escuchado de ellos y me intereso. Alcé mi mano para tomarlo pero desgraciadamente el estante era un poco más alto que yo. – "Demonios" – maldije, intente alzarme con las puntitas pero ni así. Entonces vi como un brazo se alzaba por mi cabeza y tomaba el libro para bajarlo, me gire para agradecerle pero me congele al verlo. – "¡Fuck!" – qué hacia aquí Nara Shikamaru entregándome el libro y mirándome con su cara de tanta flojera, como siempre.

-Toma

-G…Gracias - ¡Rayos! Mi mente estaba en blanco la verdad no me esperaba eso. Verlo aquí en un centro comercial "que no era de su nivel"

-Ese libro…es muy interesante. – Señalo el libro que llevaba en las manos.

-¿De veras? Todo el mundo dice eso. Ya me dieron más ganas de leerlo. – Dije de la nada. Creo que mi lado fanático que siempre reprimía cada vez que entraba aquí, salió y hablo por mí.

-Sí, de hecho son tres. – Dijo el Nara mientras baja los otros dos. – Son fantásticos, te lo aseguro. – como si de un chocolate se tratase se los quite de las manos, sus portadas eran hermosas y eso era lo que más me llama la atención de un libro.

- ¡Gracias! – Dije y me congelé al ver como estaba comportando. ¡Genial! Ahora creerá que soy una bipolar. Y a mí que me importa que opinen de mí. Entonces sentí como si fuera a llover porque al chico que tenía enfrente de mí me sonreía con tanta ternura. ¿Qué? enserio pensé que no tenía sonrisa con la cara de huevon que siempre tiene.

-No te preocupes, lo que nos dijiste ayer…- ¡Uy! –…fue solo la verdad. – Me quede paralizada y volteé a verlo con mi cara llena de asombro. De verdad me estaba diciendo eso.

-N...No. Lo siento, creo que me pase. – susurre. No puedo creerlo pero bueno ya me disculpe con uno. Eso aminora la culpa que tenia adentro. Entonces sentí como su grande mano pero cálida me revolvía los cabellos ¡Tsk! ¿Qué le pasa? Acaso cree que soy un perro. De un manotazo aleje su mano. - ¡Oye amigo! No me toques. – dije con mi voz dura y me fui para pagar los libros pero antes de irme volteé a verlo y aun que fuera muy diminuta le sonreía de agradecimiento, para luego irme.

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Shikamaru tuvo unas grandes sensaciones de acaríciale ese cabello y revolvérselos como una niña pequeña. Y así lo hizo y se sorprendió de cómo fue retirado rápidamente con un manotazo y no se sorprendió ni se enojo fue muy imprudente de su parte.

-¡Oye amigo! No me toques. – Le dijo Hinata con una cara suave pero con determinación. Para después retirarse y luego la joven se volteo y le regalo una diminuta sonrisa. Y eso le sorprendió, sintió una punza en su corazón, al ver esa sonrisa acompañada con sus mejillas levemente sonrojadas. Y sonrió al verla irse, tenías tantas ganas de ir tras ella pero con lo ocurrido con lo de ayer tal vez no era el momento.

- Nos vemos pequeña. – su voz sonó tierna al pronunciarlo.

(1)

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¡Dios! Yo no sonrió, bueno no ante él. Pero se lo debía o eso creo. Me alegro que solo fuera él ya que si se encontraba con la bola de sus amigos, me sorprendería tanto que me daría un paro cardiaco. –"Olvídalo" – Me dije a mi misma mientras me dirigía a mi siguiente parada: La disquera.

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Otro lugar de juguetes para mí. Busque a mi favorito ¡David Guetta! Ya habrá salido su disco de Nothing But The Best. Fue el que toco en el concierto al que no fui. ¡Por culpa de alguien! ¡Si mi padre! Me adentre entre los estantes donde había tanto discos como películas. Adoraba todo eso. Busque entre la "D" para buscarlo y hasta que lo encontré. Iba a tomarlo pero una mano usurpadora llego antes que la mía y tomo el último de los disco.

-¡AH! – Grite al verlo. Esto era increíble, que acaso el cielo se despejo y Dios grito: ¡Te odio Hinata!

Ahora ¿Por qué carajos estaba ahí el mapache con uno de mis discos favoritos? El me miro con su típica cara con ojeras más grandes que sus orejas. Me miro con sus ojos de color bonito, que raro se vio ya que era el mismo tono que mi blusa. Me congelé ¡Enserio! Fue como ver un fantasma el cual me diría ¡vengo a hacerte la vida imposible hasta que mueras!

¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

-¡¿Eh?! – Me extendió el disco. ¿Por qué lo hizo? ¿Es una trampa? Lo mire dudosa de tomarlo ya que mi lado fanático me decía "Tómalo, tómalo. Vamos que esperas" entonces al ver el disco de reojo también vi su camisa negra en la cual decía: "David Guetta, Japón 2011" ¡No es cierto! – Hm. ¿Fuiste? – le señale la camisa y él se volteo hacia su camisa para luego asentir. -¡Qué envidia! - ¡Ups! Pensé en voz alta. ¡Rayos! Entonces escuche una risa burlona y lo mire feo.

