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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Princes Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 5: Día De Limpieza

Sakuno tenía una leve herida en el labio producto del codazo que su novio le había propinado, miro la puerta por donde Marui había salido e instintivamente se levanto de la cama corriendo para abrirla y mirar por el pasillo pero él ya no estaba, ¿qué estaba haciendo? se suponía que tenía que olvidarlo, dejarlo de lado, no buscarlo, no corresponder al beso que le había dado, pero no, su cuerpo, su cuerpo había respondido por completo - ¿Estás bien Sakuno? - un leve grito salio de sus labios al ver a Ootori delante de ella con clara expresión de arrepentimiento.

- S-Si, tengo que ir por mi bolso a clases, me han dado el día libre - señalo cerrando detrás de si la puerta para girar a la izquierda y comenzar a caminar por el pasillo a paso calmado, no quería verlo y no precisamente por el golpe sino porque era verdad lo del beso aunque Bunta había dicho lo contrario - Lo siento Sakuno, no debí golpear a Marui y mucho menos hacer lo mismo contigo, perdón... debí confiar en ti - se detuvo para apretar los puños, tenía que decir la verdad, él no tenía la culpa de nada y necesitaba decirselo.

- El beso fue real - solto cerrando los ojos y lo siguiente que sintio fue que era tomada de los brazos con fuerza para ser estrellada contra los casilleros más cercanos con brusquedad, eso si que le dolio en el alma, ¿quién era Ootori en realidad? - ¡¿Cómo te atreves a besar a alguien más?! ¡¿Qué eres?! ¡Eres una cualquiera! - y antes de darse cuenta su mano se había impactado por completo en su mejilla llenando el pasillo de un sonido sordo, sus ojos se abrieron a más no poder... ¿él... él le había pegado?.

- ¡Escuchame bien porque solo te lo voy a decir una vez! ¡Mantente lejos de Bunta o lo siguiente que sentiras no sera una bofetada! - pensaba que hasta allí iba a acabar pero no porque este la sujeto con fuerza del mentón para que lo viera, no podía decir nada, sus ojos estaban vidriosos y su voz estaba perdida, no sabía que hacer o que decir, era como una bestia la persona que estaba delante de ella, le tenía miedo, demasiado miedo, las manos del peliplateado viajaron a sus hombros para estrellarla de nueva cuenta contra los casilleros.

Gimio de dolor al sentir el golpe en su cabeza - ¡Te callas! - alzo de nuevo la mano y cerro los ojos, el golpe llego arrancandole las lágrimas de sus ojos por fin, no entendía como es que esa persona frente a ella fuera la misma que la había tratado bien los días anteriores, era imposible el pensarlo siquiera, gimio de dolor al sentir el escozor en su mejilla que seguro se estaba colocando roja o medio morada - T-Tú... - no termino de hablar cuando este la jalo del mentón para besarla con fuerza, ella coloco sus manos en el pecho tratando de alejarlo, lo quería lejos, lo quería lejos de su persona cuanto antes.


No entendía la necedad de su cuerpo de caminar con dirección a la enfermería de nueva cuenta, era algo que escapaba de su cerebro porque sus pies se estaban moviendo solos, quiza ella ya ni estaba allí, doblo el pasillo y entonces fue su turno de quedarse de piedra, Ootori había alzado la mano para golpear a Sakuno en la mejilla, ella ni siquiera había gritado, no podía moverse, sus pies no respondían, lo observo tomarla del mentón o mejor dicho jalarla para besarla con fuerza, era obvio que ella quería soltarse pero este la jalo de las muñecas colocandolas sobre los casilleros besandola con más fuerza.

No se dio cuenta de como empezo a caminar para apartarlo de ella jalandolo por el brazo mientras su puño se impactaba en su mejilla, no le dio tiempo a una contestación porque lo estrello contra el casillero con una fuerza que ni él mismo sabía que poseía - ¡¿Qué diablos crees que haces?! ¡No pienso dejar que repitas lo mismo que sucedio con ella! ¡Manten tus manos lejos de Sakuno, sigues siendo el mismo tipo de siempre! - lo jalo para estrellarlo de nueva cuenta contra los casilleros, ninguno de los tres se dio cuenta de que el timbre sonó anunciando el cambio de clases y de que alumnos los veían asombrados de nueva cuenta pues el rumor de su primera pelea ya había sido publicado en toda la universidad.

- ¡Quita tus manos de mi persona Bunta, ella es mi novia, MÍA y puedo hacer lo que quiera con ella! - Sakuno se sorprendio por esas palabras, ¿dónde había quedado aquel chico lindo?, ese no era él definitivamente, sin darse cuenta estaba temblando levemente, tenía miedo de Ootori, más que miedo, era algo más, algo que no lograba identificar, ¿quizá era bipolar? pero de igual manera le daba pavor estar cerca de él, solo quería salir corriendo de allí, no quería pasar más tiempo a su lado, le daba miedo, demasiado miedo.

- ¡No, no es más tu novia, intenta acercarte un poco más a ella y juro que como en aquella ocasión te dejare en el hospital! - sentencio con frialdad para soltarlo y tomar de la mano a Sakuno con intenciones de salir de allí pero no conto con que el peliplateado caminara hasta donde ellos jalando a la cobriza de la otra mano para apartarla de un empujón que provoco gritos en las personas que miraban, escucho el grito de la chica y lo siguiente que sintio fue el puñetazo en su mandíbula, estaba poseído Ootori justo como aquella vez.

Justo como aquella vez que ambos terminaron en el hospital, trato de seguirle el ritmo de los golpes pero este no le daba alguna opción, sintio un puñetazo en su mejilla que le dolio horriblemente, era demasiado, sus costillas dolían así que no podía defenderse del todo - ¡Ootori, para ya! - escucho el grito de Sakuno que se subio sobre el peliplateado intentando detenerlo pero no iba a poder, ella también había intentado detenerlo y justo ahora estaba en una tumba, saco fuerzas de donde no tenía para apartarlo de su cuerpo provocando que cayera sobre el piso con mucha fuerza sobre su espalda.

- ¡Alejate de Sakuno, porque sabes que no dudare en mandarte al hospital! - sentencio con frialdad sintiendo la sangre resbalar desde su ceja hasta su mejilla, camino tambaleante ante la cobriza para jalarla de la mano y comenzar a caminar con ella, había perdido los estribos, no podía haberla defendido, era su novia pero la imágen de ella había acudido a su mente y entonces, entonces no había logrado contenerse con ella por eso la había defendido de su enemigo, miles de situaciones acudieron a su mente y fue necesario apretar el paso, lo más seguro es que se fuera a desmayar.


Sakuno seguía en shock, no entendía absolutamente nada siendo sincera, Marui se detuvo en su salón de clases colocandose sobre la pared de la misma tomando aire - Ve por tus cosas - señalo cerrando los ojos por unos instantes, el aire no le llegaba muy bien a los pulmones y ella lo noto de inmediato, entro a su aula caminando de prisa hasta su asiento para tomar su bolso y salir de inmediato incluso tropezando con algunas bancas que avento sin ninguna piedad, miro al pelirrojo que la tomo de la mano entrelazando sus dedos para seguir caminando.

- E-Estas sangrando - hablo suavemente esta pero él solo aumento el paso, bajaron las escaleras con prisa siendo vistos por miles de ojos - ¡Bunta! ¡Marui! - el come dulces se detuvo por completo al escuchar el grito de Yura, su corazón latio con mucha fuerza, Dios ella estaba cerca y sentía que su corazón se iba a salir, estaba emocionado aunque fuera difícil de creer, quiza ella lo llevaría a casa, una leve sonrisa se formo en sus labios cuando la vio corriendo hacía donde se encontraban, estaba feliz, demasiado feliz.

- Yura - hablo con suavidad cuando ella se detuvo para sonreirle levemente, sin embargo... el sonido de la bofetada producto de su ex novia llamo la atención de todo el mundo de nueva cuenta - ¡¿Cómo puedes defender a esta?! ¡No vuelvas a golpear a Ootori o juro que te odiare por el resto de mi vida, ahora seras buen niño y vendrás conmigo! - tironeo de su mano, no salía del shock, ¿ella le había dado una órden?, ¿a él?, una risa socarrona se instalo en sus labios y solto la mano de Sakuno para sujetarla del brazo con fuerza escuchando un grito ahogado de ella.