-Toma

-¿Por qué?

Lo mire esperando su respuesta. Y él solo alzo los hombros. Tomo mi mano sin permiso y me dio el disco. ¿Por qué no suelta mi mano? ¿Qué tanto me ve? ¿Tengo changos en la cara? ¿Me salió un grano? ¿Por qué me mira así? Quite mi mano pero sin soltar el disco. No se lo iba a regresar, no ahora que mi "enemigo" me lo dio.

Volteo hacia los estantes buscando algo más, estaba a punto de irme pero de nuevo me tomo, pero esta vez del brazo, impidiéndome que me fuera.

-¡¿Qué?! – Dije al ver como prácticamente me llevaba a lugar donde se reproducían los discos. Y como si yo no hablara me puso los audífonos, obligándome a escuchar la canción que él había picado al botón de reproducir. Vi en frente la cartel que decía "Nigthwish" entonces empezó una tonada muy…muy…muy ¡Wow! ¡Qué voz! ¡Es tan hermosa! Mi lado fanático salió y tome uno de los discos. Esta joven cantaba de lujo acompañado de un buen metal, por un momento me olvide que estaba con Gaara y volteé a buscarlo pero el ya no estaba. Me quite los audífonos, ni supe porque lo estaba localizando. Entonces se acerco un joven que trabaja ahí.

-Disculpe señorita. Aquí tiene

-¿Qué es esto? – Pregunte al ver una bolsa con un ticket. El cual me sorprendí. Estaban pagados los dos discos, el de David Guetta y este el que estaba escuchando.

-Su amigo ya pago, que tenga buen día. – Me dijo y se fue. Y yo me le quede viendo a la bolsa. ¿Por qué hizo eso? No sé porque pero se me soltó una gran risa. Ese mapache era raro, se suponía que debería estar enojado conmigo por haberle pateado en sus partes nobles. ¿Por qué me regalo esto? Apresurada salí de la tienda para buscarlo pero creo que ya era demasiado tarde y no creo que lo encuentre entre tanta gente. El lunes tal vez lo vea y le agradecería. ¿Pero por qué lo hizo?

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Gaara la tomo del brazo y la obliga a que se pusiera unos audífonos para que escuchara la canción "She is my sin" de Nigthwish. Se alejo viendo como la chica se dejaba llevar por la música ya que vio como tomaba con desesperación y emoción el disco. No sabía por qué lo estaba haciendo pero al verla ahí, con música muy parecida a la de él. Sintió un retorcijón en la panza. Fue a la caja y pago los disco y se escondía donde ella no pudiera verlo. Y cuando el empleado se acerco a entregarle su compra, se sintió muy feliz al ver la risa de la chica. No sabía porque se lo había regalado pero por alguna razón pensó que le gustaría. Y así fue.

-Eres muy extraña

(2)

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Ese día sí que se estaba volviendo más extraño que nunca. Primero Shikamaru y ahora Gaara, ahora solo falta que… ¡No es cierto!

¡¿Qué rayos hace Picasso aquí?! Estaba enfrente de un local para pinturas y cuadros. Bien por lo buenos no me ha visto. ¡Eso es bueno!

-¡Miren pero si es Sai! ¡El joven pintor!

¡¿Qué demonios?! Unas tipas locas y hormonales gritaron tras de mí, lo cual provoco que el mencionado volteara prácticamente hacia mí. Y me sonrió. ¿Por qué sonríe? Su sonrisa me da miedo. ¡Ay, no! Se está acercando, viene hacia aquí. Y ya está aquí.

-Buenas tardes, señora Hyuga. La estaba esperando. – Dijo con una voz muy caballerosa. Jamás lo había escuchado hablar. Nunca hablamos. Espera, ¿Cómo que me estaba esperando?

-¿Disculpa? – Me tomo de la muñeca y me tendió un beso. Lo cual en vez de sentirme maravillada como una tonta, sentí asco, ahora tenía sus babas impregnadas en mi mano. – ¡Óyeme! ¿Pero qué?— y ahora me estaba jalando hacia dentro del local. – ¿Qué haces?

-Discúlpame. Solo quiero tu opinión.

– ¡¿Eh?! ¿Mi opinión? - Nos adentramos al local muy pequeño pero se veía muy elegante. Era como una mini exposición donde se vendía los cuadros y utensilios de pinturas. -¡Wow! – Exclame al ver unos hermosos cuadros, mis dibujos no eran comparados con eso.

-¿Te gusta? – Me preguntó Sai.

-Sí, son bellísimas. – estaba maravillada. ¡Ay, espera! ¿Qué estás haciendo Hinata? Fraternizas con él enemigo.

-¡Oe Sai! – ¡Esa voz! ¡No! – ¡¿Eh?! ¡Hinata! ¿Tú también viniste a la exposición?– Me grito Naruto a lo lejos, ocasionado que la gente que estaba a su alrededor lo mirara de forma rara. Era una exposición no un parque. ¡Tonto!