- Intenta tocarme de nueva cuenta y esto... - alzo la mano impactandola en su mejilla, jamás en su vida se hubiera imaginado en alzarle la mano a una mujer pero si algo que no toleraba era que le alzaran la mano a él, Yura podía ser la mujer de su vida pero sinceramente ni ella misma se salvaba de su furia - Pasara - completo la oración apartandola de un empujón tomando de nueva cuenta la mano de la cobriza que al parecer estaba impactada por los recientes acontecimientos, continuo con su camino sin hacerle caso a nadie más.

Se detuvo en su auto abriendo la puerta dejando que Sakuno entrara, lo único que quería era llegar a su casa cuanto antes - ¡Los quiero en la tarde a ustedes dos señores porque harían limpieza en las aulas! ¡Si no vienen sus padres se enteraran de esto! ¡A las 5:00 de la tarde los quiero a los dos aquí y punto! - sabía que se referían a ellos dos junto con Ootori cuando el mensaje resonó por los altavoces del campus, emprendio la marcha mirando su reloj, la una de la tarde, genial, era día de limpieza para ellos.

Primera vez que defendía a alguien y primera vez que tendría que limpiar partes de la universidad, por razones como esas no era buena persona en lo absoluto.


Detuvo el auto en la entrada de la mansión bajando de inmediato, camino hasta la puerta del copiloto abriendo la misma para que Sakuno bajara, ella bajo con cuidado y él la tomo de la mano, la jalo con fuerza hasta su casa, abrio la puerta y una mucama se detuvo mirandolo con los ojos abiertos mientras gritaba - ¡Oh por Dios, señorito! - le mando una mirada de muerte y continuo con su camino por las escaleras, jalo con más fuerza a la cobriza que subio con cuidado puesto que ni siquiera podía pisar un escalón cuando él ya iba tres arriba de ella.

Abrio la puerta de su habitación para cerrarla con seguro, vio la mueca de miedo de ella y bufo, ni que le fuera a hacer algo, la siguio jalando hasta la cama para aprisionarla entre sus brazos y colocarla debajo de su cuerpo escondiendo su rostro en el hueco de su cuello, aspiro su aroma y medio sonrió, tenía mucho sueño, había recibido muchos golpes en un solo día y tenía que ir al día de limpieza porque no le apetecía que su padre fuera informado de su pelea, no quería que se enterara porque poco le apetecía escuchar sus gritos.

- B-Bunta... necesitas que limpie tus heridas - añadio ella con voz suave y él solo gruño - Guarda silencio - sentencio cerrando los ojos pero sabía que ella no se iba a dar por vencida tan pronto porque elal era así, una buena persona, todo lo contrario a él y no se equivoco cuando se removio debajo de su cuerpo, gruño soltandola para acomodarse de espaldas a la cama y señalar el baño de su enorme habitación, el peso en la cama desaparecio cuando ella se levanto y camino con rumbo en esa dirección.

Extrañamente él solo quería sentir el calor de su cuerpo, primera vez que de verdad deseaba algo y primera vez que le era denegado, odiaba esa sensación de no tener lo que más deseaba en ese momento.


Una hora después estaba recostado en la cama mientras Sakuno guardaba las cosas utilizadas en el baño, la cabeza le dolía, tenía un algodón en la ceja, odiaba algo como eso en su cuerpo pero no podía quejarse - D-Deberías dormir un poco, ire a mi casa para asistir al día de limpieza - señalo ella, se medio sento en la cama y encarno una ceja mientras la miraba, estaba loca si pensaba que le iba a dar permiso de irse, antes muerto que dejar que se fuera con Ootori rondando, no entendía esa necesidad de protegerla pero lo sentía necesario.

- No, tú te quedas, después iremos a ese estúpido día de limpieza pero hasta entonces te quedas - sentencio jalando de la mano, la sintio temblar ante su tacto, no le gustaba esa sensación, antes le hubiera encantado pero todo había cambiando en un día, la jalo y poco le importo la posición en la que se encontraban, la alzo por las caderas escuchando el grito de ella, la sento a horcajadas sobre sus piernas y ella se sonrojo demasiado lo que se le hizo tierno pero al mismo tiempo... estúpido, sin embargo, no dijo nada, absolutamente nada.

- No pienso hacerte nada - sentencio con frialdad mientras acariciaba su mejilla donde aquel peliplateado la había golpeado, odiaba por muchas razones a Ootori pero siempre se formaban en una... en ella - ¿P-Por qué me defendiste? - pregunto Sakuno sacandolo por completo de sus pensamientos, dio un suspiro para en un movimiento rápido colocarla debajo de su cuerpo, la imágen en su mente era un tanto "pervertida" pero para ella era peor porque parecía un jitomate en toda la extensión de la palabra pero no era momento de pensar en esas cosas y lo sabía.