- Naruto, ella es mi criticadora especial. – ¿Cómo?

- Ya veo, entonces ¡Ven Hina! – El rubio tomo mi brazo y me jalo hacia él para ir juntos hacia dos pinturas. ¡Keje! Me tape la boca para no soltar la carcajada. – ¡Que pintura tan más fea! ¿Qué es? ¿Un cerdo?

-¡Es un zorro! – Me grito Naruto.

-¡Tu lo hiciste! – Me quede atónica cuando vi abajo su nombre. Pero él ni siquiera era un pintor. Mire la otra pintura, era más bonito. Lo cual obviamente opacaba el de Naruto. Y vi el nombre de Sai ahí.

-Creo que gané la apuesta Naruto. – Dijo Sai ganando mi atención y vi con gracia la cara de berrinche del rubio.- La carrera de un pintor no es fácil.

-¿Fue una apuesta? – me metí en la conversación. - ¿Enserio creíste que se vendería tu pintura? – alce mi ceja. Sai se rio por mi comentario y yo me reía al ver la lagrimillas de Naruto, creo que le baje el autoestima.

-Disculpe, ¿Cuánto por la pintura del zorro?

Los tres volteamos al escuchar eso. Sai y yo nos quedamos como rocas al ver un ancianita muy interesada en la pintura del rubio. Naruto rápidamente fue y hablo muy animadamente con la encantadora abuelita.

-Debe ser una broma. – Dije.

-Le gusto… - Dijo Sai - … la pintura de… - Dije Yo - … de Naruto. – Dijimos al mismo tiempo. ¿Es enserio? ¿Qué acaso esta ciega? No. Ella se dio cuenta que era un zorro. Entonces tiene pésimos gustos.

Vi a mi lado a un Sai con un aura muy deprimente. Se nota que se había esforzado en hacer esa pintura, mientras que Naruto lo había hecho ¿ayer por la noche?

-¡Ja! ¡Vez! ¡A alguien le gusto mi pintura! – Se acerco el rubio burlándose de su amigo. – Era muy buena abuelita, así que se la regale. ¡Ven, ella si tiene buenos gustos!

Lo fulmine con la mirada, entonces vi de nuevo a la ancianita y se me hizo muy extraña la forma en la que caminaba. Me acerque a ella y vi como tenia la peluca mal puesta. ¡Con que sí! Le quite la peluca. – ¡Kiba! ¿Con que haciendo bromas pesadas?

-¡Ay, no me mates! – Suplico el castaño, ahora somos el centro de atención. Qué vergüenza.

-¡Eres un tramposo, Naruto! – Le dije mientras no soltaba al pulgoso, quien rápidamente se quitaba su disfraz de viejita.

-¡Si, Naruto eres un tramposo! – Fulmine a Kiba para que se callase. El era quien no tenía derecho a hablar. Ahora Sai miraba de mala gana a un rubio quien tenía cara de cachorro pidiendo perdón, mientras se rascaba la cabeza.

Miraba muy curiosa la escena, Sai discutía con Naruto mientras Kiba discutía con ambos. Y yo quede en segundo plano. En fin, supongo que ya no es necesario que este aquí. No sabía si despedirme de ellos.

Me di media vuelta para retirarme pero antes de llegar a la salida. La voz de Naruto me detuvo.

-¡Espera Hina! Ya te vas – se acercaron los tres.

-Es que…es que yo tengo que irme, aun tengo muchos asuntos pendientes. – Les dije. No sabía porque les estaba dando una explicación.

-No quieres ir a comer o algo así. – Me invitó Kiba, estuve muy tentada pero aun seguía enojada con ellos.

-No, gracias

-Entonces, ten. – Se acerco Sai y me entrego su hermosa pintura.

-¿Qué? ¡No! Esto debe valer mucho…

-El dinero es lo único que me sobra. – Me interrumpió y me le quede viendo a la pintura mientras alzaba mis manos para tomarla. – Además descubriste las intenciones del idiota y del pulgoso. – y me reí, eran los mismos apodos que yo le decía a ellos, claro que en secreto.

-Gracias. Es un lindo detalle. – Le sonreí y él me correspondió igual. Ahora su sonrisa no daba tanto miedo. – Bueno ya tengo que irme. Adiós.

Bien ya me despedí. –"Ya vete Hinata" – y así lo hice.

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Sai se le quedo viendo, recordado esa sonrisa y asegurándose de atesóralo. Un día de estos le pediría a Hinata que si podría ser su modelo en una de sus pinturas.

Naruto y Kiba tampoco pasaron desapercibidos esa sonrisa aunque se sintieron un poco celosos al ver que se la dirigía a su amigo. Los dos voltearon y fulminaron a Sai, quien este solo le salió una gota de sudor sobre su cabeza. – ¿Qué?

"Ella…

Es…

…Linda"

Pensaron los tres mientras veía como la joven desaparecía entre la multitud.

(3, 4,5)

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Mientras estaba sentada en una de las mesas del restaurante Italiano esperando a que me entregaran mi comida, observe la pintura una vez más, ese chico sí que tenía talento. – "Bueno ya basta Hinata, solo es una pintura." – Deje a un lado la pintura mientras esperaba mi platillo. El lugar era muy tranquilo casi ni había gente. Eso es lo bueno, no hay mucho escándalo. Lleve mi mano a la barbilla para recargarme en ella para después empezar a jugar con el popote de mi bebida. ¡Me muero de hambre! ¡¿Por qué tarda tanto?! ¡Muévase!

Y hasta que al fin llega.

¡Hurra!

-Gracias. – Le dije al mesero mientras se alejaba a atender a otras personas. – Gracias por la comida. – Agradecí en silencio y me puse a comer tranquilamente mi lasaña.

Entonces escuche el chirrido de la silla de enfrente moverse y casi le escupo la lasaña en la cara. –"¿Qué hace aquí Deidara?" – Me le quede viendo, parecía ansioso ya que no dejaba de voltear hacia atrás consecutivamente.

-¿Qué no ves que esta mesa está ocupada? – Le dije con sarcasmo para que me pusiera atención y así lo hizo.

-Por favor, tienes que ayudarme. – Me suplico "la rubia" y ahora en que líos se ha metido. Entonces volvió a voltear atrás y dirigí mi mirada hacia donde él estaba viendo. Entonces entro Sasori con cara de pocos amigos al restaurante. Parecía muy molesto y eso que el siempre tenía una cara muy sombría, de la nada detrás de él estaba otra joven muy bella de cabellos rojizos. Su piel era blanca y sus ojos eran de un color negro. Vestía muy elegante, un vestido de color morado de una sola pieza.

-¡Deidara! ¿Dónde estás? – La chica prácticamente gritó atrayendo la atención de todos. Se me erizo la piel de mis piernas, el rubio ya no estaba enfrente de mí, sino debajo de la mesa escondiéndose como un niño y sus cabellos me daban cosquillas en las piernas.

-Ya déjalo. Ya se fue. – Dijo sin ánimos el pelirrojo mientras se tapa el oído a causa del chirrido de la pelirroja. Entonces sus ojos carmesís me vieron y se sorprendieron. La chica hizo un berrinche y después dirigió su mirada hacia mí. Y me estremecí. Le sonrió pícaramente a Sasori y le dijo unas cuantas palabras al oído. El chico fastidiado prácticamente la empujo a la salida.

Intentaba que ver que pasaba pero los cabellos del rubio me daban cosquillas y lo empecé a patear por abajo.

-Ya sal Deidara. Mi hermana ya se fue. – La voz de Sasori me sorprendió, ni siquiera lo escuche acercarse. Me sonroje y se me erizo la piel al sentir el maldito rubio al abrazar, sin mi permiso, una de mis piernas.

-No, yo se que nos vigila. – Susurro mientras apretaba más mi pierna.

-¡Ya suéltame! – Lo empecen a patear. ¡¿Cómo se atrevía?! – Suéltame, ¡Ya! – ¡Si, por fin! Mi pierna ha sido liberada. Escuche como se golpeo contra la mesa y me quise reír, pero me aguante. Salió con su cara adolorida mientras con una de sus manos se sobaba la cabeza, estoy segura que le saldría un chichón. Qué bueno.

-¡Ouch! Eso dolió. – se sentó en la silla que estaba enfrente de mi junto con Sasori. ¡Psk! ¿Ahora? ¿Quién los invitó a sentarse conmigo?

-Odio a tu hermana. – Dijo muy enojado Deidara mientras vigilaba por todos lados, como si en cualquier momento saldría la chica.

-No es mi problema. No me creyó cuando le dije que eras homosexual. – Me atragante con el pedazo de lasaña que había comido.

-Bisexual, por favor. – Empecen a toser, atrayendo la atención de los dos. – Oye ¿estás bien? – Me pregunto y yo solo asentí mientras tomaba un poco de mi jugo. El bolo alimenticio pasó y suspire de alivio.

-¿Apoco no sabías que Deidara es bisexual? – Pregunto como si nada el sombrío y sentí mis mejillas calientes. – Si se nota demasiado.

-¡Claro que no! Se nota más mi lado hombre. Solo fue un par de veces que me bese con ese chico. – Relato el rubio. – El dijo que quería un beso mío y se lo di para que me dejara en paz. Y debo admitirlo. Besaba bien. ¿Aun que no se si eso me convierta en bisexual?

"Besaba"

-Te das cuenta que Hinata, te está escuchando. – Sasori me llamo por mi nombre.

Hyuga para ti. ¿Quién le dio tantos aires para llamarme así?

-¿Y? Ella ya lo sabía. – "¡¿QUÉ?!" – Me le quede viendo y el capto mi mirada. – ¡¿Es enserio?! No te acuerdas esa vez que te bese. Fue una pequeña venganza que le hice a ese chico por dejarme.

-¡¿Qué?! ¡Pero si estabas vestida de chica!

-¡Ah! ¡Fue por la obra! ¡No te acuerdas! ¡Yo era la señorita numero 2!

-No fui a esa obra. Era repugnante para mis ojos. – Le dije y se me erizo la piel de solo recordar esa estúpida obra.