- Solo guarda silencio - hablo de nueva cuenta enterrando su cabeza en su cuello cerrando los ojos, lo único que quería era dormir en esos momentos y quería hacerlo sintiendo el calor de ella por muy loco que sonara.


Aparco el auto en el estacionamiento de la universidad, al parecer el rector había corrido a los demás porque no se veía ni una alma allí, Sakuno colgó el celular y bajo del auto, comenzo a caminar sin siquiera fijarse si ella lo seguía cuando miro a Ootori hablando con Yura, los dos de verdad que querían hacerlo enojar por lo que regreso sobre sus pasos tomando de la mano a una sorprendida cobriza que lo miraba con una ceja encarnada como si estuviera viendo a un fantasma o a un loco, solo bufo con desagrado para jalarla y abrazarla con fuerza.

- ¿Q-Qué haces? - pregunto ella en su cuello y él solo la apreto de la cintura - Tratando de que el que es tu ex novio se muera de celos - sentencio como si nada para separarse y tomarla de la mano para continuar de esa manera con su camino, pasaron frente a esos dos que los miraron con furia en los ojos - Sakuno - sintio a la cobriza tensarse ante el llamado del peliplateado, sabía que ella podía perdonarlo por lo que de inmediato se dio la vuelta colocandola delante de su cuerpo pasando sus manos por su cintura y mirar con furia a Ootori que apreto los puños.

- Quita tus manos de mi novia Bunta - la voz del peliplateado no daba opción a negarse pero él solo le sonrió como si nada estuviera sucediendo - No es tu novia, es la mía - sintio que Sakuno se tensaba por lo que no dudo en morder con suavidad su cuello, Ootori se iba a lanzar sobre su cuello por lo que la solto para tomarla de la mano y comenzar con su camino ante las miradas asesinas de esas dos personas, le encantaba ser "bueno" en ocasiones.


Arremango las mangas de su camiseta hasta los codos con calma para mirar la cubeta y la escoba, pensaba decirle tres verdades a quien los había mandado a hacer esa actividad pero más allá estaba Sakuno así que tampoco podía quejarse, camino con paso calmado pasando la escoba por el piso con cuidado hasta que llego donde ella con una sonrisa leve, avento la escoba espantandola por completo lo que le provoco una carcajada - ¡E-Estas loco! - le grito ella cuando fue consciente de que la cubeta de ella se había derramado sobre sus pies, eso no lo había calculado en definitiva.

- Lo siento - aseguro de verdad y una sonrisa cona lgo de mala intención se formo en los labios de ella que alzo la escoba para salplicarle agua con la misma, la iba a matar, eso iba a hacer, sin darse cuenta comenzo a jugar con ella de manera infantil, la seguía corriendo por todo el salón mientras el agua los hacía tambalearse pero seguir riendo como si fueran niños hasta que ella resbalo cerrando los ojos y entonces la sujeto de la mano pero no calculo bien el peso y ambos terminaro en el suelo jadeando en busca de aire pero con sonrisas en los rostros.

- F-Fue divertido - señalo ella con una risa juguetona que sin darse cuenta le quito el aire, Dios estaba sintiendo algo que no debía y menos por ella - Lo fue - aseguro acariciando su mejilla con suavidad, la sintio temblar y entonces no se contuvo, al diablo el molestarla, al diablo el jugar con ella por primera vez en su vida iba ir en contra de sus principios por eso no dudo en besarla con suavidad juntando sus labios con calma, con ternura, algo que nunca había hecho antes ni siquiera con la que pensaba era el amor de su vida.

Sakuno tenía algo, algo que le quitaba el aire, algo que la hacía desearla como nunca había deseado a alguien por eso poco le importo que estuviera aún enamorado de Yura porque por primera vez en su vida de verdad ansiaba estar con alguien y esa era la cobriza, sabía que en algún momento sus fantasmas del pasado los iban a alcanzar porque ella iba a estar en medio pero estaba preparado para ello, estaba preparado para las consecuencias de frontar que sentía algo por Sakuno, estaba preparado para ello.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews a todas. Las quiero mucho.