-JA, JA. ¡¿Cómo no te vas acordar?! ¡Si tú también participaste! – Me sonroje. ¡Dios no lo digas! – Te toco el papel de la barrendera. JA, JA, JA. Y recuerdo que te caíste a mitad del escenario, JA, JA, JA, JA.

Estaba a punto de arrojarle el vaso de jugo en la cara, para que parase de burlase de mi. Pero lo que dijo después no me lo esperaba.

-Pero fuiste la barrendera más encantadora de todas. – Soltó de la nada el rubio y si hubiera sido una de esa patéticas chicas, hubiera chillado de emoción. Pero no lo era.

-Ya deja de burlarte. – Murmure irritada. Solo estaba tomándome le pelo.

-Yo fui a ver esa aburrida obra y gracias a tu acto me alegraste el día. – Lo mire feo ya que ni supe si fue un cumplido o si se estaba burlando de mí. Se dio cuenta por mi mirada y solo ladeo su mirada abochornada.

-Fue un placer. – Le dije a Sasori mientras tomaba el último sorbo de mi jugo. El apetito se me había ido después de esa charla.

-¿Quieres algo más? Creo que te quitamos el apetito. Por la culpa de Sasori. – Dijo Deidara captando mi atención.

-¿Mi culpa? – Sasori levanto una ceja indignado.

-Si, por no tener controlada a tu hermana. – Le acuso el rubio.

-Disculpa, pero fuiste tú quien te acostaste con ella. – Le refuto el pelirrojo. Me sonroje por lo dicho.

-¡Tu hermana me drogo! – Le dijo Deidara y alce mis cejas sorprendida. - ¡Además la única chica que me interesa, es ella! – Me apuntó y abrí la boca de la impresión.

-No, me digas. Solo porque te dije que me gusta ella. Ahora te fijas en ella. – Dijo Sasori y esta vez si me sonroje. No era muy común ver al chico más serio decir esas cosas. Y más si eran sobre mí.

-¡¿Qué?! ¡Eso no es cierto!

Los pequeños gritos empezaron a llamar la atención de todos y me empecen avergonzar por la situación. Ya que si parecía que los dos chicos estaban peleando por mí. Bueno si lo están haciendo.

Me levante rápidamente y tome mis cosas para salir de ahí.

-¡Espera no te vayas! – Me grito Deidara pero simplemente lo ignore.

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-¿Crees que se lo creyó? – Pregunto Deidara mientras veía por los ventanales como desaparecía los cabellos azulinos de la joven.

-¿El que eres bisexual?

-Ja, ja, mira como me río. – Dijo sarcásticamente el rubio, mientras se sentaba y tomaba el plato semi comido de Hinata, dispuesto a comérselo. – Aunque… - Sasori volteo a ver a Deidara. – Creo que podemos sacar ventaja con esto de la apuesta.

Ambos se quedaron viendo y recordando a la chica. Lo que más le gustaba de ambos era en la forma en la que se sonrojaba y como trataba de ocultarlo.

-Quizás… - Dijo Sasori

(6,7)

Me gritó Deidara y solo me tape la cara para que no me viera la gente metiche. Le deje la cuenta a ellos dos y poco me importo. Como se atrevían decir semejantes mentiras. De veras. Era la primera vez que me arrepentía de haber salido a la calle. Por primera vez pensé que mi casa es el mejor refugio que tengo.

Estaba atardeciendo y me dispuse a regresar a mi casa. Camine por unas calles mientras mi mente divagaba por los sucesos del día. No podía creer que fue casualidad que me encontrara con ellos al mismo tiempo. Pero…¡Ay! No sé. Porque todos están actuando raro. Prefiero mil veces que me arrojen basura que al ver esas actitudes de miedo.

¡PRAFF!

Escuche el sonido de un bote caerse más adelante.

-¡VAMONOS! – Gritaron unos chavos quienes salían corriendo de un callejón. La poca gente que transitaba por ahí. Solo se les quedo viendo y retomaron su camino.

Dudosa por no irme por otro rumbo, me encamine hacia la parada que estaba a unos metros de mí. Camine rápido para no ver en el callejón fuera lo que fuera. Pero mi curiosidad gano y voltee a ver por ese callejón oscuro. Y solo divise una cabellera blanca, bien. Nada de qué preocuparse.

Me detuve en seco. – "Cabellera blanca" – Ladee mi cabeza y enfoque mi vista para ver la identidad de ese muchacho que se encontraba recargado sobre la pared.

-¡¿Hidan?! – El mencionado volteo y aprecie su rostro sangriento. – ¡Dios, Hidan! – me acerque a él ya que se encontraba en condiciones reprochables. – ¿Qué te paso? – "¡Santo cielos, Hinata! ¿Qué pregunta fue esa?" – ¿Estás bien? – "Obvio que no, tonta"

-¡Ah! Eres tu preciosa. – su mal olor de boca alcoholizada me llego. - ¡Hola!

-Hidan, estas ebrio.

-No, no, n…oo es cierto. – dijo mientras cerraba y abría los ojos en un intento de mantener la cordura.

-Hidan, necesitas ir con un doctor. – Le dije mientras lo ayudaba a ponerse de pie.

-¡¿Doctor?! "Nyo" me gustan las inyecciones. – Dijo mientras se recargaba de nuevo en la pared para luego tambalearse contra mí.

-¡Hidan, no te recargues en mi! Pesas demasiado. – Su cuerpo era enorme y entonces la que termino contra la pared fui yo. – ¡Hidan, no te duermas! – el chico empezó a recargar su cabeza en mi hombro y sus cabellos me hacían cosquillas.

-¡Hmm! H…Hueles bien. – Sentí su olfateo en mi cuello y me tense. Sus manos que estaban en mi costado, apoyados sobre la pared viajaron hasta mis hombros y se enderezo. Y me observo fijamente. – ¡Hola!

-Hidan ¿Estas ebrio? – Le recalque. Ya que decía estupideces.

-Ya…ya se. Ya sé. – Puso una cara de asquead. – Quiero vomitar – Me quite rápidamente de su lado. No quería que me vomitara. Se ladeo y devolvió todo lo que tomo.

-Sí, sí, suéltalo todo. – le empecen a palmear la espalda. Pero el sonido que hacia al vomitar me daba tanto asco que hasta mi me daban ganas de vomitar.

Dejo de vomitar pero seguía agachado. – Gr…acias – Me murmuro.

-Tengo unos tic tacs – Le dije mientras buscaba en mi bolsa y sacaba las pastillitas de menta. – Toma unas, tu aliento huele asqueroso. – Hidan se reincorporo y alzo su mano para tomar las pastillas y se las llevo a la boca. – Creo que deberías llamar…no sé… a alguien. Estas muy herido.

-¡Te preocupas por mi! – Soltó de la nada y me sonroje. Es cierto. Hinata qué diablo estás haciendo.

-¿Y qué esperabas? Yo no soy como tú. No disfruto ver como la gente hace crueldades. – Le comente enojada y se quedo serio. – Sabes que, tienes razón…estoy perdiendo mi tiempo. – "Eso te pasa por ser buena con personas que no lo merecen" – Me encamine hacia la salida del callejón y gracias al cielo que Hidan no me detuvo.

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-¿Y qué esperabas? Yo no soy como tú. No disfruto ver como la gente hace crueldades.- Le gritó Hinata mientras se iba del sucio callejón.

Hidan se le quedo viendo y sonrió al verla irse mientras tronaba con sus dientes una de las pastillitas de menta.

-Tienes razón, preciosa. No eres como yo.

(8)

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El camión me dejo a unas cuantas calles de las residencias. Camine lentamente mientras veía las nubes pasar por los cielos y como el sol se ocultaba cada vez más. Haciendo que una parte del cielo ya estuviera tornándose oscuro. La luna llena ya se notaba con más claridad. Me troné la espalda. Este día sí que fue agotador.

Divise mi casa y vi un carro de color negro estacionado enfrente de mi hogar. Me acerque a paso lento para ver quién era. Entonces la puerta se abrió y de ella salió mi padre.

-Buenas noches, Padre. – Lo salude en cuanto me vio y el solo se me quedo viendo con su rostro lleno de seriedad.

-¿Dónde estabas? – Demando.

-Estuve en el centro comercial

-Qué bueno que llegas. Arréglate, saldremos a cenar.

¡Oh, no! eso no sonaba bien. Le asentí mientras me dirigía hacia mi cuarto y darme una ducha rápida y alistarme. Rara vez que mi padre me invitaba a cenar era para darme malas noticias. La última fue cuando me dijo que Hanabi se iba a estudiar a un internado en Inglaterra. Y eso me rompió el alma.

Me puse un vestido azulado de manga larga con un cinturón blanco, la falda del vestido era larga y holgada. Unas sandalias de tacón bajo que hacia juego con la prenda. Maquillaje suave y peinado sencillo.

Lista y arreglada baje y mi padre ya me esperaba. Nos adentramos al coche y el chofer nos llevo a nuestro destino. No quise preguntar por temor a que se molestara conmigo, pero me quede congelada al ver el edificio de los Uchihas.

Voltee hacia él y le dirigí una mirada hacia él. Exigiendo una respuesta.

-Ya sabes que hacer. – Me dijo mientras me entregaba un maletín de color negro.

-Pero padre, esto es…va a ver demasiada seguridad. – Le dije.

-Tranquila, solo quiero que lo ubiques y ya. Estoy aquí por negocios. – "Negocios" no me estaba dando mucho detalles.

-Solo hazlo. – Me ordeno y yo solo asentí. Salimos del auto y nos dirigimos hacia el piso donde seria la reunión.

El ascensor abrió las puertas y el gran piso estaba lleno de gente de negocios, bebiendo tranquilamente sus copas. Divise algunas familias conocidas de mis compañeros, Los Haruno's, Los Yamanaka's, Los Nara, Los Akimichi, Los Inuzuka, Los Uzumaki's, entre otros.

-¡Hyuga-dono! – Se acercaba uno de los hombres y supuse que era el jefe de las empresas, Uchiha Fugaku. – Gracias por venir.

-Gracias por invitarme. – Saludo mi padre. – Ella es mi hija Hyuga Hinata. – Le sonreí y tomo mi mano para depositar uno beso en ella.

-Hermosa y muy parecida a su madre. – Al escucharlo decir eso mi corazón tembló de alegría.

-¿Hinata? – La voz de una mujer capto mi atención. Y me sorprendí ya que a lado de ella estaba los Play Boys Uchichas. – ¿De verdad eres tú, Hinata? – Una mujer muy bella de cabellos negros y vestido negro se acerco y me sorprendió con un abrazo. – Pero cuanto has crecido, no te había visto desde…- Se quedo callada y lo entendí, no me había visto desde la muerte de mi madre.

-Es bueno verla de nuevo. – Ni siquiera me acuerdo de ella. Pero sé que fue una de las mejores amigas de mamá. – Mikoto-san

-Ven querida, debes tener hambre. – Me tomo por el brazo y me llevo hacia los hermanos. Le dirigí una última mirada a mi padre y solo vi en sus ojos su seriedad. – Hinata, ellos son mis hijos. Sasuke e Itachi.

Los mire e hice como si no los conociera. –Es un placer – Les sonreí lo más falsamente que pude.

-El placer es nuestro Hyuga.- Saludo primero Itachi y Sasuke solo se me quedo viendo. – Sasuke, saluda.- Le animo Itachi pero este solo dijo su típico monosílabo "Hmp"

-Discúlpalo, nuestro Sasuke es un hombre de pocas palabras. – Dijo Mikoto. – Pero ven, debes tener hambre. – La madre de los Uchiha me llevo lejos de sus hijos y le agradecí mentalmente.

Entonces mientras era llevada por todo el espacio, con mi mirada empecen a buscar mi objetivo. – Disculpa Mikoto-san, ¿Dónde está el tocador?

-Por ahí cariño. – Me apuntó hacia un pasillo subiendo las escaleras. – ¿Quieres que te acompañe?

-No estaré bien. Enseguida vuelvo. – me encamine hacia el pasillo y subí las escaleras. Había un pasillo largo con varias puertas y en el fondo divise las malditas cámaras de seguridad. Me adentre en el baño y seque mi celular donde mi padre me había pasado un mapa de las ventilaciones y adonde conectaba. Cerré con seguro para que nadie interrumpiera. No tenía mucho tiempo.

Me quite el vestido, para quedar solo en Top y en licra. Escondí el vestido debajo del lavabo junto con las sandalias. Mire la ventilación y vi que era un poco estrecha pero aun así cabía. El mapa indicaba que a dos habitaciones había una sala de estudios. Lo cual significa que habría cables para infíltrame.

-Bien. Será pan comido. – Me susurre. Me subí al lavabo para llegar a la ventilación que estaba en la pared, no muy alta. – ¡Dios, que sucio! Como odio hacer esto.

Avance lo más rápido posible para lárgame de ahí. Y rece demasiado por no encontrarme con una cucaracha o algo peor. Odio todo lo que se arrastre.

-"Por fin" – Dije al llegar a la habitación. Mi cuerpo estaba un poco frio debido a las ventilaciones. Abrí la rejilla y no vi a nadie, no cámaras y no moros en la costa. Entre a la mini oficina y busque el cableado del Internet. Y lo encontré, quite la tapa para dejar expuesto los cables y dentro de ella puse un mini dispositivo. Cerré la tapa y me dispuse a irme.

Llegue de nuevo al baño y me puse mi vestido. Mire mi reloj y tarde 8 minutos en colocar eso. Bien, no estaba del todo mal. Pero divague demasiado en lo que tramaba mi padre ahora. El dijo que ya no me involucraría más en todo esto. Termine de arreglarme y salir como cualquier dama.

Regrese a la reunión y los lideres seguían hablando. Un mesero pasó y tome una copa de vino. Tome un sorbo y como siempre no me gusto, pero estaba sedienta.

-No eres menor de edad para estar tomando. – Una voz detrás de mi me irrito y voltee a verlo. Uchiha Itachi se acerco y me quito mi copa de vino para poner una copa de sangría sin alcohol.

-No eres mayor de edad para estar haciendo estupideces en tu último semestre de preparatoria. – Le dije con sarcasmo y le quite su estúpida sonrisa de su rostro.

-Me dolió. – Dijo con un puchero el Uchiha.

-Que bueno. Eso era lo que quería.- Le dije mientras bebía de mi sangría.

-Sabes creo que me gustas. – Escupí la bebida y maldije a Itachi. Tome una de las servilletas que se encontraba en las mesas. – Dije creo…

-Sabes algo... – Se me quedo viendo con extrañeza. – …No sabes el momento que pase para que dijeras esas palabras. Toda mi vida he esperado este momento. – Me acerque hacia él con provocación. – ¿Y si vamos a algún lugar…más privado? – Le susurre en el oído. Y sonreí. Entonces derrame "accidentalmente" mi copa sobre él y me aleje de él con cara de pocos amigos. - ¡Ups! ¡Pero no me interesas! Con esto ya deberías saber cómo se siente el pobre de Chouji. – Le dije mientras dejaba la copa vacía en la mesa y me iba. Y voltee y le sonreí sarcásticamente.

Salí hacia la azotea y vi el gran panorama enfrente de mí. Era hermoso. La gran ciudad de Tokyo. El viento azoto mis mechones y estremeció mi piel, dándome escalofríos. Estaba dispuesta a irme pero una cálida chaqueta de gala cubrió mis hombros.

-¿Tu? – Dije al ver a Sasuke detrás de mí. – Gracias pero ya me iba. – Le dije mientras me quitaba la chaqueta de gala y se la entregaba. El la tomo y su silencio me incomodo. Tome un paso para irme pero él se interpuso y mi mirada se torno seria. – ¿Qué?

Se acerco a mi oído. – Tienes el abierto el zíper del vestido – Su mano viajo por mi espalda y subió el cadenado zíper. Con razón lo sentía tan guango.

-Gracias – Agradecí dispuesta ir pero de nuevo se interpuso. – ¿Y ahora qué? – Tomo mi muñeca con fuerza y me jalo hacia él. Su mirada penetro en mis ojos y me turbio hasta los huesos.

-Te estoy vigilando

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Al día siguiente

Como siempre el chofer me llevo hacia la escuela y me dejo en la entrada como todo estudiante. Estuve toda la noche pensando en lo que me había dicho el Uchiha menor. No sabía a qué se refería. Tal vez el ya lo sabía. Pero no, si lo supiera ya estuviera encarcelada. Entonces a que se refería.

Escuche el típico bullicio de las chicas y al darme cuenta toda las miradas recaían en mi. ¿Y ahora que hice? ¿Por qué se me quedan viendo?

Al llegar a la puerta de entrada de la gran institución fue tanta la impresión que deje caer mi mochila. Me quede como piedra al ver lo que estaba pasando enfrente de mí. Esto sí que debía ser mi castigo por parte de Dios.

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¡¿Qué hacían la manada de idiotas en la mera entrada?!

En cuanto me vieron sonrieron estúpidamente y me saludaron. Y todas las miradas envidiosas estaban sobre mí. Incluidas las miradas asesinas por parte de Karin y sus zorras.

-¡Saluden a la nueva integrante de nuestro grupo, Hyuga Hinata! – Grito Itachi a todo pulmón.

-¡¿QUÉ?!

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Fin de capítulo 4

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Hola me extrañaron. Perdóneme me tarde demasiado en publicar pero fue debido a la escuela. Ya que ya me voy a graduar. ¡Hurra!

En fin que les pareció este capítulo, les gusto. La apuesta de Itachi obviamente no saldrá como él quiera debido a ciertos problemillas que tendrá en los siguientes capítulos. En fin.

Se me vino una idea nueva y me gusto. Pero no se preocupen si va haber escenas de HinataX todos donde poco a poco ella misma sentirá cariño por ellos pero su realidad la hace dudar. Okey, me callo estoy diciendo de más XD. El siguiente capítulo ya será más de Sasuke y Hinata y tal vez del metiche de Itachi XD y los demás.

AVISO: NO SE SI VIERON LA PUBLICACION DEL CAPITULO 9 DE UN HERMOSO AMOR QUE SEGUIR, PERO NO ES NADA DE QUE PREOCUPARSE. NO HAY CAPITULO 9, SOLO ESTABA PROVANDO ALGO. LAMENTO LAS CONFUSIONES.

COMENTARIOS

Zumekqi: Hola, si ya vi la película. Estuvo buena y la actitud de Toneri es muy rara. En fin tal vez salga. Tu Ocs. Claro cuenta me como lo quieres y veré como acomodarlo en la historia. Claro que tengo que decir si me agrada tu Ocs o no. Es ver como encajaría. Pero dime soy toda oídos. :D

Elena: Jaja me agradan tus ideas. Si Hinata se va enamorar pero ni yo se XD ajaj ya veremos con quien se queda. Y más que hacerlos sufrí creo que a la vez Hinata terminara siendo Psicóloga por esos chicos. Y tal vez Cupido. Ya que los chicos tendrán sus propias confusiones. Solo ve a Deidara. XD

sunny237: Jaja si ya vi la personalidad de Toneri. Es lindo y un tarado. En fin finales alternativos quizás lo estado pensado. Pero como me surgen ideas cada vez que escribo por eso no te aseguro nada. Pero si va a ver capítulos especiales donde Hinata pase tiempo con los chicos.

M.E.B.C.Z: Hola muchas gracias por leer y mi gusto fue el saber que te agrado el capitulo. Ya sé, la Hinata de aquí es bien honesta, solo con los chicos. Espero que este capítulo te haya agradado.

fran.s: Hola y gracias por comentar la idea del los chicos populares solo la tome del dorama ya lo demás no va a se igual que la del dorama. Espero que este capítulo te haya gustado.

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Yeii-chan se despide.

Hasta la próxima